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6.22.2013

LOS PODERES DEL CHAMAN [6/7]

Por Francisco Trujillo








EL UNIVERSO MAGICO DEL CHAMAN

Alce Negro fue un importante Chamán de la tribu Sioux, primo del famoso Jefe Caballo Loco. El Biógrafo John G. Neihardt lo conoció hacia finales del siglo pasado y se dio a la tarea de dar a conocer al mundo las experiencias que transformaron a este personaje en un Holy Man u Hombre Santo, nombre que en algunas regiones también recibe el Chamán.

Hacia los cinco años. Alce Negro tuvo sus primeras experiencias:

En una ocasión vi un par de Figuras Humanas aparecer en el Cielo y descender lentamente hasta el Lugar donde yo me encontraba. Venían cantando, y los Truenos resonaban potentemente por todo el Cielo, como Tambores que acompañaran el Canto, éste decía, con una Melodía extraña y hermosísima: 
"Maravillate, una Voz Sagrada te habla... Por todo el Cielo y sobre la Tierra, una Voz Sagrada te está llamando..."
Alce Negro no refirió nunca a sus mayores la Experiencia por miedo a que no fueran a creerle. Cuatro años después, cuando tenía Nueve de edad, tuvo otra Experiencia, esta vez definitiva: se encontraba en el interior de su tipi recuperándose de un accidente en el cual se había herido las piernas, que le dolían mucho. Por la parte abierta de las pieles que formaban las paredes de la tienda pudo ver hacia el Cielo donde, de nuevo, las dos Figuras que años atrás lo habían llamado, comenzaron a acercarse hacia él. Ahora venían armadas con sendas lanzas luminosas. En esta ocasión si llegaron hasta la Tierra, muy cerca de Alce Negro. Le dijeron: 
"De prisa, ven, acompañanos. Tus abuelos te están llamando."
 Sin que el niño se diera perfecta cuenta de lo que sucedía, sintió de pronto cómo su cuerpo se hacía mucho más ligero y como las piernas dejaban de dolerle. De esta manera Inició su Primer Viaje Chamánico. Citamos a propósito la Obra de Stephen Larsen, otro Especialista:

Salí del tipi tras aquellos hombres; una pequeña Nube se acercó muy rápidamente y se detuvo junto a mí, me tomó y me condujo hacia el Lugar de donde provenía, volando también a gran velocidad. Cuando miré hacia atrás y hacia abajo pude ver a mi padre ya mi madre, y sentí mucha tristeza por alejarme de ellos.
Después no ví nada; no había nada más que el Viento, la suavidad de la pequeña Nube que me transportaba y la figuraba de aquellos dos hombres a los que la Nube parecía seguir. Arriba, más arriba, hacia donde las blanquísimas nubes se apilaban en el espacioso Campo Azul del Cielo; en el interior de ellas los Rayos vivían y corrían y explotaban.
Lentamente fui entrando en un Mundo de Nubes y, junto con mis Guías, llegué a encontrarme justo en medio de una Gran Planicie rodeada de Cumbres Nevadas. 

En su Libro sobre el Tema, el autor Nevil Drury continúa el Relato de este Chamán Sioux:


...Entonces Alce Negro tuvo una dramática y bellísima Visión en la cual 20 Majestuosos Caballos surgieron del Oeste; sus crines relumbraban y de sus fosas nasales salían Relámpagos. Esta fue seguida por otras Tres Visiones en la que semejante cantidad de Caballos apareció de una manera igualmente Majestuosa, solo que en Cada Ocasión el Color de los Animales era diferente, así como su Procedencia, ubicada respectivamente en cada uno de los Cuatro Puntos Cardinales. El Cielo se cimbraba con el estruendo de las estampidas salvajes.
Después de "danzar" por todo el Cielo, los Caballos se transformaron "en Animales de todas las Especies", se dispersaron y finalmente desaparecieron "por cada una de las Cuatro Orillas del Mundo".
Más tarde, Arriba, todavía Más Alto en el Cielo, pudo ver cómo un cúmulo de nubes se apiló de tal manera que fomó un tipi maravilloso. Apareció un Arco Iris que hizo las veces de Puerto de aquella Tienda a través de la cual Alce Negro pudo ver a Seis Ancianos sentados en semicírculo.
Entonces "los dos Hombres que portaban las Lanzas tomaron sus Lugares, de pie, uno a cada costado mío, al igual que todos los Caballos, que volvieron a aparecer y se dispusieron en Cuatro Grupos, rodeándome y de frente al Gran tipi, mirando hacia adentro".
El Más Anciano de los Abuelos habló con Voz dulcísima y dijo: "Entra y no tengas miedo. Ven aquí." Mientras él hablaba todos los Caballos relinchaban potentemente para infundir ánimos al niño. Este entró, para colocarse de pie ante el Grupo de Ancianos. "Lucían mucho pero mucho más viejos de lo que cualquier hombre lo puede ser; tanto como lo son las Montañas o las Estrellas."
El Más Viejo volvió a hablar: "Tus abuelos por todo el mundo han tenido un acuerdo y han decidido hacerte venir hasta Aquí para Enseñarte."

Más tarde, Alce Negro fue transportado alternativamente por cada uno de los Seis Ancianos hasta una diferente Morada Celestial, con el fin de ser Iniciado en el conocimiento "Magico y Verdadero" del Universo. Luego de este largo e intenso Proceso, Alce Negro fue llevado de regreso al tipi de los Ancianos, y ahí nuevamente el Más Viejo lo recibió, esta vez entonando un extraño Canto, que el niño Aprendió para luego regresar al lado de su familia.

Desde entonces, el Nexo entre el Chamán y sus Guías Espirituales quedó sellado, y en más de una ocasión Alce Negro pudo retornar al lado de los Ancianos sentados en el tipi que tenía como Puerta un reluciente Arco Iris.



EL ITINERARIO DEL CHAMAN

El Proceso por el cual un hombre llega a convertirse en un Medio de Encuentro y de Contacto entre el Mundo de Lo Profano y el Mundo de Lo Sagrado, léase entre el ámbito Humano y el de los Espíritus, obedece a un patrón general en los diversos Grupos que se han entregado a esta Práctica, éste consta fundamentalmente de Cuatro Etapas:

Vocación
 Llamada
 Iniciación
 Entrenamiento y maduración

Hemos de recalcar que éstos no son los Pasos que cualquier persona pueda seguir para convertirse en Chamán, nada de eso; se trata más bien de las Etapas que debe atravesar todo Individuo que, ya desde el momento de su Nacimiento e inclusive antes, tal vez desde cuando fue concebido, estaba predestinado para llegar a convertirse en Chamán.

La Primera Fase, Vocación, señala este Elemento, y aparece ligada, comúnmente, con una Serie de Señales que se relacionan tanto con el Nacimiento como con los Primeros Años de la vida del niño. Puede tratarse de una marca en el cuerpo, por ejemplo un singularísimo Lunar en la Frente o en la Palma de la Mano, o sobre el Corazón o en alguna parte de la Cabeza; puede también tratarse de una deformidad, puede nacer el niño con un dedo de más, con una pierna más corta que la otra o con los ojos de diferente Color. La Vocación, en términos de Signos Externos, puede manifestrase con cualquier Seña que resulte una Distinción del niño con respecto a los demás.

En Lo Interior del niño encontramos, en Primer Lugar, niños enfermizos, tanto física como mentalmente, o con tendencias a la depresión y a la soledad, también en este sentido cualquier Afición o tendencia mostrada por el niño fuera de los patrones comunes de comportamiento infantil puede ser considerada, por alguien entendido, como Señal importante de la Vocación chamánica.

El Nacimiento pudo estar precedido por un Eclipse de Sol o de Luna, o pudo haberse dado junto con una inundación o la erupción de un Volcán, o el Nacimiento de un Animal deforme en las cercanías del Lugar.

La Llamada inevitablemente se va a producir, por lo general en términos íntimos, muy personales, casi nunca relacionados con el grupo o de una manera pública, y siempre también con muestras de Lo Paranormal.

La Llamada llega al futuro Chamán, en más de una ocasión, por medio de Sueños o Visiones. En ella los Espíritus mantienen una "posición doble", ambigua: se muestran dulces y paternales a la vez que rigurosos e ineludibles; al mismo tiempo invitan y fuerzan al novicio a llevar la vida de Chamán, lo que implica alejarse de la forma común de vida. Ser Chamán significa un Sacrificio, pues su rutina es muy rigurosa, por lo que en más de un caso él Se Llama a Sí Mismo "Guerrero".

