2.22.2012

UN JUICIO Y UNA CONDENA VERGONZOSOS

Por Juan José Oppizzi


En este Febrero de 2012 el mundo ha presenciado cómo la Suprema Corte de España juzgó y condenó a una suspensión de once años al Juez Baltasar Garzón. El motivo invocado fue prevaricato, una palabra que sirvió para rechazar las escuchas ordenadas por Garzón sobre un grupo de personas encarceladas, en el marco de un caso de corrupción que involucró al Partido Popular, la neofranquista agrupación política que en este momento gobierna el país.

En realidad, la causa del juicio está centrada en otro punto, también considerado en el paquete de acusaciones: la supuesta violación de la ley de amnistía dictada tras la muerte de Francisco Franco, que impide indagar legalmente en el pasado sangriento de su régimen. Garzón había hecho lugar al pedido de algunos descendientes de víctimas de aquel período de terror para que se efectuara una investigación; las muchísimas fosas comunes detectadas, los testimonios de asesinatos masivos y la evidencia de los cientos de miles de exiliados, ameritaron que el ahora suspendido Juez considerase que aquella ley no cubría los delitos de lesa humanidad. Por su parte, el Tribunal Supremo de España opinó en contrario: es decir que, por alguna razón oculta tras argumentaciones reconciliadoras, pacificadoras y miradoras del futuro (¡Tanto sabemos los argentinos de esos argumentos hipócritas!), las trapisondas cometidas por Franco y sus verdugos no son pasibles de revisión ni –mucho menos– de condena.

Como esta cuestión tiene raíces históricas, un repasito no viene mal: a principios del siglo veinte, España estaba sumergida en una larga crisis de imperio en decadencia, que había arrancado tras la separación de las colonias de América en el siglo diecinueve. La monarquía, la nobleza y el clero católico se aferraban tenazmente al viejo orden; en tanto que crecientes movimientos sociales propugnaban el nacimiento de una república moderna. Golpes de estado, sublevaciones, derrocamientos y sucesiones de reyes, regentes y militares ocuparon el panorama peninsular hasta el año 1931, en que los republicanos triunfaron ampliamente en elecciones municipales. El último rey, Alfonso XIII, abdicó. La nueva política, encabezada por Alcalá Zamora, cambió las reglas sociales: confiscó bienes eclesiásticos, expulsó a dignatarios impertinentes, suprimió las órdenes religiosas y dio autonomía a regiones como Cataluña. 

En 1933 triunfó la derecha en las elecciones generales, lo que sirvió para intentar un retroceso en las reformas de los republicanos, pero eso provocó las sublevaciones de Asturias y Cataluña. En la represión de los rebeldes asturianos se destacó un joven militar llamado Francisco Franco, especialmente sanguinario. En 1936 hubo nuevas elecciones, esta vez ganadas por el Frente Popular (no confundir con el actual partido de gobierno), formado por socialistas y aliados de izquierda y encabezado por Manuel Azaña. El ejército de las colonias de Africa se sublevó el 17 de Julio de 1936 y un día más tarde, el de Canarias. La sublevación se tornó guerra civil. La figura en torno de la cual se aglutinaron las fuerzas fascistas fue el oscuro Francisco Franco y su facción llamada Falange. A los republicanos se les sumaron brigadas internacionales de combatientes voluntarios de ambos sexos, en su mayoría socialistas, comunistas y anarquistas, de muchas regiones del mundo –incluida la Argentina–, y el bando de Franco recibió asistencia de la Alemania de Hitler (fue célebre la mano que éste le dio con su aviación al destruir Guernica) y de la Italia de Mussolini. El 1 de abril de 1939, luego de haber muerto algo así como medio millón de personas, las tropas franquistas entraron en Madrid. 

