Mostrando entradas con la etiqueta Tango. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tango. Mostrar todas las entradas

11.11.2013

EL ALMA DE "EL ALEPH" [3/4]




 Leer El aleph, de Jorge Luis Borges]

¿Dónde estará (repito) el malevaje
Que fundó en polvorientos callejones
De tierra o en perdidas poblaciones
La secta del cuchillo y el coraje?
Jorge Luis Borges [*]



CAPÍTULO 3: LA MITOLOGÍA DEL CORAJE.
El Padre Ausente y el Mandato Narcisístico.

Acercarse a la Mitología del coraje en Borges, es acercarse a la historia de malevos, guapos y compadritos. Es también adentrarse en la Tradición gauchesca, antecedente inmigratorio de la urbanización ciudadana. Es hacerse cultor de una "religión con su mitología y sus mártires, la dura y ciega religión del coraje, de estar listo a matar y a morir." [1] Por el puro placer de matar.

Ares, Dios de la Guerra, fue un tracio que amó la batalla por la batalla misma. Se complacía en la matanza de hombres y el saqueo, independiente de toda motivación. Zeus y Hera lo odiaban. Afrodita, en tanto, infiel a Hefestos, concibió con Ares tres hijos.

En su libro Evaristo Carriego y para abonar su hipótesis de que pelear es una fiesta, Borges recuerda el nacimiento histórico de las "canciones de gesta", las sagas y juglarescas de Epopeyas y Hazañas guerreras. También a Atila y sus arengas en Historia de los Godos; a Paris, en La Ilíada, corriendo a la batalla como un potro tras una yegua en celo; a la Saga de Beowulf, con guerras que son danzas de espadas...

Lo cierto es que ninguna de estas referencias parecen confirmar su Tesis. Todas conforman luchas por ciertos objetivos e ideales, capturados por el valor y la valentía, más que por el desafío y la enajenación del puro coraje.

Siempre son dos los que tallan,
Un propio y un forastero;
.......................
Nunca se han visto la cara,
No se volverán a ver;
No se disputan haberes
Ni el favor de una mujer. [2]

Extraña esta Mitología borgeana donde se exalta el puro culto del cuchillo. Pero creemos que Borges escotomiza o niega la realidad. Si es un propio y un forastero ¿No es acaso el desafío al de "afuera", vivido como enemigo? ¿No hay un enfrentamiento narcisista de reaseguro endogámico?

Igualmente percibimos su confusión cuando conjuga en una sola palabra coraje y potencia sexual: 
"La índole sexual del tango -escribe- fue advertida por muchos, no así la índole pendenciera. Es verdad que las dos son modos o manifestaciones de un mismo impulso y así la palabra hombre, en todas las lenguas que sé, connota capacidad sexual y capacidad belicosa, y la palabra virtus que en latín quiere decir coraje pero procede de vir, que es varón." 
Y la confusión se hace aún más evidente cuando, a renglón seguido, Borges recuerda para confirmar su hipótesis, un fragmento de la obra de Rudyard Kipling. Allí Kim, el afghán declara: 
"A los quince años, yo había matado a un hombre, y procreado a un hombre [When I was fifteen, I had shot my man, and begot my man] como si los dos actos, fuesen esencialmente uno". [3]
Consideramos imposible asimilar estas dos circunstancias tan diferentes y extremas. Sin embargo, la asociación de las ideas de Muerte, Sexo y Procreación, esencialmente una, la encontraremos muchas veces repetida en Borges. 
"La guerra servía, como las mujeres, para que se probaran los hombres." [4] 
Creemos que hay en Kipling una alusión metafórica al crecimiento en la pubertad: "Cuando tenía 15 años maté mi hombre y dí a luz mi hombre".

En cuánto la etimología, la palabra varón no es más que una generalización semántica de barón: "hombre noble". Barón, del germano {baro}: "hombre libre, apto para la lucha". Varón, del latín {vir}, influirá, a partir del Siglo XVI, para cambiar la ortografía de la palabra.