De esta manera, es comprensible que en el momento de la Llamada se produzca en el futuro Chamán una verdadera Crisis de Conciencia en cuanto al Significado Real de su Vida y en general de la Vida en el Universo: este Punto de la Llamada y la Crisis de Conciencia se encuentran vinculados de forma estrecha con el siguiente.

La Iniciación es precisamente lo que se entiende por una Crisis: la antigua Forma de Ser, la antigua Personalidad del futuro Chamán, a través de este Proceso se transforma en algo por completo Diferente, es decir, deja de existir para cederle el Paso a una Nueva Manera de Ver el Mundo, una nueva Concepción tanto de Sí Mismo como del Universo en general, y ello debido a un aumento en el Poder Personal.

La Crisis de la Iniciación responde al Esquema de Muerte y Renacimiento. En diferentes Formas el Aspirante es "aniquilado" para darle Espacio al Nuevo Ser Poderoso y Capaz de realizar Maravillas.

El Aspirante, por medio de los Sueños o de los Estados de Conciencia Alterados, inducido ya sea por el consumo de alguna Planta Sagrada o por la práctica de alguna de las diferentes Técnicas Extáticas, atraviesa por la Experiencia de la Muerte, el Descuartizamiento y la Recomposición de su Humanidad por Elementos Sagrados.

Esto es así porque el individuo abandona un ámbito de la existencia para penetrar en Otro, abandona el Mundo de Lo Profano para penetrar en el Mundo de Lo Sagrado, de ahí lo de "Hombre Santo". Etimológicamemente, la palabra profano significa "fuera del Templo", mientras que Sagrado hace referencia al Culto dirigido a la deidad, de tal manera que podemos interpretar este Proceso de la Iniciación como una Purificación.

Por medio de la Profunda Crisis experimentada por el futuro Chamán, todos los Elementos profanos e impuros abandonan su persona, ya sea por medio del tormento psicológico o del dolor físico; la terrible Prueba del miedo y la no menos terrorífica Prueba de la Muerte.

Pero existe también otro Elemento que entra en juego en esta Etapa: El Descenso, luego de la "muerte", a las Regiones Infernales o, más propiamente dicho, hasta las Regiones Subterráneas y la subsecuente Ascención al Cielo, a las Regiones Celestes.

En el Ejemplo de Alce Negro no aparece el Tránsito por los Infiernos, pero éste, en muchísimos casos, si juega un papel decisivo. Dice Mircea Eliade:


En algunos Lugares, la Iniciación puede realizarse en términos simbólicos, mientras en otras, ésta requiere el Tránsito por verdaderas Pruebas de resistencia al dolor, como el caso de una Iniciación esquimal, en la cual el Aspirante debe soportar más de un mes desnudo dentro de una choza cubierta por la nieve, sin más alimento, que muy esporádicos sorbos de agua caliente, administrada por su Instructor.
Entre los Wiradjuri, el Maestro Iniciador introduce en el cuerpo del Aprendiz Cristales de Roca y le da de beber Agua en la cual de antemano echó algunos de esos Cristales: a consecuencia de esto el Aprendiz consigue "ver" a los Espíritus. El Maestro lo lleva después a una Tumba y los Muertos le regalan , a su vez, Piedras Mágicas. El Candidato encuentra también una Serpiente, que es desde entonces su Tótem, y que lo Guía hacia el Interior de la Tierra, donde hay un gran número de Serpientes: enroscándose en él le infunden los Poderes Mágicos. Luego de este significativo Descenso a los Infiernos, el Maestro conduce a su Discípulo hasta el Campo de Beime, el Ser Supremo. Para conseguirlo trepan por una cuerda hasta que se encuentran con el Ave de Beime.
"Atravesamos las nubes -cuenta el Aprendiz- y al otro lado estaba el Cielo. Entramos por una Abertura por la que penetran los Doctores y que se Abría y Cerraba con mucha rapidez." Si alguna Puerta le tocaba, el Aspirante perdería el Poder Mágico y, ya de vuelta en la Tierra, moriría irremediablemente.

Este último es también un dato común en la Iniciación Chamánica: en todo momento se encuentra presenta la Muerte como posibilidad real o como consecuencia de cualquier error en el Rito durante el Tránsito Iniciático.

Como pudimos apreciar en el Relato, una parte importante en la Iniciación es lo que llamó Eliade la Asignación del Tótem, Fuerza Espiritual a la que hemos definido como "familiar", Aliado o Nagual.

Se trata del Reconocimiento, por parte de una Potencia del Otro Mundo, del Candidato como Protegido: un Espíritu que puede comúnmente tomar la Forma de cualquier Animal.

Un Animal terrestre o un Ave, un Pez en contadas ocasiones, recibe al Iniciado como Protegido. De hecho, en lo general, la Adopción del Aspirante por parte de su Protector señala que el Proceso de Iniciación ha sido concluido exitosamente.

La Siguiente Etapa es la del Entrenamiento y Maduración, en la cual el Nuevo Chamán Aprende, con la Guía de su Espíritu Tutelar, al mismo tiempo que la de su Maestro Humano, a dominar los Poderes que ha adquirido o a los que ha ganado Acceso por medio de la Iniciación.

En esta Etapa, el Chamán aprende las diversas Técnicas para entrar en Extasis, ya sea por medio de la ingestión de alguna Planta Sagrada o por la Concentración, Meditación, Gimnasia o Respiración.

Durante esta Etapa el Novicio Aprende también el Significado Oculto de la Mitología, que le servirá para reconocer a las Potencias Espirituales con las cuales entrará en contacto en su Vida como Chamán; también Aprenderá acerca de la Gama de Ritos asociados con cada una de dichas Potencias.

Durante esta Etapa el Chamán Aprende a Comunicarse, es decir a "comportarse" entre los Grandes Espíritus, a ganar su Amistad y, en su caso, a ejercer sobre ellos la Fuerza; Aprende asimismo a hablar con los Animales y a Transformar su propia Figura en la de uno de ellos. Aprende acerca de las Verdades Mágicas del Mundo y de los resquicios de la realidad profana por entre los cuales su Poder Sagrado se puede Manifestar.

Todo ello, y esto es fundamental, es Aprendido por medio de Procedimientos bien prácticos y en términos de la Tradición Oral, de tal manera que la Presencia del Maestro resulta indispensable. No podemos imaginar una especie de "curso por correspondencia" de Chamanismo, o un libro titulado Cómo convertirse en Chamán.

Es, finalmente, por esta Etapa que el Chamán hace madurar y logra el Dominio sobre los Poderes que ha recibido del Más Allá.



LA COSMOLOGIA DEL CHAMANISMO

Resultó algo sorprendente para los primeros Antropólogos y Etnólogos, es decir para las primeras mentes científicas modernas, el hecho de que  los Chamanes, y no solamente ellos sino también la Comunidad que se ciñe a sus Poderes y a su Sabiduría, no establecieron una clara diferencia entre lo que la Mente Moderna llama Realidad, y la Imaginación; entre la Conciencia y el Extasis.

Para el Chamanismo, lo que sucede en el Mundo "Exterior" es tan real como lo que acontece en el "Interior", identificado, como veremos, con el Mundo de los Espíritus, de tal manera que una Práctica Ritual que simbólicamente representa, por medio del Humo de cierta Planta Sagrada, la Presencia de un determinado Espíritu, no solamente la está representado o la invoca, sino que propiamente la encarna, y de esta manera la Potencia se encuentra en realidad ahí; lo mismo que sucede con los Viajes del Chamán.

Todo esto se encuentra basado en una Cosmología, es decir en lo que nuestra mentalidad racionalista podría llamar una "Teoría General del Universo", la cual, a grandes rasgos, parte del Principio Fundamental del Punto de Vista Mágico que entiende al Universo como una totalidad viva; Vida Transitando de una Forma a Otra y constantemente reciclándose por Obra de la Muerte. 

