1.30.2012

CONQUISTANDO LA EXPERIENCIA



VALLE DE LILMACHI, CHILE
PARCELA DE NOOSFERA
[Primera Semana]

"Conquista Estando En La Experiencia" esto es lo que vibro en mis pensamientos en estos primeros días aquí en el Valle de Lilmachi. Podría decirse que nada sencillo por las costumbres que arrastramos aunque posible por el lugar en donde hoy estoy ...

Después de haber pasado por un periodo en el cual pude vivir sin horarios de entrada y salida, de haber palpado la libertad de elegir en qué momento hacer las cosas. Después de ver lo que me permito hasta ahora de mí misma ver. Observo la resaca que se trae de años de rutina de acción desmedida con sentido ajeno. Puedo ver como un sistema creado para someter entra en nuestras vidas con el ímpetu del "esto es todo". Y se instala con la sutileza de quien sabe lo que hace en quien, aun, no sabe qué hacer de sí.

Esto podría ser simple de ver, aunque quizás difícil de manejar. Imagino que cuando uno nace, trae consigo el entusiasmo de vivir y explorar, experimentando cada sensación que se presenta como si fuera la única . Viajo por esa línea a ese momento, y puedo ver como cada actitud, cada palabra permisiva o no, se instala sin preguntar. Y seguramente el entorno principal de mi niñez, mis padres, pensaron que hacían lo correcto, y sin darse cuenta trasladaron ideas de cómo vivir. Y así, cada experiencia deja de serlo durante el tiempo que uno pensaba que eso era su propia vida. Se ve tremendo y gracioso al mismo tiempo.

Recuerdo el momento en que la realidad impropia se desvanece por primera vez. Uno comienza a ver ideas estrellándose contra el piso, una tras otra, hasta bajar el primer telón. Es imparable y al mismo tiempo es una gracia que la vida nos otorga cuando esto sucede. Darse cuenta de que hasta ese momento uno se la pasó en el asiento trasero del vehículo, y el conductor lleva el nombre de esas ideas que someten la libertad. Lleva las cadenas del no saber quién uno es, sabiéndolo. Y al mismo tiempo, lleva la llave que abre el candado de la limitación. Lo posible de quien sabe que la obra de la vida es propia y se estrena día a día en el teatro de la libertad. Lleva los rostros de todo cuanto nos dijeron, cubriendo lo que no nos dijeron nunca, quien uno es. Y esta adivinanza deja de serlo cuando uno se atreve a manejar su propia vida. Y el azar desaparece con la caída del primer telón.

Sin embargo, el haber estado expuesta a estas ideas durante tanto tiempo, creó hábitos que intentan inmiscuirse sutilmente una y otra vez. Y desde donde hoy me sitúo habiendo transcurrido casi un año de mi elección de independencia individua, por así decirlo. Puedo ver rondando los pensamientos de la obligación de hacer por hacer, para ser.

Aquí donde hoy estoy compartiendo mi vida, en esta parcela, voy caminando la libertad y al mismo tiempo observo en mí la costumbre de la falta de ella. No obstante esto, ella se expresa en cada espacio dándome la posibilidad de soltar cada eslabón de la cadena de viejas ideas, y sin pedir permiso respiro el aire de poder elegir, y más aun, respiro la posibilidad de darme cuenta de qué me pertenece realmente y qué no.

Solo llevo una semana en esta estación, como diría un amigo que vive en ella, y lo intenso de la experiencia, esta llevándome a la profunda avenida de creencias. En donde el semáforo del observador se enciende en el momento oportuno, y dice, detente, respira, observa y elige. Parece algo simple, sin embargo, en el convivir con la familia que aquí vive, es cuando descubro mis limitaciones. Es cuando encuentro que necesito soltar. Y por ventaja humana, el cuerpo sabe como acompañar este momento.

Estos últimos días pude ver como los pensamientos que no coinciden con la realidad que hoy vivo salen expulsados por mi cuerpo de la manera posible que el encuentra. Incluso, cada noche al irme a descansar a la habitación, lo percibí. Al cerrar los ojos, veo una trama profunda que no me pertenece, sin embargo está; el miedo a la incertidumbre que genera el no formar parte de la rutina establecida por un sistema de ideas confusas llamadas realidad única. Y al despertar, luego de haber permanecido ahí contenida por el lugar, descubro que eso forma parte del lastre de lo que ya fue. Que mas allá de permanecer esa vivencia en el pasado, por darle un lugar en esta historia, aun intenta picotear el plato del presente. Sin embargo, esta experiencia que hoy vivo, adonde hoy estoy, hace posible que uno esté atento a ver como estas larvas añejas saltan como mosca en la leche en este valle. Algo así, como el aliado perfecto para la evolución, si uno lo elige.

Hoy es sábado, y aquí se está por compartir un Temazcal de los Ocho Soles, y sé, más allá de que nadie dice qué hace, que el lugar y quienes aquí viven fueron acompañándome a este momento durante esta semana. Pero esto, no es una tarea designada, sino más bien, es la realidad que aquí se vive. Entrar en este espacio, es comprometerse con él y con uno, es entregarse con respeto a la vida cotidiana que aquí se lleva. Sabiendo que nada de lo que sucede, es porque sí. Que cada palabra tiene un sentido renovador en sí misma, un sentido responsable con propósito de evolución.

Aquí, se sabe para que se pronuncian las palabras, y quienes las pronuncian no siguen una doctrina, sino más bien, siguen su experiencia y la comparten en cada momento del día.

Llegó ahora el momento de reencontrarme, con lo que tiempo atrás integró un cambio de conciencia para mi vida. Ese momento, que finalizó con un Temazcal, hoy se recrea con un inicio en un Temazcal. Lo que continúa, no está escrito en palabras aun, ya que para esto la experiencia necesita la vivencia. Y esta es mi elección y, más aun, es lo que alimenta la motivación de poder compartir lo que realmente vivo.

Ahora me inclino frente a la puerta del útero de esta tierra, El Temazcal, La nave del tiempo de la creación!