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3.04.2013

EL COMBATE DE LOS CIRCULOS

Por Esteban Ierardo






En 1876, en Little Big Horn, el General Custer y los soldados del 7º de Caballería fueron exterminados por miles de indios Sioux y Cheyenes liderados por Caballo Loco. Los invasores de las casacas azules se dispusieron en Círculos para defenderse. Los indios los atacaron también mediante Movimientos Circulares y Envolventes. Estas dos Circularidades expresan, quizá, una Batalla entre dos Experiencias Culturales de Lo Circular: el Círculo en la Sabiduría Indígena como Geografía Sagrada y lugar de un Centro Creador de la Vida, y el círculo bélico y expansivo del imperium estadounidense en formación. Un Combate entre Círculos como lucha, polemos simbólico, entre dos Formas Culturales de experimentar el Saber y lo Real.

El joven Guerrero indio cabalgó hacia la Colina. Allí, su mirada navegó entre enjambres de cadáveres. Cerca, escuchó los gritos de júbilo de Guerreros hermanos. Se lamentó de no haber sido una de las Flechas del Combate. El Jinete recién llegado era muy joven para combatir.

Entre los hombres inmóviles, el bisoño indígena reconoció a un hombre arropado con una chaqueta de piel con flecos. Por su espalda, fluía aún su cabellera castaña. Por ella, los indios le llamaron Cabellos Largos. Nombre cuya sonoridad es distinta a la de Custer, nombre por el que lo conocían sus semejantes, los seres de tez pálida.

El General Custer, Cabellos Largos, egresó de la Academia Militar de West Point en 1861, en el mismo año en que la Guerra Civil estdounidense comenzó a hacer gritar a los fusiles y los cañones. Luego de dos años de combates, a la sola edad de 23 primaveras, Custer era ya General, "el joven general". Nunca nadie dudó de su valor en el Campo de Batalla. Pero su habilidad como Estratega de la lucha armada tampoco nunca reverberó con claridad.

El joven General combatió en Gettysburg. Luego de concluida la matanza fratricida entre el Norte y el Sur, el General Sheridan le encargó la Conducción de una Expedición punitiva contra los indios Cheyenes y Arapahoes. Cabellos Largos se puso en marcha al frente del 7º de Caballería integrado por unos 700 soldados. En esta primera incursión, sus hombres masacraron a hombres, mujeres y niños en el campamento indio del río Washita. Ocho años después, inició una nueva Expedición en las Montañas Negras de Dakota. La región había sido invadida por aluviones de ansiosos buscadores de oro. Los Siouxs y Cheyenes, antiquísimos habitantes de aquellas Tierras, se enfurecieron y organizaron un gran ejército para defenderse. Estaban armados con rifles Winchester de 1886 y su Jefe era Caballo Loco.

Ya en las profundidades del territorio que debía sojuzgar, Custer creyó en un rápido triunfo. Uno de sus dirigidos, el comandante Reno, descubrió unas tiendas de los Sioux. Ordenó entonces un inmediato ataque. Los Sioux reaccionaron enérgicamente a la agresión. Reno y sus soldados debieron retroceder precipitadamente. En medio de la retirada caótica y desesperada, las balas indias acribillaron a numerosos soldados. Luego, Reno se reunió con el capitán Benteen y, ante la aparición de una muchedumbre de Guerreros indígenas, se abroquelaron en un Círculo Defensivo. 

Por su parte, Cabellos Largos y sus hombres fueron sorprendidos por alrededor de 1500 indios. Bajo un feroz ataque a campo descubierto, Custer ordenó cabalgar hacia la derecha para trepar una colina y alcanzar una elevación en la que emplazar una fuerte posición defensiva. Mientras los Jinetes del 7º de Caballería buscaban desesperadamente escalar la colina, Caballo Loco decidió una rápida y acertada Estrategia: dirigió otros 1500 Guerreros a la cuesta opuesta por la que ascendía Cabellos Largos y los suyos. Así, antes de que el General invasor alcanzara la cima, fue interceptado por el Jefe indio quien, junto con otro contingente Guerrero, inició un Movimiento Circular y Envolvente en torno a los hombres blancos.