De manera que la Fuerza Vital no solamente se encuentra en los Hombres, los Animales y las Plantas, sino que también las Rocas tienen "alma", así como los Vientos, las Nubes y las Estrellas, el Sol, el Mar y los surcos formados por el Agua en el lecho de los Ríos. Todas las Cosas, desde tal perspectiva poseen un Espíritu, y a su vez Todos estos Espíritus giran alrededor de un Espíritu Mayor, de un Gran Espíritu, el cual es el Centro y la Razón de Ser de Todos los demás.

Toda esta Vida se entrelaza en el Universo como lo hacen las diferentes Voces de los Instrumentos de una Orquesta Tocando una Sinfonía, y la Sinfonía, en sí, sería el Universo, esencialmente Cambio y Movimiento, organizado en Tres Grandes Dimensiones o Reinos.

El Mundo Humano es en donde habita el Hombre y lleva a cabo las diferentes tareas necesarias para mantenerse vivo y reproducirse, todo ese Trabajo y Placer que en términos generales compone su Existencia, pero siempre bajo el Poder, bajo el alcance caprichoso de las Potencias Espirituales. Esto es, que el Mundo Humano en general se compone de la realidad profana -recuérdese el Origen Etimológico de la Palabra, señalado más arriba-, atravesado por las diversas Fuerzas de Lo Sagrado.

Por sobre este Mundo donde habitan los Hombres se encuentra el Cielo o la Morada de los Espíritus Superiores, regularmente Bienhechores y Sabios, aunque por lo común, la bipolaridad moral no existe como tal en la mentalidad chamanística. Por debajo del Mundo Humano existe un Reino Inferior, habitado por Potencias Espirituales, más bien tendientes al mal y a la destrucción, pero igualmente sabios y con capacidad e influencia sobre el Mundo.

Este Esquema General tiene ciertas Variaciones entre los diversos Grupos Humanos que se han dedicado a la Práctica del Chamanismo; de las muchas que existen, cada Mitología da un nombre diferente a los Reinos Superior e Inferior de esta Cosmovisión, así como a las diferentes Potencias que los habitan; asigna distintos Poderes a cada una de ellas e inclusive establece Jerarquías y Divisiones de diverso Tipo y Extensión; con todo lo cual el Esquema mantiene validez más o menos universal.

Una precisión para hacer empatar lo dicho hasta aquí con la División Profano-Sagrado expuesta en el Apartado de la Iniciación: podemos decir que el Mundo Humano equivale, en general, al Mundo de Lo Profano, en el cual el hombre come, trabaja, se divierte, anhela, traiciona y mata, mientras el Mundo de Lo Sagrado abarca los otros Dos Reinos, tanto el Superior como el Inferior y se refiere a la Dimensión de la Existencia en la cual las Grandes Potencias llevan a cabo Acciones Verdaderamente Trascendentales, no sujetas a la corrupción ni a la decadencia, como ocurre con las cosas del Mundo de Lo Profano, y de ahí el Poder de los Espíritus, del Chamán y de sus Objetos Mágicos.

Desde este Punto de Vista, resulta claro que en la Historia de Alce Negro, la Canción, que le Enseña el Más Viejo de los Espíritus Ancianos, es una Melodía de Poder, por provenir de una Región Sagrada. De la misma manera, algunas Danzas Rituales  y ciertas Posiciones de Concentración o de Ruego son consideradas Danzas de Poder, lo que también podría ser entendido como Danzas o Posiciones, o Palabras o Canciones Sagradas...

Otro Elemento fundamental dentro de la Cosmología del Chamanismo es el Puente, el Nexo entre los Mundos. En su Viaje, el Chamán esquimal debe atravesar un Puente angostísimo, en el cual apenas caben las plantas de los pies, figura que recuerda al Puente islámico del Sirat: 


"Más delgado que una Tela de Araña y más filoso que una Espada". 

La Cosmología del Chamanismo considera la existencia de una especie de Abertura o Conducto que comunica los Diversos Mundos entre sí; recordemos cómo las diferentes Tradiciones encuentran dicho Puente en el Estado de Duermevela, cuando el Individuo no se encuentra propiamente dormido ni tampoco despierto, o también en el Crepúsculo cuando la Luz del Día aún no termina de extinguirse y la noche tampoco ha caído.

He aquí la importancia, dentro del Pensamiento Chamánico, de la noción de "Centro": se localiza el Centro del Mundo, su Ombligo, entonces se ha localizado el Lugar donde las Dimensiones se tocan, y por lo tanto el Lugar por donde el Viajero puede Atravesar el Cosmos. Pero este Centro se entiende no solamente como Vacío, sino ocupado por una Figura Sagrada, frecuentemente un Arbol o una Montaña.

Existen Múltiples Variantes para la Idea Original del Arbol Cósmico, pero a todas podemos resumirlas en un Modelo Fundamental: en el Mundo Superior se encuentran la Copa, las Ramas, el Follaje, los Frutos y las Flores; al Mundo Humano le corresponde el Tronco, y al Mundo Inferior las Raíces, tan ramificadas como las Copas. El Chamán, dada su Cualidad Sagrada, adquirida en la Iniciación y dominada en el Entrenamiento, es capaz de trepar por el Tronco hasta las Alturas o Descender por él hasta los Infiernos y más tarde volver a la Tierra.

Algo similar sucede con la imagen de la Montaña, la cual en algunas ocasiones sustituye a la del Arbol; también por ella se puede Ascender y Descender; en ésta, el Mundo de los Espíritus se encuentra en la Cumbre, el Mundo Humano en las Zonas Medias y el Inframundo en las faldas.

Una constante más en la Cosmología del Chamanismo es la existencia de diversos Estratos en los Mundos Sagrados, es decir en el Inframundo y en el Mundo Superior. En las diversas Versiones de esta Idea, dichas Gradaciones varían alrededor de los Números 3 y 7; podemos, de esta manera, encontrar 3, 6 ó 9 "Cielos", los cuales el Viajero debe Atravesar, debe Ascender para encontrarse finalmente en la Morada del Espíritu Superior a quien, por ejemplo, desea consultar acerca de una grave enfermedad que aqueja a su Pueblo y de cómo combatirla eficazmente; puede tratarse también de un Itinerario que Atraviese o Ascienda, como si se tratara de Escalones, por 7, 14, 21 ó 28 Cielos.



LA PERSONALIDAD HUMANA

Dentro del Esquema Cosmológico del Chamanismo se inserta, por supuesto, un Concepto de Lo Humano, en particular del propio Chamán, como síntesis del Reino Humano de la existencia; ya que el Chamán, por medio del Trance Extático es capaz de deslindar una parte de su persona, la parte central, digamos, y en el mismo Acto abandonar el Cuerpo. Esto indica, en Primer Lugar, una Estructura dividida del Ser Humano, una Primera Bipartición: Cuerpo-Espíritu; pero más de cerca se encuentra la Idea, muy difundida en el Pensamiento Antiguo de que el Cuerpo que continúa en la Tierra permanece vivo por obra de una Fuerza Especial, no por Sí Mismo, sino por la instancia llamada "alma".

En el Texto hemos usado hasta aquí indistintamente las palabras Espíritu y Alma. Pero existe entre ellas una Diferencia: el Espiritu se encuentra más bien ligado a la Conciencia y a la Identidad Sagrada del Individuo, mientras el Alma inyecta Vida al Cuerpo, como una especie de Aliento Vital.

De esta manera, la Estructura de la Personalidad Humana, al igual que la del Cosmos, es Tripartirta: Cuerpo -Recipiente-, Alma -Aliento Vital- y Espíritu -Identidad Sagrada del Individuo-.



LOS RITOS

Debemos insistir en el hecho, sorprendente e inclusive, para algunos, hasta pintoresco, de que el Chamán no encuentra distinciones entre lo que para nosotros es el Mundo Real y sus Mundos Mágicos, Míticos, plagados de Dioses y Fabulosas Fuerzas Espirituales, del cual Aprende por medio de la Guía de su Maestro Humano y la de sus Protectores Espirituales.

Debemos, asimismo, insistir en el hecho de que la Mitología resume la Concepción Cosmólogica del Chamán, es decir el Conjunto de Conceptos que él tiene acerca del Universo, del Hombre y de su propio papel como "Hombre Sagrado" en esta Vida. La Ritología, o Serie de Ritos realizados por el Chamán, la parte viva de su Mitología, es la Serie de Representaciones por medio de las cuales el Chamán puede Acceder hasta aquel Mundo de Verdades Trascendentes de Lo Sagrado, al tiempo que se separa de los actos volátiles e intrascendentes del Mundo de Lo Profano.

