4.23.2011

¡AY, MIRTHA!, ¿LO DIGO O NO LO DIGO?

Por Juan José Oppizzi
Sus Artículos en ADN CreadoreS


La actriz Mirtha Legrand o, con más propiedad, María Rosa Martínez Suárez, debe su trascendencia a un factor que tal vez nunca imaginó: un programa de televisión. Desde antes de 1970, Almorzando con Mirtha Legrand es una audición que pervive, con altos y bajos y con reiteradas –y jamás concretadas– amenazas de acabar. Ha visto las pantallas en blanco y negro, las de color y los actualísimos plasmas. Ha mostrado el rostro fresco de la diva, las primeras arrugas y las súbitas vueltas a la tersura con auxilio de finos bisturíes. Y la exhibe hoy con su (hay que reconocer) gallarda estampa de anciana elegante. De no haber existido esa ametralladora de inmediateces que es el televisor, de no haber vivido justo en la época del surgimiento de los canales de aire, tal vez Mirtha Legrand no hubiera pasado de ser una referencia en libros de historia del cine, y estaría apoltronada en algún lujoso piso del centro de Buenos Aires, masticando un larguísimo olvido. Pero, no; quisieron los hados (como dirían los antiguos para explicar lo inexplicable) que “Chiqui” fuera lo que es.

El debut de María Rosa se produjo en algunas películas compartidas con su hermana gemela, María Aurelia, conocida como Silvia Legrand. La novedad de contar con un par de chicas lindas, tan extremadamente parecidas, tapó gran parte de la mediocridad de muchos filmes y logró encubrir las escasas dotes de ambas para la actuación. (De paso, digamos que la fecha de estreno de la célebre Los martes orquídeas sirve para establecer un dato caro a los fisgoneos femeninos y ferozmente guardado por la melliza habladora: su edad). Mirtha fue siempre la delgadita, por eso lo de “Chiqui” en oposición a su más robusta hermana, “Goldi”. Hacia fines de los años 70’, María Aurelia grabó algunos cortos publicitarios y luego se retiró de los estudios, rayos de luz y lentes, para no volver a mostrarse, salvo en contadísimas ocasiones. María Rosa, en cambio, inició un recorrido tenaz ante las cámaras, que la puso en una actualidad sin fin.

El tono de los almuerzos es el de una mesa de la alta burguesía, con el debido toque versallesco y una informalidad muy bien fingida. Mirtha, ayudada por una curiosa voz bitonal que con los años ha virado a extremos de contralto y soprano aguda respectivamente, hace las veces de señora de la casa. El curso del tiempo volvió notorias ciertas brusquedades en el trato con los colaboradores, subsanadas con abrazos ante cámaras y explicaciones (como las que daba en torno de la mujer que sirvió la mesa durante muchísimos programas y que identificaba como “Luisita, hija de una prima”) para demostrar que el amor por ellos (y el de ellos por ella) era superior a cualquier desborde de carácter. La evolución de los medios para grabar puso más tarde en claro –por tomas de sonido subrepticias– que, entre bambalinas, la señora es una guaranga que insulta a todos quienes tienen la desgracia de caer bajo sus descalificaciones, y que la simpatía de la mayor parte de sus próximos se limita a un aguante por necesidad de empleo. Quizá el título del ciclo de audiciones debió cambiar y llamarse “Almorzando con los monólogos de Mirtha Legrand”, en vista de las mínimas oportunidades de sus invitados por decir algo en más de cinco palabras. “Chiqui” pregunta y responde, acota y especula, afirma y niega. No hay segundo en donde se produzca algún silencio benéfico, ni lapso en donde sus dos registros vocales dejen de funcionar a pleno. 

El mayor mérito de semejante verborragia es implantar la creencia en la vastísima formación de la actriz. Y (nobleza obliga) es preciso convenir en que lo ha logrado en amplias franjas de la audiencia; la cantidad de palabras encubre la vaciedad del contenido. Lo que es más difícil de entender es cómo esa misma audiencia tolera los virajes temáticos de la estrella; por ejemplo estar ante un hombre fundamental de la medicina, que intenta hacer claros y simples algunos temas medulares, e interrumpirlo para destacar el lustre de sus zapatos o los colores de la corbata. Los barquinazos que le ha traído esa incontinencia de cacatúa son equivalentes a los aportados por su básica ignorancia de los temas que se tocan en la mesa. No le bastan las precauciones de los libretistas ni los apuntes en letra gigantesca (a fin de ahorrarse el uso de anteojos, por quién sabe qué negación absurda); las acotaciones inoportunas van de la mano con las erratas históricas, artísticas o conceptuales; la lista de situaciones ridículas podría conformar una enciclopedia, junto al recuerdo de las veces en que muchos de sus invitados le propinaron buenos cachetazos verbales o la dejaron hablando sola.

