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12.17.2012

EL VIAJE CHAMÁNICO: OBSERVACIONES DE LA TERAPIA HOLOTRÓPICA


 Por Stanislav Gröf
Sus Artículos en ADN Omni




Este capítulo está basado en casi tres décadas de exploración sistemática del potencial terapéutico de los estados no ordinarios de conciencia, inducidos por substancias psicodélicas y otras técnicas no farmacológicas. Aproximadamente, los primeros veinte años se dedicaron al trabajo clínico con productos psicodélicos y los diez últimos a la experimentación con poderosas técnicas alternativas sin el uso de drogas.

UN METODO MODERNO DE INDUCCION CHAMANICA

A lo largo de esta década, mi esposa Christina y yo hemos elaborado una técnica psicoterapéutica que denominamos Integración Holonómica o Terapia Holotrópica. En la misma se combina la respiración controlada, la música evocativa y otras formas de tecnología del sonido, trabajo corporal concentrado y dibujos de mandalas. Con este enfoque desprovisto del uso de drogas, es posible facilitar la totalidad de la gama de experiencias característica de las sesiones psicodélicas y de los viajes chamánicos.

Su objetivo no es la exploración gradual de los diversos niveles del inconsciente individual, como en las psicoterapias verbales occidentales, sino el facilitar una poderosa experiencia transformadora de naturaleza trascendental. Por consiguiente, en muchos sentidos nuestros objetivos terapéuticos están más cerca de las tradiciones chamánicas de curación psicofisiológica que de la mayoría de las psicoterapias verbales occidentales, si bien nuestro enfoque coincide con el de Carl Gustav Jung, en cuanto a que nuestro objetivo es el de facilitar la autocuración del paciente, ayudándole a adquirir conciencia y a reintegrar los elementos fragmentados del complejo mente-cuerpo.

Con el uso de la terapia holotrópica, es posible inducir fenómenos frecuentemente indistinguibles de los estados psicodélicos, sin utilizar agentes farmacológicos, sino simplemente aumentando el ritmo de la respiración, usando la tecnología del sonido y ciertas técnicas de ejercicio corporal que describiré más adelante. Cuando los fenómenos descritos en este capítulo pueden ser desencadenados por algo tan fisiológico como la hiperventilación, no puede haber duda alguna de que reflejan auténticas propiedades de la psique.

Los principios de la Terapia Holotrópica son sumamente simples. Se le pide al paciente que se acueste con los ojos cerrados, que se concentre en la respiración y en las sensaciones corporales, y que mantenga un ritmo de respiración más rápido y eficaz que de costumbre. Durante la preparación psicológica precedente, se le incita a suspender toda actividad analítica y a aceptar cualquier experiencia que emerja, con plena confianza y sin prejuicios. En este contexto se recomienda abstenerse de emplear técnicas dirigidas o cualquier otro intento de modificar la experiencia espontánea e influir en la misma. La actitud general debe ser semejante a la de ciertos métodos de meditación budistas, limitándose a observar las experiencias emergentes, registrarlas y no retenerlas.

Después de un intervalo que varía de una persona a otra, el individuo comienza a experimentar fuertes emociones y desarrolla pautas estereotipadas de tensión muscular. Con la continuación de la respiración acelerada, se incrementa la tensión emocional y física hasta llegar a la liberación y resolución espontáneas. En general, la tensión física corresponde a las áreas donde el sistema indio de yoga kundalini visualiza los centros de energía psíquica, o chakras.

Estas tensiones se manifiestan en forma de intensas presiones circulares o incluso fuertes dolores en la frente o en los ojos, constricción de la garganta y bloqueo de la mandíbula, y presión en el tórax, el ombligo y el bajo abdomen. También es común la tensión en manos y brazos, pies y piernas, cuello, hombros y riñones. Esto es evidentemente una descripción sinóptica y estadística. En la práctica, los sujetos no manifiestan todos los síntomas descritos, sino cuadros individuales de distribución de dichas tensiones, en los que ciertas áreas están dramáticamente representadas y otras no sufren efecto alguno.

En el contexto de la psiquiatría tradicional influida por el modelo médico, la reacción a la hiperventilación y en particular los famosos "espasmos carpopedales" (contracción de los músculos de las manos y de los pies) ha sido considerada como la reacción fisiológica obligatoria a la respiración rápida e intensa, conocida como "síndrome de hiperventilación". Se estima que es algo alarmante y cuando ocasionalmente ocurre de un modo espontáneo con pacientes neuróticos (particularmente histéricos), suele tratarse con tranquilizantes, calcio intravenoso y una bolsa de papel sobre la cara.

El uso de la hiperventilación con fines terapéuticos y autoexploratorios demuestra lo erróneo de dicho punto de vista. En todos los grupos con los que hemos trabajado, varias personas han respondido a la hiperventilación con una relajación progresiva, una sensación de expansión y visiones de una luz de una belleza sobrenatural. Han concluido la sesión en una profunda experiencia trascendental de unidad cósmica. A los que desarrollan tensiones físicas y emociones difíciles, la respiración continuada les conduce típicamente a un estado de resolución, seguido a su vez de una profunda relajación, paz y serenidad. A menudo, el resultado final de la sesión es un estado profundamente místico, que puede aportar beneficios duraderos y ser personalmente significativo para el sujeto. Paradójicamente, el enfoque represivo habitual de la psiquiatría tradicional ante los episodios ocasionales espontáneos de hiperventilación perturba un proceso potencialmente terapéutico con algunos pacientes neuróticos.

Durante la hiperventilación, conforme aumentan las tensiones físicas y emocionales, y se resuelven, el individuo puede tener una serie de poderosas experiencias, que se describirán con mayor detalle más adelante. Puede revivir sucesos autobiográficos importantes de la infancia, adolescencia o vida adulta y experimentar otros tipos diversos de fenómenos transpersonales. En particular, suele haber una confrontación con distintos aspectos del recuerdo del nacimiento biológico y un encuentro profundo con la muerte, fenómenos caracterizados como experiencias de "muerte y renacimiento" en los ritos de iniciación chamánica.

En el contexto de la terapia holotrópica, al efecto de por sí potente de la hiperventilación se agrega el de la música evocativa, o tecnología del sonido, desarrollada por diversas culturas con el propósito específico de alterar la conciencia, como por ejemplo los tambores chamánicos. Otra faceta que intensifica el efecto de esta técnica es su uso en grupo, de modo que los participantes alternen su función de experimentadores con la de experimentados, bajo la supervisión del terapeuta.

Idealmente, la propia respiración activa conduce a la resolución de todo lo que se ha liberado y emergido en la conciencia. Si el sujeto acaba con tensiones residuales o emociones desagradables, se puede facilitar su resolución por medio de una técnica de ejercicio corporal concentrado, que elaboré originalmente para el período conclusivo de las sesiones psicodélicas.

El principio básico, en este caso, es el de alentar al sujeto para que no ofrezca resistencia alguna a las emociones, sensaciones y energía física emergentes, y para que encuentre una forma apropiada de expresarlas por medio de sonidos, muecas, posturas y movimientos, sin juzgar ni analizar la experiencia. La función de los facilitadores es la de seguir el flujo de energía y estimular su plena exteriorización. Se persiste en esta labor hasta que el sujeto alcanza un estado de resolución y relajación.


LA BARRERA SENSORIAL Y EL NIVEL BIOGRAFICO-RECORDATORIO

Las técnicas que facilitan acceso experiencial al inconsciente tienden a activar inicialmente los órganos sensoriales. Por consiguiente, la exploración profunda empieza en muchos casos con una serie de experiencias sensoriales indeterminadas, tales como visiones elementales de colores y pautas geométricas, sonidos de campanas o zumbidos, sensaciones táctiles en diversas partes del cuerpo, o la experiencia de distintos gustos u olores. Éstas son de una naturaleza más o menos abstracta, sin ningún significado simbólico más profundo, y su contribución a la autoexploración y autocomprensión es insignificante. Parecen representar una barrera sensorial que es preciso cruzar, antes de emprender el viaje hacia el interior de la psique.

Conforme avanza el proceso, el próximo reino de la psique más asequible suele ser el nivel biográfico-recordatorio y el del inconsciente individual. A pesar de que los fenómenos correspondientes a esta categoría son de una importancia teórica y práctica considerable, no es necesario dedicar mucho tiempo a su descripción, ya que la mayoría de los enfoques psicoterapéuticos verbales tradicionales se limitan a este nivel de la psique. Existe abundante literatura profesional en la que se analizan las sutilezas de la psicodinámica de los reinos biográficos. Lamentablemente, distintas escuelas se contradicen entre sí y no existe unanimidad en cuanto a los factores significativos de la psique, la razón del desarrollo de la psicoterapia eficaz.

Una diferencia fundamental entre las psicoterapias verbal y experiencial es el significado de la traumatización física directa en la historia del individuo. En la psiquiatría, psicología y psicoterapia tradicionales se subrayan exclusivamente los traumas psicológicos. No se considera que los traumas físicos influyan directamente en el desarrollo psicológico del individuo, ni que participen en la psicogénesis de los trastornos emocionales y psicosomáticos. Esto contrasta vivamente con las observaciones del trabajo experiencial profundo, en los cuales los recuerdos de traumas físicos parecen ser de suma importancia. En el trabajo psicodélico, la terapia holotrópica y otros poderosos enfoques experienciales, el hecho de revivir enfermedades graves, heridas, operaciones, o situaciones próximas a la asfixia, es harto común y mucho más significativo que los psicotraumas habituales. Las emociones y sensaciones físicas residuales de situaciones que han supuesto un peligro para la vida o para la integridad del organismo parecen jugar un papel significativo en el desarrollo de diversas formas de psicopatología, todavía no reconocidas por la ciencia académica.

Las experiencias acerca de traumas físicos graves representan una transición natural entre el nivel biográfico y el reino siguiente, cuyos constituyentes principales son los dobles fenómenos del nacimiento y la muerte. Los sucesos que los componen aluden a la vida postnatal del individuo y, por consiguiente, su naturaleza es biográfica. Sin embargo, por el hecho de haber llevado al individuo hasta las puertas de la muerte y haberse caracterizado por unas molestias y un dolor extremos, se vinculan con el trauma del nacimiento. Por razones evidentes, los recuerdos de traumas y enfermedades que hayan entorpecido severamente la respiración, como la pulmonía, la difteria, la tos ferina o el haber estado a punto de ahogarse, son particularmente significativos en este contexto.

