6.19.2011

SANGRE POR VOTOS

Por Gilad Atzmon




Con el fin de entender la última devastadora expedición israelí en Gaza uno debe comprender profundamente la identidad israelí y su odio inherente hacia cualquiera que no sea judío y hacia los árabes en particular. Este odio está impregnado en el plan de estudios, que es predicado por los dirigentes políticos e implícito en sus actos, y es transmitido por personalidades de la Cultura, incluso dentro de la denominada “izquierda israelí”. 


Crecí en Israel en la década de 1970. La gente de mi generación son actualmente líderes en el ejército, la Política, la Economía, la Universidad y las Artes. Fuimos entrenados para creer que unas semanas antes de unirme a las fuerzas armadas en la década de 1980, el General Rafael Eitan, el jefe del militar en ese momento, anunció que los "árabes fueron reventados como cucarachas en una botella". Se salió con la suya, y también con el asesinato de miles de civiles libaneses en la primera guerra del Líbano. En una palabra, los israelíes logran salirse con la suya. 

Por suerte, y por razones que aun están mucho más allá de mi comprensión, en determinado momento me desperté de esa ensoñación hebraica En algún punto me fui del estado judío y evadí ser un judío que sembraba el odio. Me había convertido en un adversario del estado judío y cualquier otra forma de la política judía. Sin embargo, estoy totalmente convencido de que es mi obligación primordial informar a todo ser que esté dispuesto a escuchar acerca de lo que nos enfrentamos. 

Aunque el propósito central del Sionismo era transformar Judíos para "darles un estado propio" y hacer de ellos gente como la de cualquier otro pueblo, ha fracasado miserablemente. La barbarie israelí que vimos esta semana y muchas veces antes ha ido mucho más allá de la bestialidad. Se trata de matar por el placer de matar. Y es indiscriminado. 

Pocas personas en Occidente son conscientes del hecho devastador de que matar a los árabes y los palestinos, en particular, es una muy efectiva receta política. Los israelíes son de hecho un pueblo confundido. Por mucho que insista en verse a sí mismo como una nación de “buscadores de shalom”, sino que también les encanta ser dirigidos por políticos con asombrosos records de actividad asesina. Tanto si se trata de Sharon, Rabin, Begin, Shamir o Ben Gurion, los israelíes aman a sus íderes "democráticamente elegidos" para ser beligerantes halcones con las manos chorreando sangre y respaldados por un sólido historial de crímenes contra la humanidad. 

Estamos a semanas de las elecciones en Israel y parece que ambos candidatos a primer ministro, por parte de Kadima y del Partido del Trabajo, el Ministro de Relaciones Exteriores Tzipi livni y el Ministro de Defensa, Ehud Barak, están muy a la zaga del candidato del Likud, el notorio halcón Benjamin «Bibi» Netanyahu. Livni y Barak necesitan su pequeña guerra. Ellos deberán demostrar a los israelíes que saben cómo organizar una masacre en masa. Tanto Livni y Barak tienen que proporcionar el votante israelí alguna exhibición real de matanza devastadora, Solo entonces los israelíes confiaran en su liderazgo. 

Esta es su única chance contra Netanyahu. Al parecer, Livni y Barak está lanzando toneladas de bombas sobre la población civil palestina, escuelas y hospitales, porque esto es exactamente lo que los israelíes quieren ver. Desafortunadamente, los israelíes no son conocidos por la misericordia y la gracia. En cambio, son apaciguados por las represalias y la venganza, son festejados con su brutalidad. Cuando el ex comandante de la Fuerza Aérea, Dan Halutz, se le preguntó cómo se siente al dejar caer una bomba en un barrio densamente poblado de Gaza. Su respuesta fue breve y precisa: «Se siente como un golpe de luz sobre el ala derecha», dijo. 

La frialdad de Halutz, su actitud asesina, fue suficiente para promocionarle poco después un ascenso a jefe de las Fuerzas Armadas. Fue el general Halutz quien lideró al ejército israelí a la Segunda Guerra del Líbano y fue el mismo hombre quien perpetró la destrucción de la infraestructura de ese país y gran parte de Beirut.

Al parecer, en la política israelí sangre árabe se traduce en votos. Evidentemente, sería muy razonable culpar a Livni, Barak y al jefe las actuales Fuerzas Armadas del Estado Mayor, Gabriel Askhenazi, de asesinato en primer grado, crímenes de lesa humanidad y violaciones evidentes de los Convenios de Ginebra. Pero sería mucho más significativo a tener en cuenta que Israel es una “democracia”. Livni, Barak y Askhenazi están dando al pueblo israelí lo que quieren: se llama sangre árabe y debe suministrarse en grandes cantidades. 

Esta práctica repetitiva y asesina, conducida por estos políticos, habla sobre el pueblo israelí en su conjunto y no sólo de unos pocos políticos y generales. Estamos tratando con una sociedad bárbara que se ha impulsado políticamente por su sed de sangre y sus inclinaciones letales. No debe haber ningún error: no hay lugar para estas personas entre las naciones civilizadas. Por qué los israelíes están alejados de cualquier noción de humanismo es una gran pregunta. Los humanistas generosos e ingenuos como nosotros pueden argumentar que la Shoah, el Holocausto, dejó una gran cicatriz en el alma de Israel. 

Esto puede explicar por qué los israelíes cultivan obsesivamente ese recuerdo muy contentos con el apoyo de sus hermanos y hermanas de la Diáspora. Los israelíes dicen que "nunca más" y lo que quieren decir es que Auschwitz no se repita. Esto, de alguna manera, los habilita a castigar a los palestinos por los crímenes cometidos por los nazis. Sin embargo, los realistas tenemos que admitir que matando es como los israelíes interpretan el significado de ser judío. Muchos de nosotros venimos a descubrir que no hay alternativa humanista en el sistema de valores hebreo para sustituir el asesinato.

El Estado judío está ahí para demostrar que la autonomía nacional judía es un concepto inhumano. Crecí en Israel después de 1967 Me crié en la estela de la victoria mítica de Israel. Fuimos entrenados para adorar al "israelí que dispara desde la cadera", el grupo comando que dispara su rifle Uzi automática en la dirección de los árabes y logra ganar contra cuatro ejércitos en solo seis días. 

Que me haya llevado dos décadas es quizá demasiado tiempo para comprender que los israelíes que "disparan desde la cadera" eran en realidad los maestros de la matanza indiscriminada. Barak fue uno de los héroes de 1967 él era un maestro asesino indiscriminado. Al parecer, el gabinete israelí acaba de aprobar su plan para la mayor incursión en Gaza desde 1967. Livni es más o menos de mi edad y, como sabemos por las noticias, ella ha internalizado el mensaje: ahora tiene la acumulación de las credenciales necesarias para ser considerada una asesina indiscriminada. Tanto Barak y Livni están llevando a Israel y Palestina hacia una campaña electoral de la masacre. Sangre árabe y palestina es el combustible de la política israelí. 

Pensé que se podría advertirles a Livni y Barak que eso no va a ayudarlos en las urnas. Netanyahu es un halcón real, auténtico. Él no tiene que pretender ser un asesino, y tanto como yo lo desprecio, aún tiene que llevar a Israel a una guerra. Es probable que él entienda mejor que nadie de qué se trata el poder de la disuasión...



6.14.2011

LA DEFENSA FISHER

Por Garry Kasparov


Me resultaría imposible hablar de forma desapasionada sobre Bobby Fischer por más que lo intentara. Nací el año que logró un puntaje perfecto en el campeonato de los Estados Unidos de 1963: once victorias, sin derrotas ni empates. En ese momento tenía apenas veinte años, pero hacía años que era evidente que estaba destinado a convertirse en una figura legendaria.

Su libro Mis 60 partidas memorables fue una de mis primeras y más preciadas posesiones de Ajedrez. Cuando Fischer tomó la corona mundial de manos de mi compatriota Boris Spassky en 1972, yo ya jugaba y seguía cada movimiento que llegaba de Reykjavik. El estadounidense había aplastado a otros dos grandes maestros soviéticos en su camino al título, pero en la URSS había muchos que admiraban en silencio su desenvoltura y su asombroso talento.

Soñaba con jugar con Fischer algún día, y terminamos por competir tiempo después, si bien en los libros de historia y no tablero de por medio. Abandonó el Ajedrez competitivo en 1975 y se alejó del título que tanto había codiciado toda su vida.

Pasaron diez años más antes de que yo recibiera el título de manos del sucesor de Fischer, Anatoly Karpov, pero rara vez un entrevistador perdía la oportunidad de ponerme por delante el nombre de Fischer. “¿Le ganaría a Fischer?” “¿Jugaría con Fischer si éste volviera?” “¿Sabe dónde está Bobby Fischer?” En ocasiones sentía que estaba jugando una partida contra un fantasma. Nadie sabía dónde estaba Fischer ni si, dado que seguía siendo el ajedrecista más famoso del mundo, pensaba en un regreso.

Después de todo, en 1985 tenía cuarenta y dos años y aún era mucho más joven que dos de los jugadores que yo acababa de enfrentar en las instancias de calificación para el Campeonato Mundial. Pero trece años lejos del tablero es mucho tiempo. En cuanto a enfrentarlo, supongo que me habría gustado tener la oportunidad, y lo decía, ¿Pero cómo se puede jugar con un mito? Tenía que preocuparme por Karpov, que no era ningún fantasma. El Ajedrez había seguido adelante sin el gran Bobby, por más que muchos ajedrecistas no lo habían hecho.

Por lo tanto, fue toda una sorpresa ver reaparecer al Bobby Fischer de carne y hueso en 1992, a lo que le siguió la primera partida de Ajedrez de Fischer en veinte años, a la que a su vez le siguieron otras veintinueve. Fischer abandonó su exilio autoimpuesto atraído por la oportunidad de enfrentar a su viejo rival, Spassky, en el vigésimo aniversario de su encuentro por el campeonato mundial, así como por un premio de cinco millones de dólares. Fue así que un Fischer gordo y barbudo apareció ante el mundo en un balneario de Yugoslavia, un país en proceso de cruenta división.

Las circunstancias eran bizarras. El retorno súbito, el trasfondo de la guerra, un oscuro banquero y traficante de armas como sponsor. Pero ¡Era Fischer! No se podía creer. El Ajedrez desplegado por Fischer y Spassky en Svefi Stefan y Belgrado fue, previsiblemente, descuidado, aunque hubo unos pocos flashes de la vieja brillantez de Bobby. 

Pero, ¿Era realmente un regreso, o desaparecería tan pronto como había aparecido? ¿Y cómo entender las extrañas cosas que Fischer hacía en las conferencias de prensa? ¿El gran campeón norteamericano escupía sobre un cable del gobierno de los Estados Unidos? ¿Decía que no había jugado en veinte años porque había sido “puesto en la lista negra… por el judaísmo mundial”? ¿Acusaba a Karpov y a mí de haber arreglado nuestros juegos? Uno tenía que mirar hacia otro lado, pero no podía.

Aún en su mejor momento había preocupación por la estabilidad de Fischer, a lo largo de una vida de estallidos y provocaciones. Luego, estaban las historias de sus dos décadas fuera del tablero, rumores que de algún modo habían circulado por el mundo del Ajedrez. Que había empobrecido, que se había vuelto un fanático religioso, que repartía literatura antisemita en las calles de Los Angeles.

Parecía todo demasiado fantástico, demasiado en línea con todas las historias sobre cómo el ajedrez vuelve loca a la gente –o cómo la gente loca juega al Ajedrez— que han encontrado tan buen lugar en la literatura. Una cosa era cierta: las viejas preguntas sobre Fischer volvían con vida nueva. Empecé a recibir llamados antes de que Fischer moviera siquiera un peón, y terminamos teniendo un diálogo bizarro a través de la prensa, a medida que los periodistas derivaban las respuestas de uno al otro. Mientras me llamaba tramposo y mentiroso repetidamente en las conferencias de prensa, Fischer decía que el primer obstáculo para jugar un match contra mí era que le debían al menos 100.000 dólares en derechos por la edición soviética de su libro. Qué ironico que su obra maestra, My 60 Memorable Games, una gran influencia en mi juego, fuera presentado como tema de conflicto.

A la distancia, puede que fuera una compensación kármica, dado que era Fischer quien, ahora, tenía que lidiar con incontables preguntas sobre la posibilidad de jugar conmigo. Pero al menos todo el mundo sabía dónde estaba yo, ¿Y qué podía decir yo sino que por supuesto jugaría con él? Nunca creí que ocurriera, en especial porque Fischer, que todavía se llamaba a sí mismo Campeón Mundial, nunca habría pasado el riguroso entrenamiento y los eventos preparatorios que requiere semejante encuentro competitivo.

Según resultó, Fischer no jugó de nuevo después de vencer a Spassky en aquel match de 1992. El juego de Fischer estaba oxidado y él sonaba perturbado, pero en el Ajedrez siempre había visto claro y había sido honesto consigo mismo. El entendía que ya no podía conquistar el Olimpo del Ajedrez. Pero el fantasma había renovado su licencia para acosarnos durante algún tiempo. Fischer fue tema de tapa algunas veces más, después de eso.

El 11 de Septiembre, su obscena tirada celebrando los ataques (contra las Torres Gemelas en Nueva York) fue difundida en una radio de Filipinas y luego recorrió el mundo por Internet. En Julio de 2004, fue arrestado en Japón por tener un pasaporte inválido y fue detenido durante ocho meses, hasta que se le concedió la ciudadanía islandesa como una forma de sacarlo del cautiverio (Fischer había sido un fugitivo de la ley en los Estados Unidos desde que jugó en Yugoslavia en 1992, porque ésta se hallaba bajo sanciones de la ONU en ese momento. En una conferencia de prensa antes del match, Fischer escupió sobre un cable del gobierno de George H.W. Bush en el que se le advertía que no jugara. Pero había viajado amplia y libremente fuera de los Estados Unidos durante una docena de años y su detención en Japón lo sorprendió tanto como a todos).

Entonces, el 17 de Enero de 2008, murió en Reykjavík después de una larga enfermedad cuyo tratamiento había rehusado. Aún esto parecía de algún modo típico de Fischer, quien creció jugando Ajedrez contra sí mismo, dado que no tenía a nadie más con quien jugar. Había luchado hasta el final y se había demostrado como su más peligroso oponente.