Tantos años de difusión del programa permiten establecer algunos cambios en lo que es el manejo que hace su conductora. Siempre con base en la superficialidad, Mirtha atravesó períodos diversos en los acontecimientos del país. No hay indicios de que hechos tan extremos como las persecuciones, las listas negras, los campos de concentración o los asesinatos masivos quedaran reflejados en alguna palabra suya o en algún gesto solidario hacia las víctimas. No. “Chiqui” sólo recuerda el lapso en donde, bajo el gobierno de María Estela Martínez, su programa fue levantado. Resulta irónico que haya sido bajo el mando de una mujer con características neuronales parecidas a las de Mirtha que ésta sufriera tal episodio. Sin embargo, en los últimos años la glamorosa matrona ha pasado a tomar posición política; sus manifestaciones la acercan a la zona ideológica en donde seguramente estuvo desde el vamos: la derecha. Ya no matiza las gimnasias bucales sólo con las archisabidas muletillas bobas; ahora también lanza dardos venenosos en dirección al “zurdaje” (como supo denominarlo hace unos años). 

La pertenencia del medio en donde actúa a una corporación periodística dominante, la incluye en el equipo de primera línea a la hora de cerrar filas en torno a los objetivos estratégicos de la empresa. Un gordo porcentaje de sus invitados forma parte de la constelación de personeros que, con mayor o menor jerarquía, se mueve en aquel rumbo. Aun con estos antecedentes, no deja de ser insólito oírla decir que “tiene miedo” de las condiciones de la sociedad argentina actual, como si reinaran amenazas para su integridad física o para su libre expresión (¡pocas veces se la ha escuchado decir tantas barbaridades con tanta libertad!).

Por desgracia, para un gran número de público, Mirtha Legrand es una referente crucial en la lectura de la realidad.






EL SÍNDROME DE MICHAEL JACKSON


Por Roberto Daniel León



Si uno es negro (que como ya sabemos a estas alturas, no tiene nada de malo), pero quiere parecer blanco (que como también sabemos, no es ninguna virtud), lo mas probable es que se vea gris, es decir, ni chicha ni limonada; excepto claro una gran confusión de pigmentos y un cierto desagradable malestar.

Carmen de Areco es un pueblo y eso está bueno. Tiene sus ventajas comparativas muy interesantes. Sin embargo, hay un cierto cholulaje que pretende sea una ciudad (que no es ninguna virtud en sí misma) y, al faltar casi todo lo necesario para que lo sea, hacen de todo para que parezca ser. Obviamente todo lo que parece pero no es, aporta una desagradable frustración, además de molestar lisa y llanamente. El empecinamiento de esta posición hace que, por ejemplo, se instalen semáforos en la vía pública y que tal cosa se haga primero –sospechosamente- en el lugar “paquete” del pueblo, o sea la Avenida Mitre, que si bien no hacen falta en ningún lado, ahí menos que menos excepto –insisto- para aparentar. Claro que para llegar ahí e intentar justificar el hecho, primero es menester inventar un problema: ¡El problema de tránsito!

Cualquiera que haya viajado aunque más no sea a Buenos Aires, sabe lo que es realmente un problema de tránsito y cualquiera que no haya sucumbido a la hipnosis, después de estar detenido –solo- frente a una luz roja mientras por la otra calle no circula nadie, puede comprobar que no hay tal problema; y cualquiera que tenga un poco de memoria, sabe que esas esquinas no están manchadas de sangre. No obstante, este “problema” ficticio sirve también para justificar –con dudoso éxito- la existencia de la Dirección de Tránsito; una dirección que reclama a los conductores una eficiencia que ella misma no posee, porque a la fecha ha sido incapaz de construir, por lo menos, una estadística de accidentología en la vía pública con un análisis fehaciente de sus causas, así como es incapaz también para evaluar la calidad y habilidad de los aspirantes a licencia para conducir (mientras pagues dale que va), con lo cual su ineficiencia sube un peldaño y se convierte en cómplice al contribuir (con ese criterio) a sumar accidentes. 

