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9.11.2013

EL ALMA DE "EL ALEPH" [1/4]


 [Leer El aleph, de Jorge Luis Borges]

"Las letras hebreas son como una nuez:
hay que golpearlas para extraerles su fruto y encontrar la verdad."
La Cábala



CAPÍTULO 1.
 BORGES, DEL SECRETO AL ALEPH

El Cuento El Aleph ha alcanzado internacionalmente un nivel simbólico, casi emblemático de Borges. El porqué de tal fascinación es, sin duda, a la vez que un Enigma cautivante, un interrogante abierto.

Aleph, místico encuentro del Todo en Uno y del Uno con Todo. Tiempo y espacio en Un presente. El Todo, en un indiscriminado vértigo sincrónico, parece haber ofuscado desde siempre la mente humana. Tal vez, porque detrás se ocultan las angustias modestas y cotidianas de la impotencia del hombre, criatura y creador de Dios.

A través de esa Primera Letra del Alfabeto hebreo, Borges se asoma al origen. A la creación. Y por eso, una vez más, al Secreto. Ese Ritual que a los sectarios del Fénix [1] permite concebir y así, crear. Sabemos que él se lamenta de no pertenecer... pero sublimación mediante, lo logra en la plenitud de algún Aleph.

En la soledad de un sótano y en un pequeñísimo espejo, Borges puede, casi ciego, observarse observando. Aventurero de lo desconocido, accede de esta forma a constituirse en der dichter, el Creador. ¿Dios? 

"En la más ínfima de las sustancias, ojos tan penetrantes como los de Dios, pueden leer el curso total del universo" Leibnitz. 
Borges insiste: 
"Un dios, reflexioné, solo debe decir una palabra y en esa palabra la plenitud. Ninguna voz articulada por él puede ser inferior al universo o menos que la suma del tiempo". [2]
No solo en El Aleph habla de ese encuentro. También en El Testigo, [3] escrito en colaboración con Bioy Casares, dirá que en un punto, y también en un sótano, un otro Aleph sorprende y enloquece: la Santísima Trinidad. Descubierta allí, logra enfermar primero y matar después a la niña Flora de 9 años, personaje de ese Cuento.

Aleph, lugar desde donde se puede asomar al Infinito, simultánea-mente al Todo: a Una y Tres personas, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.





APROXIMACIÓN DE HIPÓTESIS

Desde un perspectiva filosófica, Santiago Kovadloff afirma que "la idea de ver lo infinito en un punto es una vieja idea de la Teología. En el cristianismo, Jesús es el punto del espacio donde es posible ver el Infinito porque él es simultáneamente Jesús, el Padre y el Espíritu Santo". [4]

Ana Maria Barrenechea, por su parte, asocia El Aleph con El Testigo. Advierte que "también en un sótano se da la inconcebible visión de la Trinidad". [5]

Hemos tratado de analizar cuál podría ser la interpretación de ese horror sagrado que Borges pone en la niña Flora, enfrentada a la Trinidad, y su vinculación con el Aleph: 

"Ese objeto secreto y conjetural que ningún hombre ha mirado".
Consideramos que el Aleph que Borges encuentra en el sótano de la calle Garay, es equivalente a la Santísima Trinidad que llega a enloquecer y matar a la niña Flora de El Testigo.

En los dos Relatos, el descubrimiento se produce en el vértigo de un sótano.Y en los dos, el personaje desciende casi forzado a enfrentarse con esa visión, entre maravillosa y siniestra.

Tanto en El Aleph como en El Testigo, Borges proyecta un aspecto ominoso de lo que hace al origen, a la concepción. La veneración, melancólicamente erótica de Beatriz ya muerta, y la Trinidad, esa unión descarnada, aparecen como exigencias excesivas que enloquecen y matan.

Flora, gustaba jugar al Viaje al Centro de la Tierra. El Aleph, centro donde confluyen todos los Viajes. El simbolismo, como en un mandala, remite a la búsqueda de la esencia, de lo absoluto. Como retorno al seno materno, o inmersión en lo inconsciente.

La niña Flora nos lleva a pensar en el pequeño Borges shockeado por el encuentro con la verdad de su origen, con el Secreto. La sorpresa implicó multum in parvo, 'mucho para un niño', como recordará en El Aleph, y en la entrevista a Ronald Christ. [6]



EL ALEPH DE SALVADOR DALI

Algunos ejemplos bastantes curiosos por cierto, nos dirán de ese encuentro con el Aleph, en otros artistas y poetas. Aunque la ubicación de ese punto maravilloso no haya sido precisamente en un sótano, como en el Cuento de Borges.

Dalí, místico excéntrico, pintor genial que se autodefinió como paranoico-crítico, encuentra un Aleph... en el lunar del lóbulo izquierdo de la oreja de Gala. Allí, voluptuoso, convoca sus caricias y sus meditaciones: 

"Los antiguos, nutridos por la Ciencia platónica de las Formas Ideales, ¿no habrán visto, en ciertos lunares, puntos de referencia de la ceremonia perfecta?". 
Ese grain de beaute, esa pequeña mancha parda, adquiere para el pintor cadaqués "valor sagrado", a partir del momento, estremecedor e insólito, de hallarlo también en Picasso. Y para mayor sustento mágico, precisamente en el mismo lugar: el lóbulo izquierdo de la oreja. Este descubrimiento, este "sol interior, privilegio de naturalezas de excepción" se conjugará para darle pruebas de Lo Divino. Al punto de afirmar que: 
"Al acariciarlo, tomaba viva conciencia de la coherencia de mi vida y la universalidad de su significación".
Llevando al extremo su delirio observa, en ese lunar, puntos de fijación importantes de su vida. Así, convoca sobre la pantalla de su mente, la morada del hermano muerto, a Gala que está allí:
"Entonces toco el lóbulo de su oreja y hago de él mi lámpara de Aladino. A su tacto surgen en una simultaneidad armónica, todos los momentos visuales culminantes de mi vida. Todo aparece al mismo tiempo. Por ejemplo, en este mismo instante debe estar el campanario de Gerona, el de Delft, el sol de Venecia poniéndose, una conversación asombrosa que tuve con una mujer, los colores particulares de una tarde en que me masturbé, etcétera...".
Louis Pauwels, que publica esta prolongada conversación con Dalí, le señala entonces la singular analogía que tiene su descripción con el "mito" del Aleph de Jorge Luis Borges. Le recuerda que en ese Cuento "el héroe desciende a una cueva y en un punto de la cueva, banal en apariencia, ve en una instantaneidad deslumbradora, superponerse mil momentos del mundo y de su propia vida, con la fuerza del presente". A lo que Dalí responde: 
"Soy yo como ese personaje, cuando desciendo a mi mismo, y alcanzo el punto, banal en apariencia, situado en la oreja izquierda de Gala". 
Ningún otro gozo se le iguala: toda su vida mental es el registro de esas visiones en "total superposición orgásmica...".[7]


EL ALEPH DE MOZART

La "total superposición orgásmica", la volvimos a encontrar, no sin sorpresa, en otro genio, en Wolfang Amadeus Mozart: 

"No puedo expresar cuán delicioso es esto!". 
En una carta donde describe su forma de componer, Mozart expresa poder hacerlo mejor cuando está de buen humor, viajando en un carruaje, o caminando luego de una abundante comida. 
"Cuándo y cómo me vienen las ideas, no lo sé. Tampoco puedo forzarlas. Todo esto me enciende el alma. Siempre que no me distraiga, mi tema se va agrandando, se torna metódico y delineado. Y la totalidad, aunque sea larga, aparece casi completa y terminada en mi mente, de tal modo, que puedo inspeccionarla, como a una buena pintura, o una estatua hermosa, de una sola ojeada. En mi imaginación, no escucho las partes en forma sucesiva, sino que las oigo, por así decirlo, todas a la vez {gleich alles zusammen}. No puedo expresar cuán delicioso es esto." [8]
De nuevo el gozo convocado en un instante donde todo puede darse a la vez. De una vez y ya.


EL ALEPH DE FREUD

En los Orígenes de su Descubrimiento en 1895, Freud publica Proyecto de una psicología para neurólogos. Se trata de una perspectiva que anticipa genialmente el desarrollo posterior de su pensamiento.

En una carta a Fliess -la Número 32, de Fecha 20-10-95- dice, con sus propias palabras, de la alegría infinita de un Descubrimiento, visualizado, pensamos, como un "inconcebible" Aleph: 

"Durante una noche muy activa de la semana pasada, cuando me hallaba preso de ese estado de doloroso malestar que representa la condición óptima para mi actividad cerebral, las barreras se levantaron de pronto, los velos cayeron, y mi mirada pudo penetrar de golpe desde los detalles de las Neurosis hasta las condiciones mismas de la Conciencia.
Todo parecía encajar en el lugar correspondiente; los engranajes ajustaban a la perfección y el conjunto semejaba realmente una máquina que de un instante a otro, podríase echar a andar sola.
Los Tres Sistemas de neuronas, los estados libre y ligado de cantidad, los procesos primario y secundario, las tendencias principal y transaccional del sistema nervioso, las dos Reglas biológicas de la atención y de la defensa, los signos de cualidad, realidad y pensamiento, el estado del grupo psicosexual, la determinación sexual de la represión y, finalmente, las Condiciones de la Conciencia como Función perceptiva: ¡Todo eso concordaba y concuerda todavía hoy! Es natural que apenas pueda contenerme de alegría".


OCTAVIO PAZ Y SU ALEPH

En la definición de Modernidad que Octavio Paz hace en el discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura de 1990, hemos creído hallar también ese gozo del encuentro con un Aleph: 


"En mi peregrinación en busca de la Modernidad me perdí y me encontré muchas veces. Volví a mi origen y descubrí que la Modernidad no esta afuera sino adentro de nosotros. Es hoy y es la Antiguedad Más Antigua, es mañana y es el comienzo del mundo, tiene mil años y acaba de nacer. Habla en nahuatl, traza ideogramas chinos del Siglo IX y aparece en la pantalla de televisión... Simultaneidad de tiempos y presencias: la modernidad rompe con el pasado inmediato solo para rescatar el pasado milenario y convertir a una figurilla de fertilidad del neolítico en nuestra contempóranea". [9]



EL ALEPH DE LEOPOLDO LUGONES

Las montañas del oro, 1897 [10]; primer gran Poema de Leopoldo Lugones -por quien Borges profesaba odiosa admiración y a quien parecen dedicadas muchas de las incisivas ironías de El Aleph- incluye El himno de las torres:

"Canto: las altas torres, gloria del siglo y decoro del suelo. Las torres que ven las distancias; las torres que cantan la gloria de las buenas artes, del hierro y la piedra. Las torres gigantes que tienen cien lenguas intactas: cien lenguas, que son las campanas, sapientes de un mágico idioma que dice a los astros las preces del culto extinguido, con frases de bronce y de fe".
Y por si alguna duda queda de la coincidencia entre el ver de El Aleph, y ese mirar desde las torres:
"Y mi alma -golondrina ideal- desde su torre sigue mirando: y mira en su antiguo mapamundi las aguas y las tierras; y en las brumas australes la ignorancia Anfictonia; y la cinta de fuego del Ecuador apretando el ombligo de la tierra; y el mar más extraño que una selva virgen; y Jerusalem en el centro del mundo; y al norte las tierras de Gog y Magog; y el Paraíso de donde manan cuatro rios, arrastrando palos olorosos de canela, de ruibarbo, de áloe y de jenjibre; y...".[11]
Y así continúa casi indefinidamente recordándonos las extensas enumeraciones a las que Borges era tan adicto.