Las extraordinarias vida y personalidad de Fischer producirán, seguramente, incontables libros y probablemente películas y tesis doctorales. Pero hay pocas dudas de que ninguno de los autores de esas obras futuras estará más calificado para escribir sobre Bobby Fischer que Frank Brady. Relación cercana del joven Fischer, él mismo una “persona del Ajedrez” (como las llamamos), así como un experimentado biógrafo, Brady escribió también la primera y la única biografía sustancial sobre él: Bobby Fischer: Profile of a Prodigy (1965, edición revisada en 1973).

Es difícil imaginar un tema más difícil que Bobby Fischer para ser expuesto de modo riguroso y neutral. Era un solitario que no confiaba en persona alguna. Su carisma atraía tanto a cholulos maravillados como a críticos despreciativos.

Fischer tenía opiniones fuertes de la clase que tiende a crear sentimientos igualmente categóricos en aquellos que lo conocían –y en aquellos que no. Tuvo una familia muy pequeña y tanto su madre, Regina Fischer, como su hermana mayor, Joan Targ, han fallecido. La inaccesibilidad general de Fischer también provocó incontables rumores y mentiras sobre él, convirtiendo la tarea del biógrafo en un desafío.

Con todo eso en mente, el libro de Brady es un acto de equilibrio impresionante y un gran logro. Aún antes de abrir el libro, no hay razón para dudar de que Brady apreciaba a Bobby Fischer y que tiene un interés como amigo así como fan en en el héroe norteamericano del Ajedrez. Pero hay pocos rastros obvios de ello en Endgame, que no vacila en presentar los lados más oscuros del carácter de Fischer sin pretender juzgarlos o diagnosticarlos. El resultado es una oportunidad para el lector de sopesar la evidencia y llegar a sus propias conclusiones –o evitar completamente el juicio y simplemente disfrutar de leer una historia de ascenso y caída que tiene no pocas afinidades con la tragedia griega.

Una imprecisión que es algo más que una exageración dramática ocurre cuando Brady dice que Fischer no era consciente que su oponente soviético en la Olimpíada de Varna en 1962, el gran campeón mundial Mikhail Botvinnik, había recibido ayuda en el análisis de una partida pospuesta (Ndr: en el Ajedrez profesional, después de 40 movidas, se puede interrumpir el partido a pedido de uno de los dos jugadores y se prosigue otro día; esto da chances a los jugadores de analizar con más tiempo las posibles variantes del juego en la continuación). La costumbre soviética (Ndr: de que unos jugadores del equipo ayudaran a otros en el análisis) era ampliamente conocida y, en este caso, era más natural, dado que era una competencia por equipos. No es posible que Fischer no hubiera sabido que esto era lo que ocurría.


Empezar por el final parece lo más natural dado que es allí donde más se han mezclado realidad y ficción en el pasado. ¿Por qué, cómo, pudo Bobby Fischer, que amaba el Ajedrez y sólo el Ajedrez más que nadie antes o después, abandonar el juego tan pronto como conquistó el título? No se trataba de una estrella tratando de marcharse cuando estaba en la cima; Fischer no tenía planes de retirarse. Tenía 29 años y estaba en su mejor momento, y finalmente tenía la fama y la fortuna que siempre supo que merecía.

Fischer regresó de vencer a Spassky en Reykjavík—El Match del Siglo— como campeón mundial, estrella mediática y condecorado combatiente de la Guerra Fría. Se desplegaron ofertas sin precedentes de millones de dólares y acuerdos publicitarios, básicamente cualquier cosa en la que él estuviera dispuesto a poner su nombre o su cara. Con escasas excepciones, rechazó todo.

Hay que tener en cuenta que el mundo del Ajedrez de la era anterior a Fischer era risiblemente pobre aún para los modestos estándares de hoy. Las estrellas soviéticas eran subsidiadas por el Estado, pero en el resto del mundo la idea de vivir solamente de jugar al Ajedrez era un sueño. Cuando Fischer dominó el torneo de Estocolmo de 1962, una pesada calificación de cinco semanas en el ciclo para el campeonato mundial, su premio fue de 750 dólares.

Por supuesto, fue el mismo Fischer quien cambió la situación, y todo jugador de Ajedrez posterior debe agradecerle por sus incansables esfuerzos para obtener para el Ajedrez el respecto y la recompensa que él sentía que merecía. Se ganó el apodo que Spassky le dio: “el presidente honorario de nuestro sindicato”. Estos esfuerzos significaron que era, a menudo, la peor pesadilla del organizador de un evento, pero esto no era asunto de Bobby. Diez años después de Estocolmo, la bolsa para el Campeonato Mundial de 1972 entre Fischer y Spassky fue la astronómica cifra de 250.000 dólares, más acuerdos colaterales para recibir una parte de los derechos de televisación.

Es apenas exagerado decir que el impacto de Fischer en el mundo del Ajedrez fue tan grande en términos financieros como en el tablero. El campeonato del mundo se convirtió en una mercancía caliente y, como sabemos, el dinero manda. Los torneos de Ajedrez y los jugadores adquirieron una nueva respetabilidad, aunque no todo sobrevivió al propio Fischer. Mi serie épica de matches contra Anatoly Karpov de 1985 a 1990 avivaron las llamas del sponsoreo hasta convertirlas en un incendio –no sólo íbamos a jugar por una más grande gloria soviética ahora que sabíamos que había millones de dólares por ganar. Habíamos aprendido de Fischer más que puro Ajedrez. El match del campeonato del mundo del año pasado, en el cual Viswanathan Anand de India defendió su título contra Veselin Topalov de Bulgaria en Sofia, tenía una bolsa de alrededor de tres millones de dólares, a pesar de no contar con publicidad real alguna fuera del mundo del Ajedrez. Más allá de las federaciones corruptas y de la falta de una organización coherente entre ellos, los principales jugadores de hoy ganan bastante bien sin tener que, además, enseñar o escribir libros mientras intentan, al mismo tiempo, trabajar en su propio Ajedrez.

Joven, famoso, rico y en la cima del mundo, Fischer se tomó primero algún tiempo libre. Luego, un poco más; luego, más. Los grandes torneos eran relativamente escasos por entonces, y no sorprendió a nadie que Fischer no jugara durante el primer año posterior a obtener el título. Pero ¿el segundo año? El ciclo de tres años del campeonato del mundo, manejado por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), ya estaba en marcha para definir al hombre que desafiaría a Fischer en 1975. Obviamente, no podía esperar hasta entonces para jugar su primer partida después de derrotar a Spassky.

Pero eso fue exactamente lo que hizo. Mucho antes de que esos tres años acabaran, sin embargo, ya tenían lugar las discusiones acerca del formato del match del campeonato mundial de 1975. Sin sorpresas para nadie, Fischer tenía muchas ideas firmes sobre cómo se debía manejar el evento, incluyendo volver al viejo sistema de no limitar el número de partidas. Como con muchos otros de los eternos debates del mundo ajedrecístico sobre Fischer, Brady hace piadosamente corta esta larga historia, dejando al lector decidir si las demandas de Fischer eran o no extremas, pero la justa o descaradamente egoísta FIDE no cedió en todo y para Fischer era todo o nada. Al final, renunció al título.

Esta desconcertante noticia desató uno de las mayores brotes de psicoanálisis in absentia que el mundo haya visto jamás. ¿Por qué no jugaba? ¿Creía tan firmemente que sus sistema para el campeonato era el único correcto que estaba dispuesto a entregar el título? ¿Había sido todo un bluff, una estratagema para ganar una ventaja o más dinero? ¿Siquiera sabía él por qué?

Una teoría que no fue oída mucha era que Fischer podía haber estado más que un poco nervioso acerca del desafiante, el líder de la nueva generación, Anatoly Karpov, de 23 años. De hecho, cuando propuse esta posibilidad en mi libro de 2004 sobre Fischer, My Great Predecessors Part IV, la respuesta hostil fue abrumadora. No se trataba de meras protestas de los fans de Fischer diciendo que había calumniado a su héroe. Hay gran cantidad de evidencia para argumentar que Fischer era el favorito por lejos en el match, si hubiese tenido lugar. Esto incluye el testimonio del propio Karpov, quien dijo que Fischer era el favorito y más tarde estimó sus personales chances de victoria en un 40 por ciento.

No sostengo que Karpov hubiera sido el favorito, ni que fuera mejor jugador que Fischer en 1975. Pero sí creo que hay un fuerte caso circunstancial de que Fischer tenía buenas razones para no apreciar lo que vio de su retador. Hay que recordar que Fischer no había jugado una partida seria de Ajedrez en tres años. Esto explica por qué insistía en un match de longitud ilimitada, jugada hasta que uno de los dos jugadores alcanzara diez victorias. Dado que las tablas (empates) predominan en el más alto nivel, un match de ese tipo habría durado probablemente muchos meses, dando a Fischer tiempo para desentumecerse y probar a Karpov, a quien nunca había enfrentado.

Karpov era el producto líder de una nueva generación que Fischer había creado. Tenía un enfoque distinto al de todos los demás jugadores que Fischer había derrotado en su marcha hacia el título y él tenía poca experiencia lidiando con esta nueva especie. En las eliminatorias, Karpov había aplastado a Spassky y luego derrotado a otro bastión de la vieja generación, Viktor Korchnoi. Puedo imaginar a Fischer revisando las partidas de esos encuentros, especialmente el juego meticuloso de Karpov y su mano firme contra Spassky, y empezando a sentir algunas dudas.

Frank Brady descarta esta posibilidad rápidamente, quizás con justicia, dado que no hay forma de que sepamos alguna vez qué había en la cabeza de Fischer o, más desgraciadamente, que podría haber ocurrido si el match Fischer-Karpov hubiera tenido lugar. Pero me sorprendió leer que hubo contemporáneos que atribuyeron la no realización del encuentro puramente a los temores de Fischer. Brady cita al columnista de Ajedrez del New York Times, Robert Byrne, quien escribió un artículo titulado: El temor de Bobby Fischer a la caída, justo unos pocos días después de que Karpov recibiera el título. Byrne no mencionaba a Karpov como amenaza –dice que no habría tenido chance alguna–, pero señaló que Fischer siempre había tomado grandes precauciones contra la derrota, al punto de declinar del mismo modo la participación en otros eventos cuando sentía que demasiado quedaba librado al azar.

La refutación de Brady erra el punto: “Lo que todos parecían olvidar era que, sobre el tablero, Bobby no temía a nadie”. ¡Sí, una vez en el tablero, él estaba bien! Donde Fischer tenía sus grandes crisis de confianza era siempre antes de llegar al tablero, antes de subir al avión. El perfeccionismo de Fischer, su absoluta creencia en que no podía fallar, no le permitía poner esa perfección en riesgo. Y en Karpov, no tengo dudas, especialmente después de un corte de tres años, Fischer vio un riesgo significativo.

Uno de los incontables debates sin fin acerca de Fischer era si sus excesos eran producto de un alma desequilibrada pero sincera, o una extensión de su omnívoro impulso de conquista. Fischer tenía principios firmes, pero el depredador que había en él era bien consciente del efecto que sus actitudes y comportamientos tenían sobre sus oponentes. En 1972, el caballeresco Boris Spassky no estaba preparado para lidiar con las dilaciones sin fin de Fischer y las quejas, y jugó muy por debajo de su nivel normal.

Karpov, por su parte, había vencido a Spassky convincentemente en 1974 sin ningún ardid. Se puede sostener un buen caso con el hecho de que el match con Spassky fue uno de los mayores esfuerzos de Karpov y que Fischer no habrá dejado de advertir la calidad de su retador. Los matices de la vida real a menudo desconcertaban a Fischer, pero siempre veía muy claramente en blanco y negro. Junto con su juego moderno, Fischer habrá visto a un joven duro que no tenía ninguna de las nociones románticas de la generación más vieja y que no se descolocaría por las demostraciones fuera del tablero (Todos los informes dicen que Fischer era escrupulosamente correcto en el tablero). Sin importar cuán sincero Fischer pueda haber sido acerca de sus quejas –condiciones de juego, modales del oponente y, siempre, dinero–, eran tan parte de su repertorio como la Defensa Siciliana.

La debacle de la renuncia de Fischer llevó a otra pregunta sin respuesta. ¿Habría jugado Fischer si la FIDE hubiera cedido a todas sus demandas? La FIDE había aceptado todas sus condiciones excepto una: que si el match quedara empatado 9–9, Fischer mantendría el título. Esto significaba que el retador tenía que vencer al menos 10–8, una ventaja sustancial para el campeón. Si la FIDE hubiera accedido y Fischer hubiera aparecido con más demandas, se podría haber cerrado el caso de buena fe. En cambio, nos perdimos el que podría haber sido uno de los más grandes matches de la historia y deberemos preguntarnos eternamente qué hubiera hecho Fischer. Bajo esa luz, 10–8 apenas parece tan gran desventaja.

Irónicamente, después de que Fischer saliera de la escena, la FIDE implementó algunas de sus sugerencias, incluyendo el match ilimitado. Karpov recibió también la protección de la cláusula de revancha, que le dio al menos una ventaja tan grande como la que Fischer había exigido. El absurdo de un match ilimitado sólo se demostró de forma concluyente cuando Karpov y yo nos batimos durante el record de 48 partidas a lo largo de 152 días antes de que el encuentro fuera abandonado sin un ganador. Y sólo jugábamos a seis victorias, no las diez que deseaba Fischer.

Brady ofrece un relato sencillo del ascenso de Fischer al estrellato como el más joven campeón norteamericano de la historia en 1957, a los catorce años, que de allí saltó a la palestra mundial. Desafía la incredulidad que un norteamericano solitario pudiera derrotar a lo mejor que la maquinaria soviética del Ajedrez podía producir. Pero incluso Walt Disney hubiera vacilado en concebir la historia de una pobre madre soltera que trataba de completar su educación mientras mudaba a su familia de un lugar a otro y a su joven, distraído hijo, de una escuela a otra –todo ello mientras era investigada por el FBI como posible agente comunista.