Esto es así, en parte, por el carácter mesiánico de quien dirige el área que, sin haber realizado ni registrado un profundo estudio de las causalidades contemplando todos los aspectos del contexto, la emprende como obsesión personal contra un sector particular de la sociedad que parece haberle hecho mucho daño cuando era niño. En la calle y con pose napoleónica, emprende una cacería literal contra todo motociclista en movimiento, desechando cualquier posibilidad de prevención y recurriendo como única opción a la represión, es decir, actuando solamente sobre hechos consumados y para colmo con criterio sumamente torpe e injusto. La inmensa cantidad de leyes dejadas de lado en pos de solo una (y de las mas discutibles), indica claramente que se trata de una persecución clara y sin atenuantes, no exenta de condena para cualquier magistrado que de verdad quiera ser justo. Y hablando de niños, esta historia se parece mucho –de nuevo sospechosamente- a la época en que nos inventábamos un enemigo imaginario y jugábamos a los héroes y los villanos. Los héroes, para ser reconocidos como tales, deben estar en inferioridad de condiciones (numérica o de poder) y los villanos tienen que ser muchos. 

Por alguna razón que no alcanzo a comprender del todo, esto me recuerda mucho a los hombres de azul y a mí mismo en el papel de villano, aunque tengo el consuelo de, por una vez, pertenecer a la mayoría; teniendo en cuenta no obstante que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Es imprescindible no haberse enterado de nada para sacralizar las leyes y convertirse en legalista acérrimo, porque cualquiera que haya llegado a la adultez sabe que las mismas no son sagradas, que no siempre son justas, que muchas veces responden a intereses particulares de un sector, que pueden ser compradas, que pueden ser discutidas, modificadas, anuladas, etc. y que así como a lo largo de nuestra historia se han cometido crímenes aberrantes en nombre de Dios, también se cometen infames injusticias en nombre de la ley. Ocurre, claro, que los legalistas suelen serlo y con mayor saña, cuando están en posición de administrarle la ley a otros, pero su obsesión tambalea cuando deben someterse a algunas y suele ocurrir que corren en busca de un abogado, no para que se haga justicia, sino para tratar de “zafar” de ella. 

Para mayor ilustración, valga a modo de ejemplo de legalismo la siguiente situación imaginaria: El señor “A” está cocinando, siguiendo las indicaciones de una receta de cocina de Doña Petrona. Mientras lo hace, va recitando el procedimiento: 

-Tres cucharaditas de sal...
 Ahí su esposa lo interrumpe y le advierte:
 -Ponele solo una, acordate que vienen a cenar “B” y “C” que son hipertensos...
El señor “A” con fastidio responde:
- La receta dice tres y serán tres. Después la comida no sale bien por no seguir las instrucciones al pié de la letra!

Y así... solo siguiendo instrucciones, sin inteligencia y criterio propios, sin escuchar y menospreciando otros criterios, se avecina mas daño que beneficio. Es que el legalista adopta la posición cómoda de la obediencia debida (juega a ser un buen niño), desde donde la responsabilidad es trasladada a otro (el que da las órdenes por un lado, y los que se niegan a obedecerla por otro) mientras que el, aún niño, no es responsable de nada. El es bueno, los otros son malos y los que ordenan saben lo que hacen y deben ser obedecidos y que mejor que sea el quien los represente, porque ahí también está su mísera cuota de poder. Sin embargo, queda una trinchera inviolable: nadie tiene sobre mi, un poder que yo no le haya otorgado.

Planteada la idea de que el problema de tránsito no existe en nuestro medio, cabe entonces abordar otra mirada posible sobre el asunto: existen accidentes en la vía pública, pero la gran mayoría de ellos responden a otras variables que no son las enunciadas por el área oficial, que con su prédica constante logró que la comunidad confiada en la autoridad intelectual -que deberían tener- creyó como verdaderas sin someter a análisis. Una de las causas de accidente es la actitud de falta de respeto y consideración por el otro (no somos cordiales por naturaleza), y eso no se remedia usando casco; la otra causa notable es la impericia o torpeza para conducir, y eso no se remedia ni conociendo ni respetando las leyes. Reflejos, capacidad resolutiva en situaciones imprevistas y complejas, control del contexto, etc. no son condiciones que provea el seguro, ni el carnet, ni el casco, ni la línea amarilla, ni el semáforo, ni las multas. 

La educación, la capacitación, la revalorización del otro, el aprendizaje, etc. son las áreas donde se debería trabajar, si de verdad se pretende reducir la accidentología, aunque la actitud parece indicar que el fin es la mera recaudación. Y las leyes deben tener vedado cualquier tipo de avance sobre la libertad individual. Deben poner borde –para que la vida en sociedad sea posible- a aquellas acciones donde lo que se arriesga es la vida de terceros. Lo otro es solo capricho o negocio. O ambos.



