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12.11.2013

SABERES LOCALES: UN APORTE CLAVE

Por Sarah-Lan Mathez-Stiefel, 
Stephan Rist & Freddy Delgado []
+Notas de Sarah-Lan Mathez-Stiefel, Stephan Rist 
Freddy Delgado en ADNCreadoreS




El presente Artículo, fue realizado en el marco del NCCR Norte-Sur,
que es una Red de Investigación a nivel mundial que incluye Seis Instituciones
asociadas en Suiza y unas 140 Universidades, Institutos de Investigación
y Organizaciones para el Desarrollo en Africa, Asia, Latinoamérica y Europa,
del que la Universidad Mayor de San Simón, a través del Centro Universitario
AGRUCO es parte. Aproximadamente 350 Investigadores en el mundo
entero contribuyen a las actividades del NCCR Norte-Sur.




Los Resultados de Investigación presentados a continuación fueron realizados en dos países: Bolivia y Perú, y refleja que los Saberes locales son de suma importancia tanto para el desarrollo humano sustentable como para la conservación ambiental. 


En los Andes, la vida de las poblaciones locales depende en gran medida de sus Saberes. Estos Saberes son vigentes y dinámicos, y responden a los cambios socioeconómicos y ambientales mediante un proceso de resistencia cultural y de adaptación. Sin embargo también son vulnerables y, consiguientemente, es importante apoyar su fortalecimiento. 

Los Saberes locales deben ser integrados efectivamente en los Proyectos de Desarrollo. De hecho, un diálogo entre los Saberes locales y los denominados “científicos” permite dar paso a soluciones novedosas a los nuevos retos socioambientales que enfrentan las Comunidades andinas en un mundo globalizado.


EL DISCURSO INTERNACIONAL 
Y REGIONAL SOBRE LOS SABERES LOCALES

La importancia de los saberes locales tanto para el desarrollo humano como para la conservación ambiental es reconocida desde el Informe de la Comisión Brundtland, 1987, ratificado en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo1992, la Convención sobre la Diversidad Biológica, 1992 y en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20, 2012:

“Somos conscientes de que los conocimientos tradicionales, innovaciones y prácticas de los pueblos indígenas y las comunidades locales aportan una contribución importante a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica y su aplicación más amplia puede impulsar el bienestar social y los medios de vida sostenibles” Río+20.  
El futuro que queremos, art.197, 2012.
Los saberes de los pueblos indígenas y campesinos son también reconocidos por las constituciones de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y Venezuela. Además, los Saberes locales constituyen el núcleo del concepto de diversidad biocultural que emergió en los años noventa en respuesta a la pérdida convergente de la diversidad biológica y linguística-cultural.




UN ROL FUNDAMENTAL EN LA VIDA
DE LAS COMUNIDADES ANDINAS

En los Andes, la vida de las poblaciones rurales, mayormente indígenas u originarias, depende en gran medida de sus Saberes locales. 
Ellos son la herencia de una larga co-evolución entre la Naturaleza y las Sociedades. 

A lo largo de milenios, las Comunidades andinas y amazónicas han transformado sus Ecosistemas de acuerdo a sus Cosmovisiones, Valores, Prácticas y Conocimientos. Desarrollaron Sistemas complejos de manejo de los Recursos Naturales que resultaron en altísimos niveles de Agrobiodiversidad. 

En la actualidad, la seguridad alimentaria y la salud de los pueblos andinos siguen dependiendo de sus Conocimientos de predicción del Clima, de su manejo de Suelos y de Cultivos nativos, así como de la Flora y Fauna medicinales. 

Los Saberes locales, que constituyen un Cuerpo de Cono­cimientos propios, son parte de su Identidad cultural, son intercambiados y transmitidos mediante relaciones de Reciprocidad y reflejan su propia Cosmovisión.




SABERES EN LOS ANDES: 
¿VULNERABLES O RESISTENTES?

Un preconcepto común es que los saberes locales son un Conjunto de Conocimientos transmitidos desde Tiempos inmemoriales de forma inalterada de una Generación a otra, haciendo que con el tiempo queden cada vez más obsoletos. 


Otro preconcepto opuesto es que estos Saberes se están erosionando rápidamente ya que son muy vulnerables a los Procesos de “modernización” -Sistemas de Educación y Salud formales, inclusión en la Economía de Mercado, Procesos de Migración hacía los centros urbanos-. 

Sin embargo, Investigaciones recientes señalan por ejemplo que los Saberes de Medicina Tradicional son vigentes y dinámicos en los Andes: estos Conocimientos no están siendo erosionados y, más bien, responden a los Cambios socioeconómicos y ambientales, mediante un Proceso de resistencia cultural y de adaptación. 

Los Resultados de la Investigación muestran que los Conocimientos respecto a Plantas, Animales y Minerales medicinales se están transformando de una Generación a otra, sin que ello implique una pérdida en términos de número de Especies y Usos. 

El traspaso de Conocimientos de padres a hijos se mantiene muy fuerte, sugiriendo que estos Saberes seguirán vigentes durante las próximas décadas. Además, el Análisis de las Estrategias terapéuticas familiares indica que la mayor presencia de la Medicina alopática en términos de calidad y accesibilidad no lleva al reemplazo de la Medicina andina, sino más bien a una coexistencia de los dos Sistemas médicos. 

En cambio, los Resultados también señalan que los Conocimientos especializados, tales como los de los yatiris o yachayniuq -curanderos tradicionales-, probablemente se están perdiendo porque no están siendo transmitidos a las Generaciones jóvenes.




DIALOGO DE SABERES 
E INNOVACION PARA EL DESARROLLO

El Programa BioAndes muestra que varios Sistemas de Conocimientos pueden enriquecerse mutuamente mediante un diálogo de Saberes. Este permite establecer Procesos de Innovación basados en la Complementación de los Saberes de los pueblos indígena-originarios y campesinos. Los mismos dan paso a soluciones novedosas a los nuevos retos socioambientales que enfrentan las Comunidades andinas en un mundo globalizado.