Mientras Lugones atisba al Universo desde las torres, Borges desciende a un modesto y humilde sótano...




UN CURIOSO ANTICIPO BORGEANO

En Inquisisiones, 1925 [12]; que recién acaba de reeditarse, hallamos una primera y singular aproximación al Aleph. En un comentario bibliográfico a La Sagrada Cripta de Pombo de Ramón Gomez de la Serna, Borges expresa: 
"¿Qué signo puede recoger en su abreviatura el sentido de la tarea de Ramón? Yo pondría sobre ella el signo ALEF [*] que en la Matemática nueva es el señalador de Infinito. Guarismo que abarca los demás o la aristada rosa de los vientos que infatigablemente urge sus dardos a toda lejanía". 
Borges dice allí de cierta abarrotada plenitud porque:
"Ramón ha inventariado el mundo [...] con ansiosa descripción [...] cada cosa del mundo. Tal plenitud no está en la concordia ni en multiplicaciones de síntesis y se avecina más al cosmorama o al atlas, que a una visión total del vivir, como la rebuscada de los teólogos". 
Borges no ahorra adjetivos y subraya "ese omnívoro entusiasmo" y esa "heroica urgencia de aferrar la vida huidiza". Paradojalmente critica las enumeraciones millonarias: 
"Walt Whitman se satisfizo con la enumeración de los objetos cuyo hacinamiento es el mundo [...] Ramón ha puesto la cachazuda vehemencia de su terco mirar en cada brizna de la realidad que lo abarca".
Esta Nota bibliográfica no ha sido, tal vez, muy objetiva. Borges recuerda que en ese Libro, encontró una referencia a él mismo: 
"...y he visto en ellas un ya perdido J.L.B. lleno de reticencias y cavilaciones posibles...".[13]

EL ALEPH DE PAUL KLEE

"Asignar a un punto una virtud central es hacer de él, el lugar de la cosmogénesis. A este advenimiento corresponde la idea de todo comienzo -concepción,soles,irradiación...- o mejor: el concepto de óvulo." 
En su Ensayo Teoria del arte moderno, [14] Klee visualiza ese Punto como gris:
"...color del movimiento. De la simultaneidad. Del caos. Porque es la manifestación simultánea de los contrarios. Indeterminación que contiene, virtualmente al menos, toda determinación imaginable".
Y agrega que es gris:
"...porque no es blanco ni negro o porque es tan blanco como negro. Es gris porque no está arriba ni abajo, o porque está tan arriba como abajo... De ese centro va a brotar el orden del universo e irradiar en todas las dimensiones".
Este Punto de todo comienzo y la idea del óvulo la reencontramos misteriosamente en la visión del Aleph de Angélica de Ambrosini.



¿UNA INTERPRETACION DELIRANTE?

Se trata de una hipótesis curiosa por ciertas connotaciones que podríamos calificar casi de delirantes. En todo caso, no muy lejos de otros delirios... -Freud se preguntó alguna vez si sus interpretaciones no podían ser leídas también como de este orden-. Se trata del Libro Borges, el aleph y le male frances de Angélica de Ambrosini, presentado en la Sociedad Argentina de Escritores, en Junio de 1989. [15]

La Autora transcribe estas líneas del Cuento de Borges: 
"Vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara y sentí vértigo porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural...".
Y agrega de sus vivencias: 
"Una conmoción sacudió violentamente mi cuerpo y me arrancó de las garras del trance que atravesaba... Entonces, ¿Por donde vió el Aleph, Borges? ¿Qué sótano explora Borges? ¿A qué órgano les parece se refiere?" 
Arriba a esta curiosa y extravagante conclusión: 
"Borges vió el Aleph a través de la Trompa de Falopio...". 
Esto implica que el Aleph es percibido desde la cavidad uterina, en el sendero milimétrico que lleva al ovario, donde se realiza el milagro de la vida. Allí se encuentran espermatozoide y óvulo para engendrar un nuevo Ser.

¿Es delirante pensar la mórula como un Aleph? ¿No se encuentra acaso en esa primera célula el Todo del futuro Ser? ¡No deja de ser una aproximación inquietante!

La Autora se desliza después por zonas aún más escabrosas. Cree percibir en el Aleph la expresión de vivencias muy regresivas de Borges antes de nacer... Incluso, expresión también de la ansiedad de muerte frente a un trabajo de parto, supuestamente prolongado.

En el Primer Capítulo aclara que no busca al Aleph ni en la Física Nuclear ni menos aún en La Cábala: 
"Yo lo encuentro -escribe- en los textos de mi mente al libre albedrío que en su archivo mental cristalizan el Aleph con la forma maravillosa de un Hombre con su poderoso sexo". 
Y lanzada ya en este terreno: 
"Borges camufla muy bien sus desenlaces amorosos. En lugar de contarnos cómo se arreglaba para llegar a tener coito con la persona amada, nos describe el Aleph".
¿Delirio ? ¿Ingenuidad? ¿Hipótesis ilógicas?



EL PLACER DE LA TRANSGRESIÓN

"Tiene mil años y acaba de nacer...", escribe Octavio Paz. Ver, imaginar todo al mismo tiempo, esconde el incomparable placer de la transgresión, asimilable a la expresión de deseos de un sueño. Trangresión narcisista que, desde la omnipotencia imaginaria, puede desandar las Leyes del Tiempo y del Espacio. Placer de connotaciones orgásmicas, expresadas en el registro voyeurista y también, desde cierto placer de autotortura masoquista. Sentir, de esa manera, la posibilidad de conocer lo oculto o secreto. Controlar así una realidad, aunque solo sea de manera ilusoria y mágica.

UNA EXPERIENCIA MISTICA

Para Estela Canto- a quien Borges dedica este Cuento- El Aleph es el Relato de una experiencia mística. 
"En ese sótano de la calle Brasil, el autor trasciende la carne. Y esto significa no ser ya presa de los sentidos, significa ver todas las cosas como debe verlas Dios. Y el éxtasis ha de parecernos al estallido del orgasmo, intenso y compartido, ese instante en que dos seres dejan de ser dos para ser uno." [16]
Igual que en Dalí, en Mozart o en Klee, aparece lo orgásmico. Pero en Borges, el Aleph, dirá Paoli: 
"...restituye un inconsciente, místicamente sublimado. La visión del Aleph es una exploración interior, una experiencia mística". [17]
En consonancia, para Gabriela Massuh representa la expresión de un "reino conjetural trascendente". [18] Y para Ana Maria Barrenechea, un "microcosmos panteísta", [19] cuyo espíritu se halla con tanta frecuencia en Borges. Así, en El milagro secreto, de Ficciones, Hládik vive en un minuto, el año que le permitirá, por Gracia Divina, terminar su Obra antes de ser fusilado.

La búsqueda borgeana de la Palabra, que es todas las palabras, o del Libro absoluto que es todos los Libros, se encarna en el Aleph: el Uno que contiene Todo.

Inspirado en la Biblia y esencialmente en El canto a mí mismo, de Walt Whitman, -y por qué no, en Las Montañas del oro, de Lugones- Borges repite el verbo 'vi' en cada elemento de la enumeración de El Aleph. Esa danza vertiginosa de visiones, ese desarrollo imaginativo de tipo panteísta, ese insensato catálogo de recuerdos y fantasías serían clara expresión de "una inefable experiencia mística".




BEATITUD, DELECTACIóN Y GOCE

Santo Tomás no distinguía entre los placeres sensibles y los del Espíritu: beatitud, delectación y goce eran sinónimos. Llegó, incluso, a confiar a sus discípulos que cuando la meditación sobre las cosas divinas eran más intensas, su cuerpo, a veces, reaccionaba con una polución. San Buenaventura habla de los que in spiritualibus affectionibus carnalis fluxus liquore maculantur. Santa Teresa y San Juan de la Cruz lo refieren explícitamente. [20]

En este sentido, algo de esa disociación entre lo corporal y lo espiritual podemos ya observarlo en el anagrama mismo de 'Viterbo', apellido de Beatriz, personaje principal. 'Vi-terbo' alude a Verbo: 'palabra'.

En Dios alabaré su palabra:
En Dios he confiado, no temeré
Lo que la carne me hiciere. [Salmos 56-4]
"Ver la Palabra", marca de un privilegio y de una cesura frente al cuerpo. De hecho, es lo que signa la relación de Borges con Beatriz.

Con diversidad de matices, los críticos literarios consultados coinciden. Esto nos permitirá acercar, sin sobresaltos, nuestra Lectura psicoanalítica de El Aleph.




RESUMEN DEL CUENTO EL ALEPH


A la muerte de Beatriz Viterbo "en esa candente mañana de Febrero", Borges -Relator y Protagonista- reflexiona que el Universo se alejaba de la muerta, pero él decidía: 
"...cambiará el Universo pero yo no, pensé con melancólica vanidad; alguna vez, lo sé, mi vana devoción la había exasperado; muerta, yo podría consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero también sin humillación".
A partir de entonces, todos los 30 de Abril, cumpleaños de Beatriz, Borges se propone visitar al padre y al primo-hermano, Carlos Argentino Daneri, que siguen habitando la misma casa de la calle Garay. De nuevo podrá solazarse viendo fotos de Beatriz -ninguna con él- sin sentirse obligado a justificar su presencia con ofrendas de Libros que ella nunca leyó...

Fué así, comenta Borges, que:
"en aniversarios melancólicos y vanamente eróticos, recibí las graduales confidencias de Carlos Argentino Daneri". 
Este personaje es descripto como:
"...rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no se qu é cargo subalterno en una Biblioteca ilegible de los arrabales del Sur; es autoritario, pero también es ineficaz; aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas, para no salir de su casa". 
Tiene como Beatriz "grandes y afiladas manos hermosas" pero su actividad mental es "versátil y del todo insignificante" aunque rica en "inservibles analogías y ociosos escrúpulos".


LOS ENCUENTROS CON DANERI

Las reuniones transcurren con Daneri, ya que el padre de Beatriz no aparece en el Cuento. Se caracterizan por fintas literarias en las que Borges escucha y comenta irónicamente los epítetos rutinarios y las comunes metáforas utilizadas por Carlos Argentino. El 30 de Abril de 1941 -ya habían pasado 12 años desde la muerte de Beatriz- Daneri le comenta a Borges de un poema suyo: Canto augural o Canto prologal, en el cual trabajaba hacía muchos años. De ese poema lee estos versos:
He visto, como el griego, las urbes de los hombres
los trabajos, los días de varia luz, el hambre;
no corrijo los hechos, no falseo los nombres,
pero el VOYAGE que narro es... AUTOUR DE MACHAMBRE.
Daneri, "sin pedantismo", explicita que pudo reunir en cuatro versos, tres alusiones eruditas, que abarcan treinta siglos de apretada Literatura. Se propone versificar toda la redondez del planeta.

Un Domingo invita a Borges a tomar la leche en un bar, que los dueños de su casa -Zunnino y Zunngri- acaban de inaugurar. Daneri continúa allí la lectura y relectura de su poema. Borges, que resignado había aceptado esta invitación, acota con mordacidad: 
"Las había corregido según un depravado principio de ostentación verbal: donde antes escribió AZULADO, ahora abundaba en AZULINO, AZULENCO y hasta AZULILLO. La palabra LECHOSO no era bastante fea para él; en la impetuosa descripción de un lavadero de lanas, prefería LACTáREO, LACTISINOSO, LACTESCENTE, LECHAL...".
Y Daneri, que siempre había renegado de la prologomanía, considera, no obstante, que a su poema le conveniene uno y "vistoso". No es a Borges a quien se lo pide. Sólo le requiere que interceda ante un primo suyo, Alvaro Melián Lafinur. Borges, muy ambivalente, se despacha con la observación: no sería difícil, "Beatriz siempre se había distraído con Alvaro". A Borges le inquietará no cumplir con ese pedido, pero que Daneri no se lo reclame le fastidia aún más.