Frente al cerco infranqueable, Custer ordenó pie a tierra y la disposición de los hombres en un Nuevo Círculo Protector como el que ya habían trazado Reno y Benteen. Entonces, los Guerreros Sioux y Cheyenes, siempre liderados por Caballo Loco, giraron una y otra vez alrededor de los soldados de casacas azules. En cada nuevo giro, descargaban mortales vendavales de metal. Poco a poco, la furia india fue deteniendo el corazón de cada oponente. En algunos casos, aquella detención le llegaba a los soldados blancos por una bala o por una flecha, o por la penetración punzante de una lanza o el filo de un cuchillo de escalpelo al cercenar los cuellos desnudos.

Para robustecer la defensa, los blancos mataban a sus Caballos a fin de parapetarse tras sus voluminosos lomos. Solo un caballo, Comanche, sobrevivió. Según los Testimonios indios, Custer fue uno de los últimos en perecer. Al final de la casi media hora de trueno y sangre sobre el campo de Little Big Horn yacían tendidos, con el hielo de la Muerte en los ojos, Cabellos Largos y sus 225 hombres, y 40 indios.


LA LUCHA DE LOS CIRCULOS

Y el joven Jinete que cabalgó entre los caídos entrevió, quizá por breves momentos, imágenes remotas, extrañas geografías bañadas por destellos simbólicos. El indio, algo ensimismado, que contemplaba el campo sembrado de cuerpos quietos era Alce Negro, Dakota de la rama Oglala y primo de Caballo Loco, el Jefe iracundo que festejaba con sus bravos la Victoria.

Pero los soldados semejantes a Cabellos Largos regresaron. Y, al cabo de muy pocas primaveras, vomitaron demasiado metal sobre los torsos semidesnudos del indio. Y entonces sobrevino la Muerte. Muerte de los Guerreros Educados por los Antepasados y los Vientos Salvajes. Muerte de los Pueblos Amigos de las Praderas y el Bisonte.

Algunos pocos sobrevivieron. Alce Negro sobrevivió. Y mucho después respiró con nostalgia y tristeza en la Reserva india de Pine Ridge. Allí, repitió los gritos de su Pueblo, la Ofrenda de la Pipa, la Veneración del Poder del Bisonte y del Alce. Y, en 1931, un Poeta de piel de albos reflejos, de tez semejante a la de Cabellos Largos, lo visitó, lo escuchó. Era John Neihardt. Neihardt transcribió los Recuerdos del viejo indio en Alce Negro habla. Obra hoy esencial donde perdura la Sabiduría Ancestral del indio de Norteamérica.

Y Alce Negro recordaba allí el clamoreo de la Vasta Victoria de Little Big Horn y rememoraba la Estampa y la Muerte de Caballo Loco. Y recreó su Gran Visión. La Visión de Alce Negro. Un Viaje Extático que experimentó en su Juventud. Travesía Mística en la que Seis Antepasados Lo Condujeron hasta el Centro de la Tierra. Aventura visionaria en la que el indio aseguraba que:
"Miré ante mí y percibí que los Montes tenían peñas y bosques, y que de las Alturas partía todo género de Colores hacia el Firmamento. De súbito estuve en la Montaña Más Alta, y alrededor de mí, a mis pies, se dilataba el cerco total del Mundo. Y estando así, vi más de lo que puedo enumerar y entendí más de lo que vi; pues veía de modo Sagrado, con el Espíritu, las Formas de las Cosas, y la Forma de todas las Cosas que deben Vivir Juntas como un Solo Ser. Y advertí que el Aro Sacro de mi Pueblo era uno de los muchos Aros que constituían un Círculo, Amplio como la Luz del Día y el Resplandor de las Estrellas, y en el Centro había un Poderoso Arbol Florido que cobijaba a todos los Hijos de Madre y Padre. Y observé que era Santo" [John Neihardt, Alce Negro Habla, Hesperus, Biografía, p.37].
En Little Big Horn, junto al estricto fragor de la lucha, el Indio y el Blanco protagonizaron un Combate de Símbolos. En la Batalla colisionaron dos Secuencias Circulares. El Círculo del Agresor, el Círculo del Defensor. La Naturaleza de esta Circularidad acaso no Trascienda los hechos estrictamente bélicos de la contienda. Pero la Imaginación ávida de exhumar nervios simbólicos de la Historia puede albergar un Poder Especial. La Potencia de la metaforización de Lo Histórico. Así, en Little Big Horn acontece la colisión de dos Experiencias Culturales de Lo Circular.