Ahí acabó la guerra civil y arrancó la pesadilla interna. Franco, autodenominado caudillo y Generalísimo (porque General no le alcanzaba), principió a hacer de España lo que después ella fue durante cuarenta años: una oscura aldea conventual, ubicada varias centurias atrás de la cronología histórica europea. De hecho, otro medio millón de españoles murió en el proceso de venganza que siguió al encumbramiento del opaco jefe. En esa matanza debemos contabilizar las miles de personas de todas las edades que atravesaban la frontera de los Pirineos y que el inclasificable presidente francés León Blum (supuestamente socialista, aunque hay razones para dudarlo) le devolvía a los falangistas, sin escrúpulo alguno. 

No es inoportuno mencionar que el proceso de atontamiento forzoso que Franco aplicó a España contó con la inestimable colaboración de un organismo católico muy conocido: el Opus Dei. Josemaría Escrivá de Balaguer, su fundador en 1928 y su director en la época franquista, halló el mejor terreno del mundo para desarrollar sus fanáticas ideas medievales, y lo hizo de tal forma que algunos de los propios círculos de la dictadura llegaron a alarmarse y a quitarle poder (anotemos como dato valioso que este sombrío personaje fue canonizado, junto a varios de sus colaboradores, por uno de los papas más reaccionarios de los tiempos modernos: Karol Wojtyla). Europa estaba, en 1939, ya enzarzada en los tentáculos de la Segunda Guerra mundial; por lo tanto, la península ibérica se mantuvo fuera de los ojos internacionales por varios años. España, y también Portugal, quedaron en poder de un fascismo silencioso, ajeno a los movimientos expansionistas de sus delirantes colegas de Alemania e Italia. Franco y su mellizo ideológico portugués, Oliveira Salazar, pudieron dedicarse a conformar dos países oligofrénicos, sin interferencia alguna.

Cuando el mediocre hombre de El Ferrol murió, en 1975 (con un discurso de despedida según el cual había sido más bueno que San Francisco de Asís), le dejó a España cuatro legados: un quince por ciento menos de habitantes, un monumento de proporciones faraónicas llamado “El valle de los caídos” (en donde el caudillo se hizo enterrar, en una basílica cuya nave principal debió ser reducida en tamaño, porque era mayor que la de San Pedro vaticana), una colección de nobles acrecida en número y en poder, y un rey de mentón robusto y dicción e intención –luego convenientemente corregidas– poco claras.

La clase política española se apresuró a dictar la ley de amnistía que ahora le costó a Baltasar Garzón su cargo de Juez. Los considerandos de ésta hablaron de “olvido del pasado”, “reconciliación”, “construcción de una nueva España”, etc., fórmulas tan insinceras como sus mentores. Lo que realmente se buscó fue un lavado de cara para los que habían medrado bajo la sombra del caudillo y que, en el posfranquismo, tomaban las riendas del poder. Un silencio de hierro se abatió sobre el pasado español, como si el millón de muertos del período 1936-1939, las persecuciones, las torturas, las delaciones, las difamaciones, la anulación de todo criterio libre, el sometimiento a los ridículos preceptos fósiles del gobierno, simplemente no hubieran existido. Administraciones sucesivas de distinto signo estuvieron de acuerdo en ese pacto, que de manera oficial se conoció como “Pactos de la Moncloa”, y fue alabado como un ejemplo de lo que era “mirar hacia delante” y “superar los enconos”. 

Sin embargo, los franquistas más extremos consideraron que aun esa débil y no muy segura llama de la libertad era una afrenta a la memoria del Generalísimo; entonces, en un día de sesiones parlamentarias del año 1981, un General, Tejero, irrumpió revolver en mano, al frente de un grupo de sediciosos, y ocupó la sede legislativa, en tanto que en varios puntos del país se producía un intento de copamiento militar. El rey optó por apoyar al bando de los legalistas, aunque los corrillos se disputaron la duda acerca de si lo hizo por vocación democrática o porque evaluó que ese sector contaba con mayores posibilidades de ganar la pulseada (al fin y al cabo, el propio Franco lo había nombrado monarca con derecho a sucederlo en el mando). Por supuesto que la versión predominante luego fue la primera. 

