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2.06.2011

LA CONTAMINACION DEL SUELO

Por Cristian Frers






El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de la corteza terrestre. Contiene Agua y Elementos nutritivos que los seres vivos utilizan. El suelo es vital, ya que el ser humano depende de él para la producción de alimentos, la crianza de animales, la plantación de árboles, la obtención de Agua y de algunos recursos minerales, entre otras cosas. En él se apoyan y nutren las plantas en su crecimiento y condiciona, por lo tanto, todo el desarrollo del Ecosistema.

Cuando un suelo ha sido continuamente utilizado, se deteriora, se degrada, y deja de poseer y aportar sus cualidades iniciales. Podemos decir que un suelo está contaminado, cuando las características físicas, químicas o biológicas originales han sido alteradas de manera negativa, debido a la presencia de componentes de carácter peligroso o dañino para el Ecosistema. Entonces, la productividad que el suelo tenía se pierde total o parcialmente.

Las Propiedades naturales del suelo le permiten autoregenerarse en ciertas condiciones no muy extremas, pero al someterse a actividades industriales, agrarias, entre otras acciones de gran incidencia sobre el suelo, sus Propiedades quedan anuladas y pierde la capacidad de autogeneración.

Los problemas más comunes en relación al suelo tienen que ver con las actividades de las personas. Los suelos sufren el vertido constante de todo tipo de residuos, dado que son capaces de retener y acumular los agentes contaminantes durante años, siendo los más habituales los metales pesados, los hidrocarburos, los aceites minerales y los pesticidas. 


Aunque a corto plazo no se advierten los efectos nocivos de dichos residuos, con el paso del tiempo cualquier alteración del suelo, o incluso, los cambios climáticos pueden ocasionar la liberación de los contaminantes almacenados, pudiendo afectar a otros medios como el aire o las Aguas superficiales y subterráneas. Además, como los contaminantes se mueven a través de las capas más permeables del terreno, se corre el riesgo de afectar a las zonas limítrofes.

Los problemas directamente derivados del uso antrópico de los suelos son actualmente muy severos. La erosión, la desertificación, la contaminación, la compactación, el avance de las ciudades y urbanización, y la pérdida de fertilidad, se encuentran entre los problemas más graves que afectan hoy a los suelos.

Si tomamos en cuenta la erosión, veremos que la erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 2.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 5 y 7 millones de hectáreas de tierras cultivables. 


En los países subdesarrollados, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la Industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras. 

La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reduce además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de Agua, los lagos y los embalses.

La Información disponible de investigación sobre los tipos, causas, grado y severidad de la degradación de tierras es todavía insuficiente en la mayoría de los países de América Latina. Esta falta de información dificulta enormemente la identificación y la puesta en práctica de Estrategias efectivas de conservación y rehabilitación de tierras

En la actualidad, la contaminación de los suelos se encuentra cada vez más en el punto de mira de la Gestión Ambiental, debido principalmente al riesgo que un suelo contaminado puede suponer para la salud humana y para el correcto funcionamiento de los Ecosistemas.

La gestión de un suelo contaminado consiste en un proceso gradual en el tiempo, en el que se parte de una Fase Inicial con poca información y se avanza por Fases, en las que se va adquiriendo más Conocimiento sobre la problemática de contaminación. Este proceso debe basarse en las siguientes Etapas:




1. Reconocimiento preliminar. Consiste en la recopilación de la Información que permita valorar la posibilidad de que se hayan producido o se produzcan contaminaciones significativas en el suelo en el que se ha desarrollado una actividad. 

2. Evaluación preliminar. 
La existencia de indicios de contaminación conllevará la realización de un Informe de Evaluación Preliminar. Se debe disponer de una primera aproximación real a la magnitud del problema, definir el origen y la naturaleza del foco de contaminación, los vectores de transferencia y los sujetos que deben protegerse, y definir si se necesitan actuaciones de emergencia.

3. Evaluación detallada.
Esta Fase consiste en la realización detallada del Informe de Evaluación que debe permitir caracterizar con precisión los focos de contaminación, delimitar el alcance de la contaminación, determinar si el riesgo es aceptable o inaceptable y, en este segundo caso, obtener la Información suficiente para pasar a la Fase de Estudio siguiente.