Regina Fischer era una mujer extraordinaria y no sólo por producir un hijo campeón de Ajedrez. Pese a su preocupación porque Bobby pasaba demasiado tiempo en el tablero, comprendió que era la única cosa que lo hacía feliz y pronto transformó esa pasión en suya. Luchando constantemente por financiar los esfuerzos de su hijo, escribió una vez una carta directamente al líder soviético Nikita Khrushchev pidiéndole que invitara a Bobby a un festival de Ajedrez.

Como único hijo, yo mismo, de una decidida madre-manager-promotora, no puedo sino preguntarme qué hubiera sido de Fischer si su situación familiar hubiera sido diferente. Perdí a mi padre a temprana edad, pero, a diferencia de Fischer, estaba rodeado de familia. El padre de Fischer no figuró y, de un modo un poco decepcionante, Endgame falla en aclarar una de las más sórdidas historias que circularon acerca de Fischer en los últimos años, esto es, la fuerte posibilidad de que el científico nacido en Alemania Hans Gerhardt Fischer no fuera el padre de Bobby. Su nombre estaba en el certificado de nacimiento expedido en Chicago en 1943, pero nunca entró en los Estados Unidos desde que Regina se mudara allí de Rusia, vía Paris, con su hija Joan. Otro científico, un judío húngaro que enseñaba en los Estados Unidos y de nombre Paul Nemenyi, era muy próximo a Regina y envió dinero a la familia durante años. Sus retratos fotográficos lucen, además, tentadoramente similares al adulto Bobby Fischer. Más allá de una breve mención, sin embargo, Brady, claramente, no está interesado en la controversia.

El foco está puesto en Bobby y el Ajedrez, como debe ser, aunque esperaba un poco más de carne en el tema de la naturaleza del prodigio y el desarrollo temprano de Fischer, más allá de su famoso comentario “simplemente resulté bueno” –aunque quizás no hay nada más. La naturaleza del genio puede no ser definible. La pasión de Fischer por los rompecabezas se combinaba con interminables horas dedicadas al estudio y al juego del Ajedrez. La habilidad para sostener esas horas de trabajo es, en sí misma, un don innato. El trabajo duro es un talento.

Generaciones de artistas, autores, matemáticos, filósofos y psicólogos han considerado qué es lo que hace a un gran jugador de Ajedrez. Más recientemente, científicos con máquinas avanzadas para escanear el cerebro se han unido a la cacería, buscando por sitios calientes de actividad cuando un maestro estudia una movida. Una veta obsesivo-competitiva es suficiente para crear un buen jugador de squash o un buen (o mal) banquero de inversión. No es suficiente para crear a alguien como Fischer.

Esto no es necesariamente un cumplido. Muchos fuertes jugadores de Ajedrez llevan adelante carreras exitosas como negociantes de acciones o de divisas, así que supongo que hay una considerable superposición de habilidades requeridas como el cálculo intuitivo y el establecimiento de patrones. La aptitud para jugar Ajedrez no es nada más que eso. Mi argumento ha sido siempre que lo que uno puede aprender de usar las propias habilidades–analizar las propias fortalezas y debilidades—es mucho más importante. Si uno puede programarse a sí mismo para aprender de sus experiencias mediante la revisión asidua de lo que funcionó y lo que no, y por qué, el éxito en el Ajedrez puede ser muy valioso en verdad. De este modo, el juego me ha enseñado mucho acerca de mis procesos de toma de decisiones que es aplicable en otras áreas, pero ese esfuerzo tiene poco que ver con dones innatos.

La brillantez de Fischer era suficiente para convertirlo en una estrella. Fue su implacable, incluso patológica, dedicación lo que transformó el deporte. Fischer investigaba constantemente, estudiando todo partido de alto nivel en busca de nuevas ideas y mejoras. Estaba obsesiones con rastrear libros y periódicos, incluso con aprender suficiente ruso como para expandir el rango de sus fuentes. Estudiaba a cada oponente, al menos aquellos que consideraba dignos de preparación. Brady relata lo que era cenar con Fischer y oír un monólogo de un increíblemente profundo análisis del adolescente sobre las aperturas de David Bronstein antes de que ambos se encontraran en el torneo de Mar del Plata de 1960. Nadie se ha preparado tan profundamente fuera de los encuentros del campeonato mundial. Hoy, cualquier partida de Ajedrez jugada alguna vez, incluso siglos atrás, está disponible para un novato con el click de un mouse. Pero en la era anterior a la computadora, la búsqueda obsesiva de Fischer era una ventaja competitiva fundamental.

En su juego, Fischer era sorprendentemente objetivo, mucho antes de que las computadoras desnudaran tantos dogmas y presunciones que los humanos han usado para navegar el juego por siglos. Posiciones que habían sido consideradas inferiores durante largo tiempo fueron revitalizadas por la habilidad de Fischer para mirar todo con ojos frescos. Sus métodos concretos desafiaban preceptos básicos, tales como que el bando más fuerte debe seguir atacando a las fuerzas sobre el tablero. Fischer demostró que la simplificación –la reducción de fuerzas mediante intercambios de piezas—era, a menudo, la vía más fuerte en tanto se mantuviera la acción. El gran cubano José Capablanca había jugado de este modo medio siglo antes, pero la interpretación moderna de Fischer de “la victoria mediante la claridad” fue una revelación. Su fresco dinamismo comenzó una revolución: el período que va de 1972 a 1975, cuando Fischer estaba ya en su autoexilio como jugador, fue más fructífero en la evolución del Ajedrez que toda la década precedente.

El enfoque independiente de Fischer tuvo un impacto aún mayor sobre el mundo del ajedrez que sobre sus resultados personales. No me refiero a ninguna “movida especial”, como imaginan a menudo aquellos que no están familiarizados con el juego. Era simplemente que Fischer jugaba cada juego hasta la muerte, como si fuera la última. Fue este espíritu de lucha lo que sus contemporáneos recuerdan más acerca de él como jugador de Ajedrez.

Si el genio es difícil de definir, la locura lo es aún más. Otra vez, debo aplaudir la habilidad de Brady para navegar entre riscos traicioneros como los que presenta Fischer en sus palabras y acciones, al rara vez intentar explicarlas o defenderlas. Ni tampoco intenta diagnosticar a Fischer, quien jamás fue examinado apropiadamente por un profesional, y en cambio fue declarado culpable, inocente o enfermo por millones de amateurs desde lejos. Brady también evita la trampa de argumentar si alguien con una enfermedad mental es o no responsable por sus acciones.

A fines de los ’90, Bobby Fischer comenzó a dar esporádicas entrevistas de radio que mostraron un pozo de odio hacia el mundo que se ahondaba –profanas diatribas antisemitas, júbilo después del 11 de Septiembre de 2001. Repentinamente, todo aquello que había sido sólo rumores de los pocos que habían pasado algún tiempo con él desde 1992 era público en Internet. Fue una conmoción para la comunidad del Ajedrez, y muchos trataron de responder de una forma o de otra. Fischer estaba enfermo, decían algunos, quizás esquizofrénico, y necesitaba ayuda, no censura. Otros culpaban a sus años de aislamiento, a los fracasos personales, a las persecuciones tanto reales como imaginarias del gobierno norteamericano, de la comunidad ajedrecística y, por supuesto, de los soviéticos, de inspirar su ánimo de venganza.

Claramente, esta completa paranoia estaba mucho más allá de la más calculada “locura” –incluso suscitada en defensa de principios—de sus años de jugador, bien descripta por Voltaire en su Diccionario Filosófico: 
“Tened en vuestra locura razón suficiente para guiar vuestras extravagancias; y no olvidéis ser excesivamente obstinado y lleno de opiniones”.
Esto es, locura deliberada y exitosa que difícilmente puede ser llamada locura. Después de que Fischer dejó el Ajedrez, las fuerzas oscuras en su interior no tenían ya un objetivo.

Pese a lo desagradable de su declive, Fischer merece ser recordado por su Ajedrez y por lo que hizo por el Ajedrez. Una generación de jugadores norteamericanos y del mundo aprendieron el juego gracias a Fischer y debería continuar inspirando a las futuras generaciones como un modelo de excelencia, dedicación y logro. No hay moraleja al final de una fábula trágica, nada contagioso que necesite una cuarentena. Bobby Fischer fue único, y sus fallas tan banales como brillante su Ajedrez.


Diagramación & DG: Andrés Gustavo Fernández

6.10.2011

ARVEJAS SECAS REMOJADAS…


Por Roberto Daniel León



Dicen que un buen cigarro proporciona tiempo para pensar, o algo que llevarse a la boca. Tuve suerte. Un amigo me regaló un buen cigarro y yo me regalaba el placer de saborearlo después del almuerzo; cuando en mi afán de sostener la teoría y la práctica de que todo lo que tiene letras debe ser leído, posé mis ojos en una lata de arvejas cuyo exterior tenía letras. Algunas de ellas estaban destinadas a la marca del producto y otras a diversas especificaciones. Segundas en el orden de importancia, con relación a su tamaño (las más pequeñas ya no las veo) y ¿Coherentemente? agrupadas, llamaron mi atención unas que transcribo a continuación respetando el orden en que se encontraban: “arvejas secas remojadas”. Dado que aprendí a leer con el sistema antiguo, el fantasma de mi maestro de tercer grado apareció en el monitor y dijo -como si tal cosa– “… acá hay algo que no está bien”. Caramba, pensé. Será que arvejas se escribe con “h” o “b” larga, ahora? Cambiaron tantas cosas….

–“No, nene”, me dijo... (para los fantasmas no pasa el tiempo), “…acá hay una contradicción”. Cierto… dije en voz alta. Intenté explicarle que desde que me acostumbré a verlas, leerlas y escucharlas en abundancia, ya no las notaba tan fácilmente como antes. Por supuesto, no aceptó la excusa y quería que escribiera 100 veces en el cuaderno de deberes una oración que comenzó a dictarme inmediatamente: “Los servicios públicos tienen que ser privados. El estado es ineficiente.” No... me está jodiendo... aquí hay, además de maestro muerto, gato encerrado. Justamente él, no puede pretender que escriba eso en sentido afirmativo. Quise cuestionárselo... pero ya se había ido. Por qué me habrá dicho semejante cosa? De qué estábamos hablando...? Ah... sí. De las arvejas. No... de las contradicciones!!!  Eureka!!!

Ya lo entiendo. Era feo mi querido maestro, pero no idiota. Los conceptos de público y privado, son opuestos. Hace años, durante el lamentable fervor menemista-privatista, había – profesionales incluidos – muchos que se atrevían a decir, por ejemplo, que los hospitales debían ser manejados como una empresa, porque si no, daban pérdida. Quién diablos dijo que los servicios públicos tienen que dar ganancia? Si son públicos, son servicios que se prestan con los dineros del erario público. Son los impuestos que vuelven al pueblo. Por eso, los servicios públicos tiene que prestarlos el estado. Porque son servicios, no un negocio. Una empresa se forma con el objetivo de obtener ganancias. Es un negocio. No presupone la prestación de un servicio para todos. Y si no, por citar un ejemplo de servicio público como las comunicaciones, porqué las localidades pequeñas no tenemos acceso al servicio 0610? O un servicio de internet de alta velocidad? Fácil... porque no es negocio para la empresa. Ergo, este “servicio público” se presta solo donde da ganancia. Tiene lógica desde el punto de vista empresario, pero no desde el concepto de servicio.

Ahora llego a la otra parte: el estado es ineficiente. No escatimaron esfuerzo los menemistas y sus cómplices, en meternos muy adentro esa muletilla por todos los medios posibles. No paraban de hablar y no nos daban tiempo para pensar. Cierto es que tampoco teníamos mucha práctica en eso (pensar). No olvidemos que la tele no lo permite.

Ortega y Gasset, duro crítico de nuestras actitudes, decía y con razón, que los argentinos confundimos los edificios con las instituciones. Ejemplo cotidiano de esto, es el comentario que a menudo escuchamos en conversación de vecinos: “... ah, si. La escuela X es muy buena escuela”; limitando el concepto al edificio sin dudas, porque la eficiencia y calidad de esa institución pública estará dada por la eficiencia y calidad de sus directivos y docentes. Cuando éstos no estén mas, por jubilación, muerte o traslado, “la escuela X” puede dejar de ser buena. Porque bondad, eficiencia, capacidad, etc. son atributos de personas; no de entes impersonales. Entonces el estado, no es ineficiente. Pueden serlo (de hecho lo son) las personas que lo administran. De esta manera descubrimos que dándole una mano de pintura a la Casa Rosada, no cambiaremos nada. Cabe preguntarse que pasaría si nos decidiéramos a cambiar a las personas que lo administran, alternativa que no figura en la propuesta de ningún candidato. Entiéndase bien. Cambiar a las personas que administran el estado, no es cambiar sus caras. Se trata de cambiar a esa clase de personas.

Hay padres que tienen hijos que se deleitan, por ejemplo, en destrozar sistemáticamente el sofá. Los influenciados por la modernidad, que no quieren hacerse cargo de las cosas, cambian el sofá. Los mas antiguos y responsables, le ponen límites al nene. Los primeros, están fabricando un dirigente político según el actual concepto. Los segundos, están fabricando un ciudadano responsable.

Los servicios públicos, para que realmente sean públicos, debe prestarlos el estado. Y deben ser eficientes. Porque el estado somos nosotros. Y para administrarlo, debemos escoger a los mejores.



                                                                                

EL HOMBRE, EL CLIMA Y LOS DESASTRES


Por Juan José Oppizzi


Cuando una granizada, un huracán o una inundación se precipita sobre las viviendas y los elementos que le sirven para existir al hombre, esos hechos adquieren la categoría de “desastre”. Tales “desastres” son catalogados como “naturales” para diferenciarlos de los que el hombre desencadena, como las guerras, las persecuciones, las limpiezas étnicas o las contaminaciones del medio ambiente. El conocimiento actual tiende a achicar las diferencias entre el concepto de desastre natural y el de desastre provocado, en virtud de que respecto de los primeros ha surgido una certeza: el grado de responsabilidad humana. 