En Comunidades andinas de Bolivia, la Investigación transdisciplinaria permitió revalorizar los Saberes locales con relación a los Cultivos nativos mediante Actividades que involucraban a toda la Comunidad, tales como Concursos de Saberes. 

Asímismo, el Diálogo y Aprendizaje mutuo entre Campesinos y Técnicos permitió innovaciones tecnológicas enfocadas en la Transformación de Cultivos, la misma que es importante para la alimentación de las poblaciones andinas y tiene un alto potencial para la comercialización, como en el caso de la Cañahua {Chenopodium pallidicaule}. 

En el Sur andino peruano, se recuperaron las Técnicas de Tejido Tradicional, incluyendo el Teñido con Tintes naturales y la Iconografía tradicional, como base para mejorar su Producción y Comercialización.

En las diversas experiencias del Programa en la Región andina, las Actividades de Revalorización e Innovación de los Saberes locales tuvieron un impacto importante sobre el fortalecimiento de la Identidad cultural de las Comunidades locales, además de contribuir a mejorar su calidad de vida.




MECANISMOS DE INTERVENCION

¿Cómo integrar los Saberes locales en las iniciativas de Desarrollo y/o de Conservación ambiental? Recomendamos varias Líneas de Intervención:

1] Integrar los Saberes locales en las Políticas de Desarrollo en los Niveles Municipales, Nacionales y Regionales. En el caso de Bolivia, se ha promulgado recientemente la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, donde se reconoce la necesidad de revalorizar los Saberes locales y el Principio del Diálogo de Saberes.

2] Diseñar conjuntamente con representantes de las Comunidades locales los Proyectos de Desarrollo mediante un Diálogo de Saberes intercultural, que abarque tanto los Objetivos de los Proyectos como sus Procesos de Implementación y Evaluación.

3] Desarrollar Herramientas y Capacidades de fomento al Diálogo de Saberes en los Sistemas de Extensión Estatales -por ejemplo, en los Sectores Salud y Agricultura- y de la Sociedad Civil. Se recomienda incluir en la Formación del Personal técnico currículos de tipo intercultural, así como realizar Talleres de Aprendizaje Social donde participen tanto repre­sentantes de Comunidades locales como actores de apoyo externo.

4] Fortalecer los Saberes locales mediante la vigorización de sus Procesos de Transmisión y Recreación cultural a través de acciones específicas, tales como Talleres de Revalorización, Concursos de Saberes e Integración en el currículo educativo formal.

5] Realizar Investigaciones para comprender mejor las Dinámicas de Transmisión y Recreación de los Saberes locales y los Factores que les están afectando. Una Investigación participativa transdisciplinaria nos parece la más adecuada para obtener Datos contextualizados sobre los Saberes locales y apoyar su regeneración.



IMPLICACIONES POLITICAS:

Reconocer el rol estratégico de los saberes locales. El rol estratégico de los Saberes locales, que son de suma importancia para el Desarrollo Humano Sustentable y para la Conservación ambiental en la Región andina, debe ser debidamente reconocido por las Autoridades y Expertos gubernamentales, los Técnicos de Proyectos y otros Actores de apoyo externo, e integrados efectivamente en los Proyectos de Desarrollo.

Integrar Sistemas de Saberes locales 
y “cientificos” en un mismo Marco de Políticas. Solo la Integración creativa de los Saberes locales y de los denominados “científi­cos” en un mismo Marco de Políticas, puede proporcionar Respuestas innovadoras a los nuevos retos que enfrentan las poblaciones andinas y sus entornos naturales, como resultado de su incorporación creciente a un mundo globalizado.

Fomentar un Diálogo intercultural y Procesos de descentralización. La definición de un Marco de Políticas integrado como el mencionado, basado en Objetivos definidos conjuntamente, y su implementación operacional por las Poblaciones locales, Autoridades y Actores de Desarrollo, necesita de un Diálogo intercultural contínuo construido sobre la base del respeto mutuo. Ello implica también un cierto grado de descentralización de la Toma de Decisiones, Evaluación y Control de los Procesos de Desarrollo.

Apoyar el Fortalecimiento y la Regeneración de los Saberes locales mientras que los Saberes locales muestran sorprendente resistencia y capacidad de adaptación a un contexto de rápido cambio, son a la vez vulnerables a los Procesos de Desarrollo actuales. Su Capacidad de Regeneración y Transmisión de las valiosas experiencias de las poblaciones locales debe ser apoyada a través de acciones revalorizadoras. La Investigación transdisciplinaria permite no solamente sistematizar y difundir estos Saberes locales, sino también entender su Dinámica.





DEFINICIONES

Diálogo de saberes: Diálogo intercultural entre los Saberes de los Actores locales, indígenas o campesinos, y los Saberes de los Sectores de la Sociedad que han asumido las visiones de la Ciencia Occidental moderna o los denominados Sistemas de Conocimientos globales.

Diversidad biocultural: La variabilidad total expuesta por los Sistemas Naturales y Culturales del mundo. Este Concepto se basa en el reconocimiento del vínculo íntimo que existe entre la Biodiversidad -Diversidad de Genes, Especies y Ecosistemas- y la Diversidad cultural -Diversidad de Idiomas, Cosmovisiones, Normas y Valores, Prácticas y Sistemas de Conocimientos-.

Investigación transdisciplinaria: Tipo de Investigación que apunta a contribuir a la Producción de soluciones a problemas sociales. Un Enfoque Transdisciplinario se caracteriza por la Interdisciplinariedad -interacción entre varias Disciplinas- y la inclusión de Actores no-científicos en el Proceso investigativo -interacción entre Ciencia y Sociedad-.

Saberes locales [también denominados Saberes Tradicionales, Indígenas, Originarios o Campesinos]: Un Conjunto de Conocimientos, Prácticas, Normas y Visiones transmitido culturalmente de una Generación a otra, así como entre Miembros de la misma Generación. Incluyen, por ejemplo, Conocimientos sobre Plantas, Animales, Clima, Manejo de Cultivos, etc.




Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Portada: Tejido indígena 


[] SOBRE LOS AUTORES

Sarah-Lan Mathez-Stiefel [CDE Universidad de Berna]. Investigadora Senior del Centre for Development and Environment [CDE] de la Universidad de Berna, Suiza; Líder del Grupo Gobernanza de la tierra y recursos naturales.
Stephan Rist [CDE Universidad de Berna]. Docente Investigador del Centre for Development and Environment [CDE] de la Universidad de Berna, Suiza.
Freddy Delgado [AGRUCO-UMSS]. Director Ejecutivo de Agroecología en la Universidad Cochabamba [AGRUCO], Docente de la Facultad de Ciencias Agrícolas, Pecuarias, Forestales y Veterinarias de la Universidad Mayor de San Simón, Bolivia.

11.11.2013

ARGENTINA, UNA INMENSA TRADUCCION

Por Julio Woscoboinik
+Notas de Alejandro Patat en ADN Omni







La traducción literaria en la Argentina -afirman en los últimos años casi por unanimidad todos aquellos que la han estudiado o practicado- no es un factor al margen de la identidad cultural del país, sino uno de los pilares sobre los que se funda tal identidad. Sin traducciones pensadas, programadas y elaboradas por argentinos a lo largo de dos siglos, nuestra cultura sería otra o probablemente no sería. Anna Gargatagli y Patricia Willson han ejemplificado de manera magistral cómo la busca de un estilo propio de nuestros escritores ha sido y es inescindible de la vasta experiencia en el campo de la traducción.



DOS IDEAS INCONCILIABLES

Si se me permite una síntesis brutal, creo que es posible reducir todos los debates modernos sobre la Traducción, fuera y dentro de nuestro país, a dos grandes polos inconciliables. A la primera posición, férrea en su afán totalitario, la llamaría "semiótica", porque considera la Traducción un acto comunicativo, susceptible de ser catalogado minuciosamente en una serie finita de fenómenos. 

Quienes levantan esa bandera están persuadidos de que la Traducción es una práctica codificada, que implica determinados procedimientos y estrategias, aplicables en los distintos casos que todo Texto presenta. Para ellos, el traductor es un técnico que ejercita una labor mecánica con mayor o menor desenvoltura. 

Hoy existen Asociaciones, Colegios de Traductores públicos, Carreras específicas, Publicaciones y Congresos de Traductología en Universidades de todo el mundo. En estas instituciones han nacido verdaderos grupos "fundamentalistas", que excluyen de la órbita de la "buena" Traducción a quienquiera no haya recibido su formación, y que congelan, por lo tanto, el concepto de la Traducción como profesión.

Del otro lado, en continua posición de combate o, peor aún, con agresiva indiferencia a la idea de la profesionalización, se ubican los que defienden la perspectiva de la Traducción como un hecho que yo llamaría "estético". Como es razonable, quienes sostienen este otro postulado ahondan sus raíces en los primeros debates filosóficos y religiosos para llegar a la idea de Traducción como producto artístico, con sus propias convenciones y poéticas. 

Para estos últimos, es inútil que un Traductor conozca las abstrusas taxonomías que la Tradición académica difunde sin cesar y que cambia según los caprichos de las modas universitarias. El acto de traducir, argumentan, se basa en un trabajo de excavación en la propia lengua, con agotadoras intuiciones explorativas y experimentales. La Traducción esconde las mismas insidias de cualquier actividad artística, y el Traductor enfrenta plenamente los desafíos de la Escritura.



PROBLEMAS

Dado que he optado por la brutalidad, espero se me conceda otra síntesis. La ya casi infinita biblioteca acerca de la Traducción guarda en realidad un engaño. Como la Filosofía, la Traducción vuelve siempre a los primeros interrogantes, que, son, desde ya, irresolubles. Según Franco Buffoni, el mayor estudioso de la Traducción en Italia, Director de la magnífica Revista Testo a Fronte, todos esos interrogantes se han presentado a lo largo de la Historia como ejes binarios de carácter opositivo. 


Libertad|sumisión; traición|fidelidad; estilización|literalidad; sentido|palabra; domesticación|extranjerización, son algunos de los ejes claves que dieron lugar a las diversas Tipologías traductivas que Antione Berman ha examinado en su brillante Ensayo La traduction et la lettre ou l'auberge du lointain. Más allá de estos excelentes materiales, propongo -modestísimamente- otro Camino.



UN ESTUDIO POR CASOS

En distintas oportunidades, ya sea en el café o en las aulas universitarias, me he visto obligado a discutir acaloradamente sobre uno de los lugares comunes más difundidos en nuestro país: el hecho de que la Cultura argentina es el resultado de una conmixtión original de ideas y soluciones que provienen de Francia o de Inglaterra. La idea de una elite cultural filofrancesa y filoinglesa ya en el siglo XIX no me parece discutible. Demasiados testimonios lo confirman.

Ahora bien, si en vez de concebir las Traducciones argentinas del inglés y del francés como hegemónicas y paradigmáticas nos detuviéramos a pensar aquello que deriva del contacto de nuestra Literatura con otras Lenguas, obtendríamos nuevas perspectivas y cuestiones. Dado mi limitado conocimiento, querría ilustrar sólo algunos fenómenos que resultan del contacto entre la Literatura italiana con las Tradición traductora de nuestro país.

Insisto, todavía no existe una Historia de la Traducción en la Argentina, pero si existiera, debería organizarse por "casos", y debería tener en cuenta esas otras empresas no tan marginales que los argentinos emprendieron más allá de las Literaturas inglesa y francesa. Los "casos" son simplemente los distintos modos de haber entendido y ejecutado la práctica de Traducción.



LA TRADUCCIÓN POLÍTICA

Los Románticos, se sabe, abrazaron la idea de la Traducción como gesto iluminista, como arma capaz de borrar las fronteras y de universalizar las ideas fundacionales de la modernidad. En la Argentina, la Traducción de las Tragedias de Alfieri o de las Novelas de Foscolo y Manzoni significó dar a conocer la catástrofe italiana, especular de la argentina, en cuanto naciones en busca de una auténtica libertad. 