LA DEMOLICIÓN DE LA CASA

Meses después, Daneri le avisa acongojado que la casa de la calle Garay va a ser demolida. Si para Borges esa vivienda "aludía infinitamente a Beatriz", para Carlos Argentino era imprescindible para terminar el famoso poema, pues en un ángulo del sótano, había un Aleph. 
"Aclaró -acota Borges- que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos. Está en el sótano del comedor -explicó, aligerada su dicción por la angustia- Es mío, es mío, yo lo descubrí en la niñez, antes de la edad escolar." 
Como la escalera era empinada, los tíos de Carlos le tenían prohibido descender. Pero alguien dijo que allí había un mundo. Y si bien se referían a un baúl, quedó para él la Frase 'había un mundo'. Una vez, al intentar calladamente descender, rodó por la escalera.
"Al abrir los ojos vi el Aleph: el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, visto desde todos los ángulos." 
Daneri entusiasmado sigue su recuerdo: 
"A nadie revelé mi descubrimiento, pero volví. El niño no podía comprender que le fuera deparado ese privilegio para que el hombre burilara el poema!". 
Borges le pregunta si el sótano no es demasiado oscuro... 
"La verdad no penetra en un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la tierra están en el Aleph, ahí estarán todas luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz". 
Sin dejar de suponer que podría ser una locura de Carlos, Borges llega presuroso a la casa. La sirvienta le dice que tendrá que esperar porque "el niño estaba como siempre, en el sótano, revelando fotografias". En tanto, Borges piensa: 
"Todos estos Viterbo, por lo demás... Beatriz -yo mismo suelo repetirlo- era una mujer, una niña de una clarividencia casi implacable, pero había en ella negligencias, distraccciones, desdenes, verdaderas crueldades, que tal vez reclamaban una explicación patológica. La locura de Carlos Argentino me colmó de maligna felicidad; íntimamente siempre nos habíamos detestado". 
Se acerca a un gran retrato de Beatriz y sin que nadie lo vea, le habla: 
"Beatriz, Beatriz Elena, Beatriz Elena Viterbo, Beatriz querida, Beatriz perdida para siempre, soy yo, soy Borges".
Cuando llega Carlos, y le ordena casi, que previa copita de seudo coñac: 
"...te zampuzarás en el sótano. Ya sabes, el decúbito dorsal es indispensable. También lo son la oscuridad, la inmovilidad, cierta acomodación ocular. Te acuestas en el piso de baldosas y fijas los ojos en el decimonono escalón de la pertinente escalera. Me voy, bajo la trampa y te quedas solo. Algún roedor te mete miedo. ¡Fácil empresa! a los pocos minutos ves el Aleph. El microcosmos de alquimistas y cabalistas, nuestro concreto amigo proverbial,'multum in parvo'!". 
Y ya en el comedor, en un planteo desafiante, le dice a Borges, que si no lo llegara a ver, su testimonio no queda por eso invalidado. Más aún, le acicatea: 
"Bajá, muy en breve podrás entablar un diálogo con todas las imágenes de Beatriz".

BORGES BAJA AL SÓTANO

Borges bajó con rapidez. Carlos le acompaña y le dice: 
"...repantiga en el suelo ese corpachón y cuenta 19 escalones". 
Ya solo, en esa oscuridad, Borges tiene un instante de pánico: 
"Carlos para defender su delirio, para no saber que estaba loco, tenía que matarme". 
Sintió cierto malestar confuso, pero al abrir los ojos se halló con el Aleph. 
"Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato... ¿Cómo transmitir a los otros el infinito Aleph? Los místicos en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros."
"En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es". 
Y alli Borges describe al Aleph como una "pequeña esfera tornasolada", de unos dos o tres centímetros y de intolerable fulgor. 
"Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. Cada cosa -la luna del espejo, digamos- era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo." 
Y aquí comienza la enumeración ya famosa donde cada Frase-y son 37- se abren con "Vi":
1. -Vi el populoso mar,
2. -Vi el alba y la tarde,
3. -Vi las muchedumbres de América,
4. -Vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide,
5. -Vi un laberinto roto -era Londres-,
6. -Vi interminables ojos escrutándose en mí como en un espejo,
7. -Vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó,
8. -Vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace 30 años vi en un zaguán de una casa de Fray Bentos,
9. -Vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua,
10. Vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena,
11. Vi en Inverness a una mujer que no olvidaré,
12. Vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo,
13. Vi un cáncer en el pecho,
14. Vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol.
15. Vi una quinta en Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemon Holland,
16. Vi a un tiempo cada letra de cada página -de chico, yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche-,
17. Vi la noche y el día contemporáneo,
18. Vi un poniente en Quer étaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala,
19. Vi mi dormitorio sin nadie, [**]
20. Vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplican sin fin,
21. Vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba,
22. Vi la delicada osatura de una mano,
23. Vi los sobrevivientes de una batalla mandando tarjetas postales,
24. Vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española,
25. Vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo,
26. Vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos,
27. Vi todas las hormigas que hay en la tierra,
28. Vi un astrolabio persa,
29. Vi en un cajón del escritorio -y la letra me hizo temblar- cartas obscenas,increíbles, precisas, que Beatriz habíadirigido a Carlos Argentino,
30. Vi un adorado monumento en la Chacarita,
31. Vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo,
32. Vi la circulación de mi oscura sangre,
33. Vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte,
34. Vi el Aleph, desde todos los puntos,
35. Vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra,
36. Vi mi cara y mis vísceras,
37. Vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usúrpanlos hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el "inconcebible universo." 
Sentí infinita veneración,infinita lástima.

Al salir, Carlos le dice: 
"Tarumba habrás quedado de tanto curiosear donde no te llaman...¡Qué observatorio formidable, che Borges!". 
Y tras una respuesta balbuceante, insiste: "¿La viste todo bien,en colores?" le dice aludiendo a Beatriz. Borges, fastidiado, no se atreve más que aconsejarle un descanso en el campo...

Una posdata del Cuento fechada 1 de Marzo de 1943 aclara que, a seis meses de la demolición, la Editorial Procusto, lanzó al mercado una selección de Daneri que mereció el 2º Premio Nacional de Literatura. La rivalidad se hace otra vez presente. Borges reprocha que su obra Los naipes del tahur no haya merecido un solo voto, por "incomprensión y envidia".

Agrega además dos observaciones: una, sobre la naturaleza del Aleph y otra, sobre su nombre. Lo interesante es que llega a suponer que el Aleph de la calle Garay era falso y para justificarlo, conjetura una nueva y compleja congerie, entre real y ficticia, sobre espejos y otros artificios que reflejan al universo.

Las últimas líneas se cierran con una alusión a la porosidad de la memoria y a la erosión por el tiempo, de los rasgos de Beatriz.


LOS EPÍGRAFES

Este Cuento lleva dos epígrafes, ambos escritos en inglés. El primero es de Hamlet (acto II, esc.II): 
"¡Oh, Dios! podría estar yo encerrado en una cáscara de nuez y me tendría por Rey del espacio infinito". 
A esta cita, le falta una línea, "were it not that I have bad dreams". Quedaría así: 
"y me tendría por Rey del espacio infinito si no me acusaran malos sueños".
En la Obra de Shakespeare, Guildenstern le responde entonces a Hamlet: 
"Sueños que ciertamente constituyen ambición... porque la esencia de lo que ambicionamos no es otra cosa que la sombra de un sueño".
Queremos pensar que la supresión de esa línea no es casual. Borges parece expresar ciertos temores de no poder satisfacer plenamente sus anhelos. 
"Dante, muerta Beatrice, perdida para siempre, jugó con la ficción de encontrarla, para mitigar su tristeza... Pero ocurrió lo que suele ocurrir en los sueños, manchándolo de tristes estorbos". [21] 
Esta frase manchándolo de tristes estorbos, se aclara cuando nos encontramos con algo que Borges ya había escrito hacía 30 años, en el prefacio a la obra del Dante: 
"...en la adversidad soñamos una ventura y la íntima conciencia de la imposibilidad de lo que soñamos, basta para corromper nuestro sueño, manchándolo de tristes estorbos". [22]
Justamente algo semejante expresan las líneas que faltan de la cita de Hamlet en el epígrafe.

El otro epígrafe es un Fragmento de la parte IV, Del Reino de las Tinieblas, de El Leviathán de Thomas Hobbes: 
"Nos enseñaran, sin embargo, que la Eternidad es la paralización del Tiempo Presente, el Nunc-Stans -como las Escuelas lo llaman-; al cual ni ellas, ni nadie comprende, no más de lo que comprenderían el Hic- Stans, referido a una infinita grandeza del espacio". 
Hic et Nunc: aquí y ahora, Espacio-Tiempo corporizados e interrelacionados.

Borges, en su Libro Los seres imaginarios habla de "El hijo de Leviathan". ésta es una cruel Serpiente de Agua que, unida a la bestia Conagro, engendró ese hijo en la Región de Alasia.

En el Libro de Job, Leviathán es un animal monstruoso de cuya boca salen llamas, de sus narices, humo y sus estornudos encienden lumbre como si todo él hirviese. También en la Mitologia escandinava, los mares son obra de una gran Serpiente o Dragón que traga el agua para después devolverla. Sería un Arquetipo de lo inferior en sí.

Planteado de esta forma ¿Tendrá que ver con la ambición y la avidez desmedida?


EL NOMBRE DE ALEPH

En la posdata que trae el Cuento, fechada como del de Marzo de 1943, se lee: 
"Dos observaciones quiero agregar: una, sobre la naturaleza del Aleph; otra sobre su nombre. éste, como es sabido, es el de la primera letra del alfabeto de la lengua sagrada. Su aplicación al disco de mi historia no parece casual. Para La Cábala, esa letra significa el En-Soph, la ilimitada y pura divinidad; también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos en los que el todo no es mayor que alguna de las partes".
Estela Canto entiende que el nombre de Aleph fue significativo para que ese Cuento alcanzara la relevancia que logró: 
"...me atrevo a suponer, escribe, que si el Aleph se hubiera llamado de cualquier otra manera, por ejemplo Ikor, la sangre de los poemas homéricos, o Graal esa Leyenda cristiana, su impacto hubiese sido menor. Justamente, es la prohibición judía de pronunciar el nombre de Dios o de usar el sexo para el placer y no para la reproducción, lo que da fuerza secreta a este encuentro con Dios que es el Aleph". [23]
Subrayamos esta interpretación, que volveremos a retomar más adelante, porque desde ya confirma aquel "Secreto" de La secta del Fénix, ritual puramente procreativo donde el placer está negado.

