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9.11.2013

NIBIRU IV: LA RUTA

Por Alan Brain










[Leer El Libro Perdido de Enki. Memorias de un Dios Extraterrestre.,
by Zecharia Sitchin]


En la entrega anterior de esta Serie sobre el descubrimiento de Nibiru explicamos como fue que Zecharia Sitchin dedujo la órbita del planeta de los Anunnaki. Ahora, vamos a revisar un extraño disco de origen sumerio, que según Sitchin, describe el viaje espacial que realizaron los Anunnaki desde el planeta Nibiru hasta la Tierra.




Según Zecharia Sitchin, este disco neo-asirio clasificado como K8538, describe 

la Ruta espacial que los Anunnaki utilizaron para llegar desde Nibiru a la Tierra.



LA BITACORA DE VIAJE DE NIBIRU A LA TIERRA

El disco neo-asirio clasificado como K8538 fue encontrado, parcialmente destruido, en la Biblioteca Real de Nínive, en Babilonia. Ha sido datado hacia el año 800 AC. y es aún un enigma para los estudiosos de la cultura sumeria. A lo largo de más de 100 años, diferentes teorías han tratado de explicar su significado y función pero ninguna ha logrado descifrar su misterio de manera concluyente.

En 1880, Bosanquet y Sayce sostuvieron que el disco podía haber sido usado como un calendario, y que los nombres de muchas estrellas y constelaciones indicaban su carácter astronómico. Luego, en 1915, Ernst Weidner propuso que era un objeto mágico usado para realizar exorcismos. Más de cincuenta años después, Johannes Koch sostuvo que era un instrumento utilizado para medir la aparición de algunas constelaciones en el cielo.

En el 2008, Alan Bond y Mark Hempsell sostuvieron que el disco era la copia de un diario sumerio que relataba la noche en la que un meteorito, cerca al año 3.123 AC., impactó la Tierra. Su trabajo se basó en la interpretación lingüística de las inscripciones que aparecen a lo largo de las líneas que se desprenden del centro del disco.

Pese a todas las teorías citadas, el disco o planisferio K8538 sigue siendo uno de los documentos sumerios/neo-asirios más desconcertantes y aún no se conoce, con certeza, su función o significado.

Para Zecharia Sitchin, el disco es la bitácora de vuelo de la primera expedición Anunnaki, enviada desde Nibiru al planeta Tierra. Esta misión habría estado a cargo del comandante Enlil y se habría realizado aprovechando uno de los acercamientos del planeta Nibiru a la región central del Sistema Solar.


Detalle de uno de los segmentos del disco neo-asirio K8538. En la parte superior podemos ver la traducción de Zecharia Sitchin y en la parte inferior el segmento original.


Revisemos la teoría de Sitchin:

El disco está dividido en varias partes que son determinadas por las líneas que se desprenden de su centro. Sitchin centra su análisis en uno de esos segmentos que podemos apreciar en detalle en la imagen de arriba.

Como se puede observar, el segmento tiene dos líneas rectas. A lo largo de esas líneas podemos ver varias inscripciones. Estas inscripciones han sido interpretadas como textos neo-asirios pues el disco ha sido datado hacia esa época. Sin embargo, Zecharia Sitchin sostiene que el disco es una copia de un original sumerio mucho más antiguo y que las inscripciones deben ser interpretadas en ese contexto. 

Sitchin no es el único que piensa así. Bond y Hempsell, en su estudio del 2008, asumieron también que esas inscripciones fueron hechas, originalmente alrededor del 3.100 AC. y tienen que ser traducidas en ese contexto.

Lo que encuentra Sitchin, al interpretar estas inscripciones como palabras silábicas sumerias, es que los Textos cobran sentido y se revelan como una hoja de Ruta estelar o el Mapa de un Viaje Interplanetario. De acuerdo con sus hallazgos, este disco describe la Ruta que siguió el Anunnaki Enlil para entrar al Sistema Solar y aterrizar en el planeta Tierra. Veamos algunas de las inscripciones: 


na na na na a na a na un [a lo largo de la línea superior], 
sha sha sha sha sha sha [a lo largo de la circunferencia de la izquierda], 
sham sham bur kur Kur [a lo largo de la línea inferior].


Por ejemplo, en la línea inferior que apreciamos en la ilustración de arriba, Sitchin traduce las palabras silábicas sumerias como “cohete cohete”, “remontar”, “montaña montaña”. Sitchin nos explica: 

“Lo que se nos revela aquí es un mapa de ruta que marca el camino por el cual el dios Enlil `iba por los planetas´, acompañado por algunas instrucciones de funcionamiento. La línea inclinada a 45 grados parece indicar la línea de descenso de la Nave Espacial desde un punto que está `alto alto alto alto´, a través de `nubes de vapor´ y una zona inferior en la que no hay vapor, hacia el punto del horizonte, donde los cielos y el suelo se encuentran.
En los cielos cercanos a la línea horizontal, las instrucciones a los astronautas cobran sentido: se les dice `preparen preparen preparen´ sus instrumentos para la aproximación final; después, cuando se acercan al suelo, los `cohetes, cohetes´ se encienden para detener la nave que, según parece, se elevaría -`remontar´- antes de alcanzar el punto de aterrizaje, dado que tenía que pasar por encima de terrenos altos o escabrosos -`montaña montaña´-.
La información que nos proporciona este segmento pertenece, claramente, a un viaje espacial del mismo Enlil.


Segmento del disco neo-asirio K8538 que Sitchin interpreta como la ruta 
espacial que siguió el Anunnaki Enlil desde Nibiru al planeta Tierra.


En el interior del segmento de la imagen de arriba, podemos observar un Triángulo en la parte derecha del segmento y una especie de Punta en la parte izquierda. Estas dos Figuras están unidas por un par de líneas rectas. Una de esas líneas tiene una inscripción a lo largo de su recorrido. 

