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2.19.2013

LA ALIMENTACION Y SUS METAFORAS

Por Paolo Rossi





Nos parece, y no del todo injustamente, que los seres humanos hacen siempre las mismas cosas: duermen, construyen refugios para protegerse del calor o del frío, intentan procurarse alimentos, comen, se aparean, ríen y lloran, crían a sus hijos, establecen reglas y recompensas, así como castigos para quienes no las respetan, agreden y son agredidos, hacen guerras y entierran a sus muertos, se dirigen de distintas maneras a seres divinos e invisibles. En realidad, cada una de estas cosas se hace de maneras muy diversas, tan diversas que superan, a veces, la imaginación más desenfrenada.

En el centro del libro Bueno para comer del gran antropólogo Marvin Harris se encuentra una pregunta fundamental que es el eje de las reflexiones de los antropólogos: dado que todos los miembros de la especie humana son omnívoros y están dotados de un aparato digestivo absolutamente idéntico, ¿cómo es posible que en algunas partes del mundo se consideren exquisiteces cosas como hormigas, saltamontes o ratas que en otras partes resultan ser asquerosidades repugnantes? Aunque hoy se pueden comprar a través de Internet comidas preparadas con escorpiones fritos, hormigas, serpientes y carne de cocodrilo, los procesos de globalización en este terreno no parecen ser particularmente veloces. En Camboya se comen coleópteros, cucarachas de agua, una especie de lagartija llamada gecko y murciélagos. 


En Hanoi se comen serpientes y hay siete recetas para cocinar a un perro, en Nueva Guinea son muy apreciados los gusanos del sago, gruesos y carnosos, que tienen una epidermis resistente y peluda y un interior amarillento y cremoso. En China y en Camboya es sabido que se come cerebro de mono (incluso directamente apenas se ha matado al animal). En las islas del archipiélago indonesio se bebe un tipo de café que se hace con los granos parcialmente digeridos y defecados por la civeta de las palmeras común. Las tarántulas se comen en Camboya. En Filipinas (incluso en las esquinas de las calles) se comen huevos fecundados de pato o de gallina que tienen en su interior un embrión formado casi por completo. En Corea se ponen crías de rata vivas en una botella con licor de arroz, se lo deja fermentar y se lo bebe. Los escamoles, en México, es un plato hecho con los huevos de una hormiga. Y podríamos continuar con la lista.

Se mantienen diferencias considerables, que son, al menos en parte, insuperables. ¿Por qué los novillos sí y el perro no? ¿Por qué una muchacha que nació y creció en Estados Unidos nos mira estupefacta y espantada si le decimos que alguna vez comimos un conejo? ¿Por qué la tripa fascina a los florentinos y a los milaneses (que la llaman busecca), y es considerada con asco y horror por la gran mayoría de los estadounidenses? No hay nada de qué sorprenderse. Así como el aparato digestivo, también el genital es común a todos los miembros de la especie humana y sin embargo muchos saben que la denominada posición del misionero es considerada como una rareza discutible por los integrantes de cualquier comunidad del Pacífico sudoccidental.

Desde los tiempos más remotos existe un modo muy simple y que ha sido adoptado con frecuencia para resolver este tipo de problemas: negar la calificación de seres humanos y calificar de animales o no humanos a quienes se comportan de una manera muy distinta de nosotros o tienen costumbres que nos parecen extrañas o inaceptables. La contraposición entre sociedad civil y sociedad primitiva se fundaba en una época sobre la antítesis entre la civilización occidental y la "barbarie" de los no europeos. Esta contraposición ha sido dejada de lado como carente de sentido por la antropología contemporánea, la cual designa con el término cultura las técnicas de adaptación al ambiente y el modo de vida de cualquier grupo social. Para la antropología, como lo ha afirmado Ruth Benedict en un libro publicado en 1934 y que alcanzó a un público vastísimo, "las normas que cualquier sociedad le impone al matrimonio son tan significativas como las nuestras"; para la antropóloga "nuestras costumbres y las de Nueva Guinea son dos modelos sociales posibles para resolver un problema común".