Ya está suficientemente proclamado el efecto de la mano del hombre sobre el cambio climático. Y vale la pena subrayar que también la idea del cambio climático está siendo manejada en forma alevosa, y la mayoría de la gente repite argumentos que están más cargados con el viejísimo tinte apocalíptico de los predicadores efectistas que con los análisis claros de una realidad concreta. Alguna vez debería hacerse un estudio sobre el gran negocio mediático que le implica a numerosos charlatanes el hablar disparates y fabricar teorías absurdas, aparte de la confusión que desparraman. Pero aquí me interesa apuntar, más que nada, ángulos poco frecuentados del problema. Por ejemplo, algunos datos de la historia de nuestra Pampa.

En la actualidad, la Pampa suele dividirse en Húmeda y Seca. La Húmeda es la del este, más o menos desde la línea fronteriza entre las provincias de Buenos Aires y La Pampa, hasta el Río de la Plata y el Océano Atlántico. La Seca es la ubicada al oeste de esa línea, es decir la que coincide más o menos con el territorio de la provincia de La Pampa. Hace doscientos años, no había pampas húmedas o secas; toda la región era predominantemente seca. Había unos pocos grandes cursos de agua –el río Salado del sur, el Arrecifes, el Vallimanca, el Quequén, el Sauce Grande, dichos con sus actuales nombres– y los que hoy revisten el carácter de arroyos respetables eran apenas cañadones intermitentes. Las lagunas eran mucho menos abundantes. Los aborígenes apreciaban las zonas húmedas, dado que las estaciones de calor reducían las posibilidades de aprovisionarse de agua potable. Sus asentamientos eran en terrenos que quedaban a salvo de aluviones (aunque las lluvias solían ser más espaciadas que ahora). Cuando los colonizadores europeos invadieron por completo las tierras de esta zona, en la segunda mitad del siglo XIX comenzó el primer gran cambio ecológico: la forestación. Excepto el ombú, una hierba gigante, en toda la Pampa no existían vegetales que pudieran dar la misma sombra. Desde 1850, llegaron árboles ajenos al medio: higuerillas, acacias, sauces, paraísos, eucaliptos, álamos, cipreses, pinos, cedros, abetos, araucarias, ligustros; sin contar los frutales: naranjos, mandarinos, limoneros, manzanos, olivos, durazneros, ciruelos, nogales, castaños. El efecto de la población arbórea fue casi inmediato: el aumento de la sombra disminuyó la evaporación del agua; la cuota multiplicada de oxígeno cambió la composición del aire; el tejido de raíces modificó la manera de absorber y recuperar los líquidos en los suelos.

Después llegó el otro gran cambio: la explotación intensiva de la ganadería. Enormes masas de animales ovinos y vacunos se distribuyeron por extensiones que antes habían visto discurrir el ciclo de sus pastizales en forma lenta. El consumo rápido de hierbas obligó a la tierra a una renovación igualmente acelerada, con la añadidura del abono animal.

A esa altura, la humedad ambiente empezó a crecer, las lluvias se hicieron más frecuentes, los vientos llenos de polvo de otrora comenzaron a transportar mayor cantidad de nubes, se hizo habitual un fenómeno que solía visitar la región muy de vez en cuando: la niebla. Los ríos se fortalecieron; las lagunas mantuvieron sus caudales todo el año; los cañadones dibujaron arroyos persistentes.

Y entonces llegó el mayor de los factores de cambio: la explotación agrícola. Por primera vez se araron miles de hectáreas; se sembró maíz, trigo, girasol, lino. Los campos se vieron tapizados por nuevos vegetales no graníferos: el cardo de Rusia, el sorgo de Alepo, la alfalfa y más recientemente la celebérrima soja. Algunos, dañinos; otros, complementarios de las siembras y de los abonos, y otros, ambas cosas. El régimen de absorción de agua se alteró; surgió pronto un fenómeno que, de insignificante, pasó a ser importante: la erosión.

Tantas modificaciones fueron acompañadas del poblamiento humano. Se formaron parajes, villorrios, ciudades. Se trazaron caminos, se construyeron puentes. Vino el ferrocarril. Los caminos y las vías férreas se hicieron sobre terraplenes. Se construyeron diques y represas, que formaron inmensos espejos de agua, a su vez fuente de ciclos ampliados de condensación y evaporación.

Aquí voy a exponer una teoría que puede sonar extraña, ya que contradice las afirmaciones masivas habituales: hasta ahora, las modificaciones realizadas por el hombre sobre su medio ambiente han ido más rápido que los cambios palpables de éste. Pero, justamente, ése es el problema principal. Las granizadas, los huracanes, las lluvias, no son muy diferentes de lo que eran hace doscientos años, aunque algo hayan variado; sólo que ahora inciden sobre una estructura que en aquel entonces no existía. Una granizada de 1800 en esta región podía afectar a los animales autóctonos y a los centros poblados indígenas (mejor preparados que muchas de nuestras modernas construcciones); un huracán quizá a lo sumo rompía algunos ombúes; el desborde de un río no era algo digno de mención para los habitantes primitivos de la Pampa, salvo por impedirles el paso al otro lado en algunos días. Los fenómenos climáticos –pese a lo que digan exaltados sabihondos– no son más intensos ahora que en el pasado. Hasta podría citar la novela Los hijos de capitán Grant, de Julio Verne (hombre bien informado, si los hubo), en la que se menciona una pedrada ocurrida hacia 1830 en Guaminí (recordemos que parte de dicha novela se desarrolla en esos lugares), oportunidad en que murieron ñandúes, liebres, peludos y zorros. Imaginemos el escándalo que harían los gritones mediáticos de hoy si sucediera algo como eso arriba de nuestras modernas cabezas y de las de nuestras refinadas mascotas. Asimismo, un argumento puramente físico desmiente que los vientos de la actualidad sean peores que los de aquellos años: la cantidad de árboles que hay a lo ancho de la Pampa le pone obstáculos a la marcha de las masas de aire inferiores.

Una granizada actual encuentra millones de techos, de vehículos y de árboles frutales donde caer. Un huracán se apoya en millones de construcciones y puede hacer volar millones de objetos. Un desborde de río puede tapar millones de viviendas ribereñas, arrastrar miles de puentes y romper cientos de diques. Aun si esos fenómenos tuviesen la mitad del volumen que tenían en épocas remotas, igualmente harían miles de veces más daño, a causa de todas las cosas que hay expuestas a dañarse. El desarrollo de muchísimas recientes obras como carreteras, barrios nuevos de ciudades, elevación de terrenos, modalidad de laboreo de los campos, canalizaciones para el drenaje de diversas fuentes de agua temporarias y permanentes, etc., no siempre –o mejor dicho casi nunca– fue contemplado en línea con estudios de hidráulica, de topología o de antecedentes geográficos. Simplemente se realizaron de acuerdo con criterios momentáneos (cuando no oportunistas) e individuales, es decir no en función de la pertenencia a la comunidad. Entonces cuando parte de una ciudad queda arrasada, porque las viviendas de los planes sociales no fueron construidas previendo la eventual fuerza de los vientos, porque se rellenó absurdamente el lecho de una cañada, porque no se revisó la profundidad y características de las napas subterráneas o porque se creyó que el pacífico río cercano seguiría en el mismo nivel de crecidas aun cuando se le vuelca el triple de escurrimientos que diez años antes, entonces la rapidísima solución argumental es la del “inexplicable comportamiento del clima”, la de las lluvias “inéditas”, los vientos “nunca vistos”, las crecientes “inesperadas y más grandes de la historia”...

Una de las incógnitas con las que nos hallamos en cuanto accedemos a la indagación del cambio climático es hasta qué punto es un cambio y hasta qué punto el hombre cambió los elementos sobre los que el clima actúa. Si no logramos establecer con exactitud una y otra cosa, las soluciones que se puedan aplicar serán parciales. Tal vez los efectos del dichoso cambio aún no sean tan palpables; quizá cuando lo sean no puedan revertirse. 





6.07.2011

EL LIBRO PERDIDO DE ENKI [3/14]


Por Zecharia Sitchin







SINOPSIS DE LA TERCERA TABLILLA

Alalu transmite las noticias a Nibiru, reclama la Realeza | Anu, asombrado, 
plantea el asunto ante el Consejo Real | Enlil, el Hijo Principal de Anu, sugiere 
una verificación in situ | Ea, el Primogénito de Anu y yerno de Alalu, es elegido 
en cambio | Ea equipa con ingenio el Barco Celestial para el Viaje | La Nave 
Espacial, pilotada por Anzu, lleva a Cincuenta Héroes | Superando los peligros, 
los nibiruanos se estremecen ante la visión de la Tierra | Dirigidos por Alalu, 
amerizan y ganan la costa | Eridú, Hogar Lejos del Hogar, se funda en Siete 
Días | Comienza la Extracción de Oro de las Aguas | Aunque la cantidad es 
minúscula, Nibiru exige la entrega | Abgal, un Piloto, elige la Nave Espacial de 
Alalu para el Viaje | Se descubren armas nucleares prohibidas en la Nave Espacial 
 | Ea y Abgal sacan las Armas de Terror y las ocultan | Conexión Tierra-Marte 
-representación hacia el 2500 AC.-




LA TERCERA TABLILLA

¡La suerte de Nibiru está en mis manos; mis condiciones debes escuchar! Ésas fueron las palabras de Alalu, de la oscura Tierra a Nibiru las transmitió El Hablador. Cuando las palabras de Alalu a Anu, el Rey, le fueron comunicadas, Anu se asombró; se asombraron también los Consejeros, los Sabios quedaron sorprendidos. ¿Alalu no está muerto?, se preguntaban entre sí. ¿Es que podía estar vivo en otro mundo?, se decían con incredulidad.

¿No se había ocultado en Nibiru, habiendo ido con el Carro hasta un lugar ignoto? Se convocó a los Comandantes de los Carros, los Sabios reflexionaron sobre las Palabras transmitidas. Las Palabras no llegaron desde Nibiru; se dijeron desde Más Allá del Brazalete Repujado, ésta fue su conclusión, y esto se le reportó al Rey, Anu. Anu quedó aturdido; reflexionó sobre lo sucedido.

Que se le envíen palabras de reconocimiento a Alalu, dijo a los reunidos. En el Lugar de los Carros Celestiales se dio la orden, a Alalu palabras le fueron dichas: Anu, el Rey, te envía sus saludos; se complace en saber que te encuentras bien; no había razón para que te fueras de Nibiru, en el corazón de Anu no hay enemistad; si realmente has encontrado el Oro de la Salvación, ¡Que Nibiru se salve!

Las Palabras de Anu llegaron al Carro de Alalu; Alalu las respondió con rapidez: si vuestro salvador he de ser, para vuestras vidas salvar, convocad a los Príncipes en Asamblea, ¡Declarad Suprema mi Ascendencia! ¡Que los Comandantes me conviertan en su Líder, que se inclinen ante mis órdenes! ¡Que el Consejo me nombre Rey, para sustituir a Anu en el Trono! Cuando las Palabras de Alalu se escucharon en Nibiru, grande fue la consternación. ¿Cómo se podía deponer a Anu?, se preguntaban los Consejeros. 

¿Y si no era cierto lo que contaba Alalu? ¿Y si era una artimaña? ¿Dónde está su asilo? ¿De verdad ha encontrado Oro? Reunieron a los Sabios, pidieron el Consejo de los doctos e instruidos. El más Anciano de ellos habló: ¡Yo fui el Maestro de Alalu!, dijo. Él había escuchado con atención las Enseñanzas del Principio, de la Batalla Celestial había aprendido; del monstruo acuoso Tiamat y de sus venas doradas adquirió Conocimientos; si realmente ha ido Más Allá del Brazalete Repujado, ¡En la Tierra, el Séptimo Planeta, está su asilo!

En la Asamblea, un Príncipe tomó la Palabra; era un hijo de Anu, del vientre de Antu, la esposa de Anu, había surgido. Enlil era su nombre, que quiere decir Señor del Mandato. Palabras de cautela estaba pronunciando: Alalu no puede hablar de condiciones. Las calamidades fueron su obra, y perdió el Trono en Combate singular. Si es cierto que ha encontrado Oro en Tiamat, hacen falta pruebas de ello; ¿Habrá suficiente Oro para proteger nuestra Atmósfera? 

¿Cómo lo traeremos hasta Nibiru a través del Brazalete Repujado? Así habló Enlil, el hijo de Anu; y otras muchas Preguntas formuló también. Muchas pruebas hacían falta, muchas Respuestas se precisaban, coincidieron todos. Se le transmitieron a Alalu las Palabras de la Asamblea, una Respuesta se exigió. Alalu ponderó el mérito de las palabras, y accedió a Transmitir sus Secretos; de su Viaje y sus peligros hizo en verdad Relato.

Del Probador sacó el Cristal de sus entrañas, del Tomador de Muestras sacó su corazón de Cristal; Insertó los Cristales en El Hablador, para transmitir todos los Hallazgos. ¡Ahora que se han entregado las Pruebas, declaradme Rey, inclinaos ante mis órdenes!, exigió severamente. Los Sabios se horrorizaron; ¡Con Armas de Terror, Alalu causaría más estragos en Nibiru, con Armas de Terror un sendero había abierto a través del Brazalete!

En el momento que Nibiru pase en su vuelta por esa Región, ¡Alalu está amasando calamidades! En el Consejo había mucha consternación; alterar la Realeza era, ciertamente, un asunto grave. Anu no sólo era Rey por Ascendencia: ¡Había alcanzado el Trono en justa lid! En la Asamblea de los Príncipes, un hijo de Anu se levantó para hablar. Era Sabio en todas las Materias, entre los Sabios se le reconocía.

De los Secretos de las Aguas era un Maestro; E.A., Aquel Cuyo Hogar Es el Agua, era llamado. De Anu era el Primogénito; con Damkina, la hija de Alalu, estaba casado. Mi padre por Nacimiento es Anu, el Rey, dijo Ea; Alalu, por Matrimonio, es mi padre. Llevar al unísono los Dos Clanes fue la intención de mis desposorios; ¡Dejadme ser el que traiga la Unidad en este conflicto! ¡Dejadme ser el Emisario de Anu ante Alalu, dejadme ser el que dé soporte a los Descubrimientos de Alalu

Dejad que vaya en Viaje a la Tierra en un Carro, trazaré un sendero a través del Brazalete con Agua, no con Fuego. En la Tierra, dejad que obtenga de las Aguas el precioso Oro; a Nibiru se enviará de vuelta. Que Alalu sea Rey en la Tierra, un Veredicto de los Sabios espera: si Nibiru se salva, que haya una Segunda Lucha; ¡Que ésta determine quién gobernará NibiruLos Príncipes, los Consejeros, los Sabios, los Comandantes escucharon las palabras de Ea con admiración; estaban llenas de Sabiduría, pues encontraban solución al conflicto. 