La apropiación política de esos Textos claves de la Literatura italiana del Siglo XIX fue fundamental también para la Generación del 80, que vio a Italia no como nación-modelo, sino como nación-hermana. Quizás éste sea uno de los motivos por los cuales los Lectores argentinos de hoy siguen leyendo las grandes Obras inglesas y francesas del Siglo XIX como Obras "maestras" de mundos acabados, pero desconocen en general esas Obras italianas. 

Porque fue su circulación en Traducciones políticas, demasiado apegadas a las urgencias históricas de nuestro país, la que no permitió ni siquiera entrever los motivos por los que esas mismas Obras son imprescindibles en Italia: su innovación formal y su grandiosa experimentación lingüística.

No será la primera ni la última vez que los Textos italianos entrarán por la puerta de la política -Gramsci, por mencionar el caso más importante del Siglo XX-, para desatender la imponente grandeza estética de sus Escritos.



LA TRADUCCIÓN DEMIÚRGICA

La Traducción de La Divina Comedia, hecha por Bartolomé Mitre, sufrió los embates violentos de los irreverentes jovencitos reunidos en torno a la Revista Martín Fierro, allá por los años veinte. Desde entonces, la versión del Poema dantesco ha sido injustamente olvidada o denigrada. Sin embargo, la Traducción de Mitre ha tenido un rol imprescindible en nuestro país, nos guste o no nos guste su versión. 


¿Por qué? Porque al cabo de largos años de trabajo, que van desde 1891 hasta 1897, considera su propia versión a la par del Original. Es más, antepone al Texto una Teoría del traductor e incluye cientos de Notas a la Traducción -y no al texto-. Todo eso implica que estamos leyendo La Divina Comedia de Mitre, más que la de Dante.

Traducción demiúrgica significa que el Traductor se sobrepone al Autor. Porque si éste construye y crea, el segundo se sumerge y penetra en el Misterio de la creación.



LA TRADUCCIÓN POR IDENTIFICACIÓN
"La tarea del escritor no es imaginar sino percibir", sentenció Proust. 

Propongo que el predicado se aplique plenamente a la tarea del Traductor. "Un traductor debe primeramente perder y luego recuperar su propia identidad", afirmaba Elsa Gress, escritora danesa, en ese precioso volumen sobre la Traducción que la Revista Sur publicó en 1977. 

La Argentina ofrece muchos casos de escritores abocados a la percepción sutil de una Obra imaginada por otro. La llamaré Traducción por Identificación. A tal punto que un Traductor de este tipo sufre una especie de ensimismamiento y apropiación de una identidad ajena, cuyo síntoma final consiste en transformarse en alter ego del Autor. 

Permítaseme contar una anécdota curiosa. Cuando en 1997 traduje junto con Carlos Ripso una Antología de Montale, no preví que esa acción, efectivamente audaz y osada, despertaría las justas sospechas de Horacio Armani, el famoso Traductor de Montale en la Argentina. Nuestra operación no guardaba ningún rencor contra aquel Texto excelente que había circulado y sigue circulando notablemente en nuestro país. 

Armani, sin embargo, no concebía que existieran dos versiones simultáneas. La paradoja -lo descubro después de años- es que muchas veces la nueva identidad del Traductor es tan perfecta que termina por velar la del escritor mismo, y no viceversa.



LA TRADUCCIÓN QUE DA VOZ

En aquel Número inolvidable de Sur, Tres Textos subyacen a las discusiones de los latinoamericanos que participaron del volumen: la famosa diatriba Newman-Arnold en torno a la intraducibilidad de Homero, el Artículo Miserias y esplendores de la traducción, de Ortega y Gasset, de 1937, y el notable Ensayo de Octavio Paz, Traducción: literatura y literalidad, publicado en Barcelona en 1970.

Ortega había esclarecido la diatriba acerca de la intraducibilidad de todo Texto, desplazando la imagen banal de la inadecuación de los códigos retórico-semánticos de una Obra clásica hacia una disquisición mucho más fina acerca de lo que una Lengua manifiesta o acalla.

Cada Lengua es una ecuación diferente entre manifestaciones y silencios. Cada pueblo calla unas cosas para poder decir otras. Porque todo sería indecible. De aquí la enorme dificultad de la Traducción: en ella se trata de decir en un Idioma precisamente lo que este Idioma tiende a silenciar.

A estas alturas, habría que pensar el rol esencial que cumplieron en la dictadura argentina algunos Textos de Pavese, escritos también ellos en clave durante el fascismo. La influencia de Pavese entre la generación de escritores como Piglia o Saer es notoria, pero todavía no se ha hecho hincapié en todo lo que la Literatura argentina "dijo" a partir de los Escritos de Pavese. 

O si se quiere, basta con leer muchas de las versiones de Rodolfo Alonso y Pablo Anadón para comprender cuántas más cosas dijo nuestra Poesía a partir de la Poesía italiana del Siglo XX.



LA TRADUCCIÓN REIVINDICATIVA

Digamos que la reivindicación del Estatuto de las Lenguas coloniales respecto de la Lengua de la Madre Patria acompaña los debates desde la Independencia hasta nuestros días, con las posiciones que ya conocemos, y que van de un extremo al otro.

Lo cierto es que la Industria Editorial de los últimos años en Lengua castellana, como resulta del hermoso volumen La traducción literaria en América Latina, compilado por Gabriela Adamo, ha privilegiado la variedad ibérica a la hora de difundir Textos en Lenguas extranjeras. 

No se trata sólo de una política lingüística normativa, ciega ante un Público masivo latinoamericano que tiene problemas tangibles para digerir las Traducciones españolas. Con el pase de las grandes Editoriales argentinas a manos españolas, se trata más bien de una cuestión de política editorial. 

Uno de los más espinosos es la circulación inquietante de Traducciones argentinas manipuladas. Como señala Gargatagli en el volumen recién citado: 

"A partir de 1976, se trasladaron a España catálogos enteros de las empresas argentinas que iban desapareciendo y las Traducciones nacionales pasaron a ser un inmenso borrador que podía corregirse, plagiarse, editarse, denigrarse, peninsularizarse y enviarse otra vez a la Argentina".