4. Recuperación. 
Considerar un suelo como contaminado supone la obligación de desarrollar las actuaciones de Recuperación Ambiental del emplazamiento.


Los Procesos de Descontaminación son caros, pero si tenemos en cuenta que el suelo es un medio natural que nos proporciona múltiples beneficios, y que necesita miles de años para formarse, tendríamos que pensar que todo lo que hagamos por el beneficio del suelo es poco. 


Por lo tanto sería conveniente establecer una serie de Factores, en virtud de los cuales, se vayan descontaminando los suelos. Es decir, la peligrosidad de la contaminación dependerá de efectos como puede ser el poder tamponador o lo vulnerable que sea el suelo ante la contaminación, etc.

Uno de los Factores a evaluar con más importancia es la extensión de la contaminación, así como la Naturaleza y la medida en que los contaminantes estén concentrados. Es muy importante la naturaleza de éstos porque dependiendo del peligro que aporten al suelo, este se contaminará más o menos rápido, y con mayor o menor profundidad.

En resumen, cabe decir que la gestión por el mantenimiento de los suelos en su estado original, impidiendo su contaminación por usos excesivos y abusivos y limpiando y descontaminando aquellos emplazamientos ya deteriorados debe tomarse como una rama más de la Conservación del Ambiente, quizás menos llamativa a los ojos de la Opinión Pública, pero igual de importante que cualquier otro tipo de actuación.

Para solucionar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, Métodos de Prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la Naturaleza misma con sus Ciclos Naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la Naturaleza emprenda su obra de restauración. 


Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.




Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin

5.22.2008

LA CONTAMINACIÓN MUNDIAL

Por Juan José Oppizzi
Sus Artículos en ADN CreadoreS



Hay sectores que alertan sobre las consecuencias que traerá para el futuro del planeta la constante polución que provoca el hombre. Desde hace unos treinta años, más o menos, nacieron organizaciones ecologistas empeñadas en luchar por la preservación del medio ambiente. Formaron partidos políticos (llamados en Europa “los verdes”) y lograron introducir en las Naciones Unidas su temario. Sus llamados no se interrumpen y, cada vez que sucede una catástrofe climática o un derrame de sustancias químicas, aprovechan para desplegar una estrategia que consiste en poner esos hechos como ejemplo de la devastación que se produce a cada minuto.


Esta labor empeñosa y no siempre entendida en su verdadero alcance benéfico derivó, entre otras cosas, en la firma de un tratado internacional que se bautizó con el nombre de la ciudad donde fue hecho: el Protocolo de Kyoto. En el texto, un numeroso grupo de naciones se comprometió a disminuir la emisión de gases tóxicos a la atmósfera, acción considerada un paso ínfimo, pero paso al fin, para amortiguar el efecto invernadero. Desde ya que varios de los principales emisores de elementos dañinos no suscribieron el pacto y no se molestaron en dar muchas explicaciones que justificaran las negativas. Una de las naciones más reacias a estampar la rúbrica fue Estados Unidos de Norteamérica, y su actitud resulta muy problemática, ya que emite a la atmósfera el treinta por ciento de las emanaciones que el mundo deja escapar. Sumado a otras naciones industrializadas que se negaron a aceptar el compromiso, el volumen de polución que seguirá estropeando el aire reduce el tratado a un gesto poco menos que inútil.

Sin embargo, hubo un aspecto muy útil en las deliberaciones, en los conciliábulos previos a la firma del tratado y en todas las reuniones que las Naciones Unidas continuaron realizando alrededor del tema: el esclarecimiento de cuáles son los verdaderos obstáculos que impiden un acuerdo unánime sobre algo que nos concierne a todos. Siempre que los miembros de organizaciones ecologistas investigaron los procesos de contaminación, se estrellaron con el muro de los grandes capitales, que no le dan importancia alguna a nada que no sea su propio crecimiento. Plantear la necesidad de freno al derrame de líquidos en ríos, de vapores nocivos, a la contaminación sonora, encuentra de parte de las empresas industriales un alerta por los posibles gastos que insumiría la colocación de mecanismos depuradores. Ni nos molestemos en imaginar la respuesta si se trata de una sugerencia más profunda, como la de repensar los sistemas productivos.