Según Sitchin esa Inscripción afirma con claridad que el dibujo muestra cómo “la deidad Enlil iba por los planetas”. En su visión, el Mapa se lee de izquierda a derecha. Las dos líneas que conectan al Triángulo de la derecha con la Punta de la izquierda señalan la Ruta del Viaje de Enlil. La Punta de la izquierda representa las partes exteriores del Sistema Solar-desde donde vendría Nibiru- y el Destino del Viaje está a la derecha, en la Punta del segmento del disco.


Zecharia Sitchin continúa con su Interpretación: 

“El Triángulo de la izquierda, que aparece con la base abierta, se parece a un conocido Signo de la Escritura pictográfica de Oriente Próximo; su significado se puede interpretar como `el dominio del soberano, el país montañoso´.
El Triángulo de la derecha viene identificado por la inscripción {shu-ut il Enlil} [`Camino del dios Enlil´]; este término, como ya sabemos, identifica a los cielos septentrionales de la Tierra.
La línea angulada, por tanto, conecta lo que creemos que debió ser el Duodécimo Planeta -Nibiru- [`el dominio del soberano, el país montañoso´] con los Cielos de la Tierra.” 

Si observamos con detalle veremos que sobre la línea recta que une los Triángulos aparecen dos Nombres: DILGAN y APIN. La interpretación de Sitchin establece que DILGAN significa “la primera estación” y APIN significa “donde se establece el curso correcto”. 

Son puntos de referencia en el Viaje que podrían haber servido a los Anunnaki para establecer el Curso de sus Naves. De acuerdo con la Teoría de Thompson y Epping que identifican la palabra APIN con el planeta Marte, Zecharia Sitchin propone que DILGAN [“la primera estación”] sería el planeta Júpiter y que APIN [“donde se establece el curso correcto”] el planeta Marte.

Para confirmar que los nombres y la representación de los planetas en el disco corresponden al papel que jugaban en el Viaje de los Anunnaki desde Nibiru, Sitchin nos pide observar los Siete Puntos que aparecen debajo de una de las líneas que une a los Dos Triángulos. Para él, estos Siete Puntos representan a los Siete Planetas que alguien se encontraría si viajara desde las afueras del Sistema Solar hacia la Tierra. 

Esto cobra sentido cuando recordamos que, según Sitchin, los sumerios consideraban a Plutón como un planeta más del Sistema Solar.


Detalle de unos de los segmentos del disco K8538. Para Zecharia Sitchin, los siete puntos de la izquierda representan a los Siete Planetas que los Anunnanki encontraban en su viaje desde que entraban al Sistema Solar hasta que llegaban a la Tierra. Los cuatro puntos de la derecha serían los planetas restantes.


Más aún, para Sitchin, los 4 puntos que aparecen en la punta del triángulo de la derecha representan los Cuatro Planetas restantes del Sistema Solar. Recordemos que según las Teorías de Zecharia Sitchin, los sumerios contaban a Doce Cuerpos celestes en el Sistema Solar incluyendo al Sol, a la Luna, a Plutón y al planeta Nibiru. Por eso Nibiru es también llamado el “12º Planeta”. 

Zecharia Sitchin interpreta las segmentos restantes del disco sumerio.

“En el resto de segmentos no deteriorados de la Tablilla, se hace evidente también que nos encontramos ante un Mapa del Espacio y un Manual de Vuelo… En el Cuarto Segmento, que tiene lo que parecen ser indicaciones sobre cómo establecer el destino de uno en función de cierto grupo de estrellas, la línea de descenso se identifica, concretamente, con la línea de horizonte: la palabra `Cielo´ se repite Once veces bajo la línea.
¿Acaso este segmento no representará una Fase del Vuelo cercana a la Tierra, cercana al Lugar de Aterrizaje? Este podría ser, de hecho, el sentido de la Leyenda que aparece sobre la línea horizontal: `colinas colinas colinas colinas cima cima cima cima ciudad ciudad ciudad ciudad´.
…Si, como parece ser el caso, los segmentos se disponen en una secuencia de aproximación, uno casi puede compartir la excitación de los Anunnaki cuando se acercaban al Espacio-puerto de la Tierra.”

Sitchin, inclusive identifica el Segmento que podemos apreciar en la imagen de abajo como una Guía para preparar el regreso de los Anunnaki al planeta Nibiru.

“El Octavo y Último Segmento, sin embargo, está casi completo. Las Líneas Direccionales, las Flechas y las Inscripciones marcan un Sendero entre Dos Planetas. Las indicaciones de `remontar montaña montaña´, muestran Cuatro Grupos con cruces, donde pone dos veces `combustible agua grano´ y dos veces `vapor agua grano´.
¿Sería en este Segmento donde se hablaría de la preparación para el Vuelo hacia la Tierra, o trataría del abastecimiento para el Vuelo de Regreso al Duodécimo Planeta? Quizás se tratase de lo último, pues la línea con la Flecha puntiaguda que apunta hacia el Lugar de Aterrizaje en la Tierra tiene, en su otro extremo, otra `flecha´ apuntando en dirección opuesta, y con la leyenda `Regreso´.”

Segun Zecharia Sitchin, este segmento del disco K8538 podría haber sido una guia para preparar el regreso de los Anunnaki a su planeta.


Si el disco K8538 es, como afirma Sitchin y otros Investigadores, una copia posterior de un original sumerio escrito alrededor del 3.100 AC., sería entonces un Objeto único que probaría el conocimiento astronómico de la civilización sumeria. La mayoría de Textos sumerios que conocemos de esa época son Listas de Objetos que presentan una incipiente Escritura. La repetición de palabras y la ausencia de frases en las Inscripciones del disco pueden ser evidencia de un Nivel de Escritura sumeria incipiente.

Si suponemos que fueron los Anunnaki quienes transmitieron el Lenguaje, la Escritura y otros Conocimientos a los sumerios, ¿Por qué escribirían una Hoja de Ruta de manera tan primitiva usando sólo repeticiones de palabras y sin ninguna frase?