Cuando un Chamán realiza un Rito, se encuentra encarnando una Verdad Eterna, trayendo a la Realidad toda una Fuente de Potencias Mágicas, aunque para los ojos del occidental racionalista aquello no parezca más que la manipulación teatralizada de la ignorancia y del temor religioso.

De la misma manera que cuando el Chamán se disfraza, viste su Traje Ritual y se pinta la cara o se coloca sobre el rostro su Máscara y comienza a golpear el parche de su Tambor, se encuentra encarnando conscientemente a las Fuerzas del Mundo Espiritual con las cuales entra en contacto; encarna él mismo, con su propia persona, la Realidad Trascendente del Mundo Sagrado. Asimismo, al manipular sus Objetos de Poder y entonar sus Cantos y realizar sus Danzas Poderosas, en realidad se transforma en un Ser Más Vigoroso. Al respecto Nevill Drury dice:

Cuando miramos los Trajes de los Chamanes podemos ver la evidencia de todo  un proceso mítico implicito. Los Chamanes japoneses observados por Carmen Blacker vestían un gorro con Plumas de Aguila y de Lechuza, así como un manto adornado con pieles y cabezas de Víboras, todo ello con la intención de facilitar "el Paso" de un Mundo a Otro". Insistiendo sobre este Punto, Blacker señala que:
"Las Vestimentas Mágicas, así como los Instrumentos Musicales y los demás Elementos, de los cuales el Tambor es el más importante, encarnan, en su hechura, en los Materiales con los que se encuentran fabricados, en las Figuras que ostentan pintadas, Lazos Simbólicos -y reales, bastante reales, añadimos nosotros- con el Otro Mundo".
De esta manera, los Chamanes yakutes portan una Capa con el disco solar pintado, que representa la Entrada al Otro Mundo, subterráneo, mientras los goldi visten una especie de Chaqueta que tiene pintado el Arbol Cósmico y algunos "Animales de Poder", como Osos y Gatos salvajes, mismos que forman parte muy importante de la Experiencia Mítica. Los Chamanes teleut, a su vez, usan gorros adornados con alas de Búho para simbolizar el Vuelo Mágico. El Vestuario de los Chamanes buritos resulta mucho más difícil de portar, pues se encuentra adornado con Piezas de hierro, que representan  los Huesos de la Inmortalidad. Los Osos, Leopardos, Serpientes y Lagartos que aparecen en estos Diseños Ornamentales no son otros que los Espíritus auxiliares, o "familiares" del Chamán.

De esta manera, cuando observamos los Ritos de un Chamán estamos siendo testigos nada menos que de una Manifestación Real de Lo Sagrado en este Mundo, no de una representación, no de una Ceremonia "alusiva", sino del Acto por medio del cual las mismísimas Potencias Espirituales del Mundo Arcaico toman Forma, Voz y Movimiento para manifestarse entre nosotros, mortales habitantes de este Mundo Intermedio entre los estados opuestos de las Potencias Sagradas.


Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin








 





















12.17.2012

EL VIAJE CHAMÁNICO: OBSERVACIONES DE LA TERAPIA HOLOTRÓPICA


 Por Stanislav Gröf
Sus Artículos en ADN Omni




Este capítulo está basado en casi tres décadas de exploración sistemática del potencial terapéutico de los estados no ordinarios de conciencia, inducidos por substancias psicodélicas y otras técnicas no farmacológicas. Aproximadamente, los primeros veinte años se dedicaron al trabajo clínico con productos psicodélicos y los diez últimos a la experimentación con poderosas técnicas alternativas sin el uso de drogas.

UN METODO MODERNO DE INDUCCION CHAMANICA

A lo largo de esta década, mi esposa Christina y yo hemos elaborado una técnica psicoterapéutica que denominamos Integración Holonómica o Terapia Holotrópica. En la misma se combina la respiración controlada, la música evocativa y otras formas de tecnología del sonido, trabajo corporal concentrado y dibujos de mandalas. Con este enfoque desprovisto del uso de drogas, es posible facilitar la totalidad de la gama de experiencias característica de las sesiones psicodélicas y de los viajes chamánicos.

Su objetivo no es la exploración gradual de los diversos niveles del inconsciente individual, como en las psicoterapias verbales occidentales, sino el facilitar una poderosa experiencia transformadora de naturaleza trascendental. Por consiguiente, en muchos sentidos nuestros objetivos terapéuticos están más cerca de las tradiciones chamánicas de curación psicofisiológica que de la mayoría de las psicoterapias verbales occidentales, si bien nuestro enfoque coincide con el de Carl Gustav Jung, en cuanto a que nuestro objetivo es el de facilitar la autocuración del paciente, ayudándole a adquirir conciencia y a reintegrar los elementos fragmentados del complejo mente-cuerpo.

Con el uso de la terapia holotrópica, es posible inducir fenómenos frecuentemente indistinguibles de los estados psicodélicos, sin utilizar agentes farmacológicos, sino simplemente aumentando el ritmo de la respiración, usando la tecnología del sonido y ciertas técnicas de ejercicio corporal que describiré más adelante. Cuando los fenómenos descritos en este capítulo pueden ser desencadenados por algo tan fisiológico como la hiperventilación, no puede haber duda alguna de que reflejan auténticas propiedades de la psique.

Los principios de la Terapia Holotrópica son sumamente simples. Se le pide al paciente que se acueste con los ojos cerrados, que se concentre en la respiración y en las sensaciones corporales, y que mantenga un ritmo de respiración más rápido y eficaz que de costumbre. Durante la preparación psicológica precedente, se le incita a suspender toda actividad analítica y a aceptar cualquier experiencia que emerja, con plena confianza y sin prejuicios. En este contexto se recomienda abstenerse de emplear técnicas dirigidas o cualquier otro intento de modificar la experiencia espontánea e influir en la misma. La actitud general debe ser semejante a la de ciertos métodos de meditación budistas, limitándose a observar las experiencias emergentes, registrarlas y no retenerlas.

Después de un intervalo que varía de una persona a otra, el individuo comienza a experimentar fuertes emociones y desarrolla pautas estereotipadas de tensión muscular. Con la continuación de la respiración acelerada, se incrementa la tensión emocional y física hasta llegar a la liberación y resolución espontáneas. En general, la tensión física corresponde a las áreas donde el sistema indio de yoga kundalini visualiza los centros de energía psíquica, o chakras.

Estas tensiones se manifiestan en forma de intensas presiones circulares o incluso fuertes dolores en la frente o en los ojos, constricción de la garganta y bloqueo de la mandíbula, y presión en el tórax, el ombligo y el bajo abdomen. También es común la tensión en manos y brazos, pies y piernas, cuello, hombros y riñones. Esto es evidentemente una descripción sinóptica y estadística. En la práctica, los sujetos no manifiestan todos los síntomas descritos, sino cuadros individuales de distribución de dichas tensiones, en los que ciertas áreas están dramáticamente representadas y otras no sufren efecto alguno.

En el contexto de la psiquiatría tradicional influida por el modelo médico, la reacción a la hiperventilación y en particular los famosos "espasmos carpopedales" (contracción de los músculos de las manos y de los pies) ha sido considerada como la reacción fisiológica obligatoria a la respiración rápida e intensa, conocida como "síndrome de hiperventilación". Se estima que es algo alarmante y cuando ocasionalmente ocurre de un modo espontáneo con pacientes neuróticos (particularmente histéricos), suele tratarse con tranquilizantes, calcio intravenoso y una bolsa de papel sobre la cara.

El uso de la hiperventilación con fines terapéuticos y autoexploratorios demuestra lo erróneo de dicho punto de vista. En todos los grupos con los que hemos trabajado, varias personas han respondido a la hiperventilación con una relajación progresiva, una sensación de expansión y visiones de una luz de una belleza sobrenatural. Han concluido la sesión en una profunda experiencia trascendental de unidad cósmica. A los que desarrollan tensiones físicas y emociones difíciles, la respiración continuada les conduce típicamente a un estado de resolución, seguido a su vez de una profunda relajación, paz y serenidad. A menudo, el resultado final de la sesión es un estado profundamente místico, que puede aportar beneficios duraderos y ser personalmente significativo para el sujeto. Paradójicamente, el enfoque represivo habitual de la psiquiatría tradicional ante los episodios ocasionales espontáneos de hiperventilación perturba un proceso potencialmente terapéutico con algunos pacientes neuróticos.