¡Que así sea!, anunció Anu. Que parta Ea, que se ponga a prueba el Oro. ¡Lucharé con Alalu por Segunda Vez, que el Vencedor sea Rey de NibiruSe le transmitieron a Alalu las palabras de la decisión; Éste las ponderó y accedió: ¡Que Ea, mi hijo por Matrimonio, venga a la Tierra! ¡Que se obtenga Oro de las Aguas, que se ponga a prueba para la salvación de Nibiru; que una Segunda Lucha por la Realeza se salde entre Anu y yo! ¡Así sea!, decretó Anu en la Asamblea.

Enlil hizo una objeción; la Palabra del Rey era inalterable. Ea fue al Lugar de los Carros, con Comandantes y Sabios consultó. Contempló los peligros de la Misión, consideró cómo extraer y traer el Oro. Estudió con detenimiento la transmisión de Alalu, y pidió a Alalu más pruebas de los Resultados. Diseñó una Tablilla de Destinos para la Misión. Si el Agua fuera la Fuerza, ¿Dónde se podría repostar? ¿Dónde, en el Carro, se almacenará? 

¿Cómo se convertirá en Fuerza? Toda una vuelta de Nibiru pasó con las reflexiones, un Shar de Nibiru pasó en los preparativos. Se ha preparado el Carro Celestial más grande para la Misión, se ha calculado su Destino de Vuelta, una Tablilla de Destino se ha fijado con firmeza; ¡Cincuenta Héroes harán falta para la Misión, para viajar a la Tierraobtener el Oro! Anu dio su aprobación al Viaje; los Astrónomos eligieron el momento adecuado para comenzarlo. 

En el Lugar de los Carros se congregaron las multitudes, llegaron para despedir a los Héroes y a su Líder. Llevando Cascos de Águila, portando cada uno un Traje de Pez, los Héroes entraron al Carro de Uno en Uno. El último en embarcar fue Ea; de los congregados se despidió. Se arrodilló ante su padre, Anu, para recibir la Bendición del Rey. Mi hijo, el Primogénito: un largo Viaje has emprendido, para ponerte en peligro por todos nosotros; que tu Exito destierre de Nibiru la calamidad; ¡Ve y vuelve con vida! Así hizo Anu para pronunciar una Bendición para su hijo, despidiéndose de él.

La madre de Ea, a la que llamaban Ninul, lo apretó contra su pecho. ¿Por qué, después que me fueras dado como hijo de Anu, él te dotó con un corazón incansable? ¡Ve y vuelve, recorre sin novedad el peligroso camino!, le dijo ella. Con ternura, Ea besó a su esposa, abrazó a Damkina sin palabras. Enlil estrechó los brazos con su hermanastro. ¡Que seas bendito, que tengas Exito!, le dijo. Con el corazón encogido, Ea entró en el Carro, y dio la orden de remontarse.

Viene ahora el Relato del Viaje hasta el Séptimo Planeta, y de cómo se inició la Leyenda del Diospez que vino de las Aguas. Con el corazón encogido, Ea entró en el Carro, y dio la orden de remontarse. El Asiento de Comandante estaba ocupado por Anzu, no por Ea; Anzu, no Ea, era el Comandante del Carro; Aquel Que Conoce los Cielos significaba su Nombre; para esta tarea se le había seleccionado especialmente. Era un Príncipe entre los Príncipes, de simiente real era su Ascendencia. 

El Carro Celestial guió con pericia; lo Elevó poderosamente de Nibiru, hacia el distante Sol lo dirigió. Diez Leguas, Cien Leguas el Carro recorrió, Mil Leguas el Carro viajó. El pequeño Gaga salió a recibirlos, les transmitió a los Héroes la Bienvenida. La azulada Antu, hermosa y encantadora, le mostró el Camino. Anzu se sintió atraído ante su vista. ¡Examinemos sus Aguas!, dijo Anzu. Ea dio la orden de continuar sin detenerse; es un planeta sin retorno, dijo enérgicamente.

Hacia el Celestial An, el Tercero en la Cuenta Planetaria, prosiguió el Carro. A su lado yacía An, su Ejército de Lunas se arremolinaban. Los Rayos de El Probador revelaron la presencia de Agua; se le indicó a Ea si era necesario detenerse, Ea dijo que se continuara el Viaje, hacia Anshar, el mayor de los Príncipes del Cielo, se estaba dirigiendo. Pronto pudieron sentir el insidioso tirón de Anshar, y admiraron con temor sus Anillos de Colores.

Con pericia, Anzu guió el Carro, los demoledores peligros hábilmente evitó. La gigante Kishar, el mayor de los Planetas estables, fue el siguiente en encontrarse. La atracción de su Red era abrumadora; con gran habilidad, Anzu desvió el rumbo del Carro. Con furia, Kishar estuvo lanzando Rayos al Carro Divino, dirigió su Ejército hacia el intruso. Lentamente, Kishar se alejó, para que el Carro se encontrara con el siguiente enemigo: ¡Más Allá del Quinto Planeta, el Brazalete Repujado estaba al acecho! 

Ea ordenó que en su Artefacto se fijara Un-Zumbido, que se preparara el Propulsor de Agua. Hacia el ejército de rocas giratorias se precipitaba el Carro, cada una, como la piedra de una honda, se dirigía ferozmente hacia el Carro. La palabra de Ea fue dada; con la fuerza de un millar de Héroes, se lanzó la Corriente de Agua. Una a una, las rocas volvieron la cara; ¡Estaban dejando un Sendero para el Carro!

Pero, mientras una roca huía, otra atacaba en su lugar; ¡Una multitud Más Allá de toda Cuenta era su Número, un Ejército buscando venganza por la división de Tiamat! Una y otra vez, Ea dio las órdenes para que el Propulsor de Agua mantuviera Un-Zumbido; Una y otra vez, se dirigieron Corrientes de Agua hacia el ejército de rocas; Una y otra vez, las rocas volvieron sus caras, dejando un Sendero para el Carro. Y, después, al fin, el Sendero quedó claro; ¡El Carro podía continuar sin daños!

Los Héroes elevaron un grito de Alegría; y doble fue la Alegría ante la Visión del Sol que ahora se revelaba. En medio del regocijo, Anzu hizo sonar la alarma: para trazar el Sendero, se había consumido demasiada Agua, ¡No había Agua suficiente para alimentar las Piedras Igneas del Carro durante el resto del Viaje! En la Oscura Profundidad, podían ver el Sexto Planeta, estaba reflejando los Rayos del Sol. Hay Agua en Lahmu, estaba diciendo Ea. ¿Puedes hacer descender el Carro sobre él?, le preguntó a Anzu.

Diestramente, Anzu dirigió el Carro hacia Lahmu; al llegar al Dios Celestial, a su alrededor hizo circundar el Carro. La Red del Planeta no es grande, su atracción se puede manejar con facilidad, dijo Anzu. Lahmu merecía ser contemplado, tenía muchos tonos; de blanca nieve era su gorro, de blanca nieve eran sus sandalias. Rojizo en su mitad, ¡En su mitad Lagos y Ríos relucían! Hábilmente, Anzu hizo viajar al Carro más despacio, junto a la orilla de un Lago lo hizo descender suavemente.

Siguiendo las órdenes, los Héroes extendieron Lo-Que-Aspira-Agua, las entrañas del Carro se llenaron con las Aguas del Lago. Mientras el Carro se llenaba de Agua, Ea y Anzu examinaron los alrededores. Con El Probador y El Tomador de Muestras, determinaron todo lo que importa: las Aguas eran buenas para beber, había Aire suficiente. Todo se registró en los Anales del Carro, y se describió la necesidad de desviarse. Reabastecido su vigor, el Carro se remontó, despidiéndose del benévolo Lahmu.

Más Allá, el Séptimo Planeta estaba dando su vuelta; ¡La Tierra y su compañero estaban invitando al Carro! En el Asiento del Comandante, Anzu estaba sin palabras; Ea también estaba callado. Delante de ellos estaba su Destino, que contenía el Oro de la Salvación o la Perdición de Nibiru. ¡El Carro debe frenarse, o perecerá en la gruesa Atmósfera de la Tierra!, declaró Anzu a Ea.

¡Haz círculos para frenar alrededor del Compañero de la Tierra, la Luna!, le sugirió Ea. Circundaron la Luna; yacía postrada y llena de cicatrices, tras la Victoria de Nibiru en la Batalla Celestial. Después de frenar así el Carro, Anzu lo dirigió hacia el Séptimo Planeta. Una vez, dos veces hizo circundar el Carro alrededor del globo de la Tierra, aún más cerca de la Tierra Firme lo hizo descender. 

Había tonos níveos en las Dos Terceras partes del Planeta, de un tono oscuro era su parte media. Podían ver los Océanos, podían ver las Tierras Firmes; estaban buscando la Señal de la baliza de Alalu. Donde un Océano tocaba tierra seca, donde Cuatro Ríos eran tragados por los pantanos, balizaba la Señal de Alalu. ¡El Carro es demasiado pesado y grande para los pantanos!, declaró Anzu. 

¡La Red de Atracción de la Tierra es demasiado poderosa para descender en tierra seca!, anunció Anzu Ea. ¡Ameriza! ¡Ameriza en las Aguas del Océano!, le gritó Ea a Anzu. Anzu dio una vuelta más alrededor del Planeta; con mucho cuidado, hizo descender el Carro hacia el borde del Océano. Llenó de Aire los pulmones del Carro; en las Aguas amerizó, no se hundió en las Profundidades. En El Hablador se escuchó una Voz: ¡Sed bienvenidos a la Tierra!, estaba diciendo Alalu.

Por la Transmisión de sus Palabras, se determinó la dirección de su paradero. Hacia el lugar dirigió Anzu el Carro, flotando como un barco se movía sobre las Aguas. Pronto se estrechó el amplio Océano, apareciendo tierras secas a ambos lados como dos guardianes. En la parte izquierda, se elevaban colinas pardas; en la derecha, las Montañas elevaban sus cabezas hasta el Cielo. Hacia el lugar de Alalu se dirigió el Carro, iba flotando sobre las Aguas como un Barco. 

Por delante, la tierra seca estaba cubierta de Agua, los pantanos sustituían al Océano. Anzu dio órdenes a los Héroes, les ordenó que se pusieran los Trajes de Peces. Entonces, se abrió una portezuela del Carro, y los Héroes descendieron a los Pantanos. Ataron fuertes cuerdas al Carro, con las cuerdas tiraron del Carro. Las palabras transmitidas por Alalu llegaban con más Fuerza. ¡Rápido! ¡Rápido!, estaba diciendo.

Al filo de los pantanos, una Visión había que contemplar: reluciendo bajo los Rayos del Sol, había un Carro de Nibiru; ¡Era el Barco Celestial de Alalu! Los Héroes aceleraron sus pasos, hacia el Carro de Alalu se apresuraron. Impaciente, Ea se puso su Traje de Pez; en su pecho, el corazón golpeaba como un tambor. Saltó al Pantano, con paso apresurado se dirigió hacia la orilla. Altas eran las Aguas del Pantano, el fondo estaba más hondo de lo que esperaba.

Dejó de caminar para nadar, con brazadas audaces avanzó. Mientras se acercaba a la tierra seca, pudo ver verdes praderas. Después, sus pies tocaron suelo firme; se puso de pie y siguió caminando. Delante de él, pudo ver a Alalu, de pie, saludando con las manos vigorosamente. Alcanzando la orilla, Ea salió de las Aguas: ¡Estaba sobre la Oscura Tierra! Alalu llegó corriendo hasta él; abrazó con fuerza a su hijo por Matrimonio. ¡Bienvenido a un planeta diferente!, le dijo Alalu a Ea.

Viene ahora el Relato de cómo se fundó Eridú en la Tierra, de cómo comenzó la Cuenta de los Siete Días. Alalu abrazó a Ea en silencio, con los ojos llenos de lágrimas de alegría. Ea inclinó su cabeza ante él, en señal de respeto ante su padre por Matrimonio. En los Pantanos, los Héroes seguían avanzando; otros más se pusieron los Trajes de Peces, otros más hacia la tierra seca se apresuraban.

¡Mantened a flote el Carro!, ordenó Anzu. ¡Ancladlo en las Aguas, evitad el fango de la orilla! Los Héroes alcanzaron la orilla, ante Alalu se inclinaron. Anzu llegó a la orilla, el último en salir del Carro. Se inclinó ante Alalu; con él estrechó los brazos Alalu en Señal de Bienvenida. A todos los que habían llegado, Alalu dio Palabras de Bienvenida. A todos los que estaban reunidos, Ea dio Palabras de Mandato. ¡Aquí en la Tierra, yo soy el Comandante!, les dijo.

En una Misión a Vida o Muerte hemos llegado; ¡En nuestras manos está la suerte de Nibiru! Miró alrededor, estaba buscando un lugar para acampar. ¡Amontonad tierra, haced montículos allí!, ordenó Ea para levantar un Campamento. A un lugar no lejano estaba señalando, una cabaña de cañas erigió por Morada para Alalu. Luego, dirigió estas palabras a Anzu: Transmite estas Palabras a Nibiru, ¡Al Rey, mi padre Anu, anuncia la feliz llegada!

No tardó en cambiar el tono de los Cielos, del resplandor al rojizo se tornó. Ante sus ojos se reveló una Visión nunca antes vista: ¡El Sol, como una esfera roja, estaba desapareciendo en el Horizonte! ¡El temor se apoderó de los Héroes, temían una Gran CalamidadAlalu, con palabras risueñas, les confortó diciendo: Es una Puesta de Sol, marca el fin de Un Día en la Tierra. Echaos para un breve descanso; una noche en la Tierra es más corta de lo que podáis imaginar. 