Aleph, Primera Letra del Alfabeto Hebreo, representa para los cabalistas la raíz espiritual de todas las demás Letras. Contiene en su Esencia todo el Alfabeto, y por ende, todos los Elementos del habla humana. Con aleph comienza el Primer Mandamiento y es la inicial de {anohi}, 'yo' en hebreo. 
"El mundo secreto de la Divinidad es un mundo de Lenguaje y éste aparece como las Letras de la Sagrada Escritura. Las Letras y los Nombres no son sólo medios convencionales de comunicación, cada uno de ellos representa una concentración de energía y expresa una variedad de sentido que es absolutamente imposible de traducir, al menos exhaustivamente al Lenguaje humano." [24]
Según La Cábala existe pues, un Mundo Secreto de la Divinidad, un aspecto desconocido en donde el aleph, como cada Letra del Alfabeto hebreo, concentra una carga de energía y sentidos ocultos, misteriosos, imposibles de traducir. Esto explica la fascinación de Borges. En su conferencia sobre La Cábala habla también, como en la posdata del Cuento, del En-Soph, de las Diez Sephirot, de los Cuatro Sentidos de la Escritura y del Hombre Arquetipo Adam Kadmon, creado por esas Sephirot o emanaciones. 
"Ese hombre está en el cielo y nosotros somos su reflejo." 
En esa conferencia, Borges recuerda al Libro de Job, cuando la voz de Dios señala que "está Más Allá de las medidas humanas. El ejemplo es su creación de Leviatán: que pueden ser dos monstruos, la ballena o el cocodrilo, y por eso Dios mismo es tan incomprensible como esos monstruos y no puede ser medido por los hombres". [25]

Leviathan, de Hobbes, está en el epígrafe. Nosotros lo asociamos: "más allá de las medidas humanas..." como el mismo Aleph borgeano.




EL UNO VIÓ Y MURIÓ

Moisés de León compuso, en una forma seudo-epigráfica, la parte principal de El Zohar. Está escrita en arameo, como colección de conferencias y diálogos del Rabino Simon Baryohay con su Discípulo. 

Antes del año 1290, Moisés de León escribió otro Texto, hoy perdido, con el título dePARDÉS, que literalmente significa PARAÍSO. No corresponde al paraíso cristiano, sino al Huerto del misticismo, considerado peligroso y reservado para unos pocos Elegidos. 
Dejando de lado las Vocales, que en hebreo no existen en forma independiente, Pardés es una sigla formada por: la P, que alude a la aceptación simple y literal de un texto; la R, a la Interpretación analógica; la D, a la Interpretación homilética; y la S, sot, a la Interpretación del Misterio, de Lo Esotérico. 
Son los Cuatro Enfoques metodológicos para encarar la Lectura de los Textos Bíblicos. Este Juego de Letras, que representan palabras, utiliza la célebre Historia del Talmud que habla de Cuatro Grandes Maestros que durante el Siglo II se consagraron al estudio de lo esotérico. De ellos se escribe la Parábola de las consecuencias de su entrada en el PARDÉS. Ben Zoma, vió y murió; Ben Azay, vió y enloqueció; Aher, desvastó las plantaciones, fue hereje y rompió con la tradición. Solamente Rabí Akiva entró sano y salió sano.

En su conferencia, Borges refiere esos Cuatro Sentidos de la Lectura del Talmud: el Literal, el Alegórico, el Interpretativo y el Místico. Recuerda también que: 
"Dante, en el Siglo Xlll, declaró que todo Pasaje de la Biblia tiene esos Cuatro Sentidos".
En razón de esto pensamos que el Cuento El Testigo, que analizaremos más adelante, puede ser visto como una Lectura Literal. En tanto El Aleph, sería una Lectura Alegórica o Mística de la misma Temática.



GRAFÍA DE LA LETRA

Con riesgo de ser cual un Magallanes del aleph, de viaje en su derredor hasta agotar su sentido, volvemos a la Expresión Gráfica de la Letra: 
"...tiene la forma de un hombre -escribe Borges- que señala el cielo y la tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del superior".
Casi veinte años antes, en Historia de los angeles, Borges lo describía así: 
"La letra Alef mira al cerebro, al primer mandamiento, al cielo, al fuego, al nombre divino SOY LO QUE SOY y a los Serafines llamados Bestias Sagradas". [26]
En una estampa donde se figura el Alfabeto Místico Arabe, conocido como Alfabeto de David, la Letra aleph aparece como se la conoce ahora, pero más simplificada y reducida, con forma de X. Semejando un Signo de Encrucijada, o matemáticamente, la Incógnita y el Signo de Multiplicar.

En la Versión que da Borges: un brazo al Cielo y otro a la Tierra - el Mundo Inferior Espejo y Mapa del Superior- la Tierra sería tan solo un Reflejo del Cielo. Si el simbolismo del Cielo es asimilado a Lo Masculino y la Tierra, universalmente aceptada como Lo Femenino, inferimos que esta relación especular tiende a anular las diferencias. De aquí la concepción cabalística que asimila el Aleph al Hombre Primordial o Andrógino: el que lo tiene todo.



DONDE SE ANULAN DIFERENCIAS

Roberto Paoli escribe al respecto que en El Aleph: 
"Dios aparece como aquella cosa que es todas las cosas particulares, las cuales en él anulan las diferencias, que las hace justamente particulares". [27]
Plotino, al igual que La Cábala, habla también de Hipóstasis de las Tres Sustancias inteligibles que parten de lo Uno, Dios. Emanación, procesión o hipóstasis que la religión cristiana plantea cuando trata de explicar La Santísima Trinidad. En Dios, en el Aleph, en el En-soph, en lo Infinito, en la Trinidad, se anulan diferencias y todo es igual a todo.

En Nota a pie de página de Tlon Uqbar Orbis,Tertius, Borges escribe: 
"Todos los hombres en el vertiginoso instante del coito, son el mismo hombre. Todos los hombres que repiten una línea de Shakespeare son William Shakespeare". [28] 
De esta manera logra también anular diferencias entre los hombres; entre los dos sexos; entre Escritor y Lector; entre Presente y Pasado.


LA TORAH ES UN CÁNTARO

La Torah es, para Borges, una Fuente, un Cantaro -{kaaed}- inagotable. En su inconsciente, creemos, puede haber quedado la memoria de ese Viejo Testamento, tantas veces leído por su abuela inglesa, Frances Haslam.

En Salmos 119 hay un Canto para cada Letra del Abecedario hebreo. En el primero -Aleph- se lee: 
"Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la Ley de Jahveh". "Tus preceptos los observaré, no me abandones tú del todo".
Realizado por una Inteligencia infinita, en "un Texto redactado por el Espíritu Santo, cómo suponer un desfallecimiento, una grieta?" dice Borges y agrega: 
"Todo tiene que ser fatal. De esta fatalidad los cabalistas dedujeron su Sistema". [29]
Existe en La Cábala cierta desvalorización del sentido literal: metafóricamente sería el ropaje de un Texto. 
"Aquellos que poseen una mayor Sabiduría no se fijan en el vestido, sino en el cuerpo, bajo él, oculto." 
El Misterio, es El Zohar, lo que destella en cada una de las Líneas de la Escritura. [30]


NO BABEAR LAS LETRAS

En El p éndulo de Foucault, Umberto Eco enumera los Diez Capítulos de su Libro, con el Nombre de cada uno de los Sefiroth.

La importancia de la Letra para el devoto cabalista -y también para Borges- está hermosamente expresada: la palabra debe comerse muy lentamente. Puede disolverse y volver a combinarse, solo si se la derrite en la lengua. Hay que tener mucho cuidado de no babearla sobre el kaftán, porque cuando una Letra se evapora, se rompe el hilo que puede unirnos a las Sefiroth superiores. Los cabalistas alertan también que "se debe proceder con cautela porque sino podría sobrevenir delirio y no éxtasis...".

Entre el delirio y el éxtasis: el Aleph.




EL EXTRAÑO SIMURGH

"Todo, en el cielo inteligible, está en todas partes. Cualquier cosa es todas las cosas. El sol es todas las estrellas y cada estrella es todas las estrellas y el sol." [31]
Atraído por estas reflexiones de Plotino, Borges lo asocia al poema Simurgh, de Farid-Al-Din-Attar, poeta de la secta sufi que concibió el asombroso animal: tras una aciaga búsqueda, termina por descubrir que Simurgh es cada uno de treinta pájaros. En él están los treinta pájaros y en cada uno de ellos está el Simurgh. Silvina Ocampo lo cuenta así:
"Era Dios ese pájaro como un enorme espejolos contenia a todos; no era un mero reflejo.En sus plumas hallaron cada uno sus plumasEn los ojos, los ojos con memorias de plumas."


LA DIVINA COMEDIA EN EL ALEPH

De cómo La Divina Comedia está en El Aleph es más que evidente: está Beatriz y también Dan(te)eri. De cómo persiste y asiste a Borges ese Aleph, da cuenta su "Estudio Preliminar" para la Obra del Dante, publicado en 1955, diez años después de su Cuento: 
"Imaginemos en una biblioteca oriental, una lámina pintada hace muchos siglos. Acaso es árabe y nos dicen que en ella están figuradas todas las fábulas de Las Mil y una Noches... Declina el día, se fatiga la luz y a medida que nos internamos en el grabado, comprendemos que no hay cosa en la tierra que no esté ahí. Lo que fué, lo que es y lo que será, la historia del pasado y del futuro, las cosas que he tenido, las que tendré, todo ello nos espera en algún lugar de ese laberinto tranquilo. He fantaseado una obra mágica una lámina que también fuera un microcosmos, el poema de Dante es esa lámina de ámbito universal". [32]


EL GOLEM EN EL ALEPH

Si -como el griego afirma en el Cratilo-El nombre es arquetipo de la rosaEn las letras de rosa esta la rosaY todo el Nilo en la palabra Nilo.
Y, hecho de consonantes y vocales,Habrá un terrible Nombre, que la esenciaCifre de Dios y que la OmnipotenciaGuarde en letras y sílabas cabales. [33]
Creado por el Rabí Juda León, de Praga, el Golem coincide plenamente con la fantasía de Las ruinas circulares y con La secta del Fénix, en cuanto las habita una muy singular escena primaria. Asi lo analizamos en El Secreto de Borges. La vida de este "anormal y tosco" Golem, dependía de una sola Letra. Precisamente de un aleph. Con la palabra EMET -verdad- escrita en su frente, se ponía de pie. Transformada en MET -muerte- al tachar la primera Letra -aleph en hebreo- volvía a ser barro.

El Golem, 1915 [34], de Gustav Meyrink, que Borges tantas veces cita y que formó parte de sus primeras Lecturas en Ginebra, es una novela extraña. Transcurre en el Ghetto de Praga, en un ambiente lóbrego, de pesadilla y angustia .

Consideramos que El Golem estuvo muy presente en la inspiración de El Aleph. Su personaje Anastasius Paneth, luego de alucinantes viscisitudes, se halla en una oscura habitación, sórdida y deshabitada, que había sido, cien años antes, refugio del Golem.

Allí se encuentra con "un punto brillante como un ojo". Observa debajo del mismo una caja blanca que, al empujarla, se revela como una hoja suelta. En realidad, es la carta Fou de un Juego de Tarots. Algo le obliga a mirarla, cada vez con mayor fijeza. 
"Por lo que podía reconocer desde aquella distancia, parecía pintada torpemente por un niño con acuarelas y representaba la Letra hebrea, el aleph, en la forma de un hombre vestido a la antigua usanza de los francos, con la perilla recortada, levantando el brazo izquierdo y señalando hacia abajo con el otro."
"¿No tenía el rostro del hombre una extraña semejanza con el mío?", se interroga. El delirio se acentúa y lo que fué sospecha, enseguida será confirmación: 
"¡Mi propio rostro! Mudo e inmóvil. Así nos estuvimos mirando a los ojos: uno el horrible reflejo del otro".
El Loco -Fou- es la Primera Carta del Juego: 
"...así como es el Hombre la primer imagen de su primer libro de estampas, su propio doble: la Letra hebrea el Aleph, que construída según la forma de un Hombre, parece decir, igual que arriba es abajo; lo mismo ocurre abajo que arriba."
En los Tarots a cada Jugador le aparecen las cartas de una forma distinta... Cada cual tendrá su propio Aleph.