En el curso del siglo XX, el relativismo cultural llega a coincidir con una tesis muy discutida y también muy discutible, según la cual, dado que cada cultura asume sus propias formas y se considera superior a las demás, no existen formas más o menos auténticas de humanidad ni existe en consecuencia un modo de distinguir entre formas de humanidad y formas de inhumanidad, y de establecer, sobre esta base, algún tipo de jerarquía. Quien dio respuestas que considero todavía válidas a estos problemas fue Ernesto De Martino, el gran estudioso del mundo mágico que nació en Nápoles en 1908 y murió en Roma en 1965. ¿Es verdad que el encuentro con la diversidad debe verificarse en el terreno de una completa ausencia de valores? Una vez destruida la convicción de que la naturaleza humana coincide con los modelos asumidos como válidos por la propia cultura, ¿es necesario por este motivo un acto de abdicación? ¿Es verdad que toda y cualquier intervención en los asuntos de los demás constituye una forma de represión? ¿Es verdad que la pura y simple renuncia a todo modelo constituye por sí misma el principio necesario y suficiente para solucionar los problemas de la historia humana?


¿Qué quiere decir, en rigor, confrontarse interculturalmente con quien considera obvio y verdadero que las mujeres son por naturaleza inferiores al varón y que por naturaleza están sometidas a él, que considera que una adúltera debe ser enterrada hasta la cabeza y luego lapidada y que debe morir mientras le arrojan piedras que no deben ser demasiado grandes de modo que el suplicio no dure demasiado poco? ¿Se puede pensar en una verdadera confrontación intercultural con quien considera que los negros y los hebreos están más próximos a los animales que a los seres humanos y predica la guerra tribal, el dominio de una etnia o el derecho de exterminio del enemigo racial? Una cuestión es el esfuerzo de comprensión y otra la confrontación intercultural. El pluralismo, la tolerancia, el respeto por las minorías, la atención a sus derechos no pueden negociarse. Sólo se pueden ejercer presiones (las más fuertes y decididas e incluso las más "extorsivas" posibles) para que esos valores sean respetados allí donde no lo son.

No es verdad en absoluto que esto coincida (como parece creerlo Francesco Remotti en su Prima lezione di antropologia) con la convicción "de haber descubierto, por revelación divina y/o por revelación natural, la forma más auténtica de humanidad". Entre las culturas, según el mismo autor, no existen "diferencias cualitativas" y sería ilícito e imposible establecer escalafones. Entre 1993 y 2007, 45 países renunciaron a la práctica de la pena de muerte. ¿Cómo debemos evaluar esta renuncia? ¿O, por deferencia hacia los profesores de Antropología, no debemos evaluarla de ningún modo? En Bamako, la capital de Mali, tuvo lugar en 2005 una Conferencia sobre la Mutilación Genital Femenina, que cerró sus jornadas con la Declaración de Bamako contra la FMG o female genital mutilation. Desde 2007, en Eritrea, un país en el cual padecían la mutilación genital el 90% de las mujeres, esa práctica se considera un delito. ¿Puede clasificarse esto como un ejemplo de las exigencias indebidas de Occidente? ¿Hizo mal Emma Bonino al ocuparse del asunto o bien debería haberse limitado a respetar las diferencias culturales?

Dentro de la cultura occidental numerosos intelectuales pueden rechazar, impugnar, criticar o condenar la propia cultura y también avergonzarse del mundo de instituciones y de ideas en el que actúan, viven y publican artículos y libros. Pueden simpatizar con otras culturas diferentes. No está mal que sea así. Estas críticas representan no sólo un estímulo para el crecimiento y la mejoría de la sociedad sino también, al mismo tiempo, una prueba evidente e indiscutible de la plena pertenencia de dichos intelectuales a Occidente. De hecho, única y exclusivamente en la criticada civilización occidental estas actitudes no sólo se toleran, sino que también se valoran y son aceptadas como signos positivos.