Antes de lo que podáis esperar, el Sol hará su aparición; ¡Será de día en la Tierra! Inesperadamente, llegó la Oscuridad, y separó los Cielos de la Tierra. Los Relámpagos rompían la Oscuridad, y a los Truenos les siguieron las Lluvias. Los Vientos soplaron sobre las Aguas, eran Tormentas de un dios extraño. En el Carro, los Héroes se pusieron en cuclillas; en el Carro, los Héroes se acurrucaron. 

Para ellos, no llegó el descanso; estaban muy agitados. Con los corazones acelerados, esperaban el Regreso del Sol. Sonrieron cuando aparecieron sus Rayos, contentos y dándose palmadas en la espalda. Y anocheció y amaneció, fue su Primer Día en la Tierra. Al romper el día, Ea reflexionó sobre la situación; debía pensar sobre cómo separar las Aguas de las Aguas. Nombró a Engur, Señor de las Aguas Dulces, para que proveyera de Aguas potables.

Éste fue a la laguna de la serpiente con Alalu, para valorar sus aguas dulces; ¡La laguna estaba abarrotada de serpientes malignas!, dijo Engur a Ea. Entonces, Ea contempló los pantanos, sopesando la abundancia de aguas de lluvia. A Enbilulu lo puso al cargo de los pantanos, se le indicó que señalara los matorrales de cañizos. A Enkimdu se le puso al cargo de la zanja y del dique, para que elaborara una frontera frente a los pantanos, para que hiciera un lugar donde reunir las aguas que llovían del cielo. 

Así se separaron las Aguas de Debajo de las Aguas de Arriba, se separaron las Aguas de los cenagales de las Aguas dulces. Y anocheció y amaneció, fue el Segundo Día en la Tierra. Cuando el Sol anunció la mañana, los Héroes ya estaban llevando a cabo las tareas asignadas. Ea dirigió sus pasos, junto a Alalu, hacia el lugar de Hierba y Arboles, para examinar todo lo que crece en el Huerto, Hierbas y Frutas según su Especie.

Isimud, su Visir, Ea le hizo unas preguntas: ¿Qué planta es ésta? ¿Qué planta es aquélla?, le preguntaba. Isimud, muy instruido, pudo distinguir los alimentos que crecen bien; arrancó una Fruta para Ea, ¡Es una Planta de Miel!, le decía a Ea: ¡Él mismo comió una Fruta, Ea estaba comiéndose una Fruta! Del alimento que crece, diferenciado por su bondad, Ea puso al cargo al Héroe Gurú.

Así se proveyeron los Héroes de Agua y Alimentos; no se hartaban. Y anocheció y amaneció, fue el Tercer Día en la Tierra. El Cuarto Día cesaron de soplar los Vientos, el Carro ya no se vio perturbado por las olas. ¡Que se traigan Herramientas desde el Carro, que se construyan Moradas en el Campamento!, ordenó Ea. Ea puso a Kulla al cargo del molde y el ladrillo, para que hiciera ladrillos de arcilla; a Mushdammu se le indicó que pusiera los Cimientos, para levantar Moradas habitables.

Todo el día estuvo brillando el Sol, una Gran Luz hubo durante el Día. Al anochecer, Kingu, la Luna de la Tierra, arrojó en su plenitud una Luz pálida sobre la Tierra, una Luz menor para gobernar la Noche, para ser contado entre los Dioses Celestiales. Y anocheció y amaneció, fue el Cuarto Día en la Tierra. El Quinto Día, Ea le ordenó a Ningirsig que hiciera un Barco de Juncos, para tomar la medida de los Pantanos, para valorar la extensión de los cenagales.

Ulmash, El-que-conoce-lo-que-prolifera-en-las-aguas, El-que-tiene-Conocimientos-de-las-aves-de-caza-que-vuelan, a Ulmash llevó Ea por compañero, para que distinguiera Lo Bueno de Lo Malo. De las Especies que pululan en las Aguas, de las Especies que ofrecen sus alas en el Cielo, muchas eran desconocidas para Ulmash; su número era desconcertante. Buenas eran las Carpas, entre Lo Malo iban nadando. 

Ea convocó a Enbilulu, El Señor de los PantanosEa convocó a Enkimdu, a cargo de la zanja y el dique; a ellos les dio Palabras, para hacer una barrera en los Pantanos; para hacer un Recinto con cañas y juncos verdes, y separar allí unos peces de otros, una Trampa para Carpas, que de una red no pudieran escapar, un Lugar de cuya Trampa no pudiera escapar ningún Ave que fuera buena para comer. Así, los Héroes se proveerían de pescado y de caza, separando las Especies buenas.

Y anocheció y amaneció, fue el Quinto Día en la Tierra. El Sexto Día, Ea tuvo en cuenta a las criaturas del Huerto. A Enursag se le asignó la tarea de distinguir Lo-que-se-arrastra-por-el-suelo de Lo-que-camina-sobre-piesEnursag se asombró de sus Especies, de su ferocidad dio cuenta a Ea. Ea convocó a Kulla, a Mushdammu dio órdenes urgentes: ¡Para la noche, las Moradas han de estar terminadas, y rodeadas por una Valla de Protección!

Los Héroes pusieron manos a la obra, sobre los cimientos se pusieron los ladrillos con rapidez. Los tejados se hicieron de caña, y la Valla se levantó con árboles cortados. Anzu trajo del Carro un Rayo-Que-Mata, un Hablador-Que-Transmite-Palabras puso en la Morada de Ea; ¡Al anochecer, el Campamento estaba terminado! Los Héroes se congregaron en su interior por la noche. Ea, Alalu y Anzu consideraron los hechos; ¡Todo lo que se había hecho era en verdad bueno!

Y anocheció y amaneció, el Sexto Día. El Séptimo Día se reunieron los Héroes en el Campamento, Ea les dijo estas palabras: Hemos emprendido un peligroso viaje, hemos recorrido un peligroso camino desde Nibiru hasta el Séptimo Planeta. A la Tierra hemos llegado sin novedad, muchas cosas buenas hemos conseguido, hemos establecido un Campamento. ¡Que este Día sea de descanso; a partir de ahora, el Séptimo Día será siempre de descanso!

¡Que a partir de ahora se le llame a este lugar Eridú, Hogar en la Lejanía será su significado! ¡Que se mantenga una promesa, que Alalu sea declarado comandante de EridúLos Héroes así reunidos, gritaron al unísono los Acuerdos. Palabras de acuerdo pronunció Alalu, después rindió Gran Homenaje a Ea: ¡Que se le dé un Segundo Nombre a Ea, que se le llame Nudimmud, El Hábil ForjadorAl unísono, los Héroes anunciaron el Acuerdo.

Y anocheció y amaneció, el Séptimo Día. Viene ahora el Relato de cómo comenzó la Búsqueda de Oro, y de cómo los planes en Nibiru no proporcionaban la Salvación a Nibiru. Tras establecerse el Campamento de Eridú y después de saciarse los Héroes de alimento, Ea comenzó la tarea de obtener Oro de las Aguas. En el Carro, se levantaron las Piedras de Fuego, y cobró vida el Gran Crujidor; desde el Carro, se extendió Lo-Que-Succiona-Agua, se insertó en las Aguas pantanosas.

Las Aguas se introdujeron en un Recipiente de Cristales, de las Aguas, los Cristales del Recipiente extrajeron todo lo que había de Metal. Después, desde el Recipiente, Lo-Que-Escupe escupió las Aguas a la Laguna de los Peces; así se recogían en el Recipiente los Metales que había en las Aguas. El Artefacto de Ea era ingenioso, ¡En verdad, era un Hábil Forjador! Durante Seis Días de la Tierra se introdujeron Aguas pantanosas, se escupieron Aguas pantanosas; ¡En el recipiente se recogían los Metales!

El Séptimo Día, Ea y Alalu examinaron los Metales; de muchas Clases eran los Metales que había en el Recipiente. Había Hierro, había mucho Cobre; el Oro no era abundante. En el Carro otro Recipiente, el ingenioso Artefacto de Nudimmud, los Metales se separaron según Tipos, se llevaron a la orilla por Clases. Así trabajaron los Héroes durante Seis Días; al Séptimo Día descansaron. Durante Seis Días, los Recipientes de Cristal se llenaron y se vaciaron, el Séptimo Día se hizo cuenta de los Metales.

Había Hierro y había Cobre, y otros Metales también; de Oro, se había acumulado el montón más pequeño. Por la noche, la Luna subía y bajaba; a su vuelta, Ea le puso el nombre de Mes. Al comienzo del Mes, Seis Días se mostraban sus cuernos luminosos, con su media Corona se anunciaba el Séptimo Día; era un Día de Descanso. A mitad de camino, la Luna se distinguía por su Plenitud; después, se detenía para empezar a decrecer. Con el Curso del Sol, iba apareciendo la vuelta de la Luna, iba revelando su rostro con la vuelta de la Tierra. 

Ea estaba fascinado con los Movimientos de la Luna, contemplaba su Atracción como Kingu a Ki: ¿A qué propósito servía esa Atracción? ¿Qué Señal celeste estaba dando? Mes llamó Ea a la vuelta de la Luna, le dio el nombre de Mes a su Vuelta. Por un Mes, por dos meses, se separaron las Aguas en el Carro; el Sol, cada seis meses, daba a la Tierra otra Estación; Invierno y Verano las llamó Ea. Hubo Invierno y hubo Verano; y Ea llamó Año de la Tierra a toda la Vuelta Al finalizar el Año se hizo cuenta del Oro acumulado; no había mucho para enviar a Nibiru.

¡Las Aguas de las ciénagas son insuficientes, que se traslade el Carro a Lo Profundo del Océano!, así dijo Ea. Se soltó el Carro de sus amarras, de vuelta de donde llegó se volvió. Se elevaron con mucho cuidado los Recipientes de Cristal, las Aguas saladas pasaron a través de ellos. Se separaron los Metales por Clases; ¡Entre ellos centelleaba el Oro! Desde el Carro, Ea transmitió a Nibiru palabra de los Acontecimientos; para Anu fue agradable de escuchar.

En su predestinada Vuelta, Nibiru estaba volviendo a la Morada del Sol, en su Vuelta de Shar, Nibiru se estaba aproximando a la Tierra. Ansiosamente, Anu preguntó por el Oro. ¿Hay suficiente para enviarlo a Nibiru?, preguntó. ¡Ay!, no se había recogido suficiente Oro de las Aguas; ¡Que pase otro Shar, que se doble la cantidad!, le aconsejó Ea a Anu. Se siguió obteniendo Oro de las Aguas del Océano; el corazón de Ea se llenaba de aprensión.

Se extrajeron partes del Carro, con ellas se montó una Cámara Celeste. Abgal, el que sabe pilotar, fue asignado al cargo de la Cámara Celeste; Ea se remontaba a diario en el Aire con Abgal en la Cámara Celeste, para descubrir los Secretos de la Tierra. Se construyó un Recinto para la Cámara Celeste, se puso junto al Carro de Alalu: Ea estudiaba a diario los Cristales en el Carro de Alalu, para comprender lo que por sus Rayos se descubría.
¿De dónde viene el Oro?, preguntó a Alalu. ¿Dónde en la Tierra están las venas doradas de TiamatEa se remontó en el Aire con Abgal en la Cámara Celeste, para conocer la Tierra y sus Secretos. Vagaron sobre las grandes Montañas, grandes Ríos vieron en los Valles; Estepas y Bosques se extendían bajo ellos, miles de Leguas recorrieron. Tomaron nota de vastas Tierras separadas por Océanos, con el Rayo-Que-Explora penetraron los suelos.

La impaciencia crecía en Nibiru. ¿Puede ofrecer protección el Oro?, crecía el clamor. ¡Reunid el Oro, cuando se acerque Nibiru tendréis que entregarlo!, ordenó Anu a Ea. ¡Reparad el Carro de Alalu, disponedlo para que vuelva a Nibiru, para que esté dispuesto cuando termine el Shar!, dijo así Anu. Ea obedeció las Palabras de su padre, el Rey; se puso a reflexionar sobre la reparación del Carro de Alalu.

Una noche en la que aterrizaron la Cámara Celeste junto al Carro, entró en éste con Abgal, para llevar a cabo una Acción Secreta en la oscuridad. Las Armas de Terror, las Siete, sacaron del Carro; las llevaron a la Cámara Celeste, dentro de la Cámara Celeste las escondieron. Al amanecer, Ea y Abgal se remontaron en el Cielo con la Cámara Celeste, con dirección a otra tierra.

Allí, en un Lugar Secreto, Ea ocultó las Armas; en una cueva, un lugar desconocido, las almacenó. Después, Ea dio a Anzu Palabras de Mandato, le indicó que reparara el Carro de Alalu, que lo dispusiera para volver a Nibiru, que estuviera listo para cuando terminara el Shar. Anzu, muy experto en los asuntos de los Carros, se puso manos a la obra; hizo que sus propulsores zumbaran de nuevo, tuvo mucha cuenta de sus Tablillas; ¡Pero no tardó en descubrir la ausencia de las Armas de Terror!

Anzu gritó enfurecido; Ea le dio explicación de su ocultación: ¡Es un peligro utilizar estas Armas!, dijo Ea. ¡Jamás deben ser armadas ni en los Cielos ni en las Tierras Firmes! ¡Sin ellas, será peligroso atravesar el Brazalete Repujado!, dijo Anzu. ¡Sin ellas, y sin los Propulsores de Agua, hay peligro de que no resista! 

Alalu, Comandante de Eridú, consideró las palabras de Ea, a las palabras de Anzu prestó atención: ¡Las palabras de Ea quedan atestiguadas por el Consejo de Nibiru!, dijo Alalu; Pero, si no regresa el Carro, ¡Nibiru estará perdido! Abgal, El-Que-Sabe-Pilotar, se adelantó audazmente hacia los Líderes. ¡Yo seré el Piloto, afrontaré los peligros valerosamente!, dijo.