ENCUENTRO CON EL NACIMIENTO Y LA MUERTE: 
DINAMICA DE LAS MATRICES PERINATALES BASICAS

El aspecto más característico de las experiencias que tienen su origen en este nivel de la psique es su enfoque del dolor físico y emocional, la enfermedad y la decrepitud, el envejecimiento, los últimos suspiros y la muerte. El concienciamiento de la muerte halla su expresión no sólo en el contenido escatológico de las ideas y en las visiones de personas y animales moribundos, cuerpos y cadáveres putrefactos, esqueletos, cementerios y funerales, sino en un encuentro experiencial profundo con el proceso de morir y con la propia muerte, con concomitantes biológicos y emocionales sumamente convincentes.

La confrontación profunda con la muerte, característica de estas secuencias experienciales, tiende a estar íntimamente entrelazada con una serie de fenómenos claramente relacionados con el proceso del nacimiento biológico. Al enfrentarse a la agonía y la muerte, los individuos tienen simultáneamente la experiencia de estar luchando para nacer y/o dar a luz. Asimismo, muchos de los actos y manifestaciones fisiológicas de estas experiencias pueden explicarse fácilmente como derivaciones del proceso del nacimiento.

Es bastante común en este contexto identificarse con un feto y revivir diversos aspectos de su propio nacimiento biológico, con detalles específicos y perfectamente verificables. El elemento de la muerte puede ser representado por una identificación simultánea o alternativa con individuos enfermos, ancianos o moribundos. A pesar de que la totalidad de la gama de dichas experiencias no se puede reducir exclusivamente al hecho de revivir el nacimiento biológico, el trauma del nacimiento parece representar un aspecto fundamental del proceso experiencial en este nivel. Por ello denomino este nivel del inconsciente perinatal.

Perinatal es un término compuesto de origen latín y griego, cuyo prefijo peri significa "cerca de" o "próximo a" y la raíz natalis hace referencia al nacimiento. Se utiliza comunmente en medicina para describir procesos inmediatamente precedentes al nacimiento, asociados con el mismo, o inmediatamente posteriores; así pues, en los textos de medicina se habla de hemorragias, infecciones o traumatismos cerebrales perinatales. En contraste con el uso tradicional de este término en tocología, la palabra perinatal se utiliza en este capítulo con relación a experiencias.

La conexión antes descrita entre el nacimiento biológico y las experiencias perinatales es bastante profunda y específica. Permite utilizar las etapas clínicas del parto para la construcción de un modelo conceptual, que nos ayude a comprender la dinámica del nivel perinatal del inconsciente e incluso realizar predicciones específicas con relación al proceso de muerte-renacimiento en diferentes individuos.

Las experiencias de la muerte y renacimiento reflejadas en el nivel perinatal del inconsciente son sumamente complejas y fecundas. Las secuencias relacionadas con diversas etapas y facetas del nacimiento biológico acostumbran a ser de una naturaleza típicamente mitológica, mística, arquetípica, histórica, sociopolítica, antropológica, o filogenética. Suelen aparecer en cinco pautas o constelaciones experienciales características. Parece existir una conexión profunda entre estos conjuntos temáticos y las etapas clínicas del parto, que se suceden como sigue.


1) La experiencia de unidad cósmica: el universo amniótico.

Esta importante experiencia perinatal parece estar relacionada con la unión primigenia con la madre, el estado original de existencia intrauterina durante el cual madre e hijo forman una unión simbiótica. Si no la entorpece ningún estímulo nocivo, la situación del niño puede ser prácticamente óptima, ya que ofrece seguridad y la satisfacción permanente de todas las necesidades. Las características básicas de esta experiencia son la trascendencia de la dicotomía sujeto-objeto, un estado de ánimo fuertemente positivo (de paz, serenidad, tranquilidad y éxtasis oceánico), una sensación de santidad, la trascendencia del espacio y del tiempo, e introspecciones abundantes de importancia cósmica.

El contenido específico de estas experiencias puede ser extraído de situaciones que comparten con el mismo la carencia de fronteras y obstrucciones, tales como una identificación con el océano y formas de vida acuática, o con el espacio interestelar. Las imágenes de los mejores aspectos de la naturaleza (madre naturaleza) y las visiones arquetípicas de los cielos y del paraíso pertenecen también a esta categoría. Es importante subrayar que sólo los episodios de la vida embrional carentes de perturbaciones van acompañados de este tipo de experiencias. Las perturbaciones de la existencia uterina van asociadas a imágenes de peligros subacuáticos, contaminación, naturaleza inhospitalaria e insidiosos demonios de culturas diversas.

2) La experiencia del engolfamiento cósmico.

Esta pauta experiencial parece estar relacionada con el comienzo del parto, cuando se ve perturbada la armonía anterior. Al principio, esto ocurre como consecuencia de señales químicas alarmantes y a continuación por las contracciones mecánicas de la musculatura uterina.

Esta situación se experimenta subjetivamente como peligro vital inminente. Una sensación abrumadora de angustia de flotar libremente conduce a ideas y percepción paranoicas. La intensificación de este estado se resuelve típicamente en la experiencia de un vórtice o torbellino monstruoso, cuyo centro engulle ineludiblemente al individuo y a su mundo.

Una variación experiencial frecuente de este tema es la de ser deglutido por una bestia arquetípica, atrapado por un pulpo o capturado por una gigantesca araña. Una forma menos dramática de la misma experiencia la constituye el descenso al bajo mundo y el encuentro con criaturas demoníacas. Motivos del chamanismo clásico indican la familiaridad de los chamanes con dicho reino.

3) La experiencia del callejón sin salida o infierno.

Esta experiencia está lógicamente relacionada con la primera etapa clínica del parto, plenamente desarrollada. Durante la misma, el feto se ve periódicamente constreñido por espasmos uterinos, mientras el cuello del útero permanece cerrado sin salida posible. El sujeto se siente atrapado, enjaulado y atascado en una pesadilla claustrofóbica, en la que pierde todo contacto con el tiempo lineal. La situación parece absolutamente insoportable, inacabable y desesperada. Por consiguiente, es lógico que el individuo se suela sentir experiencialmente identificado con presos en mazmorras o campos de concentración, víctimas de la Inquisición, pacientes en sanatorios mentales, o pecadores en el infierno y figuras arquetípicas que representen la condena eterna. Durante la profunda crisis existencial de la que este estado se ve típicamente acompañado, la existencia parece una farsa carente de significado o un teatro del absurdo.


4) La experiencia de la lucha de la muerte-renacimiento.

Muchos aspectos importantes de esta matriz experiencial son comprensibles a partir de su asociación con la segunda etapa clínica del parto. En esta etapa prosiguen las contracciones uterinas, pero ahora el cuello del útero se ha dilatado y permite una propulsión gradual del feto por el canal del parto. Esto implica una enorme lucha por la supervivencia, unas presiones mecánicas apabullantes y, con frecuencia, cierto grado de anoxemia y sofocación. En las fases terminales del parto, el feto puede entrar íntimamente en contacto con materias biológicas como sangre, mucosidades, orina y heces.

Desde el punto de vista experiencial, esta pauta es bastante intensa y ramificada. Además de revivir con realismo diversos aspectos de la lucha en el canal tienen lugar en secuencias plia variedad de fenómenos, que temáticas típicas, relacionadas por una profunda lógica experiencial con aspectos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos del proceso del parto. Entre ellos, los más importantes son los elementos de una lucha titánica, experiencias sadomasoquistas, una fuerte excitación sexual, episodios demoníacos, aspectos escatológicos y un encuentro con el fuego. Todo esto ocurre en el contexto de una lucha muerte-renacimiento determinada.

Las imágenes específicas incluyen batallas mitológicas de enormes proporciones, en las que participan ángeles y demonios, o dioses y titanes, elementos violentos de la naturaleza, secuencias de revoluciones y guerras sangrientas, imágenes en las que interviene la pornografía y las desviaciones sexuales, violencia, orgías satánicas y noches de aquelarre, crucifixiones y sacrificios rituales.

5) La experiencia muerte-renacimiento.

Esta matriz perinatal está relacionada significativamente con la tercera etapa del parto clínico, o sea, con el nacimiento propiamente dicho. En esta última etapa, el proceso agonizante de la lucha por nacer llega a su fin, culmina con la propulsión por el canal del parto, y la acumulación del dolor, tensión y excitación sexual se convierten de pronto en alivio y relajación. Al cortar el cordón umbilical, se completa la preparación física de la madre y el niño comienza su nueva existencia como individuo anatómicamente independiente.

Al igual que con las demás matrices, algunas de las experiencias de esta etapa son reproducción fidedigna de los acontecimientos biológicos del parto, así como de ciertas intervenciones tocológicas. El correspondiente simbólico de esta última etapa del parto es la experiencia muerte-renacimiento.

Paradójicamente, sólo a un paso de una fenomenal liberación, el individuo tiene una sensación de catástrofe inminente de enormes proporciones. Con frecuencia esto conduce a una concienzuda lucha para poner fin a la experiencia. Si se le permite que proceda, esta experiencia incluye una sensación de aniquilación a todos los niveles imaginables: destrucción física, debacle emocional, derrota intelectual, fracaso moral definitivo y una condena absoluta de enormes proporciones. Esta experiencia de la "muerte del ego" parece involucrar la destrucción despiadada e instantánea de todos los puntos de referencia anteriores en la vida del individuo. En esta etapa, puede que los chamanes hagan referencia a la desmembración realizada por demonios o animales feroces.

A la experiencia de aniquilación total y de "caer en lo más bajo del cosmos", le siguen inmediatamente visiones de una poderosísima luz blanca y dorada, de un brillo y belleza sobrenaturales, que cabe relacionar con una sobrecogedora exposición de entidades arquetípicas divinas, el espectro del arco iris, o los complejos diseños de una cola de pavo real. El sujeto experimenta una profunda sensación de liberación emocional y espiritual, redención y salvación. Habitualmente, se siente liberado de toda angustia, depresión y culpa, limpio y redimido. A esto le acompaña un diluvio de emociones positivas hacia sí mismo, los demás y la existencia en general. El mundo parece ser un lugar hermoso y seguro, y aumenta claramente el deseo de vivir. El chamán regresa de su búsqueda visionaria iniciatoria cargado con una nueva sensación de propósito y significado.



VIAJES MAS ALLA DEL CEREBRO: 
DIMENSIONES TRANSPERSONALES DE LA PSIQUE

Las secuencias experienciales de la muerte y renacimiento acostumbran a abrir la puerta a un dominio transbiográfico en la psique humana, cuyo mejor calificativo es el de transpersonal. El nivel perinatal del inconsciente representa claramente un vínculo entre los reinos biográfico y transpersonal, o inconsciente individual y colectivo. En la mayoría de los casos, a las experiencias transpersonales les precede un dramático encuentro con el nacimiento y la muerte. Sin embargo, existe una alternativa importante, que a veces permite el acceso experiencial directo a diversos elementos transpersonales y temas correspondientes, sin enfrentarse al nivel perinatal.