A este propósito resulta imperdible el Ensayo de Andrés Ehrenhaus, incluido en el volumen. Argentino exiliado y radicado en España desde hace décadas, Ehrenhaus, se reconoce Traductor "huésped" en la Lengua de España. A las objeciones de sus connacionales por la adaptación de la propia variedad lingüística replica que, a fin de cuentas, cualquier manipulación o sumisión de la propia variedad a la normativa peninsular implica siempre un desborde, una filtración, un desangrarse de la Lengua materna, que deja sus huellas y sus manchas.

Cuando en los años Noventa Antonio Aliberti, poeta argentino nacido en Sicilia, concluyó sus Traducciones de Leopardi, confesándome que ese enorme trabajo lo había purificado y lo había preparado para su muerte inminente, no imaginaba quizá que su versión del monumental poeta italiano nos quedaría como testimonio maravilloso de esa Lengua particular que los argentinos construyeron con el aporte de los inmigrantes italianos.



LA TRADUCCIÓN COMO COMPENSACIÓN

Sin embargo, los argentinos no deberíamos olvidar tan a menudo que la Lengua que hablamos tiene una larga Historia, que no está hecha sólo de glorias, "el bronce de Francisco de Quevedo", según rezan los versos de Borges. 

En 1971, en Nueva York, el Político, Periodista e Historiador catalán Víctor Alba [1916-2003], militante del Partido Comunista español, preso por el franquismo en Alicante y luego en Barcelona, exiliado en México y luego en Estados Unidos, fue invitado a participar de unas importantes jornadas sobre Traducción. 

El original Escrito de Alba, recogido por Sur, razona en torno a un Tema ajeno a la Cultura norteamericana, pero impelente en el caso de la Lengua española: nuestra Lengua ha hecho siempre las cuentas con contextos dictatoriales, dominados por el control y la censura de Estado. El Traductor no ha sido indemne a los juegos acrobáticos de la Lengua y a las paráfrasis disuasivas.



LA TRADUCCIÓN IDEOLÓGICA

Los años Setenta fueron propicios para la ideologización de la práctica de Traducción, cuyo principal problema pasó a ser la cuestión de la traducibilidad cultural. En esos años, la Revista Pasado y Presente, en Córdoba, al traducir los Cuadernos de la cárcel, de Gramsci, planteó el siguiente problema: 

¿Hasta qué punto los postulados y las ideas relativas a la realidad italiana son traducibles en América Latina? ¿Conceptos como hegemonía o intelectual orgánico significan la misma cosa de un lado y del otro del Atlántico? 

El debate no era otra cosa que la Traducción del propio debate que Gramsci había generado en sus Cuadernos, donde se preguntaba si las Literaturas populares francesa y rusa del Siglo XIX eran del todo traducibles en la Italia del mismo período. La Historia de las ideas en América Latina ha sido, de por sí, una respuesta a la cuestión.



LA TRADUCCIÓN COMO EXPERIMENTACIÓN

Patricia Willson, en La Constelación del Sur, ha trazado un panorama de las Traducciones argentinas del Grupo Sur, analizando las soluciones de Victoria Ocampo, José Bianco y Jorges Luis Borges. De las innumerables intuiciones críticas de la ensayista, rescato aquí una en particular: la idea de que la traducción fue y es en la Argentina un Laboratorio estilístico, cuyo ejercicio de reescritura traductiva termina por filtrarse en las Obras.

A los Tres Modelos que Willson propone, yo les sumaría las soberbias interpretaciones de Enrique Pezzoni de algunos Textos italianos, que no han recibido hasta ahora la misma atención que sus Textos críticos. Porque no habría que olvidar la bella metáfora de Jaime Rest en su ensayo Reflexiones de un traductor:

El Texto original es siempre una partitura que atesora en su silencio la forma ideal de la composición: el Traductor no en vano es un intérprete, un ejecutante de la partitura.



LA TRADUCCIÓN COMO SAQUEO

He dejado deliberadamente para el final la visión de la Traducción como saqueo, idea que Borges ha injertado en nuestra Cultura. Para Ricardo Piglia, el germen de las ideas borgeanas se halla en la Traducción desviada del epígrafe "On ne tue point les idées" del Facundo, que Sarmiento atribuye equívocamente a Fortoul en vez de Diderot, y que traduce "mal" en la Edición de 1845: 

"A los hombres se los degüella, a las ideas no". 

Allí estaría la vocación apócrifa de nuestra Literatura. 

Las distintas posiciones de Borges en torno a la Traducción han sido analizadas puntualmente por Sergio Waisman. Así, la célebre frase de Borges:

"El concepto de texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio",

hoy incluida en Discusión , lo llevó a afirmar que:

"La superstición de la inferioridad de las traducciones -amonedada en el consabido adagio italiano- procede de una distraída experiencia". 

Éstos serían los corolarios que conducen a la idea de Traducción como falsificación, distorsión, desdoblamiento, apropiación, saqueo. Al final de su carrera, en El oficio de traducir, en 1975, Borges afirma -expandiendo aún más las infinitas posibilidades de la Traducción- que ésta no es sino una forma de "sentir el universo".

Si Borges se apropió de una gran cantidad de Textos escritos en otras Lenguas, será útil saber que en 1965 se negó a aceptar la invitación de los intelectuales latinoamericanos a traducir La Divina Comedia. 

Claudia Fernández Greco, estudiosa de la Universidad de Buenos Aires, está llevando a cabo un análisis titánico de las Traducciones de Dante en la Argentina y acaba de aportar una interesante interpretación de esa negativa. Porque una Literatura está hecha también de Textos que nunca existieron.


FINAL

En 1958, Juan Rodolfo Wilcock se encuentra en Londres, lugar que había elegido para escapar de la Argentina reducida al enfrentamiento entre peronismo y antiperonismo. 

Desde su exilio voluntario, escribe cartas desesperadas a Miguel Murmis, a quien había conocido y frecuentado en Buenos Aires. Y entre notas personales, agrega críptico: 

"Veo la Argentina como una inmensa Traducción". 