Así se tomó la decisión: ¡Abgal será el Piloto, Anzu se quedará en la Tierra! En Nibiru, los Astrónomos contemplaron los Destinos de los Dioses Celestiales, eligieron el día oportuno. Se llevaron cestadas de Oro al Carro de Alalu; Abgal entró en la parte delantera del Carro, ocupó el Asiento del Comandante. Ea le dio una Tablilla de Destino de su propio Carro; ¡Será para ti Lo-Que-Muestra-El-Camino, con ella encontrarás un Camino abierto!

Abgal levantó las Piedras de Fuego del Carro; su zumbido que cautivaba como la Música. Dio vida al Gran Crujidor del Carro, arrojando un resplandor rojizo. Ea y Alalu, junto con la multitud de Héroes estaban de pie alrededor, le estaban dando la despedida. Después, con un Rugido, el Carro se elevó hacia los Cielos, ¡A los Cielos ascendió! Nibiru se transmitieron palabras del Ascenso; en Nibiru había mucha expectación.





Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Portada: NGC 2818 Nebulosa Planetaria, by Nasa Hubble Space Telescope



GLOSARIO:

Abael: El bíblico Abel, muerto por su hermano Ka-in.
Abgal: Piloto; Primer Comandante del Lugar de Aterrizaje.
Abrazador: Epíteto de Ninurta por su papel en la utilización de armas nucleares.
Abzu: Dominios mineros de Oro de Enki en el sudeste de África.
Abzu Inferior: Punta Sur de África, dominios de Nergal Ereshkigal.
Acad: Las Tierras del Norte anexionadas a Sumer bajo Sargón I.
Acadio: Lengua madre de todas las Lenguas semitas.
Adab: Ciudad postdiluviana de Ninharsag en Sumer.
Adad: Nombre acadio de Ishkur, el hijo menor de Enlil.
Adamu: El primer Trabajador Primitivo logrado con éxito a través de Ingeniería Genética, El Adán.
Adapa: Hijo de Enki con una hembra Terrestre, primer Hombre Civilizado; el bíblico Adán.
Agadé: Primera capital de Nibiru después de la guerra; Capital Unificada de Sumer y Acad.
Agua de Juventud: Se la prometía Ra a sus seguidores en la Otra Vida.
Agua de Vida: Utilizada para revivir a Inanna y traerla de vuelta de entre los muertos.
Alalgar: Piloto; Segundo Comandante de Eridú.
Alalu: El depuesto Rey de Nibiru que escapó a la Tierra y descubrió Oro; murió en Marte; se talló su imagen en la roca que le sirvió de tumba.
Alam: Hijo de Anshargal a través de una concubina.
Amanecer y Crepúsculo: Hembras Terrestres fecundadas por Enki, madres de Adapa y Titi.
Amun: Nombre egipcio para el exiliado dios Ra.
An: Primer Rey de la Unidad en Nibiru; nombre del planeta al que llamamos Urano.
Anak: Estaño.
Anib: Título Real de Ib, un Sucesor del Trono de Nibiru.
Anki: Hijo primogénito de An en Nibiru.
Annu: Ciudad Sagrada en Egipto, la bíblica On, Heliópolis en griego.
Anshar: Quinto Soberano de Nibiru de la Dinastía Unificada; el planeta al que llamamos Saturno.
Anshargal: Cuarto Soberano de Nibiru de la Dinastía Unificada.
Antu: Esposa de An; esposa de Anu; nombre primitivo del planeta al que llamamos Neptuno.
Anu: Soberano de Nibiru cuando los Anunnaki llegaron a la Tierra; también, el planeta al que llamamos Urano.
Anunitu: Nombre cariñoso para la diosa Inanna.
Anunnaki: Aquellos-Que-del-Cielo-a-la-Tierra-Vinieron.
Anzu: Piloto; Primer Comandante de la Estación de Paso en Marte.
Apsu: Progenitor primordial del Sistema Solar, el Sol.
Aratta: Dominio concedido a Inanna, parte de la Tercera Región.
Arbakad: El bíblico Arpakshad, uno de los hijos de Sem.
Armas del Terror: Armas nucleares, utilizadas al principio en Nibiru y, después, finalmente, en la Tierra.
Arrata: La tierra y las montañas de Ararat.
Asar: Dios egipcio llamado Osiris.
Asta: Diosa egipcia llamada Isis, esposa-hermana de Asar.
Awan: Esposa-hermana de Ka-in.
Aya: Esposa de Utu; el dios llamado Shamash en acadio.
Azura: Esposa de Sati, madre de Enshi, el bíblico Enoch.
Bab-Ili: Pórtico de los DiosesBabilonia, ciudad de Marduk en Mesopotamia.
Bad-Tibira: Ciudad de Ninurta de fundición y refinado de Oro.
Banda: Soberano heroico de Uruk -la bíblica Erek-, padre de Gilgamesh.
Baraka: Esposa de Irid, el bíblico Yéred.
Barca celestial: Término egipcio para la Nave Espacial de un Dios.
Barco del Cielo: Vehículo aéreo de diversos Dioses y Diosas.
Batalla Celestial: Colisión primordial entre Nibiru y Tiamat.
Batanash: Esposa de Lu-Mach -el bíblico Lamek-, madre del Héroe del Diluvio.
Bau: Esposa de Ninurta, una sanadora.
Ben-Ben: Parte superior cónica del Barco Celestial de Ra.
Blancatierra: La Antártida.
Bosque de Cedros: Ubicación del Lugar de Aterrizaje -en la actualidad, Líbano-.
Brazalete Repujado: El Cinturón de Asteroides.
Burannu: El río Éufrates.
Cam: Segundo hijo del Héroe del Diluvio, hermano de Sem y de Jafet.
Cámara de la Creación: Instalaciones de Ingeniería Genética y domesticación en las Montañas de los Cedros.
Camino de Anu: Banda central de la Esfera Celeste que contiene las Constelaciones Zodiacales; en la Tierra, banda central entre el septentrional Camino de Enlil y el meridional Camino de Enki.
Camino de Enki: Esfera celeste por debajo del paralelo 30º Sur.
Camino de Enlil: Esfera celeste por encima del paralelo 30º Norte.
Carros celestiales: Nave Espacial.
Casa de Elaboración: Laboratorio genético en el Bosque de los Cedros para los cereales y el ganado.
Casa de la Vida: Instalaciones biogenéticas de Enki en el Abzu.
Casa de Sanación: Instalaciones médico-biológicas de Ninmah en Shurubak.
Centro de Control de Misiones: En Nibru-ki -Nippur- antes del Diluvio, en el Monte Moriah después del Diluvio.
Creador de Todo: El Dios universal y cósmico.
Cresta Norte: Morada de Enlil en las Montañas de los Cedros.
Cuarta Región: La Península del Sinaí, ubicación del Espacio Puerto postdiluviano.
Cuenta de Años de la Tierra: La cuenta de los años desde la visita de Anu a la Tierra, el calendario de Nippur comenzó en el 3760 AC.
Damkina: Esposa de Enki, renombrada Ninki; hija de Alalu.
Dauru: Esposa del Rey nibiruano Du-Uru.
Destino: Curso predeterminado de acontecimientos.
Diluvio: La Gran Inundación.
Duat: Nombre egipcio de la zona restringida del Espacio Puerto en el Sinaí.
Dudu: Nombre cariñoso del dios Adad -Ishkur-, hijo menor de Enlil, tío de Inanna.
Dumuzi: Hijo menor de Enki, encargado del pastoreo en sus dominios egipcios.
Dunna: Esposa de Malalu, madre de Irid -los bíblicos Mahalalel y Yéred-.
Duttur: Concubina de Enki, madre de Dumuzi.
Du-Uru (Duuru): Séptimo Soberano de Nibiru.
Ea: Aquel-cuyo-hogar-es-el-agua, el Acuario prototipo; primogénito de Anu, hermanastro de Enlil; líder del primer grupo Anunnaki en llegar a la Tierra; Creador de la Humanidad y su salvador en el Diluvio; se le dan los epítetos de Nudimmud, El ForjadorPtah, El Constructor, en Egipto, Enki, El Señor Tierra; padre de Marduk.
Eanna: Templo de Siete Niveles de Anu en Uruk, Anu se lo dio a Inanna como presente.
Edin: Ubicación de los primeros asentamientos de los Anunnaki, el bíblico Edén, en el Sur de Mesopotamia; posteriormente, el área de Sumer.
Edinni: Esposa de Enkime, madre de Matushal -los bíblicos Henoch y Matusalén-.
Ednat: Esposa de Matushal, madre de Lu-Mach, el bíblico Lamek.
Ekur: La alta Estructura en el Centro de Control de Misiones antediluviano; la Gran Pirámide de Gizeh, después del Diluvio.
Emisor: Instrumento utilizado junto con el Pulsador para revivir a Inanna.
Emush: Desierto infestado de serpientes donde intentó esconderse Dumuzi.
Emzara: Esposa de Ziusudra, el bíblico Noé, y madre de sus tres hijos.
Enbilulu: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Endubsar: El Escriba al cual dictó Enki sus Memorias.
Engendrador Primordial: Apsu, el Sol, en la Cosmogonía de la creación.
Engur: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Eninnu: La Morada-Templo de Ninurta en el Recinto Sagrado de Lagash.
Enki: Título-epíteto de Ea tras la división de deberes y poderes entre él y su hermanastro y rival Enlil; padre de Marduk con su esposa Damkina; no pudo tener un hijo con su hermana Ninmah, pero tuvo cinco hijos más con concubinas y también tuvo hijos con mujeres Terrestres.
Enkidu: Compañero de Gilgamesh creado artificialmente.
Enkime: Se le llevó al Cielo y se le concedieron muchos Conocimientos; el bíblico Henoch; padre de Sarpanit, esposa de Marduk.
Enlace Cielo-Tierra: El Centro de Control de Misiones.
Enlil: Hijo de Anu y de su esposa-hermana Antu y, por ello, Hijo Principal, destinado a la sucesión del trono de Nibiru por delante del primogénito Ea; Administrador y Comandante militar, enviado a la Tierra para organizar las operaciones de obtención de Oro a gran escala; padre de Ninurta con su hermanastra Ninmah, y de Nannar e Ishkur con su esposa Ninlil; se opuso a la creación de los Terrestres, intentó la desaparición de la Humanidad mediante el Diluvio; autorizó el uso de armas nucleares contra Marduk.
Enmerkar: Soberano heroico de Urug-ki, Uruk, abuelo de Gilgamesh.
Ennugi: Comandante de los Anunnaki asignado a las minas de Oro en el Abzu.
Enshar: Sexto Soberano dinástico en Nibiru; nombró a los Planetas que abarcaba la órbita de Nibiru.
Enshi: El bíblico Enoch, el primero al que se le enseñaron los Ritos y el Culto.
Enursag: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Enuru: Tercer hijo de An y Antu, y padre del soberano de Nibiru, Anu.
Ereshkigal: Nieta de Enlil, señora del Mundo Inferior -Sur de Africa-; esposa de Nergal; hermana de Inanna.
Eridú: Primer Asentamiento en la Tierra, fundado por Ea; fue su centro permanente y su morada en Sumer.
Erra: Epíteto de Nergal después del holocausto nuclear, significa El-Aniquilador.
Esagil: Templo de Marduk, en Babilonia.
Esencia de vida o vital: El ADN genéticamente codificado.
Estaciones celestiales: Las Doce Casas de las Constelaciones Zodiacales.
Estrella Imperecedera: Nombre egipcio para el planeta del cual había venido Ra.
Etana: Rey de Uruk que fue llevado al cielo pero tuvo miedo de continuar.
Firmamento: El Cinturón de Asteroides, restos de la mitad destruida de Tiamat.
Gaga: La Luna de Anshar, Saturno, que, tras el paso de Nibiru, se convirtió en el planeta Plutón.
Gaida: Hijo menor de Enkime, Henoch en la Biblia).
Galzu: Misterioso emisario divino que transmitía los mensajes en sueños y visiones.
Gente de cabeza negra: El pueblo sumerio.
Geshtinanna: Hermana de Dumuzi que le traicionó.
Gibil: Hijo de Enki, encargado de la Metalurgia, creador de Artefactos Mágicos.
Gigunu: Casa de Placer Nocturno de Inanna.
Gilgamesh: Rey en Uruk; siendo hijo de una diosa, fue en busca de la inmortalidad.
Girsu: Recinto sagrado de Ninurta en Lagash.
Gran Abajo: El continente de la Antártida.
Gran Calamidad: La devastación posterior al holocausto nuclear en 2024 AC.
Gran Profundo: Océano Antártico.
Gran Mar: Mar Mediterráneo; llamado también Mar Superior.
Guru: Teniente de Eaen el Primer Aterrizaje.
Hado: Curso de acontecimientos que está sujeto al libre albedrío y es alterable.
Hapi: Antiguo nombre egipcio del río Nilo.
Hem-Ta: Nombre egipcio del Antiguo Egipto.
Hijo principal: El hijo nacido aun Soberano a través de su hermanastra y, por tanto, heredero legal.
Hombre Civilizado: Homo sapiens-sapiens, del cual Adapa fue el primero.
Horon: El dios egipcio al que ahora se le llama Horus.
Hurum: Montaña donde el Héroe Banda murió y volvió a la vida.
Ib: Tercer rey dinástico de Nibiru, se le dio el Título Real de An-Ib.
Ibru: Nieto de Arbakad, el bíblico Heber, antepasado de Abraham.
Ibru-Um [Ibruum]: Vástago de una Familia Real sacerdotal de Nippur y Ur, el bíblico Abraham.
Igigi: Los Trescientos Anunnaki asignados a la Lanzadera y a la Estación de Paso de Marte; raptaron a mujeres Terrestres para tomarlas como esposas.
Ilabrat: Visir y emisario de Anu; fue por Adapa párale viaje a Nibiru.
Inanna: Hija de Nannar y Ningal, hermana gemela de Utu; fue la prometida de Dumuzi; feroz en la guerra, lujuriosa en las relaciones sexuales; señora de Uruk y de la Tercera Región; conocida como Ishtar en acadio; asociada con el planeta al que llamamos Venus.
Inbu: Fruto traído de Nibiru a la Tierra, origen del elixir de los Anunnaki.
Irid: El bíblico Yéred; padre de Enkime, el bíblico Henoch.
Ishkur: El hijo más joven de Enlil con su esposa Ninlil, el dios acadio Adad.
Ishtar: Nombre acadio de la diosa Inanna.