4.16.2011

EL LIBRO PERDIDO DE ENKI [2/14]

Por Zecharia Sitchin







SINOPSIS DE LA SEGUNDA TABLILLA

La huida de Alalu en una Nave Espacial con armas nucleares | Pone rumbo a Ki, 
el Séptimo Planeta -la Tierra- Por qué espera encontrar Oro en la Tierra | La 
Cosmogonía del Sistema Solar; el Agua y el Oro de Tiamat | La aparición de 
Nibiru desde el espacio exterior | La Batalla Celestial y la ruptura de Tiamat | La 
Tierra, la mitad de Tiamat, hereda sus Aguas y su Oro | Kingu, el principal satélite 
de Tiamat, se convierte en la Luna de la Tierra | Nibiru es destinado a orbitar 
para siempre alrededor del Sol | La llegada de Alalu y su aterrizaje en la 
Tierra | Alalu, al descubrir Oro, tiene la suerte de Nibiru en sus manos | Una 
representación babilónica de la Batalla Celestial.




LA SEGUNDA TABLILLA

Hacia la nivea Tierra puso rumbo Alalu; por un secreto del Principio, eligió su destino. Hacia las regiones prohibidas se encaminó Alalu; nadie había ido antes allí, nadie había intentado cruzar el Brazalete Repujado.  

Un secreto del Principio había determinado el curso de Alalu, la suerte de Nibiru ponía en sus manos, ¡Mediante un Plan, haría su realeza universal! En Nibiru, el exilio era seguro, a la misma muerte se arriesgaba. 

En su Plan, había riesgos en el viaje; ¡Pero la gloria eterna del éxito era la recompensa! Como un águila, Alalu exploró los cielos; abajo, Nibiru era una bola suspendida en el vacío. Su silueta era atractiva, su resplandor blasonaba los cielos circundantes. 

Su tamaño era enorme, destellaba el fuego de sus erupciones. Su envoltorio sustentador de vida, su tono rojizo, era como espuma marina; En su mitad, se veía la brecha, como una herida oscura. Miró hacia abajo de nuevo; la amplia brecha se había convertido en una cubeta. 

Volvió a mirar, la gran bola de Nibiru se había convertido en una fruta pequeña; la siguiente vez que miró, Nibiru había desaparecido en el gran mar oscuro. El remordimiento se aferró al corazón de Alalu, el miedo lo tenía entre sus manos; la decisión se trocó en duda. 

Alalu consideró si detener su trayectoria; luego, desde la audacia regresó a la decisión. Cien leguas, mil leguas recorrió el carro; diez mil leguas viajó el carro. En los amplios cielos, la oscuridad fue la más oscura; en la lejanía, las estrellas distantes parpadeaban ante sus ojos. 

Más leguas viajó Alalu y, luego, su mirada encontró una visión de gran alborozo: ¡En la extensión de los cielos, el emisario de los celestiales le daba la bienvenida! El pequeño Gaga, El Que Muestra el Camino, le daba la bienvenida a Alalu con su vuelta, hasta él extendía su bienvenida. 

Deambulando desvaído, estaba destinado a viajar antes y después del celestial Antu, con el rostro hacia delante, con el rostro hacia atrás, con dos rostros estaba dotado. Su aparición, al ser el primero en recibir a Alalu, lo consideró éste como un buen augurio; 

¡Por los dioses celestiales es bienvenido!, así lo entendió. En su carro, Alalu siguió el sendero de Gaga; hasta el segundo dios de los cielos se dirigía. Pronto el celestial Antu, el nombre que le diera el Rey Enshar, se divisó en la oscuridad de las profundidades; azul como las aguas puras era su color; de las Aguas Superiores era el comienzo.

Alalu se quedó encantado con la belleza de la visión; a cierta distancia continuó su recorrido. En la lejanía, el esposo de Antu empezó a brillar, por tamaño igual al de Antu; Como el doble de su esposa, por un verde azulado se distinguía a An. 

Una fascinante multitud lo circundaba; de suelos firmes estaban provistos. Alalu les dio una afectuosa despedida a los dos celestiales, discerniendo todavía el sendero de Gaga. Estaba mostrando el sendero hacia su antiguo señor, del cual una vez fue Consejero: hacia Anshar, el Primero de los Príncipes de los Cielos, se dirigía el recorrido. 