Desde la Revolución Industrial, el capitalismo funciona en base a la misma dinámica: crear objetos en series, de diferente grado y utilidad, para venderlos. Con ese fin se reencauzó la explotación de la clase obrera. La falla intrínseca del sistema se reveló a poco de andar: los millones de individuos esclavizados no podían, a su vez, acceder al consumo de los productos que velozmente fabricaban, y como la finalidad del capitalismo fue siempre el mantenimiento de una élite dominadora y el aumento de la masa proletaria, empezó a haber exceso de objetos producidos y falta de consumidores. En esa instancia, la plutocracia tuvo que aflojar algunos de sus postulados. Las convulsiones de 1848 en casi toda Europa, la Comuna de París, las revoluciones Rusa, Mejicana, China y Cubana, por mencionar algunos hechos de los siglos XIX y XX, fueron encendiendo alertas que significaron una mejora en las condiciones de los trabajadores por parte de los capitalistas; éstos se dieron cuenta de que así, amén de prevenir rebeliones, también podían obtener consumidores entre los explotados. Más tarde, el crecimiento de la tecnología le dio a los grandes propietarios del dinero y de los bienes otra ilusión: ya no tendrían que depender de la masa proletaria en los mecanismos productivos; las máquinas reemplazaron a los obreros. Sin embargo, los hombres y mujeres echados del sistema fueron componiendo un sector nuevo: los desocupados, una multitud que tampoco podía ser consumidora de nada, a pesar de que su condición la volvía muy dócil a cualquier propuesta laboral, por humillante que fuera. En la Argentina, por ejemplo, alrededor de diez millones de personas quedaron al margen de las estructuras laborales y sociales en la siniestra década de los noventa. Los pregoneros del neoliberalismo sostuvieron que eso era lo correcto y, pateando futbolísticamente la cuestión hacia delante, dijeron que los desocupados irían incorporándose poco a poco, a medida que el sistema encontrara sus inevitables reacomodamientos. El derrumbe de 2001 dejó en claro el disparate de esa filosofía. La realidad le quitó al capitalismo la validez del cómo.

Ahora, la contaminación mundial le plantea una última sentencia al capitalismo: le quita el para qué. Y esto proviene de su misma idiosincrasia. Un mundo que exhibe dudas enormes en cuanto a la supervivencia de la humanidad es un mundo que comienza a perder sentido; pero, por primera vez en la historia, comienza a perder sentido para todos. La burguesía que gobernó el planeta desde la Revolución Francesa, pudo en todo ese tiempo manejar el destino de gran parte de los habitantes del globo, condenarlos a la miseria y la muerte, sin que su futuro como clase tuviera un final visible. Ahora, una eventual catástrofe ecológica dibuja el corte cierto del camino: ya no habrá nadie libre de las consecuencias.

La actitud de los grandes centros económicos es la peor: ignorar las advertencias y ponerse en contra de las medidas preventivas. Sigue la tala de bosques, el agotamiento de las tierras por laboreo indebido, el envenenamiento de las capas freáticas por los herbicidas, el exterminio de especies animales que cumplen fines equilibrantes. Tal vez su criterio es el único que pueden tener. Una maquinaria que funciona automáticamente en procura de riquezas no conoce el margen de libertad y de imaginación como para pensar otra cosa.. Lo llamativo es que durante siglos los grandes capitalistas se jactaron de ser prácticos, de no perder el tiempo en lirismos inútiles, y en este momento demuestran ser ciegos ante una eventualidad más que previsible.

En algún momento de los años venideros, la humanidad en su conjunto se preguntará con desesperación si no será hora de modificar drásticamente los sistemas que la rigen. Ya no la conducirán a esas reflexiones los ideales filosóficos, políticos o humanísticos que sembraron en otras épocas el ansia de cambio en muchos hombres; será pura y simplemente el instinto de conservación.




Ilustración: Ernst Fucks
Diagramación & DG: Andrés Gustavo Fernández

5.06.2008

NUESTRO RIO









El 9 de Noviembre del 2006, tomé cuatro muestras del Río Areco a la altura del Balneario de Carmen de Areco... ya que desde hace un largo tiempo vengo anunciando que sus Aguas tienen problemas de contaminación. Estos Análisis se llevaron a cabo gracias al aporte económico de la Sra. Maria Cristina Bosch.