Durante la hiperventilación, conforme aumentan las tensiones físicas y emocionales, y se resuelven, el individuo puede tener una serie de poderosas experiencias, que se describirán con mayor detalle más adelante. Puede revivir sucesos autobiográficos importantes de la infancia, adolescencia o vida adulta y experimentar otros tipos diversos de fenómenos transpersonales. En particular, suele haber una confrontación con distintos aspectos del recuerdo del nacimiento biológico y un encuentro profundo con la muerte, fenómenos caracterizados como experiencias de "muerte y renacimiento" en los ritos de iniciación chamánica.

En el contexto de la terapia holotrópica, al efecto de por sí potente de la hiperventilación se agrega el de la música evocativa, o tecnología del sonido, desarrollada por diversas culturas con el propósito específico de alterar la conciencia, como por ejemplo los tambores chamánicos. Otra faceta que intensifica el efecto de esta técnica es su uso en grupo, de modo que los participantes alternen su función de experimentadores con la de experimentados, bajo la supervisión del terapeuta.

Idealmente, la propia respiración activa conduce a la resolución de todo lo que se ha liberado y emergido en la conciencia. Si el sujeto acaba con tensiones residuales o emociones desagradables, se puede facilitar su resolución por medio de una técnica de ejercicio corporal concentrado, que elaboré originalmente para el período conclusivo de las sesiones psicodélicas.

El principio básico, en este caso, es el de alentar al sujeto para que no ofrezca resistencia alguna a las emociones, sensaciones y energía física emergentes, y para que encuentre una forma apropiada de expresarlas por medio de sonidos, muecas, posturas y movimientos, sin juzgar ni analizar la experiencia. La función de los facilitadores es la de seguir el flujo de energía y estimular su plena exteriorización. Se persiste en esta labor hasta que el sujeto alcanza un estado de resolución y relajación.


LA BARRERA SENSORIAL Y EL NIVEL BIOGRAFICO-RECORDATORIO

Las técnicas que facilitan acceso experiencial al inconsciente tienden a activar inicialmente los órganos sensoriales. Por consiguiente, la exploración profunda empieza en muchos casos con una serie de experiencias sensoriales indeterminadas, tales como visiones elementales de colores y pautas geométricas, sonidos de campanas o zumbidos, sensaciones táctiles en diversas partes del cuerpo, o la experiencia de distintos gustos u olores. Éstas son de una naturaleza más o menos abstracta, sin ningún significado simbólico más profundo, y su contribución a la autoexploración y autocomprensión es insignificante. Parecen representar una barrera sensorial que es preciso cruzar, antes de emprender el viaje hacia el interior de la psique.

Conforme avanza el proceso, el próximo reino de la psique más asequible suele ser el nivel biográfico-recordatorio y el del inconsciente individual. A pesar de que los fenómenos correspondientes a esta categoría son de una importancia teórica y práctica considerable, no es necesario dedicar mucho tiempo a su descripción, ya que la mayoría de los enfoques psicoterapéuticos verbales tradicionales se limitan a este nivel de la psique. Existe abundante literatura profesional en la que se analizan las sutilezas de la psicodinámica de los reinos biográficos. Lamentablemente, distintas escuelas se contradicen entre sí y no existe unanimidad en cuanto a los factores significativos de la psique, la razón del desarrollo de la psicoterapia eficaz.

Una diferencia fundamental entre las psicoterapias verbal y experiencial es el significado de la traumatización física directa en la historia del individuo. En la psiquiatría, psicología y psicoterapia tradicionales se subrayan exclusivamente los traumas psicológicos. No se considera que los traumas físicos influyan directamente en el desarrollo psicológico del individuo, ni que participen en la psicogénesis de los trastornos emocionales y psicosomáticos. Esto contrasta vivamente con las observaciones del trabajo experiencial profundo, en los cuales los recuerdos de traumas físicos parecen ser de suma importancia. En el trabajo psicodélico, la terapia holotrópica y otros poderosos enfoques experienciales, el hecho de revivir enfermedades graves, heridas, operaciones, o situaciones próximas a la asfixia, es harto común y mucho más significativo que los psicotraumas habituales. Las emociones y sensaciones físicas residuales de situaciones que han supuesto un peligro para la vida o para la integridad del organismo parecen jugar un papel significativo en el desarrollo de diversas formas de psicopatología, todavía no reconocidas por la ciencia académica.

Las experiencias acerca de traumas físicos graves representan una transición natural entre el nivel biográfico y el reino siguiente, cuyos constituyentes principales son los dobles fenómenos del nacimiento y la muerte. Los sucesos que los componen aluden a la vida postnatal del individuo y, por consiguiente, su naturaleza es biográfica. Sin embargo, por el hecho de haber llevado al individuo hasta las puertas de la muerte y haberse caracterizado por unas molestias y un dolor extremos, se vinculan con el trauma del nacimiento. Por razones evidentes, los recuerdos de traumas y enfermedades que hayan entorpecido severamente la respiración, como la pulmonía, la difteria, la tos ferina o el haber estado a punto de ahogarse, son particularmente significativos en este contexto.

ENCUENTRO CON EL NACIMIENTO Y LA MUERTE: 
DINAMICA DE LAS MATRICES PERINATALES BASICAS

El aspecto más característico de las experiencias que tienen su origen en este nivel de la psique es su enfoque del dolor físico y emocional, la enfermedad y la decrepitud, el envejecimiento, los últimos suspiros y la muerte. El concienciamiento de la muerte halla su expresión no sólo en el contenido escatológico de las ideas y en las visiones de personas y animales moribundos, cuerpos y cadáveres putrefactos, esqueletos, cementerios y funerales, sino en un encuentro experiencial profundo con el proceso de morir y con la propia muerte, con concomitantes biológicos y emocionales sumamente convincentes.

La confrontación profunda con la muerte, característica de estas secuencias experienciales, tiende a estar íntimamente entrelazada con una serie de fenómenos claramente relacionados con el proceso del nacimiento biológico. Al enfrentarse a la agonía y la muerte, los individuos tienen simultáneamente la experiencia de estar luchando para nacer y/o dar a luz. Asimismo, muchos de los actos y manifestaciones fisiológicas de estas experiencias pueden explicarse fácilmente como derivaciones del proceso del nacimiento.

Es bastante común en este contexto identificarse con un feto y revivir diversos aspectos de su propio nacimiento biológico, con detalles específicos y perfectamente verificables. El elemento de la muerte puede ser representado por una identificación simultánea o alternativa con individuos enfermos, ancianos o moribundos. A pesar de que la totalidad de la gama de dichas experiencias no se puede reducir exclusivamente al hecho de revivir el nacimiento biológico, el trauma del nacimiento parece representar un aspecto fundamental del proceso experiencial en este nivel. Por ello denomino este nivel del inconsciente perinatal.

Perinatal es un término compuesto de origen latín y griego, cuyo prefijo peri significa "cerca de" o "próximo a" y la raíz natalis hace referencia al nacimiento. Se utiliza comunmente en medicina para describir procesos inmediatamente precedentes al nacimiento, asociados con el mismo, o inmediatamente posteriores; así pues, en los textos de medicina se habla de hemorragias, infecciones o traumatismos cerebrales perinatales. En contraste con el uso tradicional de este término en tocología, la palabra perinatal se utiliza en este capítulo con relación a experiencias.

La conexión antes descrita entre el nacimiento biológico y las experiencias perinatales es bastante profunda y específica. Permite utilizar las etapas clínicas del parto para la construcción de un modelo conceptual, que nos ayude a comprender la dinámica del nivel perinatal del inconsciente e incluso realizar predicciones específicas con relación al proceso de muerte-renacimiento en diferentes individuos.

Las experiencias de la muerte y renacimiento reflejadas en el nivel perinatal del inconsciente son sumamente complejas y fecundas. Las secuencias relacionadas con diversas etapas y facetas del nacimiento biológico acostumbran a ser de una naturaleza típicamente mitológica, mística, arquetípica, histórica, sociopolítica, antropológica, o filogenética. Suelen aparecer en cinco pautas o constelaciones experienciales características. Parece existir una conexión profunda entre estos conjuntos temáticos y las etapas clínicas del parto, que se suceden como sigue.