Wilcock, el amigo íntimo de Silvina Ocampo, que se había enemistado con Victoria, deja suspendida esta idea. Creo que con esta frase Wilcock quiso subrayar que lo que más añoraba de Buenos Aires era el espíritu cosmopolita de esos años, visible en la vocación omnívora por la Traducción. 

La suya era una consideración elegíaca de aquello que había dejado para siempre. Su destino romano, así como su pasaje deslumbrante a la Literatura italiana en breves años, no hubieran sido posibles sin ese recurrente Sueño argentino, que consiste ante todo en traducir.



Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin

10.11.2013

LA PAREJA Y EL AMOR... ¿QUE AMOR?








Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro.

Y si dos están de acuerdo, es por un malentendido. 
Jean Paul Sartre


¿Se puede amar sin constituirse en pareja? -¿Amar sin intermediario?-. Seguramente, en ese amor que llamamos “sexual”, “erótico”, sea imposible. Y aunque “la relación sexual no existe”, el otro siempre está. La pareja es deseo de posesión: es, de alguna manera, una mutua propiedad. El problema es que se quiera hacer necesario el amor en la pareja. Porque de hecho puede haber pareja sin amor o por lo menos con algunas ráfagas de él, momentáneas, pasajeras.

Desde hace ya más de un siglo se viene sosteniendo en la conformación de la pareja –conyugal–, que “el principio es el amor…” (frase que nos evoca el título del Libro de Julia Kristeva, refiriéndose a la importancia del amor en el Proceso Analítico). 


Pero lo que vemos en la clínica cuando consultan, es que el amor “está en fuga”, ha cesado, desaparecido –o nunca se ha constituido– aunque ellos digan que se aman y que el problema radica en que la pasan muy mal, discuten, se agraden; y tal vez sea al revés: porque no se aman sucede todo eso de lo que vienen a quejarse. Pero, ¿Qué es amarse, cómo amarse, qué amor?

Los Escritos psicoanalíticos desde Freud en adelante, a través de sus aforismos y apotegmas, nos han hecho reflexionar:

que el amor está marcado por la ambivalencia; 

 por el Narcisismo -amar es, esencialmente, querer ser amado-; 

 por la lógica edípica; que se diferencia del Deseo -clivaje entre la corriente tierna y la corriente sensual: si se ama no se desea y viceversa-; 

 que el primer Objeto de Amor es la madre y todo hallazgo posterior no es otra cosa que un intento por hallar ese Objeto Primario de Amor -es este “amor primario” el que buscamos en los objetos de amor sucesivos); 

 que en la demanda de amor se busca algo Más Allá del Objeto amado, algo que el Objeto no posee -“lo que se ama en el amor es, en efecto, lo que está más allá del sujeto, literalmente lo que no tiene”-; 

 que la compulsión de repetición es partícipe de las vicisitudes que experimenta la vida amorosa; que es dar lo que no se tiene… a alguien que no lo es; 

 que el estado del enamoramiento muestra el predominio de la libido de objeto en detrimento de la libido del yo -“un fuerte egoísmo preserva de enfermar, pero al final uno tiene que empezar a amar para no caer enfermo, y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar”-; 

 que la persona –Objeto– del cual el Sujeto se ha enamorado está en el lugar de su ideal -la dependencia respecto del Objeto amado rebaja el sentimiento de sí, el que está enamorado, está humillado, como lo dice Víctor Hugo: Reducir el universo a un ser. Y dilatar ese ser hasta Dios, eso es el amor”-

 que un enamorado es como un hipnotizado; 

 que es el malentendido el que hace posible el amor; 

 que lo que suple la relación sexual es precisamente el amor -porque “ellos” dos no se pueden fusionar, no pueden hacer uno, que lo Uno no puede sostener ninguna verdadera relación con lo Otro; imposibilidad de relación, que siempre presentifica un abismo entre los sexos; ausencia de proporción, de complementariedad, por más que dos se abracen en ningún caso dos cuerpos pueden hacerse uno-.


Creo que, como sucede en el dispositivo individual, ambos miembros de la pareja recurren al tratamiento a “causa de una falta de amor” -aunque digan amarse-. ¿Podremos como Analistas trabajar con “esos discursos amorosos” cuando sabemos que son discursos hacia un Otro imposible, insatisfactorio, incapaz de colmar ni las demandas ni los deseos; un Otro que siempre será elusivo, que nunca se podrá poseer. Tal vez sea más importante para la pareja poder “hacer el amor” -o seguir haciéndolo- que hablar del amor.

En el lazo del amor no sólo está en juego el tener-no tener: hay algo que se sitúa en el nivel del no saber. El erastés, el amante que no sabe: no sabe lo que le falta. El erómenos, es el Objeto amado “aquel que no sabe lo que tiene escondido”, -¿no será eso lo que hace su atractivo?-. 

Vemos que el amor está verdaderamente habitado por un no saber, por una ignorancia estructural. ¿Seremos como Analistas, tan omnipotentes de pensar que podremos arrojar “luz” sobre él, en aquellos que nos consultan? 

“Entre estos dos términos que constituyen, en su esencia, el amante y el amado, observen que no hay ninguna coincidencia. Lo que le falta a uno, no es lo que está escondido en el otro. Y ahí está todo el problema del amor”. Jacques Lacan

Desde el comienzo la discordancia está expresada, y el enredo del amor se despliega en el malentendido permanente, que es lo que lo funda. 

¿Como hablar con ellos de esa “pasión del ser” que es el amor, que busca en el Otro aquello que va a calmar y colmar la falta-en-ser? Tal vez podamos conversar -e interpretar- con ellos algo que se sitúa en los bordes del amor, en sus fronteras; enfrentando el desconocimiento, no para obturarlo, sino para sostenerlo. 

Como también habrá que sostener el malentendido y las paradojas que implican siempre el estar en pareja. Hablar de amor -decir palabras de amor- es posible en tanto se sepa que lo más alejado de él es el Saber.