CALEIDOSCOPIO

"Al pasar ante una panaderia de Constitución -escribe Estela Canto-aspiramos el perfume del pan caliente recién horneado. El habló. Me dijo que queria escribir un Cuento sobre un lugar que encerraba todos los lugares del mundo y que quería dedicarme ese Cuento. Fue la primera alusión a El Aleph."
Pocos días después, Borges le llevaría de regalo un caleidoscopio... Era fin del Verano de 1945 y este Aleph pasó a ser un juguete en las manos del pequeño hijo de la doméstica de Estela.




DE EL ALEPH A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

H. Bustos Domecq es el seudónimo -hijo de Borges y de Bioy Casares- que figura como Autor de Dos Fantasias memorables: El Testigo y El Signo. Escritos por la misma época que El Aleph, El Testigo guarda con él, significativos puntos de contacto. Precisamente, el Estudio de sus semejanzas apoya nuestra investigación y nuestras hipótesis de trabajo.

Se podrá argumentar que es una labor compartida y hasta dónde podemos saber qué hay de Borges y qué de Bioy. Esta sociedad de dos escritores que desde 1940 se reunen para jugar en serio, merecería un Capítulo aparte. Borges era 15 años mayor y había empezado como mentor de Bioy. Poco a poco se fue dando el intercambio que implicaba el escribir juntos y también, el descubrir, en estos encuentros, temas para propios emprendimientos. 
"Escribíamos un poco el uno para el otro -recuerda Borges- y como todo transcurría en un ambiente de bromas, los cuentos resultaban de tal modo embarullados, barrocos, que se hacía difícil comprenderlos. Al principio hacíamos bromas y al fin broma sobre broma, fue una especie de competencia algebraica...". [35] 
Bioy ha declarado que él se sentía maravillado "viendo cómo a Borges se le ocurrían cincuenta ideas por minuto". [36]

El estilo de H. Bustos Domecq nada tiene que ver con el individual de cada uno de los escritores. Es difícil, de trote duro, barroco, fatigoso. Abunda en neologismos, en giros y expresiones que no se hallan ni en el diccionario. Su lectura conlleva confusión y agotamiento.

Dos fantasias memorables se publica en 1946. Este nombre recuerda a William Blake, quien así había titulado algún Capítulo de su Libro: Matrimonio del Cielo y el Infierno.

En razón de que la temática de El Testigo no aparece en la obra individual de Bioy Casares, nos sentimos con derecho a considerarla esencialmente borgeana.




EL TESTIGO

Haremos un resumen de este Cuento que por sus caracteristicas, obliga a citas algo extensas. Servirá así para conocer el estilo, tan singular y arrevesado, de H. Bustos Domecq.

El epígrafe es Isaías VI,5. La Biblia dice allí: 
"Y dije: ¡Ay de mí! que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito, que al rey Yahveh Sebaothan visto mis ojos." [***] Tal vez no es casual que una de las Fantasias memorables de Blake refiera un diálogo entre los profetas Isaías y Ezequiel.
El Testigo es el Relato de un diálogo entre Lumbeira y otro personaje, que es quien habla, aunque no se lo identifique. Se puede suponer un paisano de tierra adentro. El cuento comienza: 
"Dice bien, Lumbeira. Hay espíritus netamente recalcitrantes que prefieren una porción de cuentos que hasta el Nuncio bosteza cuando los oye por milésima vez, y no un debate mano a mano sobre un temario que no trepido en calificar de elevado". 
Más adelante sabremos que a este personaje que habla "lo multaron cuando el decomiso de atún y aquel traspié de las partidas de defunción para la Mafia Chica de Rafaela. Así también por utilizar como pulguicida, el polvo de tapioca...". 

Esperando juntos el tren que los llevaría a Empalme Lobos, sigue contando a Lumbeira que se encontró con el 'Panzón Sampaio': 
"Por aquel invierno Sampaio había encontrado un cauce proficuo para su comezón literaria y redactaba con letra firulete una listita kilométrica de criadores, invernadores, y reproductores de cerdos, para una edición refundida de la guia Lourenzo". 
Nunca se le había pasado por el:
"...testón, que ahí, entre tanta grasa, hubiera todo un plumífero de garra y fuste. Agradablemente sorprendido aproveché con toda agilidad el perfil ilustrado que iba tomando nuestro chamuyo y con una zancadilla que en su más escalofriante juventud me envidiara el P. Carbone, desvié el temario hacia los Grandes Interrogantes con la idea fija de zampar de cabeza a este panzón valioso en la Casa del Catequista". 
Por eso, señala el narrador: 
"...lo dejé morboso con la pregunta de cómo el hombre, que viaja como un tren entre una y otra nada, puede insinuar que son puro infundio y macana lo que sabe hasta el último monaguillo sobre los panes y los peces y la Trinidad".

UNA VIVENCIA PERSONAL

El gordo Sampaio en vez de sorprenderse, le responde que le va traer una vivencia personal. Y a partir de este momento, el diálogo se traslada y el que habla ahora es Sampaio, quien pasa a relatar parte de su vida. Que nació en Puerto Mariscalito, que el padre fue uno de los 19 trabucos de la Cabildada del 6 de Junio; que:
"...mis primeros gateos fueron colgados del botalón de la piragua; mi primera lembranza de un agua verde, con reflejos de hojas y una espesura de caimanes, donde yo a lo niño, rehusaba entrar, y mi padre, que era un catón me arrojó a lo súbito para curarme del miedo". 
Se deduce del Relato que este Sampaio apareció en Buenos Aires porque en su lejana república tropical tenía la captura recomendada. Aquí empieza a trabajar como único empleado de Meinong y Cia., de la calle Belgrano al 1300 donde había un escritorio a nivel para encandilar a los clientes: "y en el sótano teníamos el subsuelo". 

Alejandro Meinong el dueño, era ciego, pero apilaba, en el salón dormitorio, porción de biblias en todos los distintos idiomas y era miembro de número de una corporación de calculistas que buscaba el ajuste en la disciplina geológica a la cronología marginal que adorna la Escritura. Sampaio se había ganado la confianza de Alejandro: era el encargado de manejar sus fondos y "gustaba iterar que a la nieta Flora le emboscaba una herencia de más quilates que oro capote".



LA NIÑA FLORA

Flora era:
"...una niña enteque, de nueve años a más contar, de ojos con lejos, como si divisara el piélago, rubia de pelo, con un estarse decoroso y suavito, como la silvestre lengua de vaca que quien no fue a coger en la madrugada por esas praderías y barrancos de Cerro Presidente".
Cuando Sampaio, encargado también de cuidar a la nietita, tenía que atender o descansaba, la niña Flora aprovechaba para jugar en el sótano, al Viaje al Centro de la Tierra. Al abuelo, estas expediciones no le placían. Porfiaba que había peligro en el sótano. Hasta el Gato, llamado Mono, se sumaba a la cofradía de los desafectos al sótano, porque vez que bajaba por la escalera, terminaba huyendo desesperado. 
"Tales repentes en un gatazo, por lo capón, tranquilo, hubieran suscitado el alarmismo del más pachorra, pero yo siempre sigo la derechura, como la piedra imán, aunque el mejor consejo hubiese sido sujetar al burdegano. Lueguito, caí en la cuenta, ya era bien tarde y como para gatazo quedé con tanta desventura."
Pero el calvario mayor comienza cuando Don Alejandro debe partir a un Congreso de los Bíblicos, en La Plata. Obviamente, le encareció el cuidado de la pequeña Flora.


LA PEQUEÑA VA AL SÓTANO

Aprovechando la siesta de Sampaio, Flora se introduce en el sótano. 
"A la oración, hora que acostó a su muñeca, la divisé con fiebre en los pulsos, con alucinaciones y el miedo." 
Luego de una infusión y de pasar la noche, la niña: 
"...amaneció tempranera, todavia amarilla, no tanto por la fiebre que había bajado, cuánto por la pavor. Me dijo que la víspera había columbrado en el sótano una cosa tan rara que no podía describir como era, salvo que era con barba. Yo dí en pensar que esa fantasía con barbas no era causante de la fiebre, sino lo que el practicón llama síntoma y la distraje con el cuento del jíbaro que le eligieron diputado los monos. Al otro día andaba la niña por todo el caserón lo más cabrita. Yo, que suelo amainar ante la escalera, le pedía que bajase a buscar una hoja avería, con miras al cotejo. Mi demanda sobró para demudarla. Como la sabía niña valiente, le persistí que sin demoras satisfaciera la orden, para de una buena vez aventar esas musarañas morbosas. Me lo acordé en un pronto, a mi padre, botándome del bongó y no me deje ganar por las compasiones."
Sampaio la acompaña hasta la escalera del sótano y la observa bajar:
"...tiesa y durita, como el soldadillo silueta del tiro al blanco".

UN ESPEJO DIMINUTO

Apenas éste se da vuelta escucha un grito que:
"...no era fuerte, pero ahora me parece que vi en él ,como en un espejo dimínuto, lo que amedrentaba a la niña. Bajé a pantuflo corrido y la pillé tirada en las baldosas. Se me abrazó como si buscara carena, con los brazos como lambrito y ahí, mientras yo le repetía que no dejara solo a su tío San Bernardo -como ella me apodaba- dió su espíritu, quiero decir que se murió".
Sampaio parece ironizar, frío y apático, hasta en esa desesperada circunstancia.
"Ya me nombrarán insensible, pero el hecho es que tuve que sonreír cuando vi la sencillez que me había traído esa desventura." 
Atisba sentados en un sillón de mimbre a los tres combinados que:
"...en una suerte de entrevero tranquilo animaban el sillón: cómo científicamente los tres se estaban en un solo lugar, sin atrás, ni adelante, ni abajo, ni arriba, dañaban un poco la vista... Campeaba el Padre, que por las barbas raudales lo conocí, y a la vez era el Hijo, con los estigmas y el Espíritu, en forma de paloma del grandor de un cristiano. No sé con cuantos ojos me vigilaban, porque hasta el par que le correspondía a cada persona era, si bien se considera, un solo ojo y estaba, a un mismo tiempo, en seis lados. No me hable de las bocas y picos porque es matarse. De también en sumar que uno salía del otro, en una rotación atareada, y no se admirará que ya me inundaba un principio de vértigo, como de asomante a un agua que gira. Dijérase que se iluminaban con el propio mover y venían a quedar a unas pocas varas que si distraído alargo la mano por ventura me lo lleva ese remolino".
La semejanza descriptiva con el Aleph es notable.


LA SANTISIMA

Sampaio, ahora sí, ya aterrorizado exclama: 
"Ahí me la tengo a la Santísima, creadora del cielo y de la tierra, y mi Don Alejandro en La Plata!".
El Cuento termina con este Relato de Sampaio al no identificado primer personaje que comenzó hablando con Lumbeira. 
"Estaba muerta, pero no me avine a dejarla tan cerca de la hamaca y así la cargué en brazos y la acosté en la cama, con la muñeca. Le di un beso en la frente y me salí, dolido de tener que abandonarla en ese caserón tan vacío y tan habitado". 
"Ganoso de evitar a Don Alejandro, salí de la ciudad por el Once. Noticias me llegaron un día que la casa de la calle Belgrano la derribaron cuando el ensanche." 
Parecido destino al de la casa de Daneri.