El denominador común de este abundante y ramificado grupo de fenómenos es la sensación, por parte del sujeto, de que su conciencia se ha expandido más allá de las limitaciones habituales de su ego y ha trascendido las fronteras del tiempo y del espacio. En los estados ordinarios o "normales" de conciencia, tenemos la sensación de existir dentro de las limitaciones del cuerpo físico (imagen corporal) y nuestra percepción del ambiente viene determinada física y fisiológicamente por la gama de nuestros órganos sensoriales.

Tanto nuestra percepción interna (interocepción) como la externa (exterocepción) están limitadas por las fronteras espaciales y temporales habituales. En circunstancias ordinarias, sólo podemos experimentar plenamente y con todos nuestros sentidos los sucesos del presente y del ambiente circundante. Podemos recordar el pasado y anticipar los acontecimiento del futuro o fantasear sobre ellos, pero ni el pasado ni el futuro están al alcance de la experiencia directa.

En las experiencias transpersonales, tal como ocurren en sesiones psicodélicas, con técnicas autoexploratorias sin el uso de drogas, o espontáneamente, parece que se trascienden una o varias de las limitaciones anteriores. Este tipo de experiencias pueden dividirse en tres grandes categorías. Algunas implican la trascendencia del tiempo lineal y son interpretadas por los sujetos como regresión histórica y exploración de su pasado biológico, cultural y espiritual, o como progresión histórica hacia el futuro. La segunda categoría es la de las experiencias caracterizadas primordialmente por la trascendencia de las barreras espaciales ordinarias, en lugar de las temporales. El tercer grupo se caracteriza por la exploración de dominios que la cultura occidental no considera que formen parte de la realidad objetiva. Las tradiciones chamánicas han descrito y catalogado muchas gamas de realidades no ordinarias accesibles en dichos estados.

En estados de conciencia no ordinarios, muchos sujetos tienen vivencias bastante concretas y realistas de episodios que identifican como recuerdos fetales y embrionarios. No es raro, en estas circunstancias, en un nivel de conciencia celular, identificarse plenamente con el esperma y el óvulo en el momento de la concepción. A veces la regresión histórica va más lejos y el individuo tiene la sensación convincente de revivir recuerdos de la vida de sus antepasados, o incluso de acceder a los archivos del inconsciente racial o colectivo. En algunas ocasiones, los sujetos afirman haberse identificado con diversos animales de la escala evolutiva, o haber tenido la clara sensación de revivir episodios dramáticos de una encarnación anterior.

Las experiencias transpersonales que incluyen la trascendencia de barreras espaciales sugieren que las fronteras entre el individuo y el resto del universo no son firmes y absolutas. En circunstancias especiales es posible identificarse con cualquier cosa del universo, incluida la propia totalidad del cosmos. Entre éstas se cuentan las experiencias de fusión con otra persona en un estado de unidad dual, o asumiendo la identidad de la otra persona; "sintonizar" con la conciencia de un grupo específico de gente, o bien sentir la expansión de la conciencia hasta tal punto que parezca abarcar a toda la humanidad. Asimismo, uno puede trascender los límites de la experiencia específicamente humana e identificarse con la conciencia de los animales, plantas o, incluso, objetos y procesos inorgánicos. En un caso extremo, es posible experimentar la totalidad de la biosfera de nuestro planeta o el conjunto del universo material.

En un número elevado de experiencias transpersonales, la extensión de la conciencia parece ir más allá del mundo fenoménico y del continuo espacio-tiempo, tal como lo percibimos en la vida cotidiana. A esa realidad pertenecen numerosas visiones de personajes y temas arquetípicos, encuentros con las divinidades y los demonios de distintas culturas, y complejas secuencias mitológicas. También son bastante comunes los informes de apariciones de espíritus de difuntos, entes sobrehumanos y habitantes de otros universos.

Las visiones de pautas arquetípicas abstractas, la comprensión intuitiva de símbolos universales (cruz, ankh, yin-yang, svástica, estrella de cinco puntas, o estrella de seis puntas), la vivencia de los meridianos y del flujo de energía ch'i descrita por la filosofía y la medicina china; o el despertar del poder de la serpiente (kundalini) y la activación de diversos centros de energía psíquica o chakras, constituyen ejemplos adicionales de este tipo de fenómenos. En los casos más extremos, la conciencia individual puede llegar a identificarse con la conciencia cósmica o mente universal. El summum de las experiencias parece ser la identificación con el vacío supracósmico y metacósmico, la misteriosa ausencia primordial y la nada consciente de sí misma, que contiene en forma germinal y potencial la totalidad de la existencia.


EXPERIENCIAS TRANSPERSONALES 
Y LA VISION CHAMANICA DEL MUNDO

Las experiencias transpersonales tienen muchas características extrañas que destruyen los supuestos más fundamentales de la ciencia materialista y del punto de vista mecanicista del mundo, que apuntan a un paradigma más cercano a los que caracterizan los sistemas de creencias chamánicas y diversas ramas de la filosofía mística o "perenne".

Los investigadores que han estudiado seriamente y/o experimentado estos fascinantes fenómenos comprenden que todo intento por parte de la psiquiatría tradicional de desecharlos como productos insignificantes de la imaginación, o como fantasías erráticas generadas por procesos cerebrales patológicos, es superficial e inadecuado. Cualquier estudio del dominio transpersonal de la psique realizado sin prejuicios llegará ineludiblemente a la conclusión de que sus observaciones suponen un crítico reto al paradigma newtoniano-cartesiano de la ciencia occidental.

A pesar de que las experiencias transpersonales ocurren en un proceso de autoexploración personal profunda, no es posible interpretarlas simplemente como fenómenos intrapsíquicos en un sentido convencional. Por una parte, forman un continuo vivencial ininterrumpido con experiencias biográfico-recordatorias y perinatales. Por otra, parecen tener acceso directo, sin mediación de los órganos sensoriales, a las fuentes de información que están claramente fuera del alcance del individuo, como convencionalmente se define.

Entre los informes de sujetos que han experimentado episodios de su existencia embrionaria, del momento de la concepción y que han vivenciado elementos de conciencia celular y orgánica, abundan detalles médicos de gran exactitud con respecto a los procesos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos correspondientes. Asimismo, las experiencias ancestrales, los recuerdos raciales y colectivos en el sentido junguiano, y los recuerdos de encarnaciones anteriores, aportan frecuentemente detalles específicos de la arquitectura, el atuendo, las armas, el arte, la estructura social y las prácticas religiosas de la cultura y período en cuestión, o incluso acontecimientos históricos concretos.

Los sujetos que experimentan secuencias filogenéticas o que se identifican con formas de vida existentes, no sólo las hallan auténticas y convincentes, sino que al mismo tiempo adquieren una introspección extraordinaria de la psicología, etología, costumbres específicas o de insólitos ciclos de reproducción de los animales. En algunos casos, la experiencia va acompañada de inervaciones musculares arcaicas, impropias de un ser humano, o incluso de complejas representaciones que reproducen las danzas de apareamiento.

Los individuos que experimentan episodios de identificación consciente con plantas o con parte de las mismas, de vez en cuando afirman haber adquirido una profunda introspección de procesos botánicos como la germinación de las semillas, la fotosíntesis de las hojas, la función de las auxinas en el crecimiento de las plantas, el intercambio de agua y minerales en las raíces, y la polinización. Igualmente común es la convincente sensación de identidad consciente con la materia inanimada o con los procesos inorgánicos: el agua del océano, el fuego, los rayos, la actividad volcánica, los huracanes, el oro, los diamantes, el granito, e incluso las estrellas, las galaxias, los átomos y las moléculas. Desde el punto de vista de un paradigma que reconozca la existencia del reino transpersonal, las referencias a la comunicación con otras especies o incluso con objetos "inanimados", como en el caso de los chamanes, ya no pueden ser consideradas como síntomas psicopatológicos.

Existe otro grupo interesante de fenómenos transpersonales, susceptible frecuentemente de validación e incluso de se investigado experimentalmente. Al mismo pertenecen la telepatía, el diagnóstico psíquico, la clarividencia, la clariaudiencia, la precognición, la psicometría, las experiencias extracorporales, los viajes clarividentes y otros casos de percepción extrasensorial. Evidentemente, éstos han sido estudiados a fondo y utilizados en el chamanismo y en otras tradiciones místicas o mágicas. A pesar de que representan el único grupo de fenómenos transpersonales de los que los círculos académicos occidentales han llegado a ocuparse ocasionalmente, por desgracia su enfoque ha sido siempre decididamente negativo.

Desde una perspectiva más amplia, no existe razón alguna para no clasificar los fenómenos denominados paranormales en una categoría especial. Dado que otros tipos de experiencias transpersonales suelen facilitar el acceso a una nueva información sobre el universo por canales extrasensoriales, la frontera que separa la psicología de la parapsicología desaparece, o por lo menos se convierte en bastante arbitraria, a partir del momento en que se admite y reconoce la existencia del dominio transpersonal.

El reto filosófico de las observaciones descritas, ya en sí imponente, se ve todavía aumentado por el hecho de que en los estados no ordinarios de conciencia, las experiencias transpersonales que reflejan correctamente el mundo material aparecen en el mismo continuo e íntimamente relacionadas con otras cuyo contenido, según la visión occidental del mundo, no forma parte de la realidad objetiva. Cabe mencionar en este contexto los arquetipos junguianos: divinidades, demonios, semidioses, superhéroes y complejas secuencias mitológicas, chamánicas, legendarias y de cuentos de hadas. Incluso estas experiencias pueden aportar información precisa sobre el simbolismo religioso, el folklore y las estructuras míticas de diversas culturas anteriormente desconocidas para el sujeto.

Las experiencias transpersonales ocupan una posición muy especial en nuestro intento de construir un mapa fidedigno del territorio de la psique humana. El nivel analítico-recordatorio y el inconsciente individual son de una naturaleza claramente biográfica. La dinámica perinatal parece representar una intersección o frontera entre lo personal y lo transpersonal, como lo refleja su profunda asociación con el nacimiento y la muerte, principio y fin de la existencia humana individual. Los fenómenos transpersonales facilitados por la terapia holotrópica o los métodos chamánicos tradicionales revelan conexiones entre el individuo y el cosmos actualmente incomprensibles. Lo único que podemos decir es que, en algún lugar del proceso perinatal, parece tener lugar un extraño salto cualitativo al estilo del de una Cinta de Moebius, en el que la autoexploración profunda del inconsciente individual se convierte en un proceso de aventuras experienciales en la amplitud del universo, cuyo calificativo más adecuado sería el de conciencia cósmica o mente superconsciente.