Después de esa resbalada, la propaganda posfranquista se desgañitó diciendo que la represión a Tejero y sus cómplices había sido el mejor ejemplo de la vocación democrática definitiva de toda España. Pero el pasado quedó bajo candados más grandes y a nadie se le ocurrió volver sobre el tema de fosas encontradas, testimonios de matanzas o cosas de igual índole quemante.

Fue Baltasar Garzón el primero en animarse a descorrer el velo. Por eso, su condena debe llenar de indignación a todos los partidarios de la libertad y de la justicia.



2.17.2012

TRASCENDIENDO EL SALON DE LOS ESPEJOS [2/3]



Por Natasha Acimovic
Sus Artículos en ADN Omni
EL MAPEO  DE LA SIMULTANEIDAD DEL DISCURSO
Y EL TERCER ESPACIO EN EL RELATO DEL EXPERIMENTADOR

Si trasponemos la Simultaneidad del Dircurso de Henderson y el concepto Bhahba del Tercer Espacio en la Narrativa del Experimentador, y a su vez lo usamos como una lente para observar la cuestión, entonces, en las palabras de un experimentador, “los aspectos de lo invisible pueden hacerse visibles”. [19] En mi revisión de los planteamientos de Henderson y Bhabha, he renombrado este registro como el Espacio Triádico.


La construcción del yo humano-extraterrestre y su interacción con los planetarios y (o) de las inteligencias interdimensionales simultáneamente, se relacionan a través de formas externas e internas de enlace para formar lasa visiones del mundo de los experimentadores.
 
Este paradigma no es una construcción fija, sino más bien una fluctuación que revela cómo los puntos de identificación y diferenciales (o de acuerdo y de conflicto) son continuamente negociados y reapropiados a través del contacto con extraterrestres. Al igual que con el modelo de Henderson, las narraciones de los experimentadores demuestran diferencias del extraterrestre dentro de la identidad humana y diferencias humanas dentro de las percepciones de la identidad del extraterrestre. 

Cabe destacar que es a través de este lente para observar la construcción de las identidades humano-extraterrestres que podemos, en parte, mapear la evolución de la conciencia del experimentador por la comprensión de cómo deviene transformado. De hecho, son los puntos de acuerdo y de conflicto los que pueden dar lugar a los momentos de una conciencia fusionada. 

Esta forma híbrida, representativa del Espacio Triádico, no es ni humano ni no humano, tampoco extraterrestre, sino ambos simultáneamente. En ambas modalidades, oral y escrita, podemos identificar los momentos de fusión humano-extraterrestre presentes dentro del discurso. Identificando el espacio híbrido luego puede ser abordado mediante el examen de lo que se expresa en el lenguaje y otras formas visuales. 

El Espacio Triádico puede ser comprendido examinando cuando las polaridades se superponen o se disuelven, y mediante la detección de cómo las diferentes formas puede alterar el lenguaje. Este último punto puede ser abordado de múltiples maneras, pero una manera útil de pensar acerca de este espacio es como "intersticios" o espacios intermedios en los que se rompen las formas lingüísticas conocidas, tales como la telepatía, las formas simbólicas de comunicación, la "heteroglosia", conocida como "hablar en lenguas" y la aparición de lenguas extraterrestres (s). [20]

Por lo tanto, lo que es expresado en el lenguaje cuando ocurren momentos de hibridación de la conciencia, así como las diversas formas con que interrumpen el proceso del lenguaje, es claramente indicativo del  Espacio Triádico. El uso que hago de la denominación “identidad humano-extraterrestre” se despliega como un término “paraguas” y no pretende ser un paradigma reduccionista que oscurezca otras diferencias que existan entre los experimentadores, como el género y la etnia, y de hecho, la inclusión de estos aspectos pueden brindar ideas aún más constructivas.

El trabajo con experimentadores realizado por John Mack será privilegiado en este documento, ya que su obra ha producido profundos y agudos enfoques, y su método ha permitido el surgimiento de "lo menos tangible" a la superficie [21]. Estos relatos se pueden utilizar como un manual para comparar la relación con otros casos de abducción, pero con el fin de proporcionar una visión global de otros enfoques, serán también examinados.