EL SIGNO

Hasta aquí El Testigo, principal sostén de nuestra Hipótesis. Las connotaciones temáticas se asocian, de manera más extensiva y general, con la Segunda Fantasía memorable, El Signo. En este Cuento el personaje es Wenceslao, un Editor condenado a prisión por editar libros de pornografía: 
"...las tapas eran con prójimas desnudas y de todos colores, y llevaban por título El jardín perfumado, El espión chino, El hermafrodita, de Antonio Panormitano, Kamma-Sutra y/o Anangaranga, las capotas melancólicas, las obras de Elefantis y la del Arzobispo de Benavento". 
Por "traficar libros infames", Wenceslao será recluído en la celda 272 de la Penitenciaria Nacional. El Cuento termina con la alucinación visual de caída desde el cielo de los alimentos más variados: ríos de caldos que se cruzaban: 
"...todo el poniente era rissoto, sin embargo al sur ya se consolidaba la albondiga, el dulce de zapallo y la leche asada".
Llama la atención el número de la celda por su vinculación con el Cuento 272 de Las Mil y Una Noches. Sabemos del amor y admiración de Borges por esta Obra. Ese Cuento le sirvió de base para el Relato La Cámara de las Estatuas, en Historia Universal de la Infamia, 1935. En la Quinta Cámara de aquel famoso castillo, se hallaron enormes riquezas. Entre ellas, un gran espejo redondo, maravilloso, compuesto por una aleación de metales y fabricado por el Profeta de Dios, Salomón, hijo de David. Quien se contemplaba en él, veía con sus propios ojos las Siete Regiones del Mundo. [****]

Las distintas Cámaras no aparecen en Las Mil y una Noches, pero sí en Blake, lo que hace pensar de la presencia de este Autor en el pensamiento de Borges. Es en Matrimonio del Cielo y del Infierno, donde Blake expone una de sus "fantasías". En diálogo con un Angel que viene a él y le dice: 
"Ah, hombre insensato y digno de piedad! Piensa en la mazmorra ardiente que para ti estás preparando por toda la eternidad. Hacia ella vas si persistes en lo tuyo". 
Es que Blake proponía, en lugar de una religión codificada por un Dios represivo, otra en la que coincidieran Cristo y Satán, exaltando el placer y la libertad. A la advertencia de ese Angel, Blake responde: 
"Tal vez quieras enseñarme cúal es mi parte eterna".
El Angel lo lleva entonces a un establo y luego a una Iglesia donde descienden a una bóveda. 
"Hasta que un vacío tan ilimitado como un cielo, apareció ante nosotros. Asidos a las raíces de los árboles quedamos suspendidos sobre aquella inmensidad. Yo dije: si te parece bien, prestemos atención a este vacío, de modo que veamos si también aquí se encuentra la providencia".
Esta cueva ¿No recuerda al sótano, así como ese vacío de la providencia al 'inconcebible Universo' de El Aleph?




EL MITO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

"¡Oh...verdadero destello del Santo Espíritu!
¡Qué repentinamente y qu é encendido me dió en los ojos,
que deslumbrados no pudieron resistirlos...!" [37]
La Santísima Trinidad constituye el núcleo del Cristianismo y de su dogma. En el Misterio que encierra se conjuga, como en todo Mito, el Enigma del Origen y de la Creación.

Los Mitos resultan de una búsqueda de respuestas a cuestionamientos básicos del ser. Cabalgando entre la Realidad y la Historia, se expresan a través de una narrativa simbólica.

"Los símbolos de la mitología -escribe Campbell- no pueden encargarse, inventarse o suprimirse. Son productos espontáneos de la psique y cada uno lleva dentro de sí mismo, intacta, la fuerza germinal de su fuente." [38]
Jung refiere el Mito como el Sueño de los Pueblos y habla de la presencia de un "inconsciente colectivo", inconsciente compartido universalmente cuyo contenido son los "Arquetipos". Todas las Culturas tienen sus Mitos donde los temas insisten y se repiten: sobre el nacer de una virgen, las encarnaciones, las muertes y resurrecciones, los juicios. Son formas variadas de representación que mantienen una estructura básica.

Se puede establecer una correlación entre las imágenes Arquetípicas de Jung y las llamadas protofantasías o fantasías originarias de Freud. Estas forman parte del patrimonio filogenético y son, desde el Psicoanálisis, verdaderos organizadores de la vida fantasmática. Freud enumera Tres: la de Escena Primaria, que trata de responder a las incógnitas de nuestro origen -lo que Borges bautiza como el Secreto-; la de Seducción, que hace al surgimiento de la sexualidad y la de castración, en relación a la diferencia anatómica de los sexos. Se agrega una Cuarta Fantasía: la del regreso al seno materno.

LA TRINIDAD PROCREATIVA O TRILOGíA EDíPICA

En la Teología de la Trinidad está implicado el concepto filosófico de Hipóstasis como persona, sustancia y esencia. Se supone que la procesión trinitaria opera de forma tal que el Hijo procede del Padre, y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, conservando cada uno la identidad como personas. Algunos teólogos sostienen que hay una sola persona divina: Dios, Hijo y el Espíritu Santo serían tan solo modos del Padre. El problema es pues, una vez más, cómo mantener a la vez, la Unidad y la Trinidad.

La Trinidad procreativa -madre, padre e hijo- adquiere de esta manera, una forma muy singular. Desaparece la mujer y todo se juega entre hombres... salvo que el Espíritu Santo sea femenino.

Jones apoyó esta hipótesis en A psychoanalitic study of Holy Ghost concept [39]. A. Lemonnyer, Teólogo, considera en Vie Spirituelle, 1921, un yo maternal del Espíritu Santo.

La rama ortodoxa del Cristianismo, por boca de Juan Crisóstomo, consagra la función maternal llamando a la Virgen, vínculo o medio, abriendo así la puerta a identificaciones más o menos her éticas con el Espíritu Santo. [40]

Lo maternal subsume lo femenino... pero no lo sexual. El ascetismo que expone Crisóstomo en su Libro De la Virginidad sostiene: 
"...pues donde hay muerte, también hay copulación sexual; y donde no hay muerte, no hay tampoco copulación sexual". 
La muerte vino por Eva, pero la vida vino por María: la oposición entre María y Eva, ya discutida por San Agustín y Santo Tomás, sigue presente en la doctrina cristiana. Grandes y tormentosos debates hubieron en la Iglesia para demostrar que María siguió virgen a pesar del parto. El Concilio II de Constantinopla, año 381, la llamará {partheenos} es decir siempre virgen. Por eso María es no solo la madre del hombre y madre de Cristo, sino Madre de Dios: {Theotokos}.

En tanto el Espíritu Santo posee poder creativo, algunos Analistas, al estudiar la Función paterna en las conexiones entre Religión y Psicoanálisis, lo interpretan como falo. Si es así, todo se da entre hombres. Con lo que se niega la Sexualidad. Algunos entienden su potencialidad creadora como sexualmente indiferenciada.

Nos preguntamos, ¿Cuál es la condición de la madre en este sistema que caracteriza al Cristianismo? La Madre de los hombres, hijos de Dios, es la Iglesia. La Madre de Jesuscristo, Hijo de Dios hecho Hombre, es María. En cuanto a la Generación del Verbo por el Padre en la Trinidad, no supone intervención alguna de la Madre: el Padre engendra solo.

El Espíritu Santo es así amor, fecundidad, potencia masculina, generador. Fecunda a la Virgen María. Anima a la Iglesia y al creyente a una vida nueva.

La posibilidad de algunas mujeres de ser madres antes que esposas, debe tener su correspondencia en hijos que no pueden dejar de ser tales, ni convertirse, a su vez, en cónyugues. Esta problemática también acerca la de la Virgen María madre, versus Eva mujer. Y aún, Eva se cruza con Lilith, primera mujer bíblica, que deseaba tener las mismas prerrogativas que Adán. No se resignaba a estar abajo, pasiva, en la relación sexual. 

Representaría a las mujeres cananeas que adoraban a Anat y gozaban de "promiscuidad prenupcial"[41] También eran conocidas por el nombre de Lamias, o Mormolyceia, "lobas espantosas", por su avidez y sensualidad. Entre la Virgen y Lilith, Eva alcanzaría un nivel intermedio: el permitido por la religión patriarcal judeo-cristiana.

La Madre Virgen es aquella que no pertenece más que al Hijo; el Hijo, aquel apegado a la madre como objeto. único y prohibido. [43] ¿Es necesario acaso decir que pensamos en Borges, hijo tan apegado a su madre?




LA SANTÍSIMA TRINIDAD EN BORGES

Vimos ya en el epígrafe de El Testigo -Isaías Vl,5-, una lamentación y un autoreproche de ser un hombre de labios impuros. ¿Es ésta una alusión culposa por considerarse indigno de ver la cara a Dios? ¿Muerta fué por eso la niña Flora? En otros lugares de su obra surge, con más claridad, una aproximación a la Santísima Trinidad como algo incomprensible que llega a lo ominoso.

En Vindicación de la Cábala, 1931 
[42]; escribe: 
"Imaginaba de golpe -se refiere a la Trinidad- su concepción de un Padre y un Hijo y un Espectro, articulados en un solo organismo, parece un caso de teratólogía intelectual, una deformación que solo el horror de una pesadilla pudo parir".
En la Revista Sur, Agosto 1939; Borges publica La Biblioteca Total. En los párrafos finales escribe:
"Uno de los hábitos de la mente es la invención de imaginaciones horribles. Ha inventado el Infierno... la quimera, la esfinge y los anormales números transfinitos -donde la parte no es menos copiosa que el todo-, las máscaras, los espejos, las óperas, la teratológica Trinidad: el Padre,el Hijo y el Espectro insoluble, articulados en un solo organismo... Yo he procurado rescatar del olvido un horror subalterno: la vasta Biblioteca contradictoria, cuyos desiertos verticales de libros, todo lo afirman, lo niegan y lo confunden como una divinidad que delira". [43]
En esta cita de 1939, antes aún de escribir ambos Cuentos, Borges ya reunía elementos de El Aleph y de la Santísima Trinidad, que permiten confirmar, aún más, nuestra Hipótesis. En cuanto él mismo los asocia en el rescate de horrores de la Biblioteca contradictoria... de una Divinidad que delira.




EL HECHICERO JUAN DE VITERBO

Hacia el final de la enumeración de El Aleph, en la Nº 47, Borges escribe: 
"Vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara y sentí vértigo y lloré porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural cuyo nombre usurpan los hombres pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
Sentí infinita veneración,infinita lástima".
Este fragmento despierta interrogantes: ¿La cara que ve es la de Beatriz Viterbo? ¿Le produce ese vértigo que recuerda el padecido por la niña Flora en el sótano, al enfrentarse con la Santísima Trinidad?