UNA CUESTIÓN NADA IRRELEVANTE

Comer no pertenece únicamente ni a la naturaleza ni a la cultura. Está entre la una y la otra. Participa de ambas. Tiene mucho que ver tanto con la primera como con la segunda.

Cuando apareció en 1964 Lo crudo y lo cocido de Claude Lévi-Strauss, los intelectuales de mi generación (los octogenarios) se dieron cuenta no sólo del hecho de que las así llamadas cualidades sensibles (por ejemplo crudo y cocido, fresco y podrido) tienen una lógica y una historia, sino también del hecho de que la comida y la preparación de la comida no son cuestiones marginales o irrelevantes; advirtieron que estas alternativas tienen que ver con el comer en común o el comer en soledad, con el pasaje de la naturaleza a la cultura y con el mundo de los sistemas simbólicos. Las maneras de nutrirse pueden decirnos algo importante no sólo acerca de las formas de vida, sino también acerca de la estructura de una sociedad y las reglas que le permiten perdurar y desafiar al tiempo.

Cannibals and Kings. The Origin of Cultures de Marvin Harris apareció en Nueva York en 1977 y fue traducido al italiano por Feltrinelli dos años más tarde. Variables similares, en condiciones similares, dan lugar a resultados similares: sobre la base de este presupuesto era posible comparar distintas épocas y diferentes costumbres y estilos de vida, y se podía incluso sostener la existencia de un particular tipo de determinismo (semejante al que interviene en la evolución) que caracteriza a los fenómenos sociales. En las décadas de 1980 y 1990 se publicaron los libros, brillantes e inteligentes, de Piero Camporesi, profesor de Literatura Italiana en la Universidad de Bolonia y destacado especialista en las relaciones entre mitos populares, literatura y alimentación: El país del hambre, El pan salvaje, Le officine dei sensi, La terra e la luna. 


En cada uno de estos libros la historia de la alimentación y la correspondiente historia del hambre se entretejen con la alta literatura y con la literatura popular, con el folclore y la cultura campesina, pasan a formar parte de una historia de las ideas que se ocupa de los mitos y las narraciones transmitidas oralmente, hacen referencia a la cucaña y al carnaval, a las comilonas que seguían indefectiblemente a los períodos de hambre crónica, extenuante y desesperada. Vagabundos, mendigos y campesinos pobres salían de la oscuridad del olvido y se convertían en los protagonistas de una historia que utilizaba sin prejuicios (como lo quería Giambattista Vico) los materiales más variados. La historia de las ideas y de las mentalidades se convertía en una pariente cercana de la antropología cultural. Un aporte importante lo constituyen los muchos libros de Massimo Montanari, que se ocupó de las modalidades y de los objetos relacionados con la comida en la Edad Media, de los placeres de la mesa en la Edad Moderna y Contemporánea, y escribió una historia de la alimentación en Europa que ha sido traducida en varios países. La filosofía y la antropología también colaboran entre sí en el libro de Leon R. Kass dedicado a la comida como perfeccionamiento de nuestra naturaleza. Constituye el eje de estos trabajos la actitud hacia los alimentos y por lo tanto los vínculos comida/cultura.

Hace mucho tiempo que se viene subrayando que liberarse del hambre y de la sed constituye para los miembros de la especie humana algo sólo en apariencia "natural". En todo caso, es algo que está indefectiblemente vinculado a la artificialidad de las técnicas culinarias, a los utensilios para cocinar y para comer, a las ceremonias y a los ritos en los que hombres y mujeres, pero a veces sólo hombres, con una rígida exclusión de las mujeres que han cocinado y aderezado los alimentos, se reúnen alrededor de una mesa servida. La comida no sólo se ingiere. Antes de llevársela uno a la boca, se planea y se piensa detalladamente lo que se va a comer. Adquiere lo que comúnmente se denomina un valor simbólico. La preparación de los alimentos marca un momento central en el pasaje de la naturaleza a la cultura. Como lo ha demostrado Claude Fischler, se convierte en una forma de exorcizar la potencial peligrosidad, siempre presente, de lo que estamos a punto de introducir en nuestro cuerpo a través de la boca. Por cierto, desde esta perspectiva la relación entre nutrición y contaminación puede parecer verdaderamente ambigua y compleja.