IMPORTANCIA TERAPEUTICA DEL PROCESO MUERTE-RENACIMIENTO

La cartografía ampliada que acabamos de describir es de una importancia fundamental para todo enfoque serio de los fenómenos tales como los estados psicodélicos, el chamanismo, la religión, el misticismo, los ritos de paso, la mitología, la parapsicología, la tanatología y la psicosis. No se trata de una mera cuestión de interés intelectual, sino que sus consecuencias son profundas y revolucionarias para la comprensión de la psicopatología, y ofrecen nuevas posibilidades terapéuticas no imaginadas por la psiquiatría tradicional.

En general, la arquitectura de la psicopatología que se manifiesta en el trabajo diario es infinitamente más compleja e intrincada de lo que sugieren las teorías vigentes de la personalidad. Según estas nuevas observaciones, son pocos o ninguno los síndromes emocionales y psicosomáticos que puedan explicarse exclusivamente a partir de la dinámica del inconsciente individual. Están significativamente relacionados con el trauma del nacimiento y el miedo a la muerte, y su resolución exige una confrontación vívida con el proceso muerte-renacimiento. Por consiguiente, hemos llegado a la conclusión de que nuestro modelo teórico de la psique humana es compatible con los antiguos sistemas de creencias chamánicas, que también integran las experiencias de la muerte y el renacimiento.

El trabajo revela día a día que en la estructura dinámica de los síntomas psicogenéticos intervienen energías emocionales y físicas extremadamente poderosas. Por ello, todo intento de influir en ellas por medios puramente verbales, como en las psicoterapias tradicionales, es de un valor altamente cuestionable. Se necesita un contexto terapéutico que permita y facilite la experiencia directa, para obtener resultados apreciables en un espacio de tiempo razonable. Además, debido a los múltiples niveles de la naturaleza de los síntomas psicogenéticos, el marco conceptual del terapeuta debe incluir los niveles perinatal y transpersonal de la psique, a fin de que la terapia sea plenamente eficaz.

Mientras el proceso de la terapia se limite al nivel biográfico, los resultados terapéuticos serán generalmente bastante limitados, a no ser que el material a tratar pertenezca a gestalts inacabadas de traumas físicos graves. Tanto los resultados inmediatos como los producidos a largo plazo son mucho más dramáticos cuando la autoexploración se profundiza e incluye secuencias más profundas; sobradamente conocida de nuestros antepasados chamánicos, hasta estos momentos les ha pasado en gran parte inadvertida a los psicoterapeutas verbales occidentales. Sin embargo, nosotros hemos descubierto que las experiencias de naturaleza perinatal pueden influir profundamente en la claustrofobia y en otros tipos de estados de ansiedad o depresión, en las tendencias suicidas, el alcoholismo, la drogadicción, el asma, la jaqueca, las inclinaciones sadomasoquistas y muchos otros problemas, tanto si éstas se facilitan por medios holotrópicos, chamánicos u otros.

Pero en los casos en que las raíces del problema están ancladas en el dominio transpersonal, sólo se podrá alcanzar una solución definitiva cuando el paciente permita que tenga lugar una confrontación con el tipo específico de experiencia transpersonal con el que el problema esté relacionado. Puede tratarse de una experiencia intensa de una encarnación anterior, una identificación con una forma animal, una secuencia arquetípica o mitológica, un tema del inconsciente racial o colectivo, o muchas otras. La ausencia de prejuicios y confianza en el proceso son requisitos importantísimos -tanto por parte del terapeuta como por parte del paciente- para el éxito de la terapia.

Como se ha dicho anteriormente, las experiencias del trabajo profundo también corroboran la estrategia general terapéutica y de autoexploración sugerida originalmente por Carl Gustav Jung, quien reconoció que la psique está dotada de un poderoso potencial autocurativo y que la fuente de sus fuerzas autónomas de curación se halla en el inconsciente colectivo. Desde esta perspectiva, la labor del terapeuta no debe consistir, por consiguiente, en comprender racionalmente el problema del paciente, a fin de utilizar alguna técnica específica para cambiar la situación según un plan preconcebido, sino en mediar y facilitar el acceso del paciente a los niveles más profundos de la psique. Entonces, la curación se produce como consecuencia de una interrelación dialéctica entre el inconsciente individual y el colectivo. Aquí cabe establecer un paralelismo con la función tradicional del chamán, como mediador entre los reinos humano y espiritual.

Por tanto, una técnica psicoterapéutica basada en las observaciones de la investigación moderna sobre la conciencia, como la terapia holotrópica, se basa primordialmente en la experiencia directa como instrumento esencial de transformación. Los enfoques verbales se utilizan exclusivamente durante el período de preparación, y de nuevo en una sesión posterior, para facilitar la integración de la experiencia. El terapeuta crea un marco de apoyo, establece una buena relación de trabajo con el paciente y ofrece una técnica capaz de activar el inconsciente: respiración, música, tambores chamánicos, meditación o drogas psicodélicas.

En estas circunstancias se refuerzan los síntomas preexistentes y otros anteriormente latentes emergen a la conciencia. La función del terapeuta es entonces la de estimular y apoyar incondicionalmente las secuencias surgentes, con plena confianza en la autonomía y espontaneidad del proceso curativo. Los síntomas representan energía bloqueada y, en definitiva, experiencia condensada. En este contexto, un síntoma representa tanto una oportunidad como un problema.

Al liberar la energía, el síntoma se transforma en experiencia consciente y se consume. Es importante que el terapeuta apoye el despliegue elemental sin interferir ni intervenir en la naturaleza de la experiencia, tanto si es biográfica, perinatal, como transpersonal. El apoyo incondicional debe continuar, aunque el terapeuta no comprenda el proceso o tome una forma desconocida para él. En lugar de intentar interpretar todo el material emergente en términos de un sistema teórico cerrado, como en el psicoanálisis y otros enfoques parecidos, el terapeuta se convierte en un compañero de aventura, que puede aprender algo nuevo en cada sesión.



Arte: Jorge Ralph 
Diseño y Diagramación: Pachakamakin

3.12.2012

UNO DIVIDIDO UNO



Llegó el momento, el Temazcal está presente, las personas van ingresando a la parcela. Cada una a su ritmo, sin obligación. Mi estado es profundo este día, más de lo habitual. En la mañana, Elfa pronunció mi segundo nombre, Fabiana. Llamó mi atención que lo hiciera, ya que para mí ese nombre significó una vivencia que me llevó a verme en un aspecto herrado de hembra cultural. Cuando ella lo pronunció, mis antenas comenzaron a observar qué me quería decir ese momento, pues desde mi entender, detrás de cada palabra hay una posibilidad más para descubrir de uno mismo.

Observé la conversación  y me detuve a ver qué  me sucedía, que significa para mí  el segundo nombre. Mientras me quedé sola en la cocina, haciendo la sopa para compartir con los temazcaleros en la noche, miré hacia atrás y recordé qué etapa representó en mi vida ser llamada Fabiana, es lo único que en sí entendí que podía hacer para comprender lo que estaba asomando entre mis sentidos como una emoción profunda que desbordaba la razón.  El silencio se apoderó de mí y entró  Fabiana a mi propio diván, en ese espacio pude ver el segundo nombre de un nombre, representado sutilmente como el segundo lugar de una mujer. Parece una locura pensar que exista un segundo lugar en uno, al igual que parece una locura que exista yo misma con la creencia de ocupar un segundo lugar como mujer. Dos caras de una mujer que necesita reconciliar su pasado, dos extremos que anclan el punto de equilibrio,  y sé que puedo hacerlo, al reconocer y liberar ese valor de creencias que son la distancia que me separa de mí misma.

Comencé a hurgar en el recuerdo hasta que dí con la experiencia en donde este nombre tuvo protagonismo. El último empleo en relación  de dependencia, y sí, nada más representativo para esta creencia que la dependencia y el sometimiento. En este lugar, existía una mujer, Andrea, que figuraba como esposa del dueño de la empresa, y si bien ella quizás entendiera poco lo que estaba mostrándome, podía ver como este personaje formaba parte, al igual que todas las personas que allí estaban, de lo que yo llamo, el shopping del inconsciente.  Ahí en donde por decir así, tuve la posibilidad de ver de una manera acelerada, cada uno de los personajes que no son ni más ni menos, que sutiles proyecciones de actores de la personalidad de  las creencias que hasta ese momento creía mías. Y para sacar el jugo a esta puerta, necesito trascender esas formas, ir más allá de ese sistema de creencias, más allá de ese juego de poder que se enquista en lugares como los que formaron mi entorno en ese momento.

Al verlo así, hoy puedo reconocer la manipulación desde la ambición que converge en un mismo punto, la necesidad de poder en sus dos aristas, una que se somete por no creer tenerlo y la otra que somete por temor a perderlo, en ambos casos  el punto de encuentro es el mismo, el temor al poder poseído o desposeído por no poder ser. Creencia tras creencias creyendo ser verdades, y el desenmascararlas, es lo que está haciendo posible que hoy comprenda muchas actitudes que como Fabiana tomé, actitudes basadas en ideas de competencia y rencor, que en sí, me llevaron a caer en la victima, frente a un sistema que juega con la idea de sacarle valor a la energía femenina y masculinizar las estructuras para que así funcione. Y en sí, es ridículo y destructivo creer que una funciona sin la otra, y el equilibrio es lo que hace posible que cada relación se exprese como una danza en esta pista de baile que es la vida.


Y entrar en este espacio, reconocerlo, conmueve a la mujer que soy, y al mismo tiempo me libera. Y este punto, me ayudó a comprenderme más aún con el libro de Elfa, "La Mujer Consciente!. Ya que el énfasis que ella pone al exponer que las creencias en contra de la mujer no nos pertenece,  y que  las tomamos en momentos de la historia donde el miedo fue la carta de presentación para existir. Y frente a esto la propuesta de mover la pieza de la reina en el tablero de la creación y dejar de identificarnos con el peón disponible que alimenta la gula de la ignorancia de un sistema de "patrones" que cree ser dueño de todas las fichas. Sin embargo, sin ellas no habría posibilidad de jugar. Y  es ahí, cuando nos cae la ficha de que la mano que mueve el juego,  lleva el impulso de la actitud. Y si esta se sabe dueña de sí misma, ya sea hombre o mujer, no necesita directivas de ningún patrón más que el propio, ni menos aún necesita someter a alguien por creerlo amenazante para su existencia.