En el Cuento Tres versiones de Judas, de Ficciones, 1944; anterior al El Aleph, se puede leer esta referencia a La Cábala: 
"...sintió que estaban convergiendo sobre antiguas maldiciones divinas; recordó a Elías y a Moisés, que en la montaña se taparon la cara para no ver a Dios; a Isaías, que se aterró cuando sus ojos vieron a Aquél cuya gloria llena la tierra; a Saúl, cuyos ojos quedaron ciegos en el camino de Damasco; al Rabino Simeon Ben-Azai, que vió el Paraíso y murió; al famoso hechicero Juan de Viterbo, que enloqueció cuando pudo ver la Trinidad; a los Midraschim, que abominan de los impíos que pronuncian el Shem Hamephorash, el Secreto Nombre de Dios. ¿No era él, acaso, culpable de ese crimen oscuro? ¿No sería ésa la blasfemia contra el Espíritu, la que no será perdonada?". -Mateo 12,31-
En San Mateo 12,31 se lee: 
"Todo pecado o blasfemia será perdonado, mas la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada a los hombres".
Este versículo se acerca al de Isaías Vl,5 del epígrafe de El Testigo y a lo que Giovanni Papini señala respecto a Dante: 
"Teólogo, había osado fraguar los arcanos que la pluma del Espíritu Santo apenas indica; el propósito bien podria entrañar una culpa. Había osado equiparar a Beatriz Portinari con la Virgen y con Jesús". [44]
Hemos subrayado: Viterbo, que enloqueció cuando vió la Trinidad. El Aleph guarda pues, un secreto. El Secreto de la pareja con 'rituales' procreativos. Negado por la Teología. Negado por ser pecado mortal. Si como creemos, Dios está hecho a imagen y semejanza del hombre, el interrogante que nos fórmula es por qué la relación sexual y la procreación han debido sufrir, para ser divinas, de esta singular metamorfosis donde la mujer no existe, o donde no existe el placer. 

¿Sólo toleramos el goce sexual de nuestra madre si es con un espíritu, pero no con alguien de carne y hueso? La religión reprime la sexualidad con imágenes monstruosas. Resulta significativo el uso popular del vocablo prostituta como "loca" y también, para descalificar a la mujer sexuada.



FASCINACIÓN POR EL SECRETO

Podemos hablar de la Fascinación por el Secreto. Ese del cual Borges habla en La secta del Fénix y "que no tiene palabras decentes para nombrarlo. Ritual sagrado pero que no deja de ser un poco rídiculo. Su ejercicio es furtivo y aún clandestino y los adeptos no hablan de él". Esa desapasionada 'Costumbre', permite la eternidad... Borges refiere, de esta frígida forma, al acto sexual como puramente procreativo.

Hay algunos recuerdos personales que Estela Canto relata y que entiendo pertinentes para apoyar mi hipótesis. 
"Mientras estaba escribiendo El Aleph -escribe Estela- Borges me telefoneaba todas las mañanas y me mandaba notas y postales anunciándome redundantemente que nos ibamos a ver esa noche. Me repetía que él era Dante, que yo era Beatrice y que habría de liberarlo del Infierno, aunque yo no conociera la naturaleza de ese infierno. Estaba exaltado; citaba poemas en inglés, en español, tercetos de La Divina Comedia. Recuerdo en especial los versos de un poema inglés que me recitaba a la entrada de la estación del Subterráneo de Independencia, acerca de un hombre who thougth, as his own mother kissed his eyes of what her kiss was when his father woed." 
[Que pensaba, cuando su madre le besaba los ojos, en lo que era ese beso cuando su padre la cortejaba]. 
Estela Canto los marca como "versos muy extraños por cierto" y que Borges repetía con vehemencia, como formulando una pregunta. Es indudable que su inquietud por el Secreto de La secta del Fénix está presente en estos versos. Así también otro de Wordsworth, sobre Leda y el Cisne: 
"...did she put on his knowledge with his power?". [¿Sumó ella el conocimiento de él, a su Potencia?]. [44] 
Lleva-creemos- un requerimiento a Estela, novia en ese momento, para que valorara sus dotes intelectuales entre los dones de su Potencia.


OTROS ASPECTOS INVESTIGADOS

Vimos que el sótano que guardaba el Aleph correspondía al comedor de la casa y según el relato angustiado de Daneri, fue descubierto "en la niñez, antes de la edad escolar". El comer, la oralidad ansiosa y la avidez. Pretender la Palabra o el Libro o la Letra -Aleph- absolutos implica un montante superlativo de avidez.

Homero Gugliemini afirma que Borges alcanza a ver en un solo Punto, todo el cosmos, merced a su "miopía devoradora". [45]

Lo confirma el mismo Borges cuando, según vimos, comenta el estilo de Gomez de la Serna como un Aleph, por la "abarrotada plenitud" de su "omnívoro entusiasmo".

Es esa voracidad lo que termina en vorágine, en torbellino, en vértigo, tanto en El Aleph como en El Testigo y que, desde lo oral pre-edípico, proyectado en Beatriz y en la escena originaria, hace a las visicitudes desgraciadas de Borges-personaje.

En la Investigación del Cuento-Sueño Ulrica [46] señalamos que, desde el origen del nombre {Ul}, de {Wulf}, lobo, en alemán, hasta las citas concretas de lobos en el Texto, es patética la vinculación con la voracidad y el miedo. Por eso entendemos su dolorosa fobia: en El Aleph, sólo puede acercarse a Beatriz, después de muerta.

La curiosidad y el voyeurismo están presentes, incluso en el hecho mismo que el niño Carlos se encontrara revelando fotografías. Después de la Visiones que Borges tiene, aparece Daneri y le espeta: 
"Tarumba habrás quedado de tanto curiosear donde no te llaman". 
Frase que recuerda la reconvención materna frente a la curiosidad prohibida de un niño. Y agrega: 
"Aunque te devanes los sesos, no me pagarás en un siglo esta revelación. Qué observatorio formidable, ¡che Borges!".
Observación y revelación constituyen, en realidad, la síntesis de El Aleph.




QUIEN DESEA Y NO ACTUA...

Los Personajes del Cuento El Aleph son tres: dos vivos y una muerta. Las Preguntas que se imponen son: ¿Porqué Borges frecuenta una vez por año a Daneri? ¿Porqué juega a la vez de personaje ingenuo, inocente, candoroso o necio? ¿Porqué estos encuentros en "aniversarios melancólicos y vanamente eróticos", donde Borges recibe las confidencias sobre las infidelidades de Beatriz

Las connotaciones sado-masoquistas son finalmente desplazadas, desde un contexto de resentimiento y paranoia, a la visión de éxtasis místico. La rivalidad y la impotencia, el deseo y el pánico trenzan los engranajes del amor, con el odio y la muerte. Por eso, lo del "adorado monumento en la Chacarita" y la visión de "la reliquia atroz de lo que había sido Beatriz Viterbo".

Uno de los Proverbios del Infierno, de Blake, reza: 
"Quien desea y no actua engendra pestilencia...".
Beatriz Viterbo aparece idealizada en la Primera Parte; detestada y real en la Segunda. La visión del sótano es la irrupción macabra de Beatriz. Como "la de una zona del inconsciente reprimida hasta ese momento", comentará Paoli.

Creo, en cambio, que el Personaje Borges se permitió poner en el papel algo para nada inconsciente: un tremendo resentimiento y el desprecio hacia Beatriz. Lo inconsciente es, tal vez, la vinculación de sus propias fobias y obsesiones con aspectos sadomasoquistas. Aparecen en la relación con Carlos y la singular manera de acercarse post-mortem a Beatriz, a través de esos tan extraños encuentros. Pensamos con Paoli que: 
"...el temor que Borges manifiesta de ser víctima de Daneri, equivale inconscientemente al deseo de ser víctima de Daneri". [47]


DANERI-BORGES

Desde otra perspectiva, hay muchos datos que acercan la figura de Daneri casi como un doble de Borges. éste critica e ironiza, pero también participa de ciertas veleidades narcisísticas de Daneri: contener todo el planeta y sus alrededores en un poema.

Borges está presente no solo porque escribe en primera persona, sino por ciertos datos que, en verdad, son autobiográficos. Daneri trabaja de subalterno en una biblioteca de los arrabales del Sur. Allí lo hacía Borges en el momento de escribir este cuento. Entre 1938 y 1946, Daneri se presenta al Premio Nacional de Literatura y en 1943 gana el Segundo Lugar. Borges se había presentado en la realidad en 1944, pero sin éxito. Tampoco es difícil descubrirlo en esta irónica observación: 
"Daneri aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas para no salir de su casa".


UN OBJETO SECRETO Y CONJETURAL

¿Porque dice Borges:
"...y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado...?".
Hace unos años, el haber debutado sexualmente era indagado entre los varones, a nivel popular, con la pregunta: "¿Ya has visto la cara a Dios?" o " ¿Ya has visto a Dios?". Puede adivinarse la magnitud del deseo, la idealización y el miedo que despierta conocer los genitales femeninos, fuente casi divina, desde donde nacemos a la vida.

¿Lo de "inconcebible universo", estará en una misma línea de ese no poder concebir la relación sexual por simple placer de los padres? Solamente como Inmaculada, la Concepción es patrimonio de la Virgen que pudo concebir sin la mácula pecaminosa del goce sexual. Concebir es formarse idea de algo, pero también quedar preñada. Desde hace cinco siglos, en la Novena de Navidad, se repite este verso de Juan de la Cruz:

"Del Verbo Divinola Virgen preñadaviene de caminosi le dais posada."

Borges finalmente, confiesa haber sentido, frente a ese "instante gigantesco", múltiple y grandioso, "deleitoso y atroz", veneración y lástima. ¿Por qué? ¿Por quién?




EL ALEPH: CONSTRUCCIÓN OXIMORÓNICA

El oxímoron, con su notable fuerza retórica, forma parte importante del estilo borgeano.

Beatriz Helena Viterbo: la dualidad frente a este personaje es cruelmente manifiesta en el Texto, pero está ya presente desde el nombre. Beatriz, la querida, idealizada mujer de Dante. Helena, en la Exerta Medieval y en la Divina Comedia, modelo de lujuria, de adúltera, antítesis de Beatriz. Viterbo corresponde al nombre del hechicero que enloqueció al ver la Santísima Trinidad. Pero anagramáticamente tiene las palabras VI y VERBO. "En el principio fue el Verbo": Beatriz Helena, inmaculada y pecadora, la monja y la prostituta. Muerta es divina.

Carlos Argentino Daneri, oximorónico también, porque Daneri es anagrama de Dante Alighieri, el escritor tan admirado y Carlos, a quien "íntimamente" detestaba. Con él que guarda un vínculo ambivalente de doce años de encuentros, para jugar el oximorónico juego voyeurista-exhibicionista y sado-masoquista al que una vez por año accede Borges -en primera persona-. Celebraciones de aniversarios melancólicos-eróticos, donde aparece la figura de Beatriz a todo color y en todas las formas: vestida, desnuda, pura y obscena, perdida y ajena, hasta la siniestra visión de la muerte descripta con morbosa satisfacción vengativa.

Oximorónico también el Aleph mismo, que parece un Observatorio místico-cósmico, donde se transparenta la curiosidad exacerbada por el desengaño y el despecho. Como Letra, dibuja un hombre senalañdo el cielo y la tierra, en franca unión hierogámica, que contiene el todo, el inconcebible Universo y la Divinidad.

Oximorónico lo melancólico-maníaco de un duelo mal resuelto, que se dirime en otro duelo: el que se da entre los dos Protagonistas. ¿Dos Protagonistas o dos aspectos del mismo Protagonista?




EL ALEPH COMO SÍNTESIS

Con nombres que llamativamente repiten el un en su raíz, Borges identifica a los dueños de la propiedad de la calle Garay, que buscan demolerla y al abogado defensor de Daneri, como Zunni, Zunngri, Zunnino. Para Paoli formaría parte de un juego como el de niños: "ping-pang-pong, ministro de Turandot". 