1) La experiencia de unidad cósmica: el universo amniótico.

Esta importante experiencia perinatal parece estar relacionada con la unión primigenia con la madre, el estado original de existencia intrauterina durante el cual madre e hijo forman una unión simbiótica. Si no la entorpece ningún estímulo nocivo, la situación del niño puede ser prácticamente óptima, ya que ofrece seguridad y la satisfacción permanente de todas las necesidades. Las características básicas de esta experiencia son la trascendencia de la dicotomía sujeto-objeto, un estado de ánimo fuertemente positivo (de paz, serenidad, tranquilidad y éxtasis oceánico), una sensación de santidad, la trascendencia del espacio y del tiempo, e introspecciones abundantes de importancia cósmica.

El contenido específico de estas experiencias puede ser extraído de situaciones que comparten con el mismo la carencia de fronteras y obstrucciones, tales como una identificación con el océano y formas de vida acuática, o con el espacio interestelar. Las imágenes de los mejores aspectos de la naturaleza (madre naturaleza) y las visiones arquetípicas de los cielos y del paraíso pertenecen también a esta categoría. Es importante subrayar que sólo los episodios de la vida embrional carentes de perturbaciones van acompañados de este tipo de experiencias. Las perturbaciones de la existencia uterina van asociadas a imágenes de peligros subacuáticos, contaminación, naturaleza inhospitalaria e insidiosos demonios de culturas diversas.

2) La experiencia del engolfamiento cósmico.

Esta pauta experiencial parece estar relacionada con el comienzo del parto, cuando se ve perturbada la armonía anterior. Al principio, esto ocurre como consecuencia de señales químicas alarmantes y a continuación por las contracciones mecánicas de la musculatura uterina.

Esta situación se experimenta subjetivamente como peligro vital inminente. Una sensación abrumadora de angustia de flotar libremente conduce a ideas y percepción paranoicas. La intensificación de este estado se resuelve típicamente en la experiencia de un vórtice o torbellino monstruoso, cuyo centro engulle ineludiblemente al individuo y a su mundo.

Una variación experiencial frecuente de este tema es la de ser deglutido por una bestia arquetípica, atrapado por un pulpo o capturado por una gigantesca araña. Una forma menos dramática de la misma experiencia la constituye el descenso al bajo mundo y el encuentro con criaturas demoníacas. Motivos del chamanismo clásico indican la familiaridad de los chamanes con dicho reino.

3) La experiencia del callejón sin salida o infierno.

Esta experiencia está lógicamente relacionada con la primera etapa clínica del parto, plenamente desarrollada. Durante la misma, el feto se ve periódicamente constreñido por espasmos uterinos, mientras el cuello del útero permanece cerrado sin salida posible. El sujeto se siente atrapado, enjaulado y atascado en una pesadilla claustrofóbica, en la que pierde todo contacto con el tiempo lineal. La situación parece absolutamente insoportable, inacabable y desesperada. Por consiguiente, es lógico que el individuo se suela sentir experiencialmente identificado con presos en mazmorras o campos de concentración, víctimas de la Inquisición, pacientes en sanatorios mentales, o pecadores en el infierno y figuras arquetípicas que representen la condena eterna. Durante la profunda crisis existencial de la que este estado se ve típicamente acompañado, la existencia parece una farsa carente de significado o un teatro del absurdo.


4) La experiencia de la lucha de la muerte-renacimiento.

Muchos aspectos importantes de esta matriz experiencial son comprensibles a partir de su asociación con la segunda etapa clínica del parto. En esta etapa prosiguen las contracciones uterinas, pero ahora el cuello del útero se ha dilatado y permite una propulsión gradual del feto por el canal del parto. Esto implica una enorme lucha por la supervivencia, unas presiones mecánicas apabullantes y, con frecuencia, cierto grado de anoxemia y sofocación. En las fases terminales del parto, el feto puede entrar íntimamente en contacto con materias biológicas como sangre, mucosidades, orina y heces.

Desde el punto de vista experiencial, esta pauta es bastante intensa y ramificada. Además de revivir con realismo diversos aspectos de la lucha en el canal tienen lugar en secuencias plia variedad de fenómenos, que temáticas típicas, relacionadas por una profunda lógica experiencial con aspectos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos del proceso del parto. Entre ellos, los más importantes son los elementos de una lucha titánica, experiencias sadomasoquistas, una fuerte excitación sexual, episodios demoníacos, aspectos escatológicos y un encuentro con el fuego. Todo esto ocurre en el contexto de una lucha muerte-renacimiento determinada.

Las imágenes específicas incluyen batallas mitológicas de enormes proporciones, en las que participan ángeles y demonios, o dioses y titanes, elementos violentos de la naturaleza, secuencias de revoluciones y guerras sangrientas, imágenes en las que interviene la pornografía y las desviaciones sexuales, violencia, orgías satánicas y noches de aquelarre, crucifixiones y sacrificios rituales.

5) La experiencia muerte-renacimiento.

Esta matriz perinatal está relacionada significativamente con la tercera etapa del parto clínico, o sea, con el nacimiento propiamente dicho. En esta última etapa, el proceso agonizante de la lucha por nacer llega a su fin, culmina con la propulsión por el canal del parto, y la acumulación del dolor, tensión y excitación sexual se convierten de pronto en alivio y relajación. Al cortar el cordón umbilical, se completa la preparación física de la madre y el niño comienza su nueva existencia como individuo anatómicamente independiente.

Al igual que con las demás matrices, algunas de las experiencias de esta etapa son reproducción fidedigna de los acontecimientos biológicos del parto, así como de ciertas intervenciones tocológicas. El correspondiente simbólico de esta última etapa del parto es la experiencia muerte-renacimiento.

Paradójicamente, sólo a un paso de una fenomenal liberación, el individuo tiene una sensación de catástrofe inminente de enormes proporciones. Con frecuencia esto conduce a una concienzuda lucha para poner fin a la experiencia. Si se le permite que proceda, esta experiencia incluye una sensación de aniquilación a todos los niveles imaginables: destrucción física, debacle emocional, derrota intelectual, fracaso moral definitivo y una condena absoluta de enormes proporciones. Esta experiencia de la "muerte del ego" parece involucrar la destrucción despiadada e instantánea de todos los puntos de referencia anteriores en la vida del individuo. En esta etapa, puede que los chamanes hagan referencia a la desmembración realizada por demonios o animales feroces.

A la experiencia de aniquilación total y de "caer en lo más bajo del cosmos", le siguen inmediatamente visiones de una poderosísima luz blanca y dorada, de un brillo y belleza sobrenaturales, que cabe relacionar con una sobrecogedora exposición de entidades arquetípicas divinas, el espectro del arco iris, o los complejos diseños de una cola de pavo real. El sujeto experimenta una profunda sensación de liberación emocional y espiritual, redención y salvación. Habitualmente, se siente liberado de toda angustia, depresión y culpa, limpio y redimido. A esto le acompaña un diluvio de emociones positivas hacia sí mismo, los demás y la existencia en general. El mundo parece ser un lugar hermoso y seguro, y aumenta claramente el deseo de vivir. El chamán regresa de su búsqueda visionaria iniciatoria cargado con una nueva sensación de propósito y significado.



VIAJES MAS ALLA DEL CEREBRO: 
DIMENSIONES TRANSPERSONALES DE LA PSIQUE

Las secuencias experienciales de la muerte y renacimiento acostumbran a abrir la puerta a un dominio transbiográfico en la psique humana, cuyo mejor calificativo es el de transpersonal. El nivel perinatal del inconsciente representa claramente un vínculo entre los reinos biográfico y transpersonal, o inconsciente individual y colectivo. En la mayoría de los casos, a las experiencias transpersonales les precede un dramático encuentro con el nacimiento y la muerte. Sin embargo, existe una alternativa importante, que a veces permite el acceso experiencial directo a diversos elementos transpersonales y temas correspondientes, sin enfrentarse al nivel perinatal.