Coraje, del latín {cor}, corazón, alude al "gran corazón" del hombre valiente. Coraje refiere una impetuosa y a veces colérica decisión y esfuerzo de ánimo. Valentía deriva de valer: es ser fuerte, vigoroso, potente, sano. Si bien pueden utilizarse como sinónimos, todo depende del contexto.


EL COMPADRITO

Este personaje de la sociedad porteña del 1900, tan frecuentado por Borges, ha merecido distintos comentarios. Para Fernando Guibert: 
"La historia inverosímil del compadrito tuvo su comienzo así: la pobreza, que era el retrato marchito de la madre, deshilachándose día por día, arrastando quehaceres, y el padre, que más de una vez era un retrato olvidado en los cajones". [5]
Hemos analizado ya la orfandad en Funes. En Historia de Rosendo Juárez, el personaje cobarde de El Hombre de la esquina rosada, se confiesa: 
"Nunca se me ocurrió averiguar el nombre del padre que me hizo. Clementina, mi madre, era una mujer muy decente que se ganaba el pan con la plancha. Me crié como los yuyos".[6]
La palabra compadre, del latín {compater, compatris} nombra, recíprocamente, al padre y al padrino de un hijo y hace al compromiso de amparo que se contrae en relación con ese niño.

Curiosamente, de compadre derivó compadrito como diminutivo, y compadrear. Este vocablo es muy usado en el Río de la Plata, como sinónimo de balandronear, presumir, alardear. El Diccionario de Argentinismos, 1911; de Lisandro Segovia 
[7], define al compadrito como "individuo jactancioso, falso, provocativo y traidor, que usa un lenguaje especial y maneras afectadas."

El compadrito no tenía ni padre, ni padrino... Presumir o alardear de grande, de macho, debió llenar así duras carencias. "Criado como los yuyos", en la escuela de la calle, compartiendo ocios y vicios, este niño tuvo forzosamente que agrandarse. A esto se agregará, como es lógico, el resquemor y el resentimiento.

La patología de los vínculos identificatorios, ligados a esa falta del Nombre del Padre, encienden las pulsiones sadomasoquistas del desafío y del desplante narcisista. La disociación entre mujer sexuada y madre idealizada, lo ubicará en la proximidad de los lupanares.

"Por esa casi perpleja admiración que el instintivo despierta en el hombre de letras" Borges mira, desde una biblioteca y un jardín, hacia las orillas, orillando la realidad. La suya fue una mirada estrábica, escindida. Apuntó "desde su sangre", a un sólo aspecto, desgajándolo del conjunto.
¿Donde estarán aquellos que pasaron,Dejando a la epopeya un episodio,Una fábula al tiempo, y que sin odio,Lucro o pasión de amor se acuchillarón? [8]

"Los compadritos vinieron a mi vida y a mi obra con los malevos y los arrabales, un poco por curiosidad y otro poco porque en la religión que ellos habían construído -la del coraje- yo encontraba cosas que le faltaban a mis días: el arrojo físico, la valentía, todo eso. En esa especie de nostalgia tenían que ver también mis antepasados militares." [9]


TANGO Y MILONGA

La figura del compadrito está asociada al tema del Tango y de la Milonga. El Tango tuvo su origen en los conventillos, pero especialmente en los lupanares. Por eso Lugones, desdeñoso, lo definiría "reptil de lupanar". La Milonga, en tanto, fue primero payada en los fogones campesinos y en los fogones de la soldadesca en campaña.