Acelerando el carro, Alalu pudo vencer la insidiosa atracción de Anshar; ¡Con anillos brillantes de fascinantes colores hechizaba el carro! Alalu dirigió rápidamente la mirada a un lado, y desvió con fuerza Lo Que Muestra el Camino. 

Entonces, ante él apareció una visión aún más temible: ¡En los cielos lejanos, la estrella brillante de la familia llegó a ver! Una visión más atemorizadora siguió a la revelación: Un monstruo gigante, moviéndose en su destino, arrojó una sombra sobre el Sol; ¡Kishar se tragó a su creador! 

Pavoroso fue el acontecimiento; un mal augurio, pensó de hecho Alalu. El gigante Kishar, el primero de los Planetas Estables, tenía un tamaño abrumador. Tormentas de remolinos oscurecían su rostro, y movían manchas de colores de aquí para allá; una hueste innumerable, unos rápidos, otros lentos, circundaban al dios celestial.

Dificultosos eran sus caminos, adelante y atrás se agitaban. El mismo Kishar lanzó un hechizo, estaba arrojando relámpagos divinos. Mientras Alalu observaba, su curso se vio afectado, se distrajo su dirección, sus actos se hicieron confusos. 

Después, el oscurecimiento de la profundidad comenzó a pasar: Kishar en su destino prosiguió su vuelta. Moviéndose lentamente, levantó su velo sobre el Sol radiante; Aquél del Principio llegó a verse plenamente. 

Pero la alegría del corazón de Alalu no duró demasiado; más allá del quinto planeta, acechaba el mayor de los peligros, como ya sabía. El Brazalete Repujado dominaba más adelante, ¡Era de esperar la destrucción! 

De rocas y piedras estaba compuesto, como huérfanos sin madre se agrupaban. Abalanzándose por delante y por detrás, seguían un destino pasado. Sus hechos eran detestables; difíciles sus senderos. 

Habían devorado a los carros de exploración de Nibiru como leones hambrientos; Se negaban a entregar el precioso oro, necesario para la supervivencia. Hacia el Brazalete Repujado se precipitó el carro de Alalu, a enfrentarse audazmente en estrecho combate con las feroces piedras. 

Alalu tiró hacia arriba con más fuerza las Piedras de Fuego de su carro, dirigió Lo Que Muestra el Camino con mano firme. Las siniestras rocas cargaron contra el carro, como un enemigo al ataque en la batalla. Alalu soltó desde el carro un proyectil portador de muerte hacia ellas; y después, otra y otra, contra el enemigo, las Armas de Terror arrojó. 

Como guerreros asustados, las rocas regresaron, abriendo un sendero para Alalu. Como por hechizo, el Brazalete Repujado le abrió una puerta al rey. En la oscura profundidad, Alalu pudo ver los cielos con claridad; no fue derrotado por la ferocidad del Brazalete, ¡Su misión no había terminado! 

En la distancia, la bola ígnea del Sol extendía su resplandor; estaba emitiendo rayos de bienvenida hacia Alalu. Delante del Sol, un planeta pardo rojizo recorría su vuelta; era el sexto en la cuenta de dioses celestiales. 

Alalu no pudo sino entreverlo: sobre su predestinado recorrido, se apartaba con rapidez del sendero de Alalu. Después, apareció la nivea Tierra, el séptimo en la cuenta celestial. Alalu puso rumbo al planeta, hacia un destino más tentador. 

Su atractiva esfera era más pequeña que Nibiru, su red de atracción era más débil que la de Nibiru. Su atmósfera era más delgada que la de Nibiru, en ella se arremolinaban las nubes.

Abajo, la Tierra estaba dividida en tres regiones: blanco de nieve en la cima y en la base, azul y marrón entre ellas. Con destreza, Alalu desplegó las alas de detención del carro para circundar la bola de la Tierra. 

En la región media, pudo discernir tierra firme y océanos acuosos. Dirigió hacia abajo el Rayo Que Penetra, para detectar las interioridades de la Tierra. ¡Lo he conseguido!, gritó extáticamente: Oro, mucho oro, había indicado el rayo; ¡Estaba por debajo de la región de color oscuro, en las aguas también había! 

Golpeándole el corazón en el pecho, Alalu estaba valorando una decisión: ¿Haría descender su carro sobre la tierra seca, quizás para estrellarse y morir? ¿Pondría rumbo a las aguas, quizás para hundirse en el olvido? 

¿Qué camino debía tomar para sobrevivir? ¿Descubriría el valioso oro? En el asiento del Aguila, Alalu no se agitó; en manos del hado confió el carro. Completamente cautivo en la red atractiva de la Tierra, el carro se iba moviendo cada vez más rápido. 