Por otro lado, ¿Qué interés podrían tener los Anunnaki en transmitirle este tipo de información “confidencial” sobre como viajar por el Sistema Solar a los sumerios?

Si uno de los humanos robaba una Nave Anunnaki y conocía la Ruta a seguir para llegar a Nibiru o simplemente para salir del Sistema Solar, podría poner en peligro su Operación. Claro está, asumiendo que sabía como conducir las Naves Anunnaki, lo cual no es evidente.

Este disco no sería entonces la Hoja de Ruta original de los Anunnaki sino una deformación de la misma. No fue escrito por ningún Anunnaki, prueba de ello es el primitivo Nivel de Escritura que encontramos en el Texto. Podría más bien tratarse de un Texto escrito por un Astrónomo sumerio que tuvo acceso a una Hoja de Ruta Anunnaki y decidió copiarla a escondidas. 

Quizás, la Hoja de Ruta original Anunnaki contenía Instrucciones más precisas pero el Astrónomo sólo copió lo que entendió. También podría ser que un renegado Anunnaki, como Ningishzida que advirtió del Diluvio a Ziusudra, le hubiera transmitido esta Información a algún humano con el fin de que algún día pudiera utilizar alguna Nave para viajar a Nibiru. Probablemente, el humano escribió lo que escuchó, usando las palabras que conocía.

El disco K8538 continúa siendo uno de los Objetos más desconcertantes de las Culturas mesopotámicas. La Teoría de Zecharia Sitchin sobre este Objeto es tan válida como las otras.

La variedad de Teorías que existen sobre el disco K8538 muestran que el abanico de posibilidades para la Interpretación de los Textos de la Cultura sumeria es muy grande y que, hasta ahora, nadie tiene la última palabra.

En la próxima y Última Entrega de esta Serie revisaremos las posibilidades de la existencia de Nibiru a la luz de algunos nuevos Descubrimientos y Teorías.




[Continuará...]

Nibiru [I]: El Orígen
Nibiru [II]: El Enuma Elish
Nibiru [III]: La Orbita
Nibiru [IV]: La Ruta
Nibiru [V]: La Búsqueda

Las Crónicas Annunaki [I]
Las Crónicas Annunaki [II]
Las Crónicas Annunaki [III]
Las Crónicas Annunaki [IV]
Los Annunaki. La Conexión Azteca [I]
Los Annunaki. La Conexión Azteca [II]
Los Annunaki. La Conexión Perú [I]
Los Annunaki. La Conexión Perú [II]
Los Annunaki. La Conexión Perú [III]
Los Annunaki. La Conexión Perú [IV]
Los Annunaki. La Conexión Perú [V]
Los Annunaki. La Conexión Perú [VI]
Los Annunaki. La Conexión Perú [VII]

[Leer El Libro Perdido de Enki. Memorias de un Dios Extraterrestre.,
by Zecharia Sitchin]


Arte: B33 Nebulosa Cabeza de Caballo, by NASA Hubble Space Telescope
Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin



FUENTES:

★ Zecharia Sitchin [2007]. Book I of The Earth Chronicles. The 12th Planet. Harper Collins.
 Zecharia Sitchin [2007]. Book II of The Earth Chronicles. The Stairway to Heaven. Harper Collins.
 Alan Bond and Mark Hempsell [2008]. A Sumerian Observation of the Kofels Impact Event. Writers Printshop.

3.16.2013

LA MUERTE Y LA BRUJULA [3]


Por Giovanni Bottiroli







5. CONFUTACION DEL TIEMPO. DE ZENON A EPICURO

El lector podría admitir la superioridad de estas argumentaciones, y con todo, sinceramente, declararse ligeramente decepcionado. Por muy arbitraria e infantil que sea, la hipótesis de Hillis Miller ofrecía cierta sugestión; la hemos recortado, la hemos eliminado, en nombre del Principio Freudiano de Realidad. Al parecer ha salido ganando la perspectiva estéticamente más triste. Pero ¿De veras es así? En absoluto. No vamos a concluir esta interpretación de Borges con la realidad efectiva. El desquite de la realidad con respecto de la proliferación de las posibilidades solamente es estratégico y tiene un valor provisional: apunta a desenmascarar la falsa complejidad de lo posible, una complejidad en la que el aspecto numérico es determinante. 

En efecto, el conjunto de posibles es numéricamente superior al de los posibles hechos realidad, lo mismo que sobrepasa ampliamente el conjunto de las posibilidades necesarias (o de los entes y de los sucesos necesarios). Pero la complejidad no se deja expresar con valoraciones de orden cuantitativo. Una narración de Borges, de pocas páginas, puede ser infinitamente más compleja que una novela, que se desarrolla a lo largo de centenares de páginas.



LA MUERTE Y LA BRUJULA

Así pues hay que retomar la perspectiva que hemos introducido desde el principio, y que no contrapone la realidad a la Lógica, porque la realidad tiene una Lógica, se puede describir mediante Estructuras Lógicas. Otra vez: el verdadero conflicto no se refiere a lo (lógicamente) Posible y a lo Real, sino a los Estilos de Pensamiento. Para desplegar plenamente el conflicto entre Estilos de Pensamiento es necesario antes que nada que el abanico de las Categorías Modales vuelva a su Amplitud original volviendo a acoger a la necesidad –la Categoría, cuyo nombre está prohibido en los “relatos de lo posible” [25]–, y sobre todo que la Esfera Modal sea extendida y articulada más allá de las Categorías Clásicas. 

Poner de relieve el hecho de que los hombres de lo Posible o del Infinito (Hadlik, Albert, Lönnrot) son asesinados no quiere ser una referencia melancólica (y frustrante) a la finitud; al contrario, es la confirmación de un Espacio Conceptual y Lógico más Amplio. En los relatos que se han ido mencionado la muerte de un personaje parece tener diversas funciones: 

a) Le impide al Posible reabsorber lo efectivo, y inutilizarlo completamente. 

b) Manifiesta indirectamente la presencia de una selección en el Caos de los Posibles aludiendo a la distinción entre un Confusivo Inferior (privado de selección) y un Confusivo Superior (filtrado por la racionalidad matemática o por la estratégica); 

c) Desplaza el acento del Principio de Proliferación a las Formas del Conflicto; 

d) Invita a una reflexión sobre el problema del Tiempo, tanto el Narrativo como el Histórico o en cualquier caso “no ficticio”. 