El denominador común de este abundante y ramificado grupo de fenómenos es la sensación, por parte del sujeto, de que su conciencia se ha expandido más allá de las limitaciones habituales de su ego y ha trascendido las fronteras del tiempo y del espacio. En los estados ordinarios o "normales" de conciencia, tenemos la sensación de existir dentro de las limitaciones del cuerpo físico (imagen corporal) y nuestra percepción del ambiente viene determinada física y fisiológicamente por la gama de nuestros órganos sensoriales.

Tanto nuestra percepción interna (interocepción) como la externa (exterocepción) están limitadas por las fronteras espaciales y temporales habituales. En circunstancias ordinarias, sólo podemos experimentar plenamente y con todos nuestros sentidos los sucesos del presente y del ambiente circundante. Podemos recordar el pasado y anticipar los acontecimiento del futuro o fantasear sobre ellos, pero ni el pasado ni el futuro están al alcance de la experiencia directa.

En las experiencias transpersonales, tal como ocurren en sesiones psicodélicas, con técnicas autoexploratorias sin el uso de drogas, o espontáneamente, parece que se trascienden una o varias de las limitaciones anteriores. Este tipo de experiencias pueden dividirse en tres grandes categorías. Algunas implican la trascendencia del tiempo lineal y son interpretadas por los sujetos como regresión histórica y exploración de su pasado biológico, cultural y espiritual, o como progresión histórica hacia el futuro. La segunda categoría es la de las experiencias caracterizadas primordialmente por la trascendencia de las barreras espaciales ordinarias, en lugar de las temporales. El tercer grupo se caracteriza por la exploración de dominios que la cultura occidental no considera que formen parte de la realidad objetiva. Las tradiciones chamánicas han descrito y catalogado muchas gamas de realidades no ordinarias accesibles en dichos estados.

En estados de conciencia no ordinarios, muchos sujetos tienen vivencias bastante concretas y realistas de episodios que identifican como recuerdos fetales y embrionarios. No es raro, en estas circunstancias, en un nivel de conciencia celular, identificarse plenamente con el esperma y el óvulo en el momento de la concepción. A veces la regresión histórica va más lejos y el individuo tiene la sensación convincente de revivir recuerdos de la vida de sus antepasados, o incluso de acceder a los archivos del inconsciente racial o colectivo. En algunas ocasiones, los sujetos afirman haberse identificado con diversos animales de la escala evolutiva, o haber tenido la clara sensación de revivir episodios dramáticos de una encarnación anterior.

Las experiencias transpersonales que incluyen la trascendencia de barreras espaciales sugieren que las fronteras entre el individuo y el resto del universo no son firmes y absolutas. En circunstancias especiales es posible identificarse con cualquier cosa del universo, incluida la propia totalidad del cosmos. Entre éstas se cuentan las experiencias de fusión con otra persona en un estado de unidad dual, o asumiendo la identidad de la otra persona; "sintonizar" con la conciencia de un grupo específico de gente, o bien sentir la expansión de la conciencia hasta tal punto que parezca abarcar a toda la humanidad. Asimismo, uno puede trascender los límites de la experiencia específicamente humana e identificarse con la conciencia de los animales, plantas o, incluso, objetos y procesos inorgánicos. En un caso extremo, es posible experimentar la totalidad de la biosfera de nuestro planeta o el conjunto del universo material.

En un número elevado de experiencias transpersonales, la extensión de la conciencia parece ir más allá del mundo fenoménico y del continuo espacio-tiempo, tal como lo percibimos en la vida cotidiana. A esa realidad pertenecen numerosas visiones de personajes y temas arquetípicos, encuentros con las divinidades y los demonios de distintas culturas, y complejas secuencias mitológicas. También son bastante comunes los informes de apariciones de espíritus de difuntos, entes sobrehumanos y habitantes de otros universos.

Las visiones de pautas arquetípicas abstractas, la comprensión intuitiva de símbolos universales (cruz, ankh, yin-yang, svástica, estrella de cinco puntas, o estrella de seis puntas), la vivencia de los meridianos y del flujo de energía ch'i descrita por la filosofía y la medicina china; o el despertar del poder de la serpiente (kundalini) y la activación de diversos centros de energía psíquica o chakras, constituyen ejemplos adicionales de este tipo de fenómenos. En los casos más extremos, la conciencia individual puede llegar a identificarse con la conciencia cósmica o mente universal. El summum de las experiencias parece ser la identificación con el vacío supracósmico y metacósmico, la misteriosa ausencia primordial y la nada consciente de sí misma, que contiene en forma germinal y potencial la totalidad de la existencia.


EXPERIENCIAS TRANSPERSONALES 
Y LA VISION CHAMANICA DEL MUNDO

Las experiencias transpersonales tienen muchas características extrañas que destruyen los supuestos más fundamentales de la ciencia materialista y del punto de vista mecanicista del mundo, que apuntan a un paradigma más cercano a los que caracterizan los sistemas de creencias chamánicas y diversas ramas de la filosofía mística o "perenne".

Los investigadores que han estudiado seriamente y/o experimentado estos fascinantes fenómenos comprenden que todo intento por parte de la psiquiatría tradicional de desecharlos como productos insignificantes de la imaginación, o como fantasías erráticas generadas por procesos cerebrales patológicos, es superficial e inadecuado. Cualquier estudio del dominio transpersonal de la psique realizado sin prejuicios llegará ineludiblemente a la conclusión de que sus observaciones suponen un crítico reto al paradigma newtoniano-cartesiano de la ciencia occidental.

A pesar de que las experiencias transpersonales ocurren en un proceso de autoexploración personal profunda, no es posible interpretarlas simplemente como fenómenos intrapsíquicos en un sentido convencional. Por una parte, forman un continuo vivencial ininterrumpido con experiencias biográfico-recordatorias y perinatales. Por otra, parecen tener acceso directo, sin mediación de los órganos sensoriales, a las fuentes de información que están claramente fuera del alcance del individuo, como convencionalmente se define.

Entre los informes de sujetos que han experimentado episodios de su existencia embrionaria, del momento de la concepción y que han vivenciado elementos de conciencia celular y orgánica, abundan detalles médicos de gran exactitud con respecto a los procesos anatómicos, fisiológicos y bioquímicos correspondientes. Asimismo, las experiencias ancestrales, los recuerdos raciales y colectivos en el sentido junguiano, y los recuerdos de encarnaciones anteriores, aportan frecuentemente detalles específicos de la arquitectura, el atuendo, las armas, el arte, la estructura social y las prácticas religiosas de la cultura y período en cuestión, o incluso acontecimientos históricos concretos.

Los sujetos que experimentan secuencias filogenéticas o que se identifican con formas de vida existentes, no sólo las hallan auténticas y convincentes, sino que al mismo tiempo adquieren una introspección extraordinaria de la psicología, etología, costumbres específicas o de insólitos ciclos de reproducción de los animales. En algunos casos, la experiencia va acompañada de inervaciones musculares arcaicas, impropias de un ser humano, o incluso de complejas representaciones que reproducen las danzas de apareamiento.

Los individuos que experimentan episodios de identificación consciente con plantas o con parte de las mismas, de vez en cuando afirman haber adquirido una profunda introspección de procesos botánicos como la germinación de las semillas, la fotosíntesis de las hojas, la función de las auxinas en el crecimiento de las plantas, el intercambio de agua y minerales en las raíces, y la polinización. Igualmente común es la convincente sensación de identidad consciente con la materia inanimada o con los procesos inorgánicos: el agua del océano, el fuego, los rayos, la actividad volcánica, los huracanes, el oro, los diamantes, el granito, e incluso las estrellas, las galaxias, los átomos y las moléculas. Desde el punto de vista de un paradigma que reconozca la existencia del reino transpersonal, las referencias a la comunicación con otras especies o incluso con objetos "inanimados", como en el caso de los chamanes, ya no pueden ser consideradas como síntomas psicopatológicos.

Existe otro grupo interesante de fenómenos transpersonales, susceptible frecuentemente de validación e incluso de se investigado experimentalmente. Al mismo pertenecen la telepatía, el diagnóstico psíquico, la clarividencia, la clariaudiencia, la precognición, la psicometría, las experiencias extracorporales, los viajes clarividentes y otros casos de percepción extrasensorial. Evidentemente, éstos han sido estudiados a fondo y utilizados en el chamanismo y en otras tradiciones místicas o mágicas. A pesar de que representan el único grupo de fenómenos transpersonales de los que los círculos académicos occidentales han llegado a ocuparse ocasionalmente, por desgracia su enfoque ha sido siempre decididamente negativo.