La expresión maccheroni (sobre todo en Francia y en Estados Unidos) se utilizaba en una época para referirse despreciativamente a los italianos. La idea de que los otros comen cosas extrañas o desagradables estaba vastamente difundida, y en ciertas partes del mundo todavía lo está. En los siglos XVI y XVII se acusó de canibalismo a muchos pueblos que nunca cultivaron esta discutible práctica. Hay quienes insistieron (Pierre Bourdieu, Peter Scholliers y Carole M. Counihan) en que la alimentación constituye un medio para subrayar las diferencias entre culturas y clases sociales, un modo de reforzar la propia identidad cultural. Pero también es verdad que para nuestra civilización la alimentación y la curiosidad hacia formas de alimentarse muy diferentes a las nuestras representan uno de los medios más ampliamente utilizados para establecer contacto con diferentes culturas, para mezclar las costumbres, los modos de vida, las civilizaciones. En Italia no son pocos quienes alternan los espaguetis con platos de comida china, japonesa, hindú o paquistaní.

En su libro Antropologia y simbolismo, Mary Douglas sometió a un refinado análisis los modos de cocinar, disponer y presentar los platos en una comida preparada por amas de casa inglesas. Intentó trazar un mapa que incluyera el conjunto de las combinaciones y percibir la lógica implícita. Jack Goody, en cambio, se interesó en especial en los modos de transmisión de la cultura culinaria y en la distinción de los gustos como medio para reivindicar un determinado estatus social o una determinada identidad étnica. De todos modos es indudable (y acerca de esto casi todos están de acuerdo) que la preparación de la comida representa una mediación entre la naturaleza y la cultura. 


Sin embargo, bajo la artificialidad subsiste la presión de la naturaleza, que se manifiesta y muestra su fuerza cuando la comida escasea y evitar el hambre se convierte en una necesidad dramática, y los ritos y las costumbres se dejan de lado y uno se precipita sobre la comida, sin más vestigios de esa cautela (la lenta aproximación, el oler) que parece vinculada a muchas formas de vida y que no obstante está presente también en el Reino Animal. En nuestro mundo moderno -todos lo sabemos y nos limitamos sólo a no pensarlo- hay vastas zonas de la Tierra en las cuales el hambre es una enfermedad crónica, que quita las esperanzas de vida y lleva, en poco tiempo, a la inanición y a la muerte.




Arte: Eulogia Merle
Diseño & Diagramación: Pachakamakin

8.08.2008

TANTRA: EL SEXO SAGRADO

Por Andrés Gustavo Fernández







DISOLVIENDO LAS DIALÉCTICAS 


¿Qué significación tiene el sexo en nuestra cultura? Históricamente, el concepto que Occidente tiene sobre la Sexualidad se sustenta en la dialéctica reproducción o placer. Y esta hipnosis, entramada sólidamente al dogma cristiano, es el principal escollo que un explorador riguroso debería sortear para no quedar atrapado en el 'sin sentido' de una falsa dualidad. En este momento, posterior a no caer en el desvío de siempre, es cuando se advierte que trascender esa Dialéctica nos ubica en un claro lugar de privilegio: 


solamente el hombre es capaz de realizar un pasaje simbólico tal que implique crear una Tercera Alternativa que integre y supere a las otras dos. De otro modo, a lo sumo, se trataría de un ir y venir entre cuestiones con el consabido estancamiento en cada una de ellas. 