No es necesario subrayar el nexo entre Tiempo y Laberinto: el último laberinto, en La muerte y la brújula, se presta a una lectura no únicamente espacial sino también temporal; el jardín de los senderos que se bifurcan es, de acuerdo con las palabras de Albert, “una enorme adivinanza, o parábola, cuyo tema es el tiempo” (F, 109); El milagro secreto describe una dilatación temporal, obtenida mediante una Técnica de Descomposición y Multiplicación típicamente laberíntica; no sería difícil encontrar otros ejemplos. Sin embargo, sigue siendo difícil aclarar la relación entre Laberinto y Tiempo desde el punto de vista conceptual, porque muchos problemas se encabalgan. En primer lugar, el mismo problema del Tiempo: problema inmenso, para la Filosofía y para la Ciencia. Luego, la reflexión sobre el Tiempo en Borges, y la relación entre la reflexión explícita (por ejemplo Nueva refutación del tiempo) y la implícita en los Relatos y en la Poesía. No puede darse por cierta una plena coherencia entre los varios textos; además las ideas de un escritor son casi siempre inferiores a la riqueza semántica de sus creaciones. Con esto no queremos decir que las páginas de la Nueva refutación no sean extraordinarias.


Estas consideraciones, y una invitación a la prudencia, parecen indispensables, antes de intentar ua ulterior exploración en los Laberintos borgianos. Comencemos de nuevo con la muerte de Erik Lönnrot. Aparentemente inscrita en una concatenación lineal, no es solamente el vértice de un rombo; es decir el punto en el cual convergen líneas geométricas. Aquí también convergen diversas líneas de pensamiento. Dos regímenes lógicos cruzan sus espadas en la villa de Triste-leRoy, y en el duelo entre Confusivo y Distintivo pierde lo Confusivo. Examinaremos ahora la Refutación del Tiempo desde esta perspectiva, que no es una Clave de Lectura porque no hay una Puerta, ya dada, que deba abrirse, sino probablemente una Puerta Velada –un Velo, tal vez imaginario que no puede levantarse, como en la célebre anécdota de Zeuxis y Parrasio. 

Refutar el Tiempo: desafío imposible. En cualquier caso, un duelo de naturaleza Lógica, y Borges lo reconoce de inmediato en la Nota preliminar a la Nueva refutación: 
Una palabra sobre el título. No se me oculta que éste es un ejemplo del monstruo que los lógicos han denominado contradictio in adjecto, porque decir que es nueva (o antigua) una refutación del Tiempo es atribuirle un predicado de índole temporal, que instaura la noción que el sujeto quiere destruir. (OI, 236). 
¿Se trata de una Contradicción o de una Paradoja? En principio la distinción es clara: una Contradicción bloquea el pensamiento en el mismo acto, y en el mismo instante, en que se formula y tiene por lo tanto un carácter aporético. Si la Nueva refutación del tiempo fuese verdaderamente, y totalmente, contradictoria, el texto debería detenerse aquí, en la Nota preliminar y en la toma de conciencia del bloqueo lógico insuperable; si esto no ocurre, es porque estamos frente a una Paradoja, cuya forma y cuyo tipo debemos examinar. Hay Paradojas simples, como la Paradoja típicamente barroca para la cual “constante es solamente la inconstancia”, o aquella que satisface las mentes débiles de los escépticos para quienes “la única verdad es que no hay verdades” [26] Y hay Paradojas más complejas, capaces de expandirse y de abrir nuevos horizontes de pensamiento: sin embargo, desde un punto de vista exterior, pueden parecer simples como las precedentes, como en el caso de “medianoche es también mediodía” [27],

Refutar el tiempo: desafío imposible. En cualquier caso, un duelo de naturaleza lógica, y Borges lo reconoce de inmediato en la Nota preliminar a la Nueva refutación: 
Una palabra sobre el título. No se me oculta que éste es un ejemplo del monstruo que los lógicos han denominado contradictio in adjecto, porque decir que es nueva (o antigua) una refutación del tiempo es atribuirle un predicado de índole temporal, que instaura la noción que el sujeto quiere destruir.
Una de las fórmulas con la que Nietzsche anuncia una visión no lineal del Tiempo. Este es también el problema de Borges: sustraerse a la sucesión inexorable, a la continuidad, al tiempo-continuidad. Intentará –aunque la empresa parezca imposible– separar el Tiempo del concepto de Sucesión [28]. Así pues Borges parece pensar en una Escisión, una Escisión de lo inseparable. La Meta se podrá alcanzar dirigiéndose allí donde la Filosofía idealista no ha sabido dirigirse, por falta de lucidez, o poca coherencia: por ejemplo Berkeley ha disuelto la materia, es decir la existencia continua de los objetos, Hume ha disuelto la identidad personal en un “haz de percepciones”. Ambos, sin embargo, afirman el Tiempo (OI, 239). 

Borges quiere ir más lejos: 
Niego, con argumentos del idealismo, la vasta serie temporal que el idealismo admite. (OI, 241). 
En esta afirmación no debemos descuidar la referencia a la técnica: aquí lo esencial no es la adhesión al idealismo (adhesión que podría revelarse efímera, irónica o burlesca [29] y que se desmiente en las líneas finales, ya citadas: "El mundo, desgraciadamente , es real; yo, desgraciadamente, soy Borges," 256), sino más bien la forma de la argumentación. 