Ya que la mayor amenaza para la existencia son las creencias tomadas como verdad.
Entonces Andrea Fabiana, es una mujer íntegra, al igual que la mujer en sí,  si deja de competir consigo misma y se dispone a dialogar con las creencias para encontrarse un poco más  con cada experiencia que en si la lleva al encuentro consigo misma, reconociendo que es lo que de  manera sutil llega a someter y manejar la integridad y el sentido de la mujer. Y me atrevo a decir, la del hombre, por correspondencia. Ya que el sentido que encuentro viable es el de común acuerdo íntegro para el género humano ya sea mujer u hombre.  Entonces, podría ser que lo que queda en el tintero, es la posibilidad de  escribirnos ahora de una manera diferente, responsables de uno mismo. Y si tengo que transgredir la gramática establecida de repetición de palabras lo hago con la palabra conciencia, consciente de que es el vehículo posible, innato, gratuito e infinito.

Ahora sí, habiéndome compartido conmigo misma en este espacio que deleita los sabores del paladar, me dirijo al plano físico del Temazcal. Previamente a esto, las personas se reúnen a conversar en un círculo creado por la familia para este fin entre otros. La conversación es variada, sin embargo hay un tema en común que nos atañe a todos y que surge una y otra vez. Y que desde donde lo veo, e incluso desde donde lo viví, es uno de los condimentos necesarios para el alimento que mantiene en pie el mercado inconsciente: la esclavitud del ser humano por el propio ser humano. Y esta realidad se vive en los distintos entornos citadinos principalmente, y esto es sabido, sin embargo aun existe. Entonces me pregunto;  en manos de quien está la decisión de permitirlo, y no encuentro otra más que en la de cada uno. Y sé muy bien que esta decisión es una realidad posible de tomar y transformar, porque así lo hice y lo afirmo en cada espacio que comparto. Y es por esto justamente que el entorno que ahora está en mi vida, es acorde a esa elección. Entonces puedo darme cuenta que lo sofocante-mente explotador existe en tanto y en cuanto se le dé lugar. Y aunque estas palabras parezcan simplistas como dicho, el hecho es confirmable  cuando se toma la decisión de hacerse responsable de lo que cedimos irresponsablemente, la libertad de elegir como vivir.

Y estas  costumbres forman parte de los diez manda-mientos criados desde hace tiempo en el moisés que navega por el mar turbio de las limitaciones mentales. Sin embargo, podría ser que  el moisés ya quede chico, que la queja sea el anzuelo de mal turbio, y las limitaciones mentales la tarjetas de invitación para atreverse a nadar mas allá de este mar. Y en esta orilla, donde hoy estamos, existe la oportunidad de compartir cuestionamientos llevándonos la  posibilidad de bucear océanos y encontrar las perlas que tienen el brillo propio. Es decir, animarnos  a nadar sin la necesidad de utilizar salvavidas que se inflan y se desinflan con expectativas que no nos pertenecen. Ya que el tomar eso es un recurso limitado a eso, y es justamente lo que en cierta forma le da a la explotación, entre otras cosas, la posibilidad de existir.

Es sinceramente sabido que el sistema por sí solo no puede mantenerse en pie como sus dioses mandan. Y me pregunto, cómo manda un dios en un mundo creado a su imagen y semejanza con la posibilidad de la libre voluntad?  Quizás, sabiendo que quienes ceden la libre voluntad, toman el espacio que sobra de las tarjetas horarias de entrada y salida para poder vivir, y se premian cada fin de semana comprando la cajita feliz  al mejor empleado del año en un restaurante de hamburguesas de lombriz. Y darse cuenta de estos pequeños detalles es ilimitado. La federrata del sistema, traducida globalmente como la fe herrada al sistema. Y es aquí cuando la fe deja de mover montañas de reservas a los bancos del estado privados  de la conciencia. 

Respiro profundo, y me detengo  a ver como detrás de cada pensamiento se proyecta una película, y acceder al  tráiler oficial es lo que entusiasma mi recorrido. A veces se torna poco alentador  ya que  implica atención sabiendo que el resultado puede ser no deseado. Y habitualmente los resulta-dos son así o uno u otro. Lo que entusiasma es que ni uno ni otro es  lo que Es.  Y saborear este plato es una experiencia propia a cada paladar donde las palabras recobran  el sentido, y son, la melodía más preciada para el oído que se atreve a escuchar su propia voz.

Ahora me dispongo a descansar en el silencio del inipi. Caco dirige el Temazcal, entra en primer lugar y luego los demás temazcaleros  lo hacemos cada uno en su momento. Mientras los guardianes del fuego continúan acompañándonos, y se disponen a dar la entrada a las abuelitas que avivan esta nave de purificación.

La vivencia es personal, y el grupo se acompaña con respeto y con la premisa que se ofrece. Humildad y Honestidad. Nada simple en nuestras vidas, debido a la necesidad de apariencia a las que venimos acostumbrados. Y esto desde donde lo veo y vivo, se expresa hasta en el momento que podríamos mostrarnos físicamente desnudos frente a otros y por cuestiones que consideramos importantes, titubeamos al quitarnos la ropa. Sabiendo esto, no doy lugar a que esas líneas sutiles de prejuicio me detengan, suelto mis harapos  para entrar como vine a esta tierra al nacer. Des-nuda, esto me suena a sin nudos que me aten a ideas. Así me presento a esta tierra que me vio nacer y morir más de una vez. Así me entrego para nacer otra vez sin temor a  morir para vivir.

Como tripulante, no puedo describir cómo se dirige un Temazcal, ya que no soy quien lo dirige. Lo que sí puedo es compartir este viaje personal, en la medida de lo posible. Que es lo que recuerdo. El cuerpo es quien habla aquí, me traduce la  resistencia que se presenta en los primeros momentos. Cierro los ojos, comienzan los cantos, las palabras van y vienen, y el debate en uno mismo por dejar salir lo que ya no se necesita va perdiendo intensidad, entonces ahí uno comienza a disfrutar esta experiencia, comienza a dejar que la tierra  nos inunde y nos permita reconocernos un poco más momento a momento...

Lo que se vive aquí no lleva traje y corbata, ni manuales de instrucciones técnicas, lleva corazón, tierra y valor. Entonces es ahí cuando nos permitimos ver que los problemas solo existen en nuestra manera de interpretar. Las lágrimas comenzaron a recorrer mis ojos, se retuerce mi cuerpo con el apego de historias sentimentales que al parecer no resultaron como esperaba.

En un momento afortunado, el despertador se hizo presente y Caco comenzó a entonar una canción del tipo popular que hablaba del amor. Lo que generó fue una angustia cómica en mi interior. Algo así como una parodia sentimental en donde el Romeo comienza a perder la forma, y queda solo un vacío de esa ilusión. Y aquí es cuando uno se entrega con patas y todo para aprender de la experiencia que es uno mismo, aquí es cuando me doy cuenta, una vez más, que no sabía nada de lo que creí saber. Aquí, el martillo inconsciente me da en el ombligo del pequeño centro del mundo de las creencias, se derrumba la historieta. Y entonces el para qué de estas experiencias son el vehículo hacia las aguas claras de lo que somos y de lo que vivimos.

La travesía es intensa y profunda. Y a medida que las olas van suavizando su ritmo, nos regocija encontrarnos con la plenitud de poder contemplarnos y dejar de ser náufragos a merced de las  creencias.

Así, pasa este momento único para nuestras vidas, penetrante en lo sutil. Cada quien  se retira a su tiempo y de una manera natural, mas allá de las sugerencias, nacemos con menos capas de las que entramos. Nos entregamos con el cuerpo a la tierra fresca que nos cobija y nos comparte con el inmenso cielo que en su plenitud nos ilumina la noche con el brillo de la luna, las estrellas y los planetas que acompañan y forman esta comunidad con el planeta tierra. Y en este  sueño hecho realidad llegó la hora de descansar hasta la mañana siguiente. En donde nos encontramos a compartir entre mates y meriendas, las vivencias, las palabras que necesitamos quizás diariamente expresar y que por razones racionales solemos dejar para otro momento. Y esto salta a la vista, ya que los rostros se ven alegres, contenidos, relajados. Y quien decide el silencio como voz, no necesita justificar su tono, pues es natural no problemático, y más aun, es parte del compartir.

Comienza una semana nueva.  La agenda solo indica una acción: yo misma.  Esta tarea que se presenta en mi vida no es nada fácil, y mas allá que ni llega a ocupar un reglón, su contenido es profundo y más aun, interminable.  Sin embargo sé, que es necesaria para poder elegirme cada vez. Y cuando hablo de elegirme, me refiero al sentido que va más allá de la idea idolatrada de solo aquí importo yo. Más bien, me dirijo a desmenuzar  la idea cuestionada de cuando sobre tiempo me dedicare a saber quién soy y qué elijo en esta vida para crear y compartir. Y si digo cuestionada es porque sé que los  momentos de lucidez nos llevan a esto una y otra vez, hasta que en si nos comenzamos a dar cuenta que aquí estamos, que llegamos dormidos, la gran caída, que el despertador de la creación sonó tantas veces como es necesario con el ringtone universal del sentido de la existencia, y el cuestionarla, es el primer paso. Ya que pasar la vida detrás de un entorno sin sabernos generadores de él nos quita protagonismo en esta obra, y lo mundano se transforma en la pantalla que se toma como realidad y la vida pasa a ser una ficha repetida en el casillero de la creación.

Y la profundidad que nos permite reencontrarnos con lo que somos, se tapa con la vestimenta de la rutina. Entonces, vivimos aburriéndonos de nosotros mismos hasta que nos damos cuenta de que este  circo comienza a tener sentido, y la diversión se hace divertida con el simple hecho de vivir cada instante conociéndose uno mismo, y se, que esta frase es popularmente repetida, tanto, como las veces que la pasamos por alto. Sin embargo, es una de las principales  señales de tránsito en la autopista de la consciencia.

Ahora, tras tomar el lápiz y el papel de la observación, me entrego a compartir lo cotidiano para entrar de una manera simple a lo más complejo, la idea de lo que uno es…

5.18.2008

ENTREVISTA A VIRGINIA GAWEL


Por Yamila Hanashiro
Sus Artículos en ADN Omni





El Planeta Tierra comenzó un nuevo año, el 2008.