De la Visión de Alce Negro dimana una primera Figura Arquetípica de la Circularidad. El Sujeto Indígena (como el sujeto arcaico, en general) se autocomprende como Segmento Viviente de un Círculo, Círculo de la Vida del Humano junto a la Tierra y la Luz. Círculo que gira en torno a un Centro Generador de Lo Vivo. El Círculo Indio es contemplación de la Amplitud del Espacio y de la Multitud de los Seres:
"Amplio como la luz del día y el resplandor de las estrellas". 
Además, la Vida Circular de la Conciencia Arcaica venera el Movimiento de regreso a la interioridad. Porque en lo Interior bulle el Centro Creador del "Poderoso Arbol Florido que cobijaba a todos los Hijos de Madre y Padre".

El Círculo Defensivo de Cabellos Largos y sus soldados se trazó en el Interior del Círculo Indio. Al atacar el Centro de su Propio Círculo, el indio negaba, inconsciente, involuntariamente, su ansia de hallar siempre en la Intimidad de Lo Circular, la Fuente del Arbol Florido. Así, para combatir al invasor, la Estrategia de Batalla forzó una primera alteración de la Experiencia Originaria del Indio respecto al Centro y el Círculo. Alteración que también se derramó en la obligada Táctica Defensiva de Custer y su Regimiento de Caballería.

En el Centro de los desesperados disparos de las carabinas Springfield de los soldados sitiados, restallaba una doble perversión de la Experiencia Occidental e Imperial de lo Circular. En el Centro del impulso cultural de la conquista militar y la expansión territorial no reverdece la fragancia vegetal de un Arbol Mítico, irradiador de la Vida Primordial. Por el contrario, en el centro del Círculo del imperium (romano, hispano-habsburgo, monáquico-británico, o federativo-norteamericano) se reconcentra la potencia bélica y la voluntad política de conquista y depredación del enemigo en sus cambiantes figuras. Desde el Centro del Imperio surge la imposición de la norma de la vida correcta y no el Don Sagrado, obsequio de Dioses Antiguos, de la Vida Cósmica, el Regalo del Cielo y la Tierra. El Arbol Florido.

En Little Big Horn, Custer y su tropa encarnó un raro instante histórico de centro imperial trastocado. Centro no acosador, sino acosado; centralidad no de la concentración de la Fuerza Militar Triunfante, expansiva, destructora de otredades, sino lugar de debilitamiento y extinción del poder. Primera alteración del Círculo del Imperio en la Batalla contra el Indio. Y, entre las órdenes caóticas y exaltadas de Cabellos Largos, entre la carne humana y de caballo perforada por el metal silbante de las balas, la Circularidad Imperial experimentó una segunda perturbación: la Regresión a la Interioridad. La negación esencial de todo poder expansivo. El poder de la propagación y conquista halla su realización en el alejarse de su Centro, en expandirse. La voluntad de conquista es Ampliación de su Periferia hacia tierras y riquezas cada vez más distantes de su propio Corazón, de su Centro de Decisión y Agrupación de Fuerzas.

En Little Big Horn, el Círculo del imperium fue quien padeció el Círculo como repliegue sobre sí mismo, como Interioridad Defensiva y no ya como gozosa y triunfante paso expansivo. Extraña y fugaz rareza de la Historia: un Campo de Lucha donde, por un instante, el Centro del imperium estadounidense en formación, se desmembró dentro de la Circularidad opresiva del Indio, del destinado a la futura condición humillante del sometido.

El Círculo del Dominador se regeneraría luego rápidamente. El estrangulado, raudamente recuperaría después el vigor de los dedos que estrangulan. Pero, antes de la restauración del vigor aplastante del imperium, Alce Negro cabalgó entre los caídos del 7º de Caballería. Y quizá, entonces, pudo columbrar una imagen. Imagen en la que el joven indio descubría un Arbol en el Centro de las inertes casacas azules. Arbol de lozanas Hojas. Arbol Florido, bajo cuyas Ramas los Hijos de todo Padre y Madre se postraban para Agradecer. Para Venerar a la Raíz, al Centro de un Círculo que Nutre al Gran Arbol.


Diseño & Diagramación: Pachakamakin