Ishum: Epíteto dado a Ninurta después del holocausto nuclear, significa El Abrasador.
Isimud: Mayordomo y visir de Enki.
Jarán: Ciudad del Noroeste de Mesopotamia -ahora en Turquía-, que hizo las veces de ciudad gemela de Ur; lugar de estancia de Abraham; lugar desde donde Marduk usurpó la supremacía en la Tierra.
Ka-in: El bíblico Caín, que mató a su hermano Abael -Abel- y fue desterrado.
Kalkal: Guardián de la Residencia de Enlil en el Abzu.
Ki: Suelo firme, el planeta Tierra.
Ki-Engi: Sumer, Tierra de los Nobles Vigilantes, la Primera Región de Civilización.
Kingu: Principal satélite de Tiamat; la Luna de la Tierra después de la Batalla Celestial.
Kishar: Esposa del Quinto Soberano de Nibiru; el planeta al que llamamos Júpiter.
Kishargal: Esposa del Cuarto Soberano de Nibiru.
Kishi: La primera Ciudad de Hombres en Sumer, donde comenzó la Realeza.
Kulla: Teniente de Ea durante la Primera Misión.
Kunin: El bíblico Quenán, hijo de Enshi y Noam.
Laarsa: Una de las ciudades de los Anunnaki; refundada después del Diluvio.
Lagash: Construida al mismo tiempo que Laarsa, ambas servían como Ciudades Baliza; después del Diluvio, refundada como ciudad principal de Ninurta.
Lahama: Esposa de Lahma.
Lahamu: El planeta al que llamamos Venus.
Ley de la Simiente: La norma que daba Prioridad Sucesoria a un hijo de una hermanastra.
Lugal: Literalmente, Gran Hombre; epíteto de un Rey electo.
Lugar de Aterrizaje: Plataforma para Naves Celestes y Naves Espaciales en las Montañas de los Cedros.
Lugar de los Carros: Espacio Puerto.
Lugar de los Carros Celestiales: Espacio Puerto de los Anunnaki.
Lugar Níveo: La Antártida.
Lulu: Híbrido realizado por Ingeniería Genética, el Trabajador Primitivo.
Lu-Mach: Hijo de Matushal y de Ednat, el bíblico Lamek.
Llanura Superior: Región del Norte de Mesopotamia donde vivieron los descendientes de Arpakad.
Magan: Antiguo Egipto.
Malalu: Hijo de Kunin Mualit, el bíblico Mahalalel.
Mar Inferior: Masa de Agua llamada ahora Golfo Pérsico.
Mar Superior: Mar Mediterráneo.
Marduk: Primogénito y heredero legal de Enki Damkina; adorado como Ra en Egipto; envidioso de sus hermanos, insatisfecho con Egipto sólo como sus dominios, reclamó la supremacía de la Tierra y, después de exilios y guerras, la consiguió desde su ciudad de Babilonia.
Matushal: Hijo de Enkime y Edinni, el bíblico Matusalén.
ME: Objetos diminutos codificados con fórmulas sobre todos loas aspectos de la Ciencia y la Civilización.
Meluhha: Antigua Nubia.
Mena: Rey cuyo reinado comenzó la Primera Dinastía de Faraones egipcios.
Mena-Nefer: Primera capital de Egipto, Menphis.
Montaña de los Cedros: Ubicación de la morada de Enlil en el Bosque de Cedros.
Monte de la Salvación: Los picos de Ararat, donde se posó el Arca después del Diluvio.
Monte de Mostrar el Camino: Monte Moriah, lugar del Centro de Control de Misiones postdiluviano.
Monte Mashu: Monte equipado con instrumental en el Espacio Puerto del Sinaí postdiluviano.
Mualit: Esposa de Kunin, madre de Malalu.
Mundo Inferior: Hemisferio Sur, que incluye el sur de África y de la Antártida.
Musardu: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Nabu: Hijo de Marduk y de Sarpanit; organizó a los seguidores humanos de Marduk.
Namtar: Hado; Visir de Ereshkigal en sus dominios del Mundo Inferior.
Nannar: Hijo de Enlil Ninlil, el primer líder Anunnaki que nació en la Tierra; dios patrón de Urim -Ur- y Jarán; asociado con la Luna; conocido como Sin en acadio; padre de Utu e Inanna.
Naram-Sin: Nieto de Sargón y sucesor suyo como Rey de Sumer Acad.
Nebat: Esposa-hermana del Dios egipcio Satu, ala que llamamos Neftys.
Nergal: Hijo de Enki, soberano del Abzu Inferior junto con su esposa Ereshkigal; liberó las armas nucleares junto con N
inurta.
Neteru: Palabra egipcia para dioses, que significa Guardianes Vigilantes.
Nibiru: Planeta madre de los Anunnaki; su período orbital, un Shar, equivale a 3.600 años terrestres; se convirtió en el Duodécimo Miembro del Sistema Solar después de la Batalla Celestial.
Nibru-ki: Centro de Control de Misiones original; ciudad de Enlil en Sumer, llamada Nippur en acadio.
Nimug: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Nimul: Madre de Ea/Enki con Anu; no siendo esposa oficial ni hermanastra, su hijo, aunque primogénito, perdió la sucesión ante Enlil, cuya madre era Antu.
Ninagal: Hijo de Enki, designado por él para conducir el Barco del Héroe del Diluvio.
Ninbara: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ningal: Esposa de Nannar-Sin, madre de Inanna y de Utu.
Ningirsig: Teniente de Ea en el primer aterrizaje.
Ningishzidda: Hijo de Enki, Maestro en Genética y de otras Ciencias; llamado Tehuti -Toth- en el Antiguo Egipto; se fue a las Américas con sus seguidores después de ser depuesto por su hermano Marduk.
Ninguanna: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninharsag: Epíteto de Ninmah, después de serle concedida una morada en el Sinaí.
Ninkashi: Mujer Anunnaki encargada de la elaboración de la cerveza.
Ninki: Esposa de Ib, Tercer Rey dinástico en Nibiru.
Ninimma: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninlil: Se casó con Enlil tras perdonarle ella su violación; Madre de Nannar y de Ishkur.
Ninmada: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninmah: Hermanastra de Enki y Enlil, madre de Ninurta con Enlil; Oficial Médico Jefe de los Anunnaki; ayudó a Enki a crear mediante Ingeniería Genética el Trabajador Primitivo; pacificadora entre los clanes rivales y guerreros de los Anunnaki; renombrada Ninharsag.
Ninmug: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninshubur: Doncella de Cámara de Inanna.
Ninsun: Madre Anunnaki de Gilgamesh.
Ninurta: Hijo Principal de Enlil, engendrado por Enlil con su hermanastra Ninmah, y su Sucesor Legal; combatió con Anzu, que se apoderó de las Tablillas de los Destinos, y con Marduk; encontró fuentes alternativas de Oro y estableció unas instalaciones espaciales alternativas en América; Dios patrón de Lagash.
Nippur: Nombre acadio de Nibru-ki, donde comenzó el calendario de años terrestres en el 3.760 AC.; lugar de nacimiento de Ibru-Um -Abraham-.
Nisaba: Diosa de la Escritura y las Medidas.
Noam: Esposa-hermana de Enshi, madre de Kunin.
Nudimmud: Un epíteto de Ea, que significa El-Que-Elabora-Cosas; el planeta Neptuno.
Nungal: Piloto.
Nusku: Visir y emisario de Enlil.
Objeto Brillante Celestial: Dispositivo Divino secreto que salvaguardaba el Lugar de la Realeza.
Objeto de la Tierra: Epíteto para la ubicación del Centro de Control de Misiones.
Padre de Todo Principio: El universal Creador de Todo; el Dios cósmico.
Pájaro de la Tormenta: Nave aérea de batalla de Ninurta.
Pájaro Negro: Vehículo aéreo de Ninurta.
Pájaros celestes: Nave aérea de los Anunnaki para volar por los cielos terrestres.
Picos baliza: Las dos Grandes Pirámides de Gizeh; posteriormente, Monte Mashu, en el Sinaí.
Piedra Gug: Cristal emisor de radiaciones, transferido desde la Gran Pirámide hasta el Monte Mashu.
Planta de la Vida: Utilizada por los emisarios robóticos de Enki para revivir a Inanna.
Planta de Ser Joven de Nuevo: Planta secreta del Rejuvenecimiento que encontrara Gilgamesh.
Porciones celestiales: Período de 72 años para el cambio de 1º Zodiacal debido a la Precesión.
Pórtico al cielo: El objetivo de la torre de lanzamiento que construyera Marduk en Babilonia.
Primera Región: La Primera Región de civilización concedida a la Humanidad, Sumer.
Ptah: Nombre de Enki en Egipto; significa El Constructor, conmemora sus Hazañas al elevar la tierra de debajo de las Aguas del Diluvio.
Pulsador: Instrumento utilizado, junto con el Emisor, para revivir a los muertos.
Ra: Nombre egipcio de Marduk, significa el Brillante.
Rama de esencia vital: Cromosoma.
Sarpanit: Una Terrestre, esposa de Marduk, madre de Nabu.
Sati: Tercer hijo de Adapa y Titi, el bíblico Set.
Satu: Hijo de Marduk y Sarpanit, dios egipcio conocido como Set.
Segunda Región: Egipto y Nubia, cuando se les concedió la civilización.
Sem: Hijo mayor Héroe del Diluvio.
Serpiente Alada: Epíteto de Ningishzidda en América.
Serpiente maligna: Epíteto despectivo para Marduk entre sus enemigos.
Shamash: Nombre acadio de Utu.
Shamgaz: Líder de los Igigi e instigador del rapto de mujeres Terrestres.
Shar: Un período orbital de Nibiru alrededor del Sol, equivalente a 3.600 años terrestres.
Sharru-kin: Primer Rey de Sumer Acad unidos, al que llamamos Sargón I.
Sumer: Tierra de los Vigilantes, la Primera Región de civilización postdiluviana.
Shurubak: Centro de Sanación de Ninmah anterior al Diluvio y reestablecido posteriormente.
Simiente de Vida: Semen.
Sin: Nombre acadio de Nannar.
Sippar: La ciudad del Espacio Puerto en Tiempos Antediluvianos comandada por Utu; su centro de culto después del Diluvio.
Sud: Una enfermera; también el nombre epíteto de Ninlil antes de convertirse en esposa de Enlil.
Suzianna: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Tablillas de los Destinos: Dispositivos utilizados en el Centro de Control de Misiones para rastrear y controlar las Orbitas y Trayectorias; más tarde, un registro de decisiones inalterables.
Tehuti: Nombre egipcio de Ningishzidda como Thot, el Dios de la Ciencia y el Conocimiento.
Tercera Región: Dominio asignado a Inanna; la Civilización del Valle del Indo.
Tiamat: Planeta Primordial que se partió en la Batalla Celestial, dando lugar al Cinturón de Asteroides y a la Tierra.
Ti-Amat: Esposa de Adamu; primera hembra Terrestre capaz de procrear.
Tiempo Celestial: Tiempo medido por los Cambios Precesionales de las Constelaciones Zodiacales.
Tiempos de Antaño: Periodo que comenzó con el Primer Aterrizaje y terminó con el Diluvio.
Tiempos Previos: El Período de los Acontecimientos en Nibiru antes de las Misiones en la Tierra.
Tierra de los Dos Estrechos: Las tierras que hay a lo largo del río Nilo.
Tierra de Más Allá de los Mares: América; pobladas por los descendientes de Ka-in, supervisadas por Ninurta.
Tierra negra: Dominios africanos del Dios Dumuzi.
Tierra oscura: África.
Tilmun: Tierra de los Proyectiles, la Cuarta Región, en la península del Sinaí.
Tirhu: Sacerdote oracular en Nippur, Ur y Jarán -el bíblico Téraj, padre de Abraham-.
Titi: Esposa del primer Hombre Civilizado, Adapa, madre de Ka-in Abael.
Torbellino: Uno de los Siete Satélites o Lunas de Nibiru.
Torbellinos: Vehículos aéreos de los Anunnaki parecidos a los helicópteros.
Toro del Cielo: Guardián de Enlil del Lugar de Aterrizaje, símbolo de su constelación.
Trabajador Primitivo: El Primer Terrestre, realizado mediante Ingeniería Genética.
Udbar: Padre del escriba Endubsar.
Ulmash: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Unug-ki: Ciudad construida para la visita de Anu, éste se la regaló a Inanna; llamada posteriormente Uruk, la bíblica Erek; Ciudad-Trono de Gilgamesh y de otros semidioses.
Ur: Nombre acadio de Urim; a los soberanos de Sumer y Acad cuando tuvo lugar la calamidad nuclear se les conoce como Reyes de la Tercera Dinastía de Ur; la bíblica Ur de los Caldeos, desde la cual emigró Abraham hasta Jarán.
Urim: Ciudad de Nannar en Sumer y tres veces capital del país -incluso en la época de la Gran Calamidad-; próspero centro de Cultura, Industria y Comercio Internacional.
Ur-Nammu: Primer Rey de la Tercera Dinastía de Ur.
Uruk: Nombre acadio de Unug-ki, la bíblica Erek.
Utu: Shamash en acadio; hermano gemelo de Inanna; comandante del Espacio Puerto de Sippar en Tiempos Antediluvianos y del del Sinaí después del Diluvio; dador de leyes desde su centro de culto en Sippar después del Diluvio; Padrino de Gilgamesh.
Viento Este: Un satélite o luna de Nibiru.
Viento Maligno: La nube nuclear portadora de muerte que recorrió Sumer hacia el este.
Viento Norte: Uno de los satélites o lunas de Nibiru.
Viento Oeste: Uno de los satélites o lunas de Nibiru.
Viento Sur: Satélite o luna de Nibiru.
Vuelta: Orbita de un Planeta alrededor del Sol.
Zamush: Tierra de piedras preciosas, parte de la Tercera Región de Inanna.
Ziusudra: Héroe del Diluvio, hijo de Enki con una Terrestre -el bíblico Noé-.
Zumul: Sacerdote-Astrónomo en Uruk durante la visita de Anu.