Mi segunda entrevista fue a Virginia Gawel, psicóloga con orientación Transpersonal desde hace muchos años. A continuación, su biografía:

Licenciada en Psicología (Universidad John F. Kennedy), ejerce la práctica clínica bajo este encuadre desde 1984, tanto a nivel individual como grupal. Se formó en este paradigma incursionando en la Psicología de diferentes Tradiciones de Sabiduría (Budismo, Sufismo, Chamanismo, Taoísmo, Misticismo Cristiano, etc.) y con difusores contemporáneos del enfoque Transpersonal en distintos centros de entrenamiento (particularmente en Esalen, California). Se especializó en técnicas de acceso directo al Inconsciente (Sofrosis, Visualización Terapéutica, P.N.L., Ensueño Dirigido, Hiperventilación, y otras), en Psicología Junguiana y en Técnicas Integrales para la Interpretación de Sueños. Ejerce la docencia sobre estos temas desde 1986.
Junto con su esposo, Eduardo Sosa, ha desarrollado un sistema de enseñanza para el aprendizaje desde la sensibilidad a través de medios virtuales (Feel e-learning), mediante el cual despliegan un Programa de Formación y Entrenamiento en Psicología Transpersonal con alumnos en todo el mundo hispanohablante. Actualmente está investigando y escribiendo sobre la Poesía como instrumento terapéutico y como herramienta para la ampliación de la conciencia, en base al enfoque Humanístico-Transpersonal. También ejerce la docencia sobre la Integración de Técnicas de Oriente y de Occidente para el Acceso Directo al Inconsciente. Es fundadora y Co-Directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires http://www.centrotranspersonal.com.ar/

Verano caluroso, mucho más que el año pasado. A la una de la tarde del 4 de enero toqué el timbre del Centro Transpersonal.

En el primer piso me esperaba Virginia. Su vestimenta me hizo acordar a Oriente.

Cabe destacar que esta entrevista tuvo un ritmo diferente a la anterior (mucho más rápida, ya que estábamos entre horarios de sus pacientes. Apenas finalizamos, un señor la estaba esperando en planta baja); también la encaminé de otra forma por el hecho de que la Psicología Transpersonal implica por sobre todas las cosas la comunicación fluida entre el paciente y el terapeuta

Y así fue como entre las dos fuimos organizando este trabajo.

¿Qué es exactamente la Psicología Transpersonal?

En sí es un enfoque específico de la Psicología que nace en la década del 60, cuando a nivel histórico lo que empieza a suceder es que las Filosofías y Técnicas de Oriente (particularmente el Budismo Tibetano) empiezan a abrirse a Occidente por distintas razones; incluída la invasión China al Tibet en el año 59. Junto con ello, el Taoísmo, la Vedanta, el Zen... echan raíces fuertes en Estados Unidos y se mezclan un poco con todo el movimiento Flower 
Power de los hippies y demás, tomando un camino ecologista, espiritual, a veces superficial. Pero paralelamente esto despierta el interés de terapeutas, filósofos y científicos de Occidente, por lo cual se fue conformando un cuerpo de conceptos y de prácticas académico y serio, procurando que esas antiguas enseñanzas de Oriente se pudieran amalgamar con la Psicología de Occidente. Entonces va naciendo una Psicología más humanista; así se va llamando al principio. Desde ese enfoque, cuando el terapeuta observa al paciente no lo ve en términos de enfermedad, sino particularmente detectando qué es lo que tiene de sano esa persona, cómo hacerla florecer, qué recursos internos podría desplegar; es decir que tiene una mirada no patologizante. A partir de esta instancia se empieza a trabajar con individuos, con grupos, aplicando antiguas técnicas para abordar el mundo interno más allá del mero analizar y pensar… También se empieza a trabajar con visualización, con meditación, con técnicas psico-corporales tan antiguas como el Tai-chi, por ejemplo, con las que vivenciar el cuerpo más allá de la cabeza que Occidente siempre ha tenido. Es decir, entrar a la Psicología a través de la sensibilidad y desde una mirada que tienda al desarrollo, no a la resolución de lo que funciona mal, simplemente. Ahí entonces surge todo un movimiento que empieza a infiltrarse en los consultorios psicológicos y en las aulas de las Universidades, y que va tomando forma más definida a lo largo de las siguientes décadas. 

¿Cómo y cuándo surgió la idea de tener un Centro Transpersonal?

En nuestro país, lo que nosotros hacemos en el Centro Transpersonal empieza a esbozarse en los años 80 y se constituye como tal en 1994. Su propósito es poder brindar a quienes quieran tener otra mirada de la Psicología (una formación que las universidades actuales aún no brindan: recién ahora en los claustros se está hablando de Psicología Transpersonal en nuestro país y en Sudamérica. Desde hace cinco años empezamos a trabajar ejerciendo la docencia a través de Internet, desplegando un Programa de Formación y Entrenamiento en Psicología Transpersonal con gente de habla hispana de todo el mundo. Y fue sucediendo que, como Buenos Aires es una capital cultural muy importante, donde hay congresos de psicología kleiniana, psicoanálisis, sistémica... la Psicología Transpersonal fue tomando un lugar pionero aquí. Entonces sucede que cuando profesionales de distintos países que se quieren formar en el paradigma Transpersonal, acude a este espacio nuestro que hace tantos años se dedica a ello. Entonces tenemos como alumnos a Psicólogos, Picopedagogos, Terapeutas Corporales, Counselors... y también personas que no trabajan en situaciones humanísticas pero que buscan estas herramientas como medio de autoconocimiento, desde cualquier parte del mundo. También viajamos a dar conferencias, seminarios; formamos parte de una Red Latinoamericana y actualmente también Hispanoamericana con un grupo que se llama Oxigeme, que lo que busca es perfilar una Psicología Transpersonal que sea independiente de la visión de Estados Unidos, dado que hablamos otro idioma, tenemos otros problemas y tenemos otras soluciones, también. Entonces, se trabaja para darle forma a una Psicología Transpersonal que tenga como foco sus propias problemáticas y que quizás aplique estos recursos de un modo distinto a como los puede aplicar alguien que tiene una vida más simplificada en California. La Psicología Transpersonal que se fue enraizando en los problemas de Sudamérica se irradia también hacia los sectores que menos pueden; hacia el trabajo con comunidades en dificultades, zonas de catástrofes... En estos momentos, por ejemplo, tenemos varios alumnos desde el Perú que están trabajando con todo lo que fue el terremoto de meses pasados: ellos allá están ayudando a gente que está en situación límite; nosotros desde aquí proveemos herramientas de trabajo. De modo que de alguna manera lo que es Internet produjo un efecto muy especial que es el de interrelacionar con personas que tienen mucha afinidad entre sí, y que no encajan exactamente en los ámbitos comunes de la Psicología, que buscan trabajar con los pacientes de una manera más cálida, más afectuosa, con un contacto cercano entre paciente y terapeuta.

Cómo se aplican las técnicas de Oriente en el proceso de autoconocimiento de una persona occidental de hoy?

Antiguas herramientas para el trabajo sobre sí que han aplicado monjes del Budismo Tibetano, del Taoísmo, del Zen... para trabajar sobre sus emociones, sobre su cuerpo, su mente... hoy pueden aplicarse de modo laico, integrándolas con los conocimientos de Occidente. Una Psicología muchísimo más antigua que Freud! Con estas herramientas podemos trabajar con nuestros vínculos, con nuestros afectos, con nuestro cuerpo, con nuestra sensibilidad, con nuestras perturbaciones del pasado... técnicas que se utilizan ya desde hace siglos con gran eficacia. Y no hace falta ser un monje para eso!

¿Cómo es el vínculo terapeuta-paciente desde el enfoque transpersonal?

Cuando digo terapeuta estoy englobando a un profesional que esté formado en cualquier disciplina. Podría ser un Psicopedagogo, podría ser un Counselor (consultor psicológico), podría ser… En este momento hay Couchs, hay Psicólogos de distintas ramas, hasta podría ser alguien que trabaja con el cuerpo: Terapeuta Corporal, Terapeuta Ocupacional…


¿Cómo se enfoca el vínculo terapeuta-paciente desde esta Psicología Humanista Transpersonal, que sería el nombre completo?


De un modo muy diferente de cómo lo hace, por ejemplo, el Psicoanálisis. En la mayoría de las escuelas que se enseñan en la universidad lo que se dice es que entre el terapeuta y el paciente debe haber una distancia importante. El terapeuta es un anónimo para el paciente, de modo que yo como terapeuta te conozco, pero vos a mí no, y si vos me preguntás “¿Virginia estás casada?”, yo te podría contestar bajo la línea de esas escuelas: “¿Ud. qué se imagina?”, “¿A Ud. qué le parece?” En algunas escuelas hasta más rígidas, -yo lo he vivido como paciente hace muchísimos años-, si vos tenrminás tu sesión de terapia en un séptimo piso y el terapeuta te acompaña hasta la salida, durante los siete pisos que se bajan por ascensor no se habla con el paciente porque hay una distancia en donde la sesión terminó... y ya está! Desde la Psicología Transpersonal se ve esta manera de vincularse con el paciente como algo inhumano, muchas veces enfermante más que terapéutica. Necesitamos crear primero una sanidad vincular entre el paciente y el terapeuta: es un vínculo donde debe florecer el afecto, donde tenemos que aprender el uno del otro; yo como terapeuta a contar cosas y si te sirven a vos en los problemas que vos tenés… Si vos tenés un duelo porque has sido engañada por tu pareja y estás sufriendo y yo lo viví, que vos sepas que yo TAMBIÉN lo viví, cómo lo resolví... porque a vos te puede ayudar muchísimo. Y que yo te diga: “Mirá yo elegí no tener hijos porque realmente me siento más cómoda y me encanta esta elección que hice”; a vos te puede servir. Que yo te pueda decir: Mirá hoy estoy triste porque mi padre está muy enfermo; y vos lo sepas, a vos te sirve como paciente porque sabés ante quién estás de modo que el vínculo no es unilateral. 


El vínculo es de otra manera. Entonces si vos estás llorando porque estás viendo algo muy fuerte y muy sincero y termina la sesión y nace la necesidad de abrazarnos, y te doy un abrazo, te digo “Tené paciencia que vas a salir”... está perfecto! Porque es un vínculo humano. Si vos contás algo que a mí me alegra y me emociona y se me caen las lágrimas, está muy bien que así sea. Si, en cambio, yo como terapeuta tengo que respirar hondo y retener toda esa emoción para poner cara de que nada me pasa... estoy en problemas! Si vos tenés que contarme algo y estoy a espaldas tuyo y vos querés saber a quién le contás eso y no recibís una palabra cuando te vas, estamos en problemas. Entonces en esta Psicología la relación terapeuta-paciente es un modelo vincular donde el relacionarnos entre nosotros te sirve para después relacionarte con tu pareja, con tu papá o tus alumnos, o con tus propios pacientes si los tuvieras. Y eso es muy importante. Es un vínculo donde los dos aprenden. Vos aprendés de cosas que yo tengo como herramientas para transmitirte y yo aprendo de vos porque vos sos diferente, tenés cosas para enseñarme a mí de cómo vos te enfocas en la vida. No importa que vos tengas 21 años. Vos sos diferente a todos, y escucharte es escuchar un mundo que yo nunca escuché.