La alas extendidas se encendieron; la atmósfera de la Tierra era como un horno. Luego, el carro tembló, emitiendo un estruendo mortífero. Abruptamente, el carro chocó, deteniéndose de repente. 

Sin sentido por la sacudida, aturdido por el choque, Alalu, se quedo inmóvil, luego, abrió los ojos y supo que estaba entre los vivos; al planeta del oro había llegado victorioso. Viene ahora el relato de la Tierra y su Oro; es un relato del Principio, y de cómo los dioses celestiales fueron creados. 

En el Principio, cuando en el Arriba los dioses de los cielos no habían sido llamados a ser, y en el Ki de Abajo, el Suelo Firme aún no había sido nombrado, solo en el vacío existía Apsu, su Engendrador Primordial. 

En las alturas del Arriba, los dioses celestiales aún no habían sido creados; en las aguas del Abajo, los dioses celestiales aún no habían aparecido. Arriba Abajo, los dioses aún no habían sido formados, los destinos aún no se habían decretado. 

Ninguna caña se había formado aún, ni tierra pantanosa había aparecido; Apsu, solo, reinaba en el vacío. Después, mediante los vientos de Apsu, las aguas primordiales se mezclaron, un hábil y divino conjuro lanzó Apsu sobre las aguas. 

Sobre la profundidad del vacío, él vertió un profundo sueño; Tiamat, la Madre de Todo, forjó como esposa para sí mismo. ¡Una madre celestial, era ciertamente una belleza acuosa! Junto a él, Apsu trajo después al pequeño Mummu, como mensajero suyo lo nombró, para hacerle un presente a Tiamat. 

Un regalo resplandeciente concedió Apsu a su esposa: ¡Un radiante metal, el imperecedero oro, para que sólo ella lo poseyera! Después fue cuando los dos mezclaron sus aguas, para que salieran entre ellos los hijos divinos. 

Varón y hembra fueron creados los celestiales; Lahmu Lahamu por nombres se les dieron. En el Abajo, Apsu y Tiamat les hicieron una morada. Antes de que hubieran crecido en edad y en estatura, en las aguas del Arriba, Anshar y Kishar fueron formados, sobrepasando a sus hermanos en tamaño. 

Los dos fueron forjados como pareja celestial; un hijo, An, en los cielos distantes fue su heredero. Después, Antu, para ser su esposa, fue creada como igual de An; la moradambos se hizo como frontera de las Aguas Superiores. 

Así fueron creadas tres parejas celestes, Abajo y Arriba, en las profundidades; por sus nombres se  les llamó, ellos formaron la familia de Apsu con Mummu y Tiamat. En aquel tiempo, Nibiru aún no se había visto, la Tierra aún no había sido llamada a ser. 

Estaban mezcladas las aguas celestes; aún no estaban separadas por un Brazalete Repujado. En aquel tiempo, las vueltas aún no estaban del todo diseñadas; los destinos de los dioses aún no estaban firmemente decretados; los parientes celestiales se agrupaban; erráticos eran sus caminos. 

Para Apsu, sus caminos eran ciertamente detestables; Tiamat, sin poder descansar, se sentía agraviada y enfurecida.  Una multitud formó para que marcharan a su lado, una multitud rugiente y terrible creó contra los hijos de Apsu. 

En total, once de esta especie creó; ella hizo al primogénito, Kingu, jefe entre ellos.Cuando los dioses celestiales oyeron esto, en consejo se reunieron. ¡Ha elevado a Kingu, le ha dado mando hasta el grado de An!, se dijeron entre sí. 

Una Tablilla de Destino en su pecho ha puesto, para que se procure su propia vuelta, ha instruido a su vastago Kingu para combatir contra los dioses.  ¿Quién se resistirá a Tiamat?, los dioses se preguntaron entre sí. Ninguno en sus vueltas se adelantó, ninguno llevaría un arma para la batalla. 

En aquel tiempo, en el corazón de lo Profundo fue engendrado un dios, nació en una Cámara de Hados, un lugar de destinos.Un hábil Creador lo forjó, era hijo de su propio Sol. Desde lo Profundo, donde fue engendrado, el dios se separó de su familia en un arrebato; con él llevaba un regalo de su Creador, la Simiente de Vida.

 Puso rumbo hacia el vacío; un nuevo destino estaba buscando. La primera en atisbar al celestial errante fue la siempre atenta Antu. Su figura era atractiva, resplandecía radiante, señoriales eran sus andares, extremadamente grande era su curso. 