Desde una perspectiva más amplia, no existe razón alguna para no clasificar los fenómenos denominados paranormales en una categoría especial. Dado que otros tipos de experiencias transpersonales suelen facilitar el acceso a una nueva información sobre el universo por canales extrasensoriales, la frontera que separa la psicología de la parapsicología desaparece, o por lo menos se convierte en bastante arbitraria, a partir del momento en que se admite y reconoce la existencia del dominio transpersonal.

El reto filosófico de las observaciones descritas, ya en sí imponente, se ve todavía aumentado por el hecho de que en los estados no ordinarios de conciencia, las experiencias transpersonales que reflejan correctamente el mundo material aparecen en el mismo continuo e íntimamente relacionadas con otras cuyo contenido, según la visión occidental del mundo, no forma parte de la realidad objetiva. Cabe mencionar en este contexto los arquetipos junguianos: divinidades, demonios, semidioses, superhéroes y complejas secuencias mitológicas, chamánicas, legendarias y de cuentos de hadas. Incluso estas experiencias pueden aportar información precisa sobre el simbolismo religioso, el folklore y las estructuras míticas de diversas culturas anteriormente desconocidas para el sujeto.

Las experiencias transpersonales ocupan una posición muy especial en nuestro intento de construir un mapa fidedigno del territorio de la psique humana. El nivel analítico-recordatorio y el inconsciente individual son de una naturaleza claramente biográfica. La dinámica perinatal parece representar una intersección o frontera entre lo personal y lo transpersonal, como lo refleja su profunda asociación con el nacimiento y la muerte, principio y fin de la existencia humana individual. Los fenómenos transpersonales facilitados por la terapia holotrópica o los métodos chamánicos tradicionales revelan conexiones entre el individuo y el cosmos actualmente incomprensibles. Lo único que podemos decir es que, en algún lugar del proceso perinatal, parece tener lugar un extraño salto cualitativo al estilo del de una Cinta de Moebius, en el que la autoexploración profunda del inconsciente individual se convierte en un proceso de aventuras experienciales en la amplitud del universo, cuyo calificativo más adecuado sería el de conciencia cósmica o mente superconsciente.



IMPORTANCIA TERAPEUTICA DEL PROCESO MUERTE-RENACIMIENTO

La cartografía ampliada que acabamos de describir es de una importancia fundamental para todo enfoque serio de los fenómenos tales como los estados psicodélicos, el chamanismo, la religión, el misticismo, los ritos de paso, la mitología, la parapsicología, la tanatología y la psicosis. No se trata de una mera cuestión de interés intelectual, sino que sus consecuencias son profundas y revolucionarias para la comprensión de la psicopatología, y ofrecen nuevas posibilidades terapéuticas no imaginadas por la psiquiatría tradicional.

En general, la arquitectura de la psicopatología que se manifiesta en el trabajo diario es infinitamente más compleja e intrincada de lo que sugieren las teorías vigentes de la personalidad. Según estas nuevas observaciones, son pocos o ninguno los síndromes emocionales y psicosomáticos que puedan explicarse exclusivamente a partir de la dinámica del inconsciente individual. Están significativamente relacionados con el trauma del nacimiento y el miedo a la muerte, y su resolución exige una confrontación vívida con el proceso muerte-renacimiento. Por consiguiente, hemos llegado a la conclusión de que nuestro modelo teórico de la psique humana es compatible con los antiguos sistemas de creencias chamánicas, que también integran las experiencias de la muerte y el renacimiento.

El trabajo revela día a día que en la estructura dinámica de los síntomas psicogenéticos intervienen energías emocionales y físicas extremadamente poderosas. Por ello, todo intento de influir en ellas por medios puramente verbales, como en las psicoterapias tradicionales, es de un valor altamente cuestionable. Se necesita un contexto terapéutico que permita y facilite la experiencia directa, para obtener resultados apreciables en un espacio de tiempo razonable. Además, debido a los múltiples niveles de la naturaleza de los síntomas psicogenéticos, el marco conceptual del terapeuta debe incluir los niveles perinatal y transpersonal de la psique, a fin de que la terapia sea plenamente eficaz.

Mientras el proceso de la terapia se limite al nivel biográfico, los resultados terapéuticos serán generalmente bastante limitados, a no ser que el material a tratar pertenezca a gestalts inacabadas de traumas físicos graves. Tanto los resultados inmediatos como los producidos a largo plazo son mucho más dramáticos cuando la autoexploración se profundiza e incluye secuencias más profundas; sobradamente conocida de nuestros antepasados chamánicos, hasta estos momentos les ha pasado en gran parte inadvertida a los psicoterapeutas verbales occidentales. Sin embargo, nosotros hemos descubierto que las experiencias de naturaleza perinatal pueden influir profundamente en la claustrofobia y en otros tipos de estados de ansiedad o depresión, en las tendencias suicidas, el alcoholismo, la drogadicción, el asma, la jaqueca, las inclinaciones sadomasoquistas y muchos otros problemas, tanto si éstas se facilitan por medios holotrópicos, chamánicos u otros.

Pero en los casos en que las raíces del problema están ancladas en el dominio transpersonal, sólo se podrá alcanzar una solución definitiva cuando el paciente permita que tenga lugar una confrontación con el tipo específico de experiencia transpersonal con el que el problema esté relacionado. Puede tratarse de una experiencia intensa de una encarnación anterior, una identificación con una forma animal, una secuencia arquetípica o mitológica, un tema del inconsciente racial o colectivo, o muchas otras. La ausencia de prejuicios y confianza en el proceso son requisitos importantísimos -tanto por parte del terapeuta como por parte del paciente- para el éxito de la terapia.

Como se ha dicho anteriormente, las experiencias del trabajo profundo también corroboran la estrategia general terapéutica y de autoexploración sugerida originalmente por Carl Gustav Jung, quien reconoció que la psique está dotada de un poderoso potencial autocurativo y que la fuente de sus fuerzas autónomas de curación se halla en el inconsciente colectivo. Desde esta perspectiva, la labor del terapeuta no debe consistir, por consiguiente, en comprender racionalmente el problema del paciente, a fin de utilizar alguna técnica específica para cambiar la situación según un plan preconcebido, sino en mediar y facilitar el acceso del paciente a los niveles más profundos de la psique. Entonces, la curación se produce como consecuencia de una interrelación dialéctica entre el inconsciente individual y el colectivo. Aquí cabe establecer un paralelismo con la función tradicional del chamán, como mediador entre los reinos humano y espiritual.

Por tanto, una técnica psicoterapéutica basada en las observaciones de la investigación moderna sobre la conciencia, como la terapia holotrópica, se basa primordialmente en la experiencia directa como instrumento esencial de transformación. Los enfoques verbales se utilizan exclusivamente durante el período de preparación, y de nuevo en una sesión posterior, para facilitar la integración de la experiencia. El terapeuta crea un marco de apoyo, establece una buena relación de trabajo con el paciente y ofrece una técnica capaz de activar el inconsciente: respiración, música, tambores chamánicos, meditación o drogas psicodélicas.

En estas circunstancias se refuerzan los síntomas preexistentes y otros anteriormente latentes emergen a la conciencia. La función del terapeuta es entonces la de estimular y apoyar incondicionalmente las secuencias surgentes, con plena confianza en la autonomía y espontaneidad del proceso curativo. Los síntomas representan energía bloqueada y, en definitiva, experiencia condensada. En este contexto, un síntoma representa tanto una oportunidad como un problema.

Al liberar la energía, el síntoma se transforma en experiencia consciente y se consume. Es importante que el terapeuta apoye el despliegue elemental sin interferir ni intervenir en la naturaleza de la experiencia, tanto si es biográfica, perinatal, como transpersonal. El apoyo incondicional debe continuar, aunque el terapeuta no comprenda el proceso o tome una forma desconocida para él. En lugar de intentar interpretar todo el material emergente en términos de un sistema teórico cerrado, como en el psicoanálisis y otros enfoques parecidos, el terapeuta se convierte en un compañero de aventura, que puede aprender algo nuevo en cada sesión.



Arte: Jorge Ralph 
Diseño y Diagramación: Pachakamakin