De los griegos aprendimos que al amor se lo puede nombrar de muchas maneras, inclusive al que suele darse en la pareja. Pero a pesar de tanta tinta derramada en estas cuestiones, hoy se sigue insistiendo a través del imaginario social, en una posición “romántica” del amor, a tal punto que se pretende que en la pareja matrimonial ese tipo de amor la cimente, la sostenga, la renueve… 

El Psicoanálisis desmitifica el concepto que tenemos del amor romántico y tierno como el único digno de llamarse amor. Parecería que el hombre occidental insiste en esa irrealizable pretensión de continuidad, de fusión con el otro. Incluso pedir reciprocidad en el amor es alienarse, porque ¿Qué nos devolvería el amado en esa reciprocidad sino lo mismo que no le damos? Tan sólo un “yo también te amo”, lo cual no nos asegura nada, simplemente sostiene la ilusión -que tal vez no sea poca cosa-.

La demanda, el deseo por el otro, convierten al Sujeto esclavo del Objeto. Con el Análisis podemos saber de Eso: la alienación a la que nos exponemos, lo imposible e ilusorio de esa reciprocidad. Luego es saber que uno corre riesgos cuando ama, cuando desea, es como saber a qué se atiene uno. Y no olvidemos que el amor es una ficción: la de haber encontrado algo, en alguien.

El Análisis de Pareja, aunque muchas veces discutido en su legitimidad, puede revelar verdades poco placenteras, incómodas, sobre todo de aquellos intereses psíquicos a partir de los cuales se construyeron pactos y acuerdos amorosos, y que de alguna manera se podrán modificar para hacer más soportable las desilusiones, los malentendidos, las paradojas, que resultan de la convivencia. 

Pero convengamos que casi siempre el Objeto del Deseo no coincide con el Objeto de Amor. Y aquí tiene mucho que ver lo que nos decía Oscar Masotta advirtiéndonos que como psicoanalistas no deberíamos promover Objetos de Amor, sino dejar expresar los Objetos del Deseo, ya que los Objetos del Amor pueden aplastar los Objetos del Deseo, resultando ésto una posición ideológica muy importante. 

El amor es oblativo, sacrificial, se abastece de nada, mientras que en el horizonte del Deseo aparece el goce.

¿Qué pedimos, qué damos cuando decimos amar? 

El amor es dar lo que no se tiene, y sólo puede amar el que no tiene, incluso aunque tenga. El amor como respuesta implica el dominio del no-tener. Dar lo que se tiene, es la fiesta, no es el amor. Jacques Lacan

Pero además de “dar lo que no se tiene” es también dirigirse “a alguien que no lo es”. Porque contrariamente a la creencia de que el partenaire del Sujeto pudiera ser el otro -el semejante o el Otro-, el partenaire del Sujeto es el Objeto a, con lo cual la relación con el otro, estará siempre mediatizada por el fantasma. 

Y entonces en cada relación cada uno hablará su idioma, un idioma sin traducción, el idioma finalmente del fantasma de cada uno de los dos. No necesita mucho tiempo la relación amorosa para que cada uno empiece a sospechar que habla solo y a entender -si se puede- que el amor es esencialmente engaño.

Para seguir echando leña al fuego -¿Del amor?- bastaría agregar el neologismo lacaniano “odioenamoración” para hablar de la coexistencia del odio y el amor, y entrar así en el aspecto mortífero y mortificante del amor.

Pero, aunque desmitificado, entre el hombre y la mujer seguirá estando el amor, aunque también exista el mundo y el muro.


“Amarás al prójimo como a ti mismo… por lo que no es, por lo que no tiene”. 




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BIBLIOGRAFIA


★ Masotta, Oscar. Lecturas de psicoanálisis Freud, Lacan. Paidós. Bs.As. 1992.
★ Kristeva, Julia. Al principio era el amor. Psicoanálisis y Fe. Gedisa. Bs. As. 1986.
★ Lacan, Jacques. Seminario 20. Aun. Paidós. Bs.As. 1998.
★ Laurent, Eric. Los objetos de la pasión. Tres Haches. Bs.As. 2000.

8.11.2013

EL ESPEJISMO








Lo de aquella tarde fue apoteótico, deslumbrante, diría yo. Es ese tipo de suceso que te transporta más allá de todo y te hace sentir parte de la historia; te corren hormigas por las venas que te dicen que estás haciendo historia. Y yo estuve ahí, fui parte en ese instante de tiempo, cortado al azar, escribiendo con gritos roncos, casi afónico, ese trazo de ostentosa prosa para la posteridad. Yo estuve ahí, nadie me lo va a contar. 


Mi descendencia llevará, orgullosa, la trayectoria de mi presente. Será recipiendaria de mis manos alzadas al cielo acompañando ese grito de júbilo al escuchar el silbato que pitaba el final. Ahí tuvimos consciencia de lo trascendental del momento; cuando gritamos todos, nos abrazamos, lloramos, saltamos como locos. Ahí comprendimos que éramos artífices constructores de la historia, que sin nosotros la maquinaria futbolera no se hubiera puesto en marcha. Porque también, y esto es justo que se reconozca, sin nosotros el fútbol no es nada. 

Somos los muchachos del tablón los que le damos vida, luz y color a este deporte de multitudes. Y ahí tenés. Deporte de multitudes. Multitudes ¿Por qué?, ¿Por 22 pelotudos que corren detrás de una pelota? No, querido. Deporte de multitudes porque somos nosotros la multitud. El hincha, aquel que deja a su familia por esta pasión, aquel que cabildea el sustento necesario para seguir la casaca de sus amores, el que se enfrenta a los cabeza de tortuga que no entienden la ideología de los trapos. 

Somos nosotros los que les ponemos el pecho a las balas de goma. ¿Qué me van a venir a contar los dirigentes y jugadores, de sus angustia por la derrota, si soy yo el que no puede salir a la calle, el que se encierra deprimido al borde del suicidio por ese gol sobre la hora? Que no me la cuente, el fútbol es lo que es por nosotros. Un partido sin público es el símil de un circo sin payasos, intrascendente, casi invisible, exasperante para la voluntad popular.

Y sí, macho; yo estuve ahí y lo puedo contar.

La cosa venía mal en lo económico. En el bar hacíamos una suerte de revisionismo histórico preguntándonos que mierda había pasado entre la familia fundadora del pueblo que se dividieron y se instalaron a ambos lados del camino fundando Colonia Elisa y Santa María Elisa. Durante muchas décadas esos 10, 12 o 15 metros que puede tener de ancho el camino, formaron una muralla invisible infranqueable. 