De todos los dioses era el más elevado, su vuelta sobrepasaba a las de los demás. La primera en vislumbrarlo fue Antu, de cuyo pecho ningún hijo había mamado. ¡Ven, sé mi hijo!, le llamó. ¡Deja que sea tu madre! 

Ella le arrojó su red y le dio la bienvenida, hizo su rumbo adecuado para el propósito. Sus palabras llenaron de orgullo el corazón del recién llegado; aquella que lo criaría lo hizo altivo. Su cabeza hasta el doble de su tamaño creció; cuatro miembros a sus lados le brotaron. 

El movió sus labios en reconocimiento, un fuego divino fulguró desde ellos.  Viró su rumbo hacia Antu, y no tardó en mostrar su rostro a An. Cuando An lo vio, ¡Hijo mío!, exaltado gritó. ¡Para el liderazgo se te confiará! 

¡Junto a ti, una hueste serán tus sirvientes! ¡Que Nibiru sea tu nombre, conocido por siempre como CruceÉl se postró ante Nibiru, volvió su rostro ante el paso de Nibiru; extendió su red, cuatro sirvientes formó para Nibiru, para que fueran, junto a él, su hueste: el Viento Sur, el Viento Norte, el Viento Este, el Viento Oeste. 

Con el corazón gozoso, An anunció a Anshar, su predecesor, la llegada de Nibiru. Al oír esto, Anshar envió a Gaga, que estaba a su lado, como emisario. Palabras de sabiduría le transmitió a An, para asignarle una tarea a Nibiru. 

Él le encargó a Gaga que pusiera voz a lo que había en su corazón, a An decirle así: Tiamat, la que nos engendró, ahora nos detesta; ha puesto en pie una hueste de guerra, está enfurecida y llena de ira. 

Contra los dioses, sus hijos, once guerreros marchan a su lado; de entre ellos, ha elevado a Kingu, y le ha marcado en el pecho un destino sin derecho. Ningún dios entre nosotros podrá sostenerse frente a su malevolencia, su hueste ha puesto el miedo en todos nosotros. 

¡Que Nibiru se convierta en nuestro Vengador! ¡Que él venza a Tiamat, que salve nuestras vidas! ¡Para él decreto un hado, que salga y se enfrente a nuestra poderosa enemiga! Gaga partió hacia An; se postró ante él y las palabras de Anshar repitió. An repitió a Nibiru las palabras de su predecesor, le reveló a él el mensaje de Gaga. 

Nibiru escuchó maravillado las palabras; fascinado oyó hablar de la madre que devoraría a sus hijos. Sin decirlo, su corazón ya lo había impulsado a salir contra Tiamat. Abrió la boca, y dijo así a An y a Gaga: ¡Si para salvar vuestras vidas he de vencer a Tiamat, convocad a los dioses en asamblea, proclamad supremo mi destino!

¡Que todos los dioses acuerden en consejo hacerme el líder, someterse a mi mandato! Cuando Lahmu y Lahamu oyeron esto, gritaron angustiados: ¡Extraña era la demanda, no se puede comprender su sentido!, dijeron ellos. 

Los dioses que decretan los hados consultaron entre sí; accedieron a hacer de Nibiru su vengador, para él decretaron un hado exaltado; ¡A partir de este día, inalterables serán tus mandatos!, le dijeron a él. ¡Ninguno de entre nosotros los dioses transgrediremos tus límites! 

¡Ve, Nibiru, sé nuestro Vengador! Forjaron para él una vuelta principesca para que avanzara hacia Tiamat; le dieron sus bendiciones a Nibiru, le dieron armas terribles a Nibiru. Anshar forjó tres vientos más de Nibiru: el Viento Maligno, el Torbellino, el Viento Sin Par. 

Kishar llenó su cuerpo con una llama ardorosa, y una red para envolver a Tiamat. Así, listo para la batalla, Nibiru puso rumbo en dirección a Tiamat. Viene ahora el relato de la Batalla Celestial, y de cómo la Tierra vino a ser, y del destino de Nibiru. 

El señor salió; establecido por los hados, siguió su rumbo; a la terrible Tiamat plantó cara, con sus labios pronunció un conjuro. Como manto de protección, puso en marcha el Pulsador y el Emisor; con una impresionante radiación fue coronada su cabeza. 

A su derecha, apostó al Que Hiere; en su izquierda, colocó al Repulsor. Los Siete Vientos, su hueste de auxiliares, como una tormenta envió; Se precipitó hacia la terrible Tiamat, con un clamor de batalla.