HABITANDO EL ESPACIO DEL YO FRAGMENTADO

En esta sección voy a llamar la atención sobre cómo la conciencia múltiple  se relaciona con el despertar del yo de los experimentadores humano-extraterrestres y cómo éste frecuentemente resulta en un especie de conciencia fragmentada.

Para eso voy a establecer por qué los modelos postcoloniales son relevantes y luego voy a ubicar la noción de Posición y Desplazamiento para demostrar cómo puede ser aplicado al relato del experimentador, destacando lo que es revelado en el proceso, y luego finalizar exponiendo algunas implicaciones para la Exopolítica.

Una faceta del contactado y del experimentador del fenómeno que no es, creo, suficientemente explorado es como la manifestación de la presencia extraterrestre impacta en la construcción de la identidad humana. Un aspecto vital de ello es cómo las declaraciones realizadas por los experimentadores reflejan el estado de habitar una "conciencia dual". 

Mary Rodwell define este término como el reconocimiento por parte de los experimentadores que "una parte o un aspecto de ellos, tiene este tipo extraterrestre, mientras que el otro se siente humano" [22]. Empleando el significado que dicho término nos proporciona, tenemos un valioso punto focal para reconocer cuando los experimentadores articulan explícitamente esta condición y (o) hacen declaraciones que son indicativos de este estado. 

Sin embargo, a la luz del modelo de Henderson, un término más adecuado, tal como la conciencia múltiple, para dar cuenta de las muchas similitudes internas y externas y las diferencias encontradas al tratar con la presencia de extraterrestres, permitiría un conocimiento más en profundidad y multi-capa de la identidad emergente. 

Esto es particularmente relevante si consideramos que algunos experimentadores participan con más de una raza extraterrestre, por lo que es totalmente factible que las diferentes especies tendrían un impacto sobre la identidad humana de diversas maneras. Por lo tanto, adoptando este lente multi-capa para ver como esa identidad permite una comprensión más profunda de la surgente naturaleza ET.

Otra razón fundamental para la identificación de la manifestación de la conciencia múltiple en el enfoque de varios experimentadores a menudo revela un sentido de una identidad fragmentada como resultado de la negociación entre los yoes humano-extraterre. Esto es crucial porque este estado, entre muchos otros, demostrativos de las experiencias de encuentro con extraterrestres, se asemeja mucho a las exploradas por los teóricos del Post-colonialismo. 

Aunque la definición y el uso del Post-colonialismo como marco crítico es todavía objeto de debate hasta hoy en día, su principal preocupación es la de examinar los efectos y el legado cultural de la colonización desde el primer contacto hasta la era post-independencia. De hecho, la amplitud del Post-colonialismo como disciplina aborda áreas tan diversas como la migración, la esclavitud, contratos de trabajo, idioma, raza y género, algunas de las cuales no son fundamentalmente Post-coloniaes pero se utilizan para armar este análisis [23]. 

Como resultado de ello, los aspectos de los modelos Post-coloniales son relevantes para la narración del experimentador porque ambos exhiben el impacto de la dinámica psicosocial cuando dos o más culturas se entrecruzan en diferentes vías y es en este sentido que las similitudes y los paralelismos pueden ser detectados. 

A pesar de que este tema se encuentra fuera del alcance de la discusión de este Ensayo, su uso particular es importante en el marco de la Exopolítica en cuanto a ampliar la comprensión del fenómeno vivido por el experimentador con cuestiones como la ambivalencia, las zonas fronterizas, la bilocación, la doble conciencia y el exilio. 

El uso particular en este caso es cómo el modelo de Bilocación tiene relevancia para el experimentador de una identidad fragmentada. Por lo tanto, voy a definir este modelo y mostrar cómo éste se relaciona con el relato del experimentador.

El modelo de Bilocación pone de relieve cómo la "crisis de identidad" entra en juego a través de los intentos de desarrollar o recuperar una "identificación efectiva en la relación entre el yo y el lugar" [24]. Inherente a este concepto es la sensación de que una Bilocación ha ocurrido. 