Cuando los europeos leyeron las primeras Traducciones del sánscrito de textos emblématicos hindúes dedicados a la sexualidad como el Kama Sutra, el Ananga Ranga, el Koka Shastra y los Tantras, no sospechaban que la Casualidad los había puesto frente a esa Tercera Alternativa integradora y que su encuentro con ella fue la respuesta exacta a sus anhelos de trascender la insatisfacción social y sexual en la que vivían. 

Obviamente, como suele suceder ante cuestiones elevadas, lo valioso quedó relegado a círculos muy pequeños de intelectuales y aventureros abiertos a ideas exóticas. La mayor parte de la gente no tuvo chance de cambiar la estructura en la que había criado, pero las Semillas de una nueva Cultura penetraron las junturas de la férrea “concepción” occidental para siempre. 



EL SEXO Y LA TOTALIDAD: TRASCENDIENDO LOS LÍMITES 


Que la Sexualidad pueda destinarse a lograr la Realización es, al menos, una intención original. Una Filosofía proveniente de la India como el Tantra, por ejemplo, cuyo Resultado abarca los logros en el desempeño sexual pero que se dirige claramente a alcanzar la Divinidad, llama la atención sobre una cuestión: el Individuo debe estar comprometido en avanzar en todas las direcciones del Universo. 

Es decir, hacer un recorte del Universo y elegir únicamente a la Sexualidad sería haber pasado por alto que la tarea debe ser sobre la Totalidad. Y aún así, realizarse sexualmente es una Vía que potenciaría la totalidad de la existencia del sujeto. 

¿Pero de qué se trata 'realizarse' y por qué alguien debería interesarse en ello? El imaginario popular encierra en esa palabra la promesa de una Felicidad y una Plenitud extraordinarias: lo cierto es que no conocemos a muchas personas que hayan logrado dicha Realización; en su lugar, probablemente imaginamos a un Sabio cuyas respuestas colman con abrumadora sencillez nuestros complejos interrogantes sobre la Vida. 

Queda claro que es algo bastante más trascendente que esa imagen romántica pero automática y, aunque para encontrarle una dirección útil que no quede pegada a esquemas imprácticos es imprescindible revisar parte del cuerpo histórico y simbólico del tantrismo. 

Este, como un cuerpo filosófico-esotérico sistematizado va conformándose a partir del Siglo IV. Sus raíces se pierden en la noche de los tiempos y muchos de sus más significativos Principios místicos e iniciáticos son prevédicos, esto es, antes de los Vedas –las Escrituras Sagradas de la India- y cuentan con una Antigüedad comprobable de más de cinco milenios. 

La misma etimología de la palabra Tantra –filosofía india inseparable del Yoga ilustra claramente-, formada a su vez por: {tanoti}, cuya raíz tan significa 'expansión', {trayoti}, con su raíz {tra}, que significa 'liberación' y {tranat}, que significa 'el que Conquista su Liberación' orientan hacia una definición más parecida a 'aquel que Conquista y Expande su Liberación'. 

Más adelante, las descripciones del Estado Divino o de Realización –no hay diferencias entre uno y otro de acuerdo a estos Textos- agrega 'la disolución de todas las dualidades' y 'la pérdida de límites' en relación a otro y al entorno. En otro lugar de los compendios tántricos se agrega: 
'Arte del telar. Crear trama o urdimbre para formar una red o malla'. 
Con cada avance que hacemos en las riquísimas vertientes de los significantes y términos sánscritos que componen la Teoría de esta Disciplina, se hace cada vez más claro que la Liberación es sobre los condicionamientos, y que no se refiere a una Liberación limitada al área espiritual o material: sino a todas las áreas de la vida de una persona. 

Además, resulta sorpresivo y del todo armónico con la sutileza tántrica que las etimologías desemboquen, o más bien, que nos ayuden a embocar el asunto en sus raíces discursivas, ya que es deseable no perder de vista que lo central gira en torno al Discurso… y que cuando se hace referencia al Arte del Telar, a crear 'trama', a formar una 'red'… se está armando un Mito, un Mito cuyo mecanismo tendrá ciertas palabras Clave y que, exactamente como una red, nos permitirá sostener lo que pongamos en ella. Esa es la utilidad de ingresar en un Mito.