Los dioses se arremolinaron junto a él, después se apartaron de su caminó, avanzó solo para examinar a Tiamat y a sus ayudantes, para hacerse una idea de los planes de Kingu, el comandante de su hueste. 

Cuando vio al valiente Kingu, se le nubló la vista; mientras miraba a los monstruos, se le distrajo la dirección, su rumbo se trastocó, sus actos se confundieron. El grupo de Tiamat la rodeaba estrechamente, temblaban de terror.

Tiamat estremeció sus raíces, un rugido poderoso emitió; lanzó un hechizo sobre Nibiru, lo envolvió con sus encantos. iLa suerte entre ellos estaba echada, la batalla era inevitable! Cara a cara se encontraron, Tiamat y Nibiru; avanzaban uno contra otro se acercaban a la batalla, buscando el singular combate. 

El Señor extendió su red, para envolverla la lanzó; Tiamat gritó con furia; como poseída, perdió sus sentidos. El Viento Maligno, que había estado tras él, a Nibiru adelantó, ante el rostro de ella lo soltó; ella abrió la boca para tragarse al Viento Maligno, pero no pudo cerrar los labios. 

El Viento Maligno cargó contra su vientre, se abrió paso en sus entrañas. Sus entrañas aullaban, su cuerpo se dilató, la boca se le abrió. A través de la abertura, Nibiru disparó una flecha brillante, un relámpago divino. 

La flecha le despedazó las entrañas, le hizo pedazos el vientre; le desgarró la matriz, le partió el corazón. Habiéndola sometido así, él extinguió su aliento vital. Nibiru contempló el cuerpo sin vida, Tiamat era ahora un cadáver masacrado. 

Junto a su señora sin vida, sus once ayudantes temblaban de terror; quedaron capturados en la red de Nibiru, incapaces como eran de huir. Kingu, a quien Tiamat había hecho jefe de su hueste, estaba entre ellos. 

El Señor le puso grilletes, y a su señora sin vida lo encadenó. Le arrebató a Kingu las Tablillas de los Destinos, que sin ningún derecho se le habían dado, le estampó su propio sello, sujetó el Destino a su propio pecho. 

Al resto del grupo de Tiamat los ató como cautivos, en su propia vuelta los atrapó. Los puso bajo su pie, los cortó en pedazos. Los ató a todos a su vuelta; les hizo girar alrededor, con el rumbo invertido. 

Después, Nibiru partió del Lugar de la Batalla, anunció la victoria a los dioses que le habían nombrado. Dio la vuelta alrededor de Apsu, hacia Kishar y Anshar viajó. Gaga salió a recibirle, y como heraldo hacia los demás viajó después. 

Más allá de An y Antu, Nibiru se encaminó hacia la Morada en lo Profundo. Sobre la suerte de la inerte Tiamat y de Kingu reflexionó después, a Tiamat, a la que había sometido, el Señor Nibiru volvió más tarde. 

Se encaminó hacia ella, se detuvo a ver su cuerpo sin vida; estuvo planeando en su corazón dividir hábilmente al monstruo. Después, como un mejillón, en dos partes la dividió, separó el tronco de las partes inferiores.

Separó los canales internos de ella, maravillado contempló sus venas doradas. Pisando su parte posterior, el Señor cortó completamente la parte superior. El Viento Norte, su ayudante, a su lado llamó, que se llevara la cabeza cercenada, le ordenó al Viento, que la pusiera en el vacío. 

El Viento de Nibiru se cernió pues sobre Tiamat, barriendo sus chorreantes aguas. Nibiru disparó un rayo, al Viento Norte le dio una señal; en un resplandor, la parte superior de Tiamat fue llevada a una región desconocida. 

Con ella, también fue exiliado el encadenado Kingu, para que fuera compañero de la parte seccionada. Después, Nibiru reflexionó sobre la suerte de la parte posterior: quería que fuera un trofeo imperecedero de la batalla, un recordatorio constante en los cielos, que señalara el Lugar de la Batalla. 

Con su maza, golpeó la parte posterior hasta hacerla trozos pequeños, después los enlazó en una banda hasta formar un Brazalete Repujado, entrelazándolos, los situó como guardianes, un Firmamento para dividir las aguas de las aguas. 

Las Aguas Superiores por encima del Firmamento de las Aguas Inferiores separó; así forjó Nibiru sus hábiles obras. Después, el Señor cruzó los cielos para inspeccionar las regiones