Si adaptamos esta premisa para aplicarlas a las anotaciones de los experimentadores, entonces sus relatos a menudo incluyen la inserción de ambientes desconocidos que alteran el sentido terrestre de la ubicación, y, posteriormente, el sentido del yo. 

Además, el parámetro terrestre del sentido temporal es a menudo roto de alguna manera y la función del tiempo que falta, a menudo de relieve en el relato de los abducidos, representa sólo un aspecto en el espectro de la temporalidad. La identidad fragmentada, atribuible al atravesamiento de los yoes humano y extraterrestre, está complicada desde el momento en que el establecimiento de una relación entre el yo y el lugar es problemático. 

Esto se debe a que no hay lugar extraterrestre familiar que pueda ser totalmente identificado en relación al aspecto ET o su identidad. De hecho, el lugar con frecuencia uniforma el tapiz multifacético de la identidad, pero donde es el hogar de los experimentadores que se encuentran atrapados en el "Espacio de la Enunciación", entre la tierra y los reinos extraterrestres. 

La localización regional del extraterrestre es desconocida en gran medida y la dislocación del conocimiento de la Tierra se ve agravada por el el consenso omnipresente en la sociedad humana de que el fenómeno experimentado no tiene fundamento. 

El desplazamiento resultante, por lo tanto, contribuye al sentido de la identidad fragmentada, produce así una "alienación de la visión" y una "crisis de la propia imagen". La pregunta es, entonces, pueden los experimentadores recuperar un sentido de conexión entre el lugar y la ubicación, y si es así cómo se logra esto? En la siguiente sección destacaré algunos ejemplos de cuando los relatos  de los experimentadores demuestran esta ruptura en la identidad.

El relato de Pedro Fausto es un ejemplo de cómo el sentido del yo se fragmenta cuando se trata de negociar su experiencia de vida "en dos mundos paralelos". La crisis de identidad resulta del descubrimiento de que en él existe una parte “alienígena". Esto lleva a la "pérdida" de la "identidad" y, posteriormente, una preocupación acerca de ser removido de su "familia terrícola" [25]. Esto pone de manifiesto cómo los resultados de la identidad fragmentada, en parte, surgen a partir de una dislocación entre el yo y el lugar. 

La declaración de Joe también se parece mucho a la de Pedro, cuando describe el sentido de "lealtad dividida entre el extraterrestre y los reinos de la Tierra. Como resultado, él siente que está "traicionando a sus socios de la Tierra", y afirma: "No sé a donde pertenezco". Este sentido de conflicto, síntoma de una orpolaridad, lleva a Joe a declarar que siente se siente dividido por llevar una "vida secreta" [26]. 

Por otra parte, Pablo identifica su casa con estar en un barco. Mientras se discute el impacto de los yoes humano-extraterrestre sobre la identidad de los mismos experimentadores. Pablo observa astutamente que, "Es difícil para nosotros estar así fragmentados". Esta lucha es representativa de ser atrapados "en el medio", o en el "entre-espacio”. [27]

Del mismo modo, cuando Scott descubre su identidad ET expresa el deseo de ser "uno de ellos", y al mismo tiempo, deseando ser humano. Un punto de conflicto surge cuando señala que "no puedo ser ambos". Cuando se le pregunta por qué él responde: "Entonces jamás estoy en casa, de cualquier manera". [28] Una vez más, la ruptura entre el yo y el lugar, resulta en una identidad fragmentada.

¿Cuáles son entonces las implicaciones de la Exopolítica? Ciertamente, hay algunas diferencias obvias entre el post-colonialismo y la esfera del experimentador, pero mientras las ramificaciones de la primera pueden ser más eficazmente establecidas, la segunda presenta una paradoja ya que se trata del impacto de un paradigma extraterrestre y nada familiar. Por otra parte, esto se complica debido al rechazo a la hipótesis extraterrestre como una parte de la realidad consensuada. Una preocupación similar es explorada por los profesores Alexander Wendt y Duvall Raymond. 