Es como un intercambio…

Es un intercambio en donde el terapeuta no está en el lugar de “yo sé” porque “estoy sana” y soy terapeuta y vos sos paciente, estás mal y venis a consultarme. Entonces hay una apertura mutua y yo puedo expresarte lo que yo siento con lo que vos me comentás. Te expreso mi sentir, hay un diálogo de ida y de vuelta donde vale que yo te diga como terapeuta: “Realmente me siento confundida, disculpame, no sé qué decirte. Procesémoslo juntas y la semana que viene lo vemos. No lo tengo claro en este momento.” Y puede ser que a la semana siguiente vos cierres los ojos y yo también y hagamos un ejercicio de meditación y de visualización con alguna técnica que nos permita entrar en tu problema desde un lugar que no sea pensar solamente. Y yo voy a cerrar los ojos y voy a tratar de sentir lo que vos sentis, mientras vos me lo vas relatando, para poder sintonizarme con lo que a vos te pasa en el rato que compartimos juntas. Esto lo hablo en primera persona pero digamos que estoy englobando en forma general más o menos cómo es un vínculo terapeuta-paciente en este modelo de la Psicología. Es muy común que vengan a formarse personas que son muy jovencitas y están por recibirse y han escuchado de esto y les interesa, pero también personas que ya tienen muchos años de trabajar en terapia y están hartas de ser un mueble junto al paciente, de estar mirándolos todo el tiempo para ver si tienen o no el Edipo superado, en términos que realmente la vida verdadera, y no meras teorías. Entonces se dan cuenta que hay veces que necesitan tomarle la mano al paciente, o contar algo propio... pero el encuadre no lo permite! Entonces, están buscando otro encuadre... pero no saben cuál. Cuando encuentran este enfoque se dan cuenta de que ellos son así, siempre lo fueron, pero no se lo permitían. Así empiezan a relacionarse de ese modo más espontáneo con otras herramientas, y a trabajar sobre sí mismos desde otra visión. Profesionales que tienen 40, 50 años, 10 o más años de profesión, que al cambiar el paradigma, ven desde dónde miraban al paciente y utilizan herramientas que no son solamente las palabras.

Como que están buscando otras respuestas…

Otras respuestas y otra manera de arribar a esas respuestas.

¿Cuál es la noción de inconsciente que describe este paradigma?

El modelo de Inconsciente en el que se apoya la Psicología Transpersonal es muy distinto del psicoanalítico. La Psicología más ortodoxa entiende al Inconsciente como un reservorio de cosas no resueltas; aún a nivel popular se dice “Me traicionó mi Inconsciente”. “Me traicionó” porque uno lo concibe como una entidad donde anidan conflictos, mandatos, complejos... un paquete de aspectos tenebrosos de sí mismo, un ámbito oscuro. El modelo de inconsciente que toma la Psicología Tanspersonal es muy diferente porque tiene en cuenta el Inconsciente que describe la Psicología del Yoga, la del Budismo... otra noción de Inconsciente. Podemos concebirlo como algo que se graficaría con distintas capas (como si fuera un corte sagital del suelo): arriba estaría la conciencia, lo más superficial. En un proceso terapéutico hay que penetrar el suelo hacia las capas más profundas, que serían los distintos estratos del Inconsciente. La primer capa estaría conformada por esos problemas no resueltos. Allí hay piedritas y semillas no muy deseables que han sido sembradas y había que sacar. Pero debajo de esa capa hay un Inconsciente más profundo cuyo núcleo es tu esencia, tu ser, tu Sí Mismo (como diría Jung). Aquello que vos eras antes de nacer: tu espíritu. Eso más esencial tuyo quedó tapado por los condicionamientos. Ese núcleo de tu Inconsciente que fue reprimido: no solo reprimiste tus broncas, tus dolores, sino que también has reprimido tu real naturaleza. El trabajo que propone la Psicología Transpersonal, que estamos llamados a hacer es des-reprimir eso, porque ahí está nuestra real identidad. Tu identidad no es lo que vos aprendiste, tu identidad es lo que vos sos en esencia. 



Entonces el trabajo de un adulto va a ser el de empezar a desacondicionarse, permitiendo con ello que el núcleo del Inconsciente sea el que dirija ese proceso. En nuestro Inconsciente, más allá de que pueda haber traumas, conflictos y demás, mora una inteligencia que le es propia: una inteligencia que busca expresarse, que busca guiar nuestra vida y con la que necesitamos aprender a contactarnos, porque ahí está la verdadera vocación, ahí está el Sentido de para qué vos vivís. Ahí está lo que vos sos más allá de lo que los demás esperan que seas. Y eso sucede en general más marcadamente hacia la mitad de la vida, cuando la persona se da cuenta que, habiendo armado su vida básicamente desde sus condicionamientos, hay algo que no funciona: una profunda insatisfacción. Entonces empieza a trabajar para poder contactar con eso más profundo, que intuye dentro de sí. La Psicología Transpersonal ofrece para ese trabajo técnicas concretas y eficaces que permiten que ese contacto vaya aconteciendo poco a poco a, través de meditación, de visualización, de prácticas del Sufismo, del Taoísmo, del Budismo... Entonces eso permite que la persona pueda tener dos impulsos terapéuticos: uno es, con el terapeuta, el ir extrayendo y viendo los conflictos, los traumas (por decirlo así, en el esquema anterior, yendo desde la superficie hacia lo profundo). Y el otro es contactándose con esa fuerza primordial, que, en su necesidad de expresarse, presiona de adentro hacia afuera. Es como un niño que puja por nacer y, si uno le ayuda, eso empieza a manifestarse. Desde allí son distintas tus elecciones de vida: la pareja, la vocación. Probablemente hay cambios muy importantes en el cual la persona se libera de lo que no es ella.

Ahh, por eso hay tantos problemas de pareja…

Sí en general la primera década de los 20 a los 30 años la elección de pareja que hacemos, rara vez depende de lo que realmente somos. Y creo que tiene que ver más con motivaciones de lo colectivo, mandatos de la familia, mandatos culturales del grupo en el que la persona está. Instinto. Vos mirás una película, cualquiera que sea, vas a ver que a los 15 minutos de conocerse uno le dice al otro: “Yo te amo” y si no es a los 15 minutos, es a los 15 días. Eso es un absurdo. El amor es una concepción que lleva mucho trabajo, lo otro es “nos atraemos”, “nos gustamos” o, en el mejor de los casos, “nos queremos” . Es algo superficial, instintivo en general, hormonal; a veces hay algo esencial, pero realmente el poder decir te amo requiere de tiempo y trabajo en un vínculo. Hay todo un modelo de trabajo con la pareja, que es propio de este enfoque y que tiene que ver con las mecanicidades que se dan en pareja, la dificultad de construir un vínculo entre personas que son complejas, y que tienen una visión más profunda de la vida.

¿Qué es el Feel e -learning y cómo surge?

Después de dar muchísimas conferencias (son más de mil) durante muchos años; también hemos brindado el espacio para que se realicen exposiciones de arte, conciertos, talleres de todo tipo y que vinieran también representantes de distintas líneas de conocimiento. Ha venido un Sheik sufi, un discípulo del Dalai Lama a dar conferencias... un budista holandés a dar conferencias, otros representantes del yoga, o de distintas vertientes porque la Psicología Transpersonal... Después de muchos años de compartir esto en grupos presenciales, frente a frente, hace cinco años con Eduardo, mi esposo, a él se le ocurrió que podríamos, teniendo en cuenta el auge de Internet, ver la posibilidad de transformar estas enseñanzas en un formato que pudiera ser transmitido a través de Internet. Los dos tenemos mucha afinidad de formación a pesar de que nos encontramos ya adultos en la vida y con tanta afinidad fue natural que le diéramos potencia a este proyecto del Centro que estaba ya siendo todo un emprendimiento a nivel presencial y él puso el condimento de hacerlo a nivel internacional. 
El problema que se nos planteó fue, puesto que esta Psicología es tan vivencial y tan ligada a lo que uno siente, vinculada a que los grupos de personas se comuniquen entre sí... ¿cómo hacer para que eso no se pierda a través de una máquina que parece tan fría? Entonces ideamos un sistema de enseñanza y le llamamos Feel e-learning, porque e-learning es el aprendizaje a través de medios virtuales, y Feel porque la idea es que la persona no pierda de vista su sensibilidad en ese proceso de aprendizaje. Entonces lo que hacemos es trabajar con grupos de todo el mundo, todos interconectados: en general son 10, 12 países por curso de 40, 50. Y los del hemisferio norte están con su invierno y otros están con mucho calor frente a nuestras playas y para otro son las tres de la mañana y están en España, pero se han conectado igual... Todos con realidades tan diferentes, y a la vez con tanto mundo interno en común, todos realizando las mismas prácticas a la vez... Y cada uno participa de esa experiencia de aprendizaje. Ahora… Lo que transcurre en el intercambio grupal es muy intenso porque lo que hacemos son ejercicios grupales y participar con la problemática que cada uno quiera plantear. Muchos dicen unánimemente: “Termino con el teclado mojado porque lloro frente al monitor, conmovido por lo que está pasando”. El trabajo es que cada concepto, mediante el intercambio grupal y la práctica individual, se convierta en una vivencia. Además de los encuentros, los alumnos tienen mucho material didáctico para estudiar, muchos ejercicios para la vida cotidiana. Por ejemplo trabajamos con el concepto de Sombra (aquello que uno no alcanza a ver de sí mismo, y que tiende a proyectar en los demás). Uno se entrena para aprender a descubrirlo, mediante ejercicios concretos. Entonces vos sabés que todos tus compañeros, cada uno en su ciudad y su país durante toda esta semana va a estar practicando el mismo ejercicio, y vos vas a hacer tu esfuerzo desde donde vos estás, con tu pareja, con tu familia, en tu trabajo, en el subte, donde sea. Y durante la semana lo que vos vayas observando lo vas volcando en un foro donde podés ingresar en cualquier día y horario. Entonces una vez por semana hay un foro donde cada uno va volcando lo que vio con el ejercicio, de modo que los conceptos no quedan en la cabeza solamente, sino que la persona que cursa un seminario sí o sí se va transformando: la que empezó no es la misma que terminó, nunca. Con la lectura del material, con la participación con los compañeros, con la implementación de un puente a través de la sensibilidad, porque hay ideas que se comprenden mejor con el hemisferio derecho. Esto son las imágenes, las metáforas. Para nosotros es muy importante la aplicación de cuentos, de poesías, de mitos, de frases que te acompañen durante esa semana. No importa si a vos habitualmente te gusta o no la poesía, porque hacemos una selección de textos que difícilmente no puedan gustarle a alguien. Entonces, pasar por todo ese proceso del programa de un seminario inevitablemente te conduce a vos que trabajes con lo que a vos te está pasando en tu vida. Cada uno de los seminarios se enfoca en un conjunto de ejercicios y de ideas. Por ejemplo, hay un seminario que es para trabajar sobre las emociones, en el que se trabaja con el enojo, el dolor, el miedo. Otro de los Seminarios es para aprender a recordar e interpretar los propios sueños a partir de este enfoque, y trabajamos con los sueños de los mismos participantes, asimilando también los conceptos del Inconsciente de los que antes te hablaba. Y para los que son terapeutas luego eso lo aplican con pacientes. Y quienes no lo son pueden cursar igual, que es lo que vos me preguntabas, y lo van a aplicar ya no con pacientes sino en sus propias vidas. 