En Historia del tango, [**] Borges se ocupa de deslindar bien la índole sexual del Tango diferenciándolo de la Milonga por:
"...La lascivia de las figuras, la connotación evidente de ciertos títulos -El choclo, El fierrazo-", y el hecho de que las mujeres del pueblo no quisieran participar de ese baile de "perdularias". 
Sólo el resonar pendenciero, peleador, lo ligaría a la Milonga. Y Borges confiesa una singular facilidad para componerlas : 
"Como de mi sangre, me son dictadas por mis antepasados militares. Todos ellos han escrito esto. Yo no. La prueba está que yo corrijo mucho lo que escribo, aunque no parezca; un soneto, un soneto mío, bueno...procede de varias generaciones de borradores. En cambio, las milongas, no". [12]

Nadie con paso más firme
habrá pisado la tierra; Nadie habrá habido como él En el amor y la guerra...
Entre las cosas hay unaDe la que no se arrepienteNadie en la tierra. Esa cosaEs haber sido valiente.
Siempre el coraje es mejor,La esperanza nunca es vana;Vaya pues esta milongaPara Jacinto Chiclana. [***]


HERENCIA Y DESTINO

En el mandato narcisista el hijo debe cumplir los Sueños, los irrealizados deseos de sus padres. En el caso de Borges, serán los de grandeza y valentía de un gran Héroe, como lo fueron sus antepasados militares. Desde su padre, un hombre de Letras, también los afanes de un destino literario.

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges está encadenado por eso, desde su fe de nacimiento, a un brilante collar de nombres que lo fijan a dos ilustres Arboles Genealógicos: Jorge, por el padre; Francisco, por el abuelo paterno, coronel; Isidoro, por el abuelo materno, también coronel; Luis, por el tío paterno, jurisconsulto. [10]
Sólo Dios puede saberLa laya fiel de aquel hombre;Señores, yo estoy cantando´Lo que se cifra en el nombre. [11]
A la muerte de su madre, a los 99 años, perseguido por autoreproches melancólicos, y dolorido por no haberle podido mentir que veía mejor, luego de una de las tantas operaciones padecidas, volverá sobre el pecado de haber defraudado a sus padres, no ha sido feliz, no ha sido valiente.

He cometido el peor de los pecadosQue un hombre puede cometer. No he sido Feliz.
Me legaron valor. No fuí valiente.No me abandona. Siempre está a mi ladoLa sombra de haber sido un desdichado. [13]
Sus fobias e inhibiciones se trenzaban y tensaban en la realidad de su padecer. La épica, era un "apetito elemental". Sublimatorio, el coraje se hace literatura.








Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin




NOTAS

[*] J.L. Borges. Tango, El otro, el mismo, O.P. p..203.

[**] J.L. Borges. Evaristo Carriego, O.C. p.160.
[***] J.L. Borges. Milonga para Jacinto Chiclana, O.P. p.287.


[1] J.L. Borges. Evaristo Carriego, O.C. Editorial Emecé Bs. As., 1974 p.168.
[2] 
J. L. Borges. Milonga del forastero. Historia de la Noche. Obra Poética Editorial Emecé, 1977 p.528.
[3] J. L. Borges. Evaristo Carriego, O.C. p.160.
[4] J.L. Borges. La otra muerte; El Aleph, O.C. p.571.
[5]
 F. Guibert. El compadrito y su alma, Editorial Perrot, Bs. As., 1957 p.17.
[6]
 J.L. Borges. Historia de Rosendo Juárez. El Informe de Brodie, O.C.p.1034.
[7]
 L. Segovia. Diccionario de Argentinismos. Comisión Nac. del Centenario, Bs. As. 1911.
[8] 
J.L. Borges. El tango. El otro,el mismo. O.P. p.203.
[9]
 Mario Mactas. Entrevista a Borges citado en Borges, saque el cuchillo, de Rodolfo Braceli. Editorial Galerna,  Bs. As., 1979.

[12]
 Antonio Carrizo. O.C p.62. El subrayado es mio, J.W.

[10] J.Woscoboinik. O.C p.232.
[11] J.L. Borges. Milonga para Jacinto Chiclana, O.P. p.287.
[13] 
J.L. Borges. Remordimiento, O.P. p.486.