Un Principio esencial de esta concepción es la de que el hombre, en general, tiene que elevarse a través y por medio de la Naturaleza, no rechazándola. El placer del amor, el placer del disfrute del sentimiento humano es un Producto del mundo y la pasión de su Celebración y el atrevimiento de su aceptación empírica, no-dual, es la escencia bautismal de tal experiencia. 

De allí la gran valoración que entre los tántricos se le extiende a quienes han alcanzado Sabiduría y Prosperidad material: la capacidad de vivenciar el placer, de gozar de la vida, de tener rectitud, de seguir un camino con firmeza y de tener una poderosa Vida interior. Finalmente, quien sabe utilizar la Energía de la vida mundana junto a la de la vida espiritual, se hace idóneo para las Tareas Más Importantes.

En una de las primeras versiones europeas que hiciera el principal introductor del Tantra en Occidente, Sir John Woodroffe, un Juez inglés del Tribunal Supremo de la India alrededor de 1890 –alguno de sus libros todavía pueden conseguirse traducidos al castellano-, dice claramente: 
'Tantra indica el despliegue de la Manifestación del Universo, donde todo está unido a todo y todo está en el lugar que corresponde. Nada está suelto y nada es independiente'. 
La 'pérdida de límites', el principio de reconocimiento de que esos límites no son algo de uno, algo propio, y que se debe empezar a 'reconocerse' en aquello que está fuera de esos 'límites'.

Esta maravillosa observación, de extrema sutileza y sofisticación, tiene una equivalencia en el concepto de Ayny utilizado por los inkas-, concepto basado en la vivencia –en castellano no existe un término para referirse a ese hecho- de que Lo Externo es un Espejo de Lo Interno, que la realidad externa está siempre en exacta simetría con la realidad interna.

Aún así, como es evidente, nuestro idioma tiende a no disolver la Dialéctica, ya que las palabras Ayny y Tantra no se refieren a 'dos realidades', pues el Afuera y el Adentro no existen en tales Cosmovisiones. Al utilizar el castellano, en cambio, es necesario explicitar que se trata de una única cuestión cuyas Simetrías o Asimetrías nos indican cuál es nuestra posición respecto de Eso.

En este sentido, 'Hacer el Amor' se transforma en la oportunidad para 'encontrarse' y 'reconocerse' en el otro –fuera de los límites-, y que ese acceso sea llevado a cabo a través de las caricias producidas por las manos –canales sensitivos imprescindibles de Reconocimiento y Apertura-, tal como ocurre en las Disciplinas orientales, que conceden al despertar de esta sensibilidad un lugar privilegiado, toma una Altísima significación. 

Los exploradores sexuales adquieren el status de Portales, en donde cada uno administrará su quantum sexual, utilizando para ello una Red, un entramado de palabras, de tal modo que aquel no se disperse erráticamente y sí sea dirigido a aumentar progresivamente la Energía y Potencia trascendente de ambos partenaires.



MONTANDO LA OLA: EL CLÍMAX TÁNTRICO 


El Clímax exploratorio no tiene límites en el maituna {maithuna} o ritual tántrico, los dos amantes han surgido a un estado en el cual fueron anuladas todas las Dialécticas y el hecho sexual se convierte en un diálogo entre continentes de Pura Energía. El Avance de aprender a detectar y redirigir la Energía propia y la 'ajena' se logra al combinarlas en las Etapas preliminares del acto sexual: cuanto más suaves y lentos los movimientos amorosos, más intensas las sensaciones. 


Aquí es cuando el varón debe esforzarse por dominar su propio Caudal, mientras que maniobra en su experiencia de tensión y placer guiando, llevando y sosteniendo a su compañera en el recorrido la Cima. Por su parte, la mujer se entregará a la progresiva llegada del orgasmo abiertamente, acompañando de manera consciente las contracciones de todo su cuerpo a medida que se acerca al Clímax y centrando toda su atención en lograr una completa y plena satisfacción física.