¿Y para estudiar la carrera de Psicología Transpersonal?

En realidad no se trata de una carrera, sino una especialización: para poder trabajar con pacientes es necesario un título habilitante previo, tener un respaldo formal: puede ser Psicólogo, Counselor, Terapeuta Ocupacional, Terapeuta Corporal... Hecha esa formación, uno se especializa en esta escuela. Entonces vos si sos Counselor, por ejemplo, podés ser un Counselor con orientación Transpersonal y trabajar desde ese paradigma. Hay lugares en donde dan títulos de Técnico en Psicología Transpersonal, Terapeuta Transpersonal; todo eso es indecente, una visión muy comercial. Yo no me haría atender por un “terapeuta transpersonal” que no tenga una formación estricta en Psicopatología en una Universidad. Trabajar con un paciente es muy difícil, es serio, es riesgoso. La persona debe tener una formación extremadamente sólida, porque un terapeuta puede dañar mucho si no está bien formado. Entonces, largar al mundo “terapeutas transpersonales” sólo con estudios secundarios y esas pocas materias que se puedan ver. Sería algo así como ser cirujano sin ser médico. Si, en cambio, sos instructor de Yoga y tomás una formación transpersonal, seguirás dando clases de yoga, no pondrás un consultorio, pero el modo en que vas a dar la clase va a ser mucho más completo y profundo.

Muchas veces sucede al revés. Hay gente que presenta esa sed de comprender este tipo de temática e investiga primero este paradigma, no va a estar habilitado para ejercer nada. Como te decía es un proceso de autoconocimiento, pero a partir de ahí se da cuenta de qué es lo que quiere hacer, qué es lo que quiere estudiar. Tenemos en este momento una alumna de España que hizo todos nuestros seminarios, cada año vamos agregando nuevos seminarios. Ahora se decidió a formarse como Arte-terapeuta: va a venir a estudiar a Buenos Aires, o podrá hacerlo en otro país. Entonces: son bienvenidos estudiantes, son bienvenidos quienes no tengan una profesión y quieran aplicar estos conocimientos al trabajo sobre sí, y son bienvenidos quienes tienen una profesión de grado.

En el sitio de Ustedes hay un espacio donde desarrollan algo específico, que titularon “¿Qué NO es la Psicología Transpersonal?”. Podrías hablarme de eso?

Sí: en este momento hay toda una corriente que toma el nombre de “transpersonal”, pero no tiene nada que ver con la verdadera Psicología Transpersonal: se trata, en cambio, de un movimiento que se apoya en lo que lo se llama pensamiento mágico ¿Qué significa esto? Vos vas a encontrar muchos lugares donde dice: tarot, alquimia, canalización angélica... psicología transpersonal. Todo eso no tiene que ver con la psicología transpersonal, absolutamente no. En verdad cuando en psicoterapia muchas veces tenemos que ayudar a los pacientes a reparar el daño que esas cosas producen.

Y también estamos en problemas respecto de técnicas que son valiosas, pero que dadas prematuramente son muy peligrosas. Por ejemplo, hay técnicas en Oriente para abrir centros de energía. Pero esos ejercicios en un monasterio se dan a alguien que ya tiene muchos años de trabajo sobre sí, y con estricta supervisión de un maestro, personalizada. Entonces, si uno da esos ejercicios prematuramente a una persona que no está preparada, hasta puede generar psicopatologías severas, le puede producir un daño muy serio psicológicamente. Hay una moda de “turismo espiritual”: “probar” distintas técnicas para “ampliar la conciencia”. Pero si yo hago algo para ampliar la consciencia en un nivel que no está en mi condición hoy, puedo provocarme mucho daño. Entonces eso también es parte de una formación sensata saber qué instrumentos utilizar y cuáles no; ayudar al terapeuta a que no confunda y no dañe al paciente, y si el paciente viene dañado por alguien que hizo inescrupulosamente eso con él, volver a colocarlo donde estaba antes de eso, porque muchas veces viene gente dañada desde ese lugar, pensando que eso era Psicología Transpersonal bien aplicada. Realmente hay que depurar todo eso, hay una Psicología Transpersonal que es fascinante y que es seria y que hay que aplicarla primero sobre sí mismo; curarse del pensamiento mágico es parte esencial en ese proceso.

Bueno, Yamila, me sentí muy cómoda contigo. Gracias por estar hoy aquí.

Me da un abrazo. Apago el grabadorcito y el botón de la cámara da como fotografía al retrato de Virginia situado casi al principio de esta historia. 





NOTAS

¿Qué es y qué no es psicología transpersonal?

La Psicología Transpersonal, al enmarcarse dentro de un paradigma emergente, tiene por cualidad notable la de ser abierta, incluyendo distintos conceptos y teorías derivados de muy diversas corrientes de investigación sobre los fenómenos de la Conciencia y de su manifestación evolutiva en lo individual y en lo sociocultural.

Esta apertura tan abarcativa hace que cuando se habla del encuadre Transpersonal muchas veces se esté aludiendo a miradas que divergen marcadamente entre sí, aunque todas subrayen en sus pilares ideológicos la importancia de lo Trascendente. En este tiempo que nos toca vivir, la palabra “espiritual” está siendo referida a asuntos de tan distinta naturaleza que terminan mezclándose conceptos muy disímiles entre sí como si pertenecieran a la misma categoría: se confunde la Psiquiatría de lo Sagrado con las sanaciones mágicas, la Filosofía Perenne con las mancias y las supersticiones. Una abigarrada combinación de factores que dan todos en llamarse “espirituales", pero que guardan en esencia menor relación entre sí que lo que el ojo inexperto pueda avisorar. Es por ello que aún personas con un nivel evolutivo que les permitiría captar el fundamento del paradigma emergente, descartan estas nociones al encontrar esta confusa mezcla de asuntos que en verdad no pertenecen a la misma categoría de realidad. La confusión es tal que muchos autores (como el mismo Ken Wilber) están denegando su pertenencia al movimiento Transpersonal para redenominar su enfoque bajo el nombre de “Psicología Integral” (lo cual parece ser una solución atinada y criteriosa).

Por eso nos resulta importante, dentro de esta tan variada gama de autores e instituciones que se definen como adscriptas a lo Trans-personal, declarar con cuáles de ellos concordamos y con cuáles estamos en divergencia de criterios. En este sentido, entonces, podemos formular nuestra coincidencia con:

Quienes proponen un constante acrecentamiento de la conciencia basado en la no exclusión del trabajo psicológico, pues una espiritualidad sana requiere como antesala, según nuestro criterio, de un psiquismo cuyas pautas neuróticas se hayan saneado y despejado. Es frecuente que en nombre de la espiritualidad se saltee el trabajo con las dificultades psicológicas, sustituyéndolo por una supuesta trascendencia de lo que en realidad no está resuelto, lo cual en realidad tenderá a dificultar el verdadero despliegue interno del individuo. Trascendencia de lo egoico es algo bien distinto de evitación de lo egoico.

Quienes señalan el camino hacia la Trascendencia sin imposiciones de dogmas, rangos de poder, rituales de pertenencia, o cualquier otro artilugio que, bajo pretexto de iniciación en la espiritualidad, incline al individuo hacia la sectarización y la anulación de la propia voluntad de decisión.

Quienes estimulen y transiten caminos de conocimiento a través de metodologías que no cancelen la capacidad consciente para discernir el valor exacto de la propia experiencia; en ese sentido, elegimos como aproximación a lo Transpersonal la no utilización de sustancias, enteógenas ni de ninguna otra índole, sino lisa y llanamente el trabajo sobre sí mismo según las leyes de la naturaleza interna, sin supuestos catalizadores externos.

Quienes acuerden con diferenciar entre lo pre-personal y lo trans-personal, distinguiendo desde el sentido común aquellas aproximaciones que prioricen lo mágico, lo supersticioso, lo que pertenece a nuestros aspectos más arcaicos, pero que, al tenérselo como base de la búsqueda espiritual, confunde la ampliación de la conciencia con estados en que la fantasía y la realidad quedan desdibujadas entre sí. Lo pre-personal (como lo denomina Ken Wilber) puede en todo caso participar de la llamada inicial hacia el Misterio. Pero el Camino de Conocimiento requiere retirar toda dependencia hacia lo mágico y sus supuestas energías, para concentrarla en el desarrollo de un Yo sano que pueda hacerse cargo de su potencial y desplegarlo más allá del ego. Lo genuinamente trans-racional no debe confundirse con lo pre-racional, propio de nuestros estadíos infantiles.

En este sentido, no nos reconocemos adscriptos a lo que da en llamarse el Movimiento de la Nueva Era o New Age, cuyas pautas de aproximación a la espiritualidad, en nuestro criterio, suelen adolecer de falta de profundidad, cierto facilismo propio de la fast spirituality, en el cual se confunden estados transitorios con procesos acabados. La Nueva Era busca promover el crecimiento interno, pero su mirada invariablemente está teñida de una mítica pre-personal que muchas veces es solamente un sustituto del verdadero trabajo sobre sí mismo.

Fuente: http://www.centrotranspersonal.com.ar/index2.php?ir=/quepsico.php

Durante la tarde del 28 de enero recibo la entrevista corregida por Virginia. A decir verdad no estuve muy inspirada y por ello hoy, un día después les presento este final.

Se me viene a la mente el sincrodestino del que habla Deepak Chopra; así como todas las coincidencias que surgen en esta vida (mucha gente me habla del budismo, vegetarianismo, yoga…) La verdad es que cada día descubro algo nuevo y me sorprendo más. Es como si Nuestro Dios del Universo hace todo lo posible por juntar, y por qué no desarmar, también…

Creo que es cuestión de explorar la vida, sin miedos ni barreras. Sólo eso les puedo decir, además de que la psicología me encanta por el hecho de que si está bien aplicada es la mejor sanación que un ser humano puede recibir: la sanación mental. Después, todo lo demás llega sólo. Por experiencia propia si creen que necesitan ir a terapia no dejen de hacerlo. Pero ojo que hay terapias y terapias, como nos previene Virginia.