Todo comenzó en Enero del 2005. Me llevaron a conocer el Balneario de la Ciudad de Carmen de Areco. Ese mismo día, me dí cuenta que algo no andaba bien por la cantidad de espuma blanca que tenia el río a la altura del pequeño salto sobre el Río Areco. 


Los Detergentes producen espumas y añaden Fósforo al Agua -eutrofización-. Disminuyen mucho el poder autodepurador de los ríos al dificultar la actividad bacteriana. 


Río Areco, Balneario de Carmen de Areco [fotografía Noviembre 2013]


Prosiguió desde Junio del 2005 hasta primeros días de Septiembre del 2006, con el programa de Ecología El Planeta Azul emitido por FM Sincope. Durante todo el Ciclo de este programa, hablé cuantas veces pude sobre la contaminación de las Aguas tanto superficiales como de las napas freáticas. 

Ya entrado el 2006, el 11 de Marzo, fue publicado en el Diario El Independiente de está ciudad, la nota Como usar el agua en una comunidad, nota de mi autoría. El 22 de Abril, se llevo a cabo un Encuentro sobre el agua y su gestión realizado en el Salón del Consejo Deliberante de la Municipalidad de Carmen de Areco, del cual fui uno de los Organizadores y Expositores. 



Río Areco, Balneario de Carmen de Areco [fotografía Noviembre 2013]


En aquella oportunidad también me manifesté sobre la contaminación de las Aguas y sus consecuencias. Así, llegamos al 9 de Noviembre del 2006, cuando mi madre se hizo cargo del aporte económico para analizar las Aguas del Río Areco.

El 20 de Diciembre, se entregaron los Análisis físico-químicos llevados a cabo en la Facultad de Agronomía de la UBA –Catedra de Edafología– en el Laboratorio de Análisis de Suelos, Aguas y Vegetales a cargo del Ingeniero Eduardo Vella.

De acuerdo a estos Análisis, se debe interpretar que estas Aguas poseen un alto grado de salinidad. La salinidad es un Factor ecológico de gran importancia ya que influye mucho sobre los tipos de organismos que podrán vivir en esos cuerpos de Agua. 


La salinidad influye sobre las especies de plantas que podrán vivir en determinada Agua, o en tierras humedecidas con determinadas Aguas, me estoy refiriendo al uso de Aguas para el riego de chacras, campos o estancias. 


Río Areco, Balneario de Carmen de Areco [fotografía Noviembre 2013]


Cuando se le consultó al Ingeniero Eduardo Vella si estas Aguas podían ser utilizadas para riego respondió que “no” debido a la alta salinidad y gran cantidad de Sulfatos.

En una de las Muestras, la Muestra Nº 3, que la obtuve de la desembocadura de la zanja que corre al costado de Damaso Romero y que desemboca a la altura del Puente en el Río Areco, dio como resultado que las Aguas contienen una cantidad importante de Fósforo: 1,12 ppm

El Fósforo, da origen a Nutrientes vegetales que, pueden ser contaminantes. Cuando penetran en el Agua, contribuyen a la formación de Algas, de la misma forma en que lo hacen los Nitratos. 



Río Areco, Balneario de Carmen de Areco [fotografía Noviembre 2013]


De hecho, el Fósforo es el Elemento cuya falta restringe el crecimiento de las plantas acuáticas. Al incorporar Fósforo al Agua de un río o lago se acelera el crecimiento de las Algas, lo que, finalmente, daña el Ecosistema por la disminución de los niveles de Oxígeno que tiene lugar una vez que las Algas mueren.

Cuando las plantas mueren, para su descomposición consumen el Oxígeno disuelto en el Agua provocando condiciones anaeróbicas. Podría parecer a primera vista que es bueno que las Aguas estén bien repletas de Nutrientes, porque así podrían vivir más fácil los seres vivos. Pero la situación no es tan sencilla. 


El problema está en que si hay exceso de Nutrientes crecen en abundancia las plantas y otros organismos. Más tarde, cuando mueren, se pudren y llenan el Agua de malos olores y le dan un aspecto nauseabundo, disminuyendo drásticamente su calidad, por lo tanto, que en las Aguas se encuentren Patos y otros animalitos, eso solo no nos es suficiente para afirmar que el medio no se encuentra contaminado.