Hemos estudiado este aspecto en el Capítulo El enigma de un nombre, del Libro El Secreto de Borges. Allí analizamos el nombre de Emma Zunz, el personaje de ese Cuento. Borges se sentía fascinado por la sílaba oon de moon, en inglés, luna. Un o Uno

Recordamos ya a la Letra Aleph y su valoración númerica por La Cábala. Representa el Uno y también la Voluntad, el Mago, el Hombre. En Alquimia, el Principio de todas las cosas. Filosóficamente se cuestiona cómo es posible concebir lo Uno como absoluto, sin ninguna pluralidad y a la vez que, de lo Uno emane la pluralidad.

Para Plotino, condensa la hipóstasis originaria, la unión de la naturaleza humana con el Verbo Divino. Para Santo Tomás, lo Uno es Dios, como individuo de infinita perfección. Para Hegel, el punto de reunión y conciliación de los opuestos: la síntesis.

En este sentido también podríamos considerar este caleidoscópico Aleph como la expresión del deseo de concentrar en un solo punto una tremenda exigencia disgregante. Juntar en un solo haz todos los reflejos de tantas lunas rotas. Para evitar la fractura del yo y del mundo interno.

Tal vez, expresión del deseo de alcanzar aquella omnipotencia que salve de cotidianas angustias y frustraciones. O juego místico para compensar un profundo y doloroso sentimiento de miedo y soledad.




CONGERIE O CONGLOBACIÓN

Precisamente en El Aleph la enumeración extensa "cuyo abolengo está en la escritura", es definida, como congerie o conglobación. La congerie alude a un cúmulo de cosas, mezcla de objetos inmateriales, palabras, afectos, etcetéra, mientras la conglobación resulta de unir cosas o partes, de manera que formen un globo o montón.

Foucault, en Las palabras y las cosas ejemplifica con un escrito de Borges las heterotopías, el diverso lugar para cada cosa, que fractura toda abstracción y coherencia. Divergimos con éste porque creemos, existe un topos "continente-bolsa" donde Borges ubica todo: objetos, palabras, afectos, etc. El topos es, para nosotros, el cerebro borgeano, ese "Emporio celestial de conocimientos benévolos".

El Aleph o el Zahir son Paradigmas universales que reúnen en Uno el Todo. Un solo lugar, todo el Universo; en un Libro todos los Libros. 
"Bolsa ávida que tanto ingiere cielos como estiércol, teratoma embrionario que guarda la variedad de tejidos diversos, como fragmentos devorados por alguna fuerza pulsional canibalística. En el lugar utópico de la memoria simúltanea del aquí, del todo y ya, que no tolera la espera, el tiempo de lo sucesivo." [48]
Tanto en el Aleph como en el Zahir, Borges carga todo: sus sueños y pesadillas, sus penas y fracasos, sus palabras y su memoria.



EL ALEPH, UNA HISTORIA DE AMOR

Como psicoanalistas sabemos que todas las historias terminan hablando de Amor. El padecer que al oído nos confiesan, siempre tiene que ver con el Amor: real o imaginario, presente o pasado. En cada relato, una incógnita busca ser descifrada, un laberinto reconsruído.

Filosofía, Religión, Poesía, Novela. Historias de amor. Amadís de Gaula y Oriana; Orlando y la Bella Angélica; Don Quijote y Dulcinea; Romeo y Julieta; Werther, locamente enamorado de Carlota, casada con Alberto; Talita y Traveler, triangulados por Oliveira en Rayuela; Borges y Daneri recordando juntos a Beatriz, en Aniversarios eróticos y vanamente melancólicos...

Así como Funes,el memorioso, le permitió, al decir de Borges, elaborar el insomnio ¿Porqué no pensar que El Aleph sirvió a su mal de amor?

Estela Canto, la 'novia' de esos días, le había puesto a esta relación condiciones muy severas. 
"Me repetía que él era Dante, yo Beatrice, y que habría de liberarlo del Infierno, aunque yo no conocía la naturaleza de ese infierno". 
Estela no supo escuchar: "soy prisionero de mis fantasmas", le explicaba. "Los cuentos me han ayudado a vivir, mis obsesiones me han dado muerte", le escribía.

Estela se confiesa egoísta e insensible frente a un Borges de 45 años, "de amor romántico, exaltado, con una especie de pureza juvenil". A los ojos de ella: 
"...se entregaba completamente, suplicando no ser rechazado, convirtiendo a la mujer en un ídolo inalcanzable, al cual no se atrevía aspirar."
Eros, hijo de Afrodita y de Hermes, tiene -dice Platón en El Banquete- una naturaleza doble, según fuera hijo de Afrodita Pandemos, diosa del deseo carnal o de Afrodita Urania, la de los amores etéreos. A veces, la dificultad mayor es reunirlas...




EL ALMA DE EL ALEPH

"Dante hace que lo conozcamos profundamente, a través del hecho de escribir en primera persona. ése no es un artificio gramatical"
Afirma Borges en su Conferencia sobre el Dante. [49]
El juego evasivo que Borges juega, lo lleva a observar lo cotidiano desde lo cósmico; lo humano desde lo Arquetípico; lo instintivo desde lo místico. El Aleph mismo es como un pequeño espejo y una vez más, una prótesis que le permite esa posibilidad, lúdicamente metonímica, que va de lo imaginario a lo simbólico; de lo humano a lo sobrehumano; de lo finito a lo infinito; de lo sucesivo a lo circular.
"El débil en coraje es fuerte en astucia", escribió Blake.











Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin


NOTAS

[1] J. L. Borges, La secta del Fénix; Ficciones, Obras Completas; (O.C.) Editorial Emecé Bs.As., 1974, p.522.
[2] J.L. Borges, La escritura del Dios, El Aleph; O.C. p.596.
[3] J.L. Borges en colaboración con Adolfo Bioy Casares, El Testigo, Dos fantasias memorables; O. C. en Colección Editorial Emecé, Bs.As., 1979, P.125.
[4] Santiago Kovadloff, El silencio primordial; Editorial Emecé Bs.As., 1993, p.106.
[5] Ana María Barrenechea, La expresión de la irrealidad en Borges; Editorial Paidós Bs.As., 1967, p.114.
[6] Rodriguez Monegal E., Borges, hacia una interpretación; Editorial Guadarrama, Madrid, p.74.
[7] Louis Pauwels, Dalí me dijo; Editorial Atlantida, Bs.As., 1989, p.49.
[8] H. Gardner Arte,mente y cerebro; Editorial Paidós, Bs.As., 1987, p.384.
[9] Octavio Paz, Diario La Nación; Bs.As., 16-12-90.
[10] Leopoldo Lugones, Obras Poéticas Completas; Editorial Aguilar, Madrid 1952, p.96.
[11]
Leopoldo Lugones, Obra citada, p.95.
[12]
J.L.Borges, Inquisiciones; Editorial Seix Barral, 1994, p.132.

[*] Alef escrito con esta ortografía

[13] El texto de referencia se halla reproducido en El Secreto de Borges, de Julio Woscoboinik, Editorial GEL p.46.
[14]
Paul Klee, Teoria del arte moderno; Editorial Calden, 1971, p.77-78.
[15]
Angélica de Ambrosini, Borges, el aleph, le male frances; Edit. Torre Blanca, Rosario, 1989.
[16]
Estela Canto, Borges a contraluz; Editorial Espasa Calpe, Colección Austral, Madrid 1989 p.211.
[17]
Roberto Paoli, Percorsi di significatto; Editorial Danna, Messina, Firenze 1977.
[18]
Gabriela Massuh, Borges, una estética del silencio; Editorial Belgrano, Bs.As., 1980 p.99.
[19]
Ana María Barrenechea, La expresión de la irrealidad en la obra de Borges; Editorial Paidós, Bs.As. 1967, p.118.
[20]
María C. Jacobelli, Risus Paschalis; Editorial Planeta, Bs.As., 1991, p.129.
[**] Repare el lector el Nº 19, obsesivo y significante que analizamos en El Secreto de Borges, p.259.

[21] J.L. Borges, Nueve Ensayos Dantescos; Editorial Espasa Calpe, Madrid, 1982, p.143.
[22] J.L. Borges, Estudio Preliminar de La Divina Comedia; Clásicos Jackson Bs.As., T XXXI, 1956, p.9.
[23] Estela Canto, Libro Citado, p. 212.
[24] Gershom Sholem, La Cábala y su simbolismo; Editorial Siglo XXI, México 1986, p.39.
[25] J.L. Borges, La Cábala; Conferencia Rev. Sefárdica, Bs.As.1987, p.94.
[26] J.L. Borges, El tamaño de mi esperanza; no reeditado desde 1926 por decisión de Borges, Editorial Seix Barral, Bs.As. 1994, p.66
[27] Roberto Paoli, O. Cit., p.48.
[28] J.L. Borges, Tlön Uqbar Orbis,Tertius; O.C. p.438.
[29] J.L. Borges, La Cábala; Conferencia citada.
[30] Gershom Sholem, Obra citada, p. 70.
[31]
J.L. Borges, Nueve Ensayos Dantescos; Editorial Espasa Calpe, Madrid 1982, p.143.
[32]
J.L. Borges, Estudio Preliminar de La Divina Comedia; Clásicos Jackson TXXXI, 1956 p.9.
[33]
J.L. Borges, El Golem de El otro; el mismo O.C, p.885.
[34]
Gustav Meyrink, El Golem; Biblioteca Personal de J.L. Borges, Edit. Hyspamérica Bs.As. 1985.
[35]
 Conversaciones con Napoleón Murat, en Encuentro con Borges; Editorial Galerna, Bs.As. 1968, p.75/76.
[36]
Donald Yates, Con Borges; Recopilación de Carlos Cortinez, Editorial Torres Aguero Bs.As. 1988 p.115.
[***] Lo subrayado es mío J.W.
[****] Lo subrayado es mío J.W.

[37] Dante Alighieri, La Divina Comedia; Editorial Clásicos Jackson, Bs.As. 1956, p.409.
[38]
Joseph Campbell, El héroe de las mil caras -Psicoanálisis del mito-; Editorial Fondo de Cultura Económica 1992, p.11.
[39]
Ernst Jones, Essay in apply Psychoanalysis; Londres 1951, p.358 y A. Lemonnyer citados por J.M. Pohier, El nombre del padre; Editorial Sígueme, Salamanca 1976 p.114.
[40]
Julia Kristeva, Historia de amor; Editorial Siglo XXI, México 1983, p.210.
[41]
Robert Graves, Mitos hebreos; Editorial Losada, Bs.As. 1969, p.76.
[42] J.L. Borges, Discusión Obras Completas, p. 210; el subrayado es mío, J.W.
[43]
J.L. Borges, La biblioteca total; Revista Sur, Nº 59, Agosto 1939; el subrayado es mío, J.W.
[43] J.M. Pohier, El nombre del padre Estudios teológicos-psicoanalìticos; Editorial Sígueme, Salamanca 1976.
[44]
J.L. Borges, Nueve Ensayos Dantescos; Obra Citada, p.116.
[44] Estela Canto, Borges a contraluz; p.95/96.
[45]
Maria A. Bosco, Borges; Editorial Los libros del Mirasol, Bs.As. 1967 p.50.
[46]
Julio Woscoboinik, El Secreto de Borges; p. 168.
[47]
R. Paoli, Obra Citada p.37.
[48]
 J. Woscoboinik, El Secreto de Borges; p.81.
[49]
 J.L. Borges, Conferencia pronunciada en el Teatro Coliseo, 1-6-77.