Odios, rencores, celos, gritados de vereda a vereda. Para las nuevas generaciones, ajenas a esa vindicta historia, nos parecía una locura la división, así que no nos sorprendimos cuando las autoridades comunales presentaron el plan de unificar los tres estadios de fútbol -dos en Colonia Elisa y uno en Santa María Elisa- en uno solo y de índole comunal, para abaratar gastos de mantenimiento.

Viste que en Colonia Elisa tenemos dos clubes: Italiano Fútbol Club y Club Atlético Colonia, lo que dificultó la formación del equipo comunal, y, vos sabés, en un pueblo existen rivalidades internas a veces mayores que las amenazas externas, y son rivalidades que pueden llevar a perder el pueblo antes que lucir la casaca del club contrario. 

Luego de una descomunal batalla campal en la plaza, nos pusimos de acuerdo y formamos para la ocasión el Club Atlético Italiano Colonia de Fútbol. Para Santa María Elisa fue mucho más sencillo, ya que, ellos, a la cola de todo, tienen un solo club: Club Sportivo Rivadavia M. S. y C. El ganador le daría el privilegio a su comuna de levantar el estadio comunal.

Así fue. Te cuento que todo comenzó con el silbato del árbitro, tal cual como empieza cualquier partido de fútbol, aunque subrepticiamente ese inicio supuso las rivalidades históricas, ensalzando las hipotéticas virtudes de los unos y vilipendiando las supuestas taras infames de los otros. 

Los pocos espectadores que hicimos historia esa tarde -no te olvidés que entre los dos pueblos no sumamos más de seiscientos habitantes- nos repartimos en una alocada ola que ahogaba más por su angustia que por su tamaño. Transcurrido el tiempo reglamentario de juego, el partido estaba cerrado en 2 a 2. 

Como todo futbolero que se precie de tal, al advertir que la trascendencia del evento se iba a definir por tiro desde los doce pasos, todos pusimos el grito en el cielo. Los pingos se ven en la cancha y es de marica ganar un partido a los penales, no me digas que no. 

¿Con qué cara mirás, después, a la gente que con sus ojos te están diciendo puto, ganaron a penales? ¡Eh! No, querido, a penales no. Así que se jugó un alargue. Formalizados los cambios de reglamento, algunos jugadores comenzaron a mostrar síntomas de abatimiento físico. Otra vez el marcador igualado, pero ahora 3 a 3. 

Fue entonces cuando se propuso cambiar las reglas de juego y permitir que gente de las hinchadas pudieran reemplazar a los jugadores afectados físicamente y que el cotejo finalizara cuando uno de los dos equipos ganara por dos goles de ventaja. Como en el barrio, macho: a dos gana.

Se dio un pequeño alboroto, minúsculo si se quiere y la mitad de los jugadores fueron reemplazados por hinchas. El Moncho Galíndez trajo del potrero sus diabluras y puso a Atlético 14 a 13. A un gol de la verdadera victoria -cualquier otro fulbito no contaba en ese momento-. De pronto Sportivo jugó mal al off-side y esta vez el Rata se escapó con pelota dominada. 

La hinchada –o lo que quedaba de ella- contuvo el aliento, con el alma pendiendo de ese jugador que entraba al área a liquidar el pleito; punteó la pelota por encima del arquero, buscando el segundo palo. Todo ese deseo acumulado en nuestras gargantas se cortó de pronto en un silencio irreconciliable con la parábola de la pelota que besaba el travesaño y se iba a morir al techo de la red, ya inútil, ya sin sentido, ya con el árbitro pitando el saque de arco. Rata y la concha de tu madre. A mí me bajó la presión.

Bueno, lo demás ya es conocido. Tres años enteritos, con todos sus días y todas sus noches estuvimos disputando el estadio comunal. Es que si lo pensás bien, ahora, te digo, fue un error no aceptar los penales, de última no hay mal que dure cien años y con el tiempo la gente se olvida de los penales; o me vas a decir que vos te acordás que Brasil ganó el mundial ´94 a los penales. 

No. Te fumás que los brasucas tienen cinco copas del mundo, pero no te acordás que una la ganaron de pedo a los penales. A esa altura nos turnábamos para ir a laburar y así no dejar al equipo sin jugador. También vinieron de pueblos vecinos a darnos una mano, bue, en realidad un par de piernas que traían cada uno de los que iban llegando. 

42 a 41 ganábamos cuando el Rata, ese ser celestial; ese “barrilete cósmico” que tuvo la decencia de nacer de este lado del camino; ese traficante del balón que se sustrae clandestinamente de las defensas más férreas; sí, ese, ese mismo que pateábamos, tuvo la amabilidad de hamacarse en el área y elevarse cual gigante de Tebas para clavar un certero cabezazo al rincón derecho de un pobre arquerito que ni siendo el Hombre Elástico podía llegar. 

La explosión fue total. Una marea humana descendió las tribunas para ingresar al raleado césped y abrazar a esos gladiadores que nos daban la victoria. Un caos de frenesí; llantos; risas histéricas. Y como te dije, yo estuve ahí, nadie me lo va a venir a contar.


¿Lo otro? Y sí, son cosas que pueden pasar. Tres años a hacha y tiza, absorbidos por ese gran partido nos cegó. Con tantas emociones juntas quién iba a prestar atención a las máquinas que hacían movimiento de suelo en esa zona que después se loteo en un fangote. Que se yo. Tampoco me voy a poner en moralista. En el fondo no se puede negar que es un hermoso barrio privado el que se construyó y el hospital comunal puede levantarse en otro lugar. 
Si acá lo que sobra es espacio físico. 

¿Vos sabés algo?, porque dicen que el jefe comunal se llevó una buena tajada de ese emprendimiento inmobiliario. Que importa, yo estuve ahí y lo puedo contar. Una victoria futbolística no se compara con nada y el fútbol tiene esas cosas… a veces sirve para ocultar la verdadera realidad.


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