Río Areco, Balneario de Carmen de Areco [fotografía Noviembre 2013]


Los Fósforos provienen de diversas fuentes, las más comunes de las cuales son los Detergentes. Otros aportes de Fósforo a las redes de Agua superficiales y subterráneas provienen del escurrimiento procedente de los establecimientos de engorde de ganado de corral, de la erosión de los suelos, de los Sistemas cloacales y Aguas servidas y del excesivo uso de Fertilizantes en chacras, campos y estancias.

Al consultar a la Dra. Olga S. Heredia, de la Universidad de Agronomía de la UBA, sobre la cantidad de Fósforo que se había detectado, respondió:

“Si usted se refiere a contaminación de Agua para bebida, no existe una standard de calidad con respecto al Fósforo. Internacionalmente se ha establecido el valor de 0.100 ppm -USEPA- y en otros países como Holanda y Alemania un valor de 0,05 ppm. Estos valores se basan en límites de Calidad de Agua que ingresan a cuerpos de Agua como ríos, lagos o diques ya que dan origen a la eutoroficación, lo que aumenta la población de Algas azul verdosas de las cuales hay especies que producen neurohepatotoxinas para Animales y el Ser humano, en otras palabras, los límites son de importancia ambiental”.
La Dra. Heredia, prosiguió con su explicación:
“De todas maneras, la Muestra enviada por usted, está teniendo un aporte de Fósforo que es importante, ya sea por la actividad agrícola o por carga orgánica y si se me pregunta si esta Agua es apta desde el punto de vista ambiental le diría que NO”.
El 5 de Enero de 2007, el Centro de Estudios Transdisciplinarios del Agua, me envía el Protocolo de Análisis, anunciándome que el Agua del Río Areco contiene 30 microgramos por litro de Arsénico, cuando el valor mas alto aceptado internacionalmente por la OMS, Organización Mundial de la Salud, es de 10 microgramos por litro.

Las principales rutas de exposición de las personas al Arsénico son la ingesta e inhalación. El Arsénico es acumulable en el organismo por exposición crónica y superados ciertos niveles de concentración puede ocasionar afecciones como alteraciones de la piel -relajamiento de los capilares cutáneos y la dilatación de los mismos-, lesiones dérmicas -neoplasias de piel-, vasculopatías periféricas -"enfermedad del pie negro"-, además de enfermedades respiratorias; neurológicas -neuropatías periféricas-, cardiovasculares y diversos tipos de cáncer -Pulmón, Riñón, Hígado, Vejiga y de Piel-.

Algunos Estudios de Toxicidad del Arsénico indican que muchas de las Normas actuales basadas en las Guías de la OMS son muy altas, y plantean la necesidad de reevaluar los valores límites basándose en Estudios epidemiológicos; en Argentina se estima que el límite se debe reducir a 10 microgramos por litro.



Río Areco, Balneario de Carmen de Areco [fotografía Noviembre 2013]


Al 20 de Febrero del 2007, las Aguas del Río Areco, siguen igual, es decir contaminadas y sin ningún tipo de Tratamiento.

Yo, Cristian Frers, Técnico Superior en Gestión Ambiental, cumplí en informar y en demostrar que las Aguas del Río Areco se encontran en problemas. Ahora, es función del Intendente, de los Políticos y de los Funcionarios públicos, investigar y encontrar las Causas de está contaminación porque la pregunta que surge es: 

¿Si las aguas superficiales de un río se están contaminando... No lo estarán también las Aguas que utilizamos para saciar la sed?
Como yo lo veo existen dos alternativas:

Alternativa A: Que el Intendente, los políticos, funcionarios públicos y muchos ciudadanos, salgan a expresar que todo lo que dije y las Pruebas que presenté son falsas y que la fuente no es segura.

Alternativa B: Que el Intendente, los Políticos, Funcionarios públicos y muchos ciudadanos, tomen nota del problema y le busquen una solución a través de una gestión adecuada.

Ahora... La pregunta del millón es: ¿Cuál de las dos Alternativas elegirán?




Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Portada: Oscar Chichoni