¿Qué es lo que caracteriza el Idealismo como estilo de pensamiento? Los Argumentos del Idealismo apuntan a la disgregación. Querría ayudar al lector, dice Borges, a penetrar... 
En ese inestable mundo mental. Un mundo de impresiones evanescentes; un mundo sin materia ni espíritu, ni objetivo ni subjetivo; un mundo sin la arquitectura ideal del espacio; un mundo hecho de tiempo… un laberinto infatigable, un caos, un sueño. A esta casi perfecta disgregación llegó David Hume. (OI, 240). 
Obsérvese que el efecto de disgregación no se provoca con argumentos separativos. El Idealismo es, en muchos aspectos decisivos, una Filosofía Conjuntiva, que exalta la interdependencia, la reciprocidad, lo no separable. El argumento más fuerte de Berkeley, “no puedo pensar un objeto como no pensado por una mente: la mía, la de otro sujeto, o la del Espíritu Eterno”, se funda en la imposibilidad de separar el Objeto de su Representación. Esse est percipi, inseparablemente, conjuntivamente. De manera análoga Hume no permite que el Yo exista fuera de la multitud de percepciones, que se suceden unas a otras con increíble rapidez. Hemos pues individuado un carácter esencial del pensamiento idealista: la inseparabilidad del todo respecto de las partes, que no se limita a significar que las partes lo agotan (negación de un subjectum).

Del vertiginoso Laberinto de Zenón hemos pasado al tranquilo jardín de Epicuro: efectivamente, en el procedimiento de Borges no se puede no reconocer una de las Argumentaciones decisivas con las que Epicuro creía poder llevar tranquilidad al ánimo de los hombres: “la muerte no nos concierne”, porque cuando existimos, la muerte no existe, y cuando existe la muerte, nosotros no existimos.

En efecto, de esta Tesis se pueden derivar dos visiones: una disolución completa (no existe el todo, ergo tampoco existen las partes; o viceversa), o bien la disolución del todo en nombre de la autonomía de las partes. La primera es la posición de Sexto Empírico, la segunda es la de Borges, en cuanto seguidor de Hume. Algunos, como dice Borges, “niegan las partes para luego negar el todo; yo rechazo el todo para exaltar cada una de las partes” (OI, 255). Hemos abordado así otra Paradoja: al escoger la vía (Idealista) de la conjunción absoluta, se llega a la disyunción absoluta. El cambio es vertiginoso, y puede inducir a recorrer de nuevo todas las Fases de la Argumentación, y a controlarlas; pero no se hallará en ellas ningún error. Esta es la visión que nos propone Borges, por medio de Schopenhauer: “cada estado que vivimos es absoluto”… Cada instante es autónomo (OI, 242). 

El Tiempo Metonímico deroga la Sucesión y hasta la contemporaneidad. Y si es inútil obstinarse contra el pasado –pero éste es un argumento no borgiano, compatible con la visión tradicional del tiempo–, igualmente vanos “parecen la esperanza y el miedo, que siempre se refieren a hechos futuros; es decir, a hechos que no nos ocurrirán a nosotros, que somos el minucioso presente” (OI, 242). Confesémoslo, estamos algo desconcertados. Nos encontramos frente a una disgregación que no parece derivar de la aplicación de la Técnica de Zenón: no es la división infinita, sino la separación absoluta quien ha generado “este inestable mundo mental”, infinitamente saturado de presente. Del vertiginoso Laberinto de Zenón hemos pasado al tranquilo jardín de Epicuro: efectivamente, en el Procedimiento de Borges no se puede no reconocer una de las argumentaciones decisivas con las que Epicuro creía poder llevar tranquilidad al ánimo de los hombres: “la muerte no nos concierne”, porque cuando existimos, la muerte no existe, y cuando existe la muerte, nosotros no existimos [30]. Argumentación muy apreciada por Schopenhauer [31]. de quien Borges recoge, yendo ya hacia la conclusión, este pasaje: 
“La forma de la aparición de la voluntad es sólo el Presente, no el Pasado ni el Porvenir… Nadie ha vivido en el Pasado, nadie vivirá en el Futuro: el Presente es la forma de toda vida, es una posesión que ningún mal puede arrebatarle” (OI, 255) [32].



6. EL TIEMPO DIVIDIDO

La seducción del jardín de Epicuro: en él el Tiempo y la Muerte se desvanecen, porque en él, salvo en el momento en que moriremos, somos Inmortales. También aquí los Senderos Se Bifurcan, disgregándose en una infinidad de instantes absolutos, autónomos, impenetrables. En este Jardín somos Inmortales, instante tras instante –no, esta expresión es contradictoria–, somos Inmortales en cada instante. Un día deberemos morir, pero aquel día, en aquel momento, nosotros no existiremos.

La argumentación es perfecta, pero muy ilusoria; por mucho que desee adherirse a su forma lógica, nuestra mente no puede alejar el temor –que se convierte inexorablemente en una certeza– de haber ideado uno de aquellos “consuelos secretos” (OI, 256) que podemos compartir con algunos personajes de Borges, hasta el punto de identificarnos con su privilegio: criaturas de papel, seres de escritura, les vemos moverse dentro de mundos construidos por paradojas lógicas con una agilidad que a nosotros se nos niega, porque nosotros, desgraciadamente, somos reales. Pero el límite de estas argumentaciones, el límite de lo lógicamente Posible –vale la pena repetirlo una vez más– no es la realidad. La realidad misma es una clase de Lógica.

La realidad es separativa. Está gobernada por el principium individuationis, como ha dicho 
Schopenhauer. A pesar de que la microfísica nos muestre paradojas que una ontología de lo real debería tener en cuenta, nuestra realidad inexorable, cotidiana, consiste en un mundo y un tiempo separativos, en los cuales, diría el autor de la Nueva refutación: 
Yo soy Borges y sigo siéndolo.
En lo separativo no hay sitio para las Paradojas, que son figuras conjuntivas. Si la eficacia de los argumentos del idealismo tiene una duración reducida, ello depende de un límite de naturaleza Lógica: la Lógica de los idealistas es solamente un tipo de Lógica, y su fuerza se muestra irresistible solamente en el horizonte del pensamiento que define. Sobre este límite, sobre este borde que ciñe misteriosamente un estilo de pensamiento, se detiene y naufraga toda tentativa de refutación.

Y con todo, la tentativa de refutar el Tiempo no es arbitraria o presuntuosa: nace de la 
necesidad, del pluralismo de los estilos al que no podemos escapar y en el cual solo raramente somos capaces de reconocer nuestra identidad y nuestros conflictos. Por ello la Nueva refutación del tiempo no es simplemente una contradictio in adjecto, y puede desarrollarse más allá de las páginas que forman la Nota preliminar. Más allá de estas páginas, y superando la oposición entre posible y real, Borges crea el espacio de un análisis: pertenecemos al tiempo de la realidad separativa, en el cual somos individuos, pero ¿No pertenecemos tal vez, al mismo tiempo, a una “realidad” confusiva, a un Tiempo Confusivo? ¿Hasta qué punto podemos pertenecerle? ¿Hasta qué punto lo Confusivo nos pertenece? ¿Hasta qué punto puede llevarse la Exploración de un Tiempo dividido en este Espacio Lógico? Son las preguntas que inspiran a Borges.

En el idealismo de Berkeley y de Hume falta la conciencia del estilo argumentativo: en estos Autores la Lógica Conjuntiva no sabe convertirse en Dialéctica, como sucederá en Fichte y en Hegel.

Pero aun la dialéctica hegeliana, que más bien se apoya en la oposición entre el Intelecto {Verstand} separativo y la Razón {Vernunft} conjuntiva, no alcanza una diferenciación adecuada de esas posibilidades necesarias que son los estilos del pensamiento.

Por ello la empresa –imposible y contradictoria– de refutar el Tiempo debía ser y deberá ser intentada. Nuevamente.Se deberán llevar a cabo otras tentativas, indagando y experimentando el pluralismo lógico.

Rápidamente, algunas observaciones más:

a) El lector podría juzgar oscuro la relación entre exceso de conjunciones y exceso de
disyunciones. ¿En qué modo el tiempo confusivo de Borges se disgrega en los instantes absolutos que ya no forman una serie? Pues bien, hay que comprender la diferencia entre lo separativo y la separación absoluta: en la separación absoluta se desvanece aquel Principio de Individualidad que gobierna lo separativo, y que permite que las diversas partes se conecten. Para poder discurrir, para poder asumir su forma lineal, el tiempo necesita articularse en microsegmentos contiguos y sucesivos. Es decir: sin separación entre los elementos que lo componen (y cuya identidad puede definirse mediante una convención), el Tiempo no puede discurrir. Se detiene, se bloquea en su desarrollo mismo, entra en putrefacción, como ocurre en el Valdemar de Poe. O bien se disgrega, renunciando a la “voluntad” de asumir una forma lineal. Pero ¿Qué es lo que –o mejor, qué tipo de Lógica es lo que– convierte en “pensable” la disgregación del tiempo? La Lógica Confusiva, ya que aquí la conjunción y la disyunción coinciden. Las fronteras entre los segmentos temporales se desvanecen, el Tiempo se hace uno. Lo múltiple se excluye, podríamos decir, usando un término de Lacan: es abolido, expulsado, no simbolizado. Pero lo que ha sido excluido regresa, como Multiplicidad Absoluta, es decir liberada y disgregada. Excluyendo lo múltiple, el Uno se priva del poder de reunirlo y someterlo.

b) El régimen Confusivo es el régimen Paradójico y Laberíntico por excelencia. Si Existiese, o si se manifestase, al margen de las implicaciones con los otros regímenes, no sería describible, y su presencia tendría un carácter enteramente nouménico. Son las implicaciones con los Regímenes lo que hace que sea visible.

Algunos rasgos generales son fácilmente individualizables: lo Confusivo es sin duda la
Dimensión de la Simetría y de los Dobles, de los Reflejos Especulares, en resumen de la duplicidad como Duplicación, pero también de la duplicidad como escisión interminable, división que retrocede al infinito. Otras distinciones son más sutiles; pero la diferencia entre la Paradoja de Zenón y la de Epicuro, la diferencia entre un crecimiento vertiginoso, que no puede no ofrecer un carácter numérico, y la separación absoluta, donde el aspecto numérico no es relevante, sigue siendo decisiva;

c) A diferencia de lo que aseguran algunos filósofos, entre los cuales está Josiah Royce, el Tiempo no está hecho solamente de Tiempo (cfr. OI, 245); su estatuto ontológico está determinado por las implicaciones con el Lenguaje, los Regímenes del Sentido, las Modalidades. [33] Las escisiones modales, que podemos analizar en el Lenguaje, vuelven comprensible la idea de una temporalidad dividida, que no siempre, ni inevitablemente, elimina la sucesión –tan difícil de pensar como distinta del Tiempo (OI, 248)–, pero que reajusta su importancia y rebaja su rango. Que exista un Tiempo Laberíntico, del que la Literatura sabe dar interpretaciones admirables, es un motivo más que suficiente para no creer en la Unidad del Tiempo, en su continuidad y sucesión, y para volver a recorrer los caminos de la Refutación.







Arte: Rob Scharein
Diseño & Diagramación: Pachakamakin



CITAS:

[25] “…en una adivinanza cuyo tema es el ajedrez, ¿cuál es la única palabra prohibida?” (Borges, El jardín de senderos que se bifurcan, cit., p. 109). 
[26] Tesis que conlleva fácilmente su contrario: si nada es verdadero, entonces es también falsa la aseveración de que nada es verdadero. 
[27] F. Nietzsche, Also sprach Zarathustra, 1883-1885, El canto del noctámbulo, 10. 
[28] El tiempo, fácilmente refutable en el plano sensitivo, no lo es igualmente en el Intelectual, de cuya esencia parece inseparable el concepto de sucesión. (OI, 247). 
[29] "Dejo esta contradictio in adjecto," dice Borges, “para que su ligerísima burla pruebe que no exagero la importancia de estos juegos verbales” (OI, 236). 
[30] Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, X, 27. 
[31] A. Schopenhauer, Die Welt als Wille und Vorstellung, 1819, Libro IV, cap. 41. 
[32] Ibíd., libro I, cap. 54. 

[33] Borges pone parcialmente de relieve estas implicaciones cuando escribe: “Por lo demás, tan saturado y 
animado de tiempo está nuestro lenguaje...” (OI, 236).



9.30.2012

LA MUERTE Y LA BRUJULA [2]

Por Giovanni Bottiroli







3. LABERINTO DEL TIPO CUARTO

Según John Hillis Miller, Red Scharlach es un escéptico [10], no cree que los hechos tengan un sentido, y sabe que Lönnrot sí lo cree. De ahí la posición ventajosa que logra asumir cuando se enfrenta a su víctima: el habitante de Triste-le-Roy, una construcción insensata que en más de un aspecto recuerda la Ciudad de los Inmortales, observa el mundo desde una sad hermeneutics, desde la vaciedad del sentido: no hay significados escondidos o secretos, y el sentido siempre es la proyección de un intérprete. Este enfoque de momento parece aceptable; pero el engaño perpetrado en perjuicio de Lönnrot no se puede reducir a la trampa que el escéptico le ha tendido al creyente.

Este no es sino uno de los muchos errores de Miller –un error que podríamos definir como “provisional”, en cuanto que su lectura del relato va más allá del conflicto entre sentido y falta de sentido. En cualquier caso, vale la pena destacar de inmediato como la declinación de la tristeza, el modo en que Miller lee el nombre Triste-le-Roy, conduce en una dirección equivocada. 

“Scharlach’s sadness is the sadness of the radical skeptic or disbeliever”: [11] tristeza hermenéutica o ético-hermenéutica. Como si el gangster fuese un individuo al que le cuesta elaborar el duelo de la ausencia de sentido, un discípulo de Pascal incapaz sin embargo de obtener algún consuelo del ejercicio de pensar (aquel ejercicio que hace de cada uno de nosotros, frágil caña, una caña que piensa). Y con todo, no hay nada que deba inducirnos a leer en la tristeza de Triste-le-Roy una expresión de orden ético, en lugar de estético. 
“Vista de cerca, la casa de la quinta de Triste-le-Roy abundaba en inútiles simetrías y en repeticiones maniáticas… Un Hermes de dos caras proyectaba una sombra monstruosa” (MB, 153). 
Una sobreabundancia caótica que suscita malestar, la percepción de lo monstruoso –no del monstruo: tal vez esta distinción ayude a comprender la diferencia entre estética y ética. El monstruo, en todo caso, es el habitante del Laberinto: pero ¿De cuál? Porque la villa es una construcción estéticamente reprobable, un ejemplo de la  confusión inferior, pero el verdadero Laberinto es el creado por Scharlach para vengarse: 
“En esas noches yo juré por el dios que ve con dos caras y por todos los dioses de la fiebre y de los espejos tejer un laberinto en torno del hombre que había encarcelado a mi hermano. Lo he tejido y es firme: los materiales son un heresiólogo muerto, una brújula, una secta del siglo XVIII, una palabra griega, un puñal, los rombos de una pinturería” (MB, 155
Éste es un verdadero Laberinto, destinado a confundir a los hombres (una casa labrada para confundir a los hombres), como dice El inmortal (A, 13). Un Laberinto ideado por la inteligencia estratégica, por un discípulo funesto de la griega Metis. Éticamente reprobable, de todos modos este Laberinto pertenece a lo distintivo: solamente es confusivo si se mira con los ojos de Lönnrot. Emerge así una asimetría en la percepción del Laberinto, que obliga a reflexionar acerca de las clasificaciones. En un artículo que sigue conservando su interés, Rosenstiehl proponía esta tipología: 

A) El Laberinto más simple, unicursivo, constituido por una sola línea, un corredor único con un callejón sin salida, en cada extremo. Solo hay un modo de recorrerlo. 
“Estos Laberintos pueden ser considerados sin bifurcaciones, por tanto sin de elección para el viajero, como posibilidad imágenes engañosas, como evocaciones de circunvoluciones laberínticas; pero no son Laberintos propiamente dichos porque niegan el hilo de Ariadna. El hilo de Ariadna adquiere sentido a partir del momento en que existen ramificaciones, es decir un cruce que abra al menos tres corredores.” [12] 
B) El Laberinto arborescente, más complejo que el anterior, y que sin embargo no implica ciclos. Por ciclo se entiende un conjunto de corredores sucesivos que, tomados una sola vez, permiten al viajero reencontrar sus pasos, cruzarse con ellos [13] 

C) El Laberinto ciclomático, es decir dotado de ciclos, y expresable mediante un número ciclomático K, que indica su complejidad. 
“La complejidad del dédalo crece con el número ciclomático K”, “el Laberinto más inextricable es aquel en el cual los ciclos crecen sin límite”. [14] 
Como ejemplo Rosenstiehl cita el desierto de Borges del relato Los dos reyes y los dos laberintos. No obstante este laberinto “donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso” (A, 136) no parece adecuado para ilustrar el tercer tipo. Es verdad que la fatal imprudencia (y la inexplicable presunción) del Rey de Babilonia recuerdan la imprudencia y la presunción con que Lönnrot se lanza en brazos de su enemigo; y sin duda alguna podemos pensar el desierto como una inmensa repetición de elementos atómicos, los granos de arena. Pero no convence el atributo inextricable, aplicado a un desierto. En cualquier caso, toda la clasificación (que vacila entre una morfología y una lógica separativa) es poco convincente y el mismo Rosenstiehl lo acaba admitiendo: 
“El laberinto se resuelve, la metáfora se mantiene intacta” [15] 
El autor parece reconocer los límites de su descripción, que ha tomado para examinarlos solamente Laberintos estáticos, o rígidos, en los que el factor de complejidad es puramente numérico. Con todo, el Laberinto no es reducible a una estructura matemática, ni lo podemos agotar dentro de una visión gramatical. No es solamente la metáfora, sino el concepto de Laberinto lo que permanece intacto o en todo caso incompleto al final de la argumentación de Rosenstiehl. 