Ambos examinaron el tema OVNI como un "tabú autoritario" que es producido activamente a través del mecanismo de gobierno soberano. Esta necesidad política propagada por la unión de la ciencia y el Estado, aun cuando este pacto forma un algo un tanto incómodo, garantiza la estabilidad de la misma. Sostienen que, dado que el asunto OVNI incluye la posibilidad de los extraterrestres como una hipótesis plausible, entonces la soberanía moderna se enfrenta a una "amenaza física y ontológica" a ser controlada.

Yo sugeriría que si esto es cierto para el tema OVNI, entonces esto lo es aún más en lo que respecta a las cuestiones inter-dimensionales y (o) de inteligencias extraplanetarias interactuando con los ciudadanos humanos de la Tierra. En consecuencia, el asunto OVNI representa una especie de trampa doble ya que para revelar la primera daría lugar a un cuestionamiento de este último, y es este sitio en particular que plantea "las amenazas ontológicas a la identidad o al ser social". [29]

Posteriormente, si la dinámica psicosocial de las experiencias permite similitudes con los identificados por los teóricos postcoloniales, entonces es un imperativo político para la Exopolítica explorar más a fondo por una serie de razones importantes. En primer lugar, a un lado del marco psicológico utilizado por John Mack y otros para dar cuenta de la validez del fenómeno de las abducciones y contactados, tenemos un marco psicosocial comparativo que da más peso a la cuestión al mostrar que el impacto de la presencia extraterrestre construye estados de ser que son representativos de cómo múltiples culturas humanas se cruzan. 

En segundo lugar, es éticamente imperativo para la Exopolítica hacerlo. Cuando se deja a los escépticos y a las autoridades científicas examinar una de estas zonas, y en este punto en particular me refiero a cómo Wendt y Duvall situan a los escépticos y a la ciencia como fuente de autoridad, entonces aparece el tipo de análisis que es representativo de El tratamiento del Dr. Marcos Newbrook, como una especie de bromista interplanetario o disidentes dirigidos a confundir la aplicación de las modalidades lingüístico científico autoritarias a través de su uso de los idiomas extraterrestres. [30]

Huelga decir que si la Exopolítica como disciplina no se aventura más en el territorio de la academia para reapropiarse de los sitios que son fundamentales para una comprensión más profunda de la ETH entonces aquellos que hablan con autoridad soberana serán capaces de mantener la "epistemología de la [OVNI] la ignorancia". [31] En el proceso, el Estado moderno es capaz de sostener este discurso públio que, usando las palabras de Mark Newbrook, "el balance de probabilidades" en relación con la ETH “no merecen una atención focalizada". [32]

En tercer lugar, el imperativo ético es que se trata de que ellos mismos son experimentadores que se quedan para hacer frente a las consecuencias psicológicas de la maquinaría de la soberanía, y para qué es la Exopolítica, si no un sitio de resistencia y un discurso contracultural?



[Continuará...]


 Trascendiendo el Salón de los Espejos [3/3]

Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Portada: Pachakamakin



CITAS:

[19] John Mack, Passport to the Cosmos: Human Transfromation and Alien Encounters (London, USA: Thorsons), 160.  
[20] Henderson, 22-23.
[21] Mary Rodwell, Awakening: How Extraterrestrial Contact Can Transform Your Life (UK: New Mind Publishers), 276.
[22] Mary Rodwell, Awakening, 228. 
[23] Bill Ashcroft, Gareth Griffiths, and Helen Tiffin, eds., The Post Colonial Studies Reader (USA, Canada: Routledge, 1995), 2.
[24] Bill Ashcroft, Gareth Griffiths, and Helen Tiffin, eds., The Empire Writes Back: Theory and Practice in Post-Colonial Literatures (USA, Canada: Routledge, 2002, 8-9.     
[25] Mack, Abduction, 320-328.
[26] Mack, Abduction, 181-184.
[27] Mack, Abduction, 225-229.
[28] Mack, Abduction, 102-103.