Cabalgando sobre la Ola de energía suscitada por su compañera, se entabla un cada vez más sutil intercambio entre ambos Amantes. El hombre absorbe hacia su interior la Energía sexual liberada por su compañera, combinándola con su propia Energía latente. Ambos volúmenes son llevados hacia sí para ser refrenados y puestos en juego otra vez en lo inmediato; al administrar la latencia climática esperando un tiempo, el hombre ha estimulado nuevamente el placer y la tensión sexual de la mujer. Ahora es ella la que vuelve a demandar la plena intervención de todas las Fuerzas obtenidas y concentradas en el Agape previo. 

Tras este breve descenso, la Ola de Extasis de la mujer subirá de nuevo. Al aproximarse por Segunda Vez al Clímax, los papeles se intercambian: ahora es la mujer quien mantiene un Alto Nivel de Extasis alimentando la experiencia mientras el hombre se relaja soltándose un momento del exceso de concentración, aunque plenamente atento, siempre asimilando el reflujo del orgasmo, mientras maniobra incorporándose de nuevo a la Onda de Energía que Asciende otra vez hasta nuevos y Más Altos Niveles. 

Cuando el hombre se halle a punto de dejarse ir hacia abajo, ella será la responsable de remontar la Ola hasta lograr que la Sexualidad penetrante de su compañero entre en convergencia con su propia capacidad ascendente hacia nuevas Areas extáticas. A medida que coinciden las Energías sexuales de ambos hasta convertirse en una sola, la Onda conjunta del Extasis se Eleva Más y Más, hasta nuevas Cimas Transcendentes. Las palabras resultan insuficientes para describir esta experiencia liberadora que se vive desde un verdadero Campo Unificado. 

Así, el Proceso de Expansión Mental, Energético y Físico es sostenido a través de las varias Capas o Etapas que fueron sucediéndose en el transcurso de la secuencia de orgasmos. En cada Etapa, uno de los dos estimula al otro hasta que éste lleva su flujo a una frecuencia mayor; luego se intercambian los papeles. 

La mujer debe aprender a estimular la liberación al máximo de Energía sexual, tanto en Sí Misma como en su compañero, sin perder la dirección en ningún momento y entregándose por entero a los continuos orgasmos que irá experimentando. Por su parte, el varón ha de ejercer un dominio eficaz sobre su propio orgasmo, siendo capaz, no obstante, de dejarse llevar completamente por la Onda de energía descendente que se origina tras el orgasmo de su compañera. En cada Clímax sucesivo de ella, el efecto estabilizador debe extenderse y Elevarse a un Nivel Más Alto, precisamente mediante el cambio de roles: justo en el momento en que los Ciclos de la pareja indican que debería producirse el cambio o descenso de la Energía en alguno de ellos.

La Lectura y Ejecución de esta Correspondencia totalmente especular, simétrica, no es otra cosa que el aprovechamiento de los Ciclos y los Ritmos que se instalan en Lo Denso y que se arman en Lo Sutil. Como bien dice un Dicho tántrico: 
'La mejor de todas las Filosofías es la que da fruto real y visible en este mundo.''
El Despertar de la Sensibilidad requiere lila {lîlâh} –en idioma sánscrito, la capacidad de Jugar y Divertirse, de seducir y realizarse en Armonía con el Universo- y la Sexualidad se convierte así en un Laboratorio donde ambos Amantes tendrán la Oportunidad de resolver la Dualidad y los conflictos en Sí Mismos, aprovechando mutuamente sus Fallas y debilidades, y desarrollar la Facultad de innovar creativamente a través de una Mente abierta, flexible; capaz de disolver sus límites, conocedora y exploradora de la Realización y la Trascendencia en todas las Areas de la Vida.



Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Arte: Andrew González