Aunque haya sido evocada, en cierto momento, la razón astuta, la Metis, en la tipología descrita hasta aquí falta casi completamente la dimensión estratégica. Sin embargo, ¿No es este, tal vez, el componente decisivo en La muerte y la brújula? Así pues hay que suponer un cuarto tipo de Laberinto, una construcción estratégica, ya no pensable como un objeto enfrentado a un sujeto sino como un lugar que la relación intersubjetiva vuelve elástico. El estratega no es simplemente quien elabora un plan, sino quien sabe conferir al adversario la ilusión de poseer un mapa, destinado a convertirse en la red en la que será capturado. 

Transformar el mapa del adversario en un Laberinto, éste es el resultado más admirable de la Estrategia. Y es exactamente lo que sucede en el relato que estamos examinando: al detective Erik Lönnrot le llama la atención la simetría de algunos homicidios; el primero ocurre en la parte oriental de la ciudad, el segundo en el Oeste, el tercero en el Norte; han tenido lugar el tercer día de tres meses sucesivos; tres mensajes dejados por el asesino o por los asesinos dicen que la primera, la segunda y la tercera letra del nombre han sido articuladas. Lönnrot es un admirador de Auguste Dupin y valora los métodos de la policía con el mismo desprecio. [16] 

Puesto que la primera víctima es un rabino, autor de un libro sobre la secta de los Hasidim, el detective estudia su doctrina; descubre –pero también lo descubrirá Red Scharlach– que al parecer existe un nombre secreto de Dios, y que algunos Hasidim, en busca de este nombre secreto, a veces han sacrificado a seres humanos. Las simetrías en el tiempo y en el espacio, que se ofrecen a su intuición, lo persuaden; con la ayuda de un compás y de una brújula individualiza el sitio en el que tendrá lugar el cuarto homicidio: ocurrirá en el vértice de un rombo que completará el triángulo equilátero formado por los tres primeros sitios. Lönnrot se dirige al Sur, hacia la villa laberíntica de Triste-le-Roy, entra en ella, se pierde en las remisiones ilimitadas de la penumbra, de la soledad y de los espejos. De pronto algunos hombres se lanzan sobre él; le llevan frente a Red Scharlach, un gangster cuyo hermano había hecho arrestar, tiempo atrás. Se entera de que el primer delito fue casual, que la primera frase había sido escrita por el rabino, y que la simetría de los homicidios, lejos de ser el móvil –el vértigo que habría guiado la búsqueda mágica del Tetragrámaton– constituía una trampa para atraerle a la villa triste y con proliferación de dobles, donde será asesinado. 

La cuarta letra del Nombre ha sido articulada, en una versión laica, por un Scharlach paródico. Lo que el lector descubre es que un Laberinto no es inevitablemente un dato, una estructura ontológica (penetrable por el pensamiento matemático) o la invencible causalidad que puede imponerse a la mente de algunos hombres, el motor de su fanatismo: el Laberinto puede ser un producto, una construcción hacia la cual el antagonista atrae a su adversario, y que requiere, para ser descifrado, una inteligencia no tanto matemática como estratégica. Como ya se ha dicho, toda Estrategia es la proyección de un Laberinto no como arquitectura estática, sino como una red, en la que el adversario creerá descubrir un mapa: es ésta la flexibilidad del Laberinto. Como construcción estratégica, el Laberinto es asimétrico y bifronte: puede ser su emblema la estatua de Jano, cuya presencia en la villa de Triste-le-Roy, Hillis Miller destaca, la cual sin embargo reconduce a la lógica de la simetría. 

En cambio, en el rostro de Jano, que mira en dos direcciones opuestas, deberíamos saber descubrir el desdoblamiento de lo simétrico y de lo no simétrico, el mapa que se convierte en red, el Laberinto que se vuelve Laberinto –pero solamente para uno de los antagonistas.





Arte: Rob Scharein
Diseño & Diagramación: Pachakamakin



CITAS:

[10] “Scharlach appears to be a radical skeptic” en J. Hillis Miller, Ariadne’s Thread. Story lines, 1992, Yale P New Haven and London, p. 237.
[11] Ibídem. . 

[12] P. Rosenstiehl, Labirinto, en Enciclopedia Einaudi, 8, Torino, 1979. Respecto de esta tipología Umberto Eco se engaña clamorosamente: cfr. L ’albero di Porfirio, ahora en el volumen Sugli specchi, Bompiani, pp. 357-58, donde Eco banaliza el laberinto cretense reduciéndolo al tipo unicursivo.
[13] Ibidem.
[14] Ibíd. p. 20. 

[15] Ibíd. P 29.
[16] Desprecio totalmente injustificado, si hemos de juzgar por este relato en el cual Lönnrot es absorbido inmediatamente por el Imaginario (en sentido lacaniano).
[17] J. Hillis Miller, op.cit., P 240.
[18] Ibíd., p. 242.
[19] Avatares de la tortuga, Emecé, p.149.
[20] “Die Krähen behaupten, eine einnzige Krähe könnte den Himmel zerstören. Das ist zweifellos, beweist aber nichts gegen den Himmel, denn Himmel bedeutet eben: Unmöglichkeit von Krähen”, F. Kafka, Betrachtungen über Sünde, Leid, Hoffnung und den wahren Weg, 1917/18.
[21] J. Hillis Miller, op. cit. pp. 252-253.
[22] Permítanme remitir a mi artículo C’è sempre un fuori testo, 2004.
[23] Ibíd., P 253. 
[24] “Ulises, se dice, fue hasta tal punto sagaz, como un zorro, que ni la diosa del destino (die Schicksalsgöttin) consiguió engañarlo” (F. Kafka, Das Schweigen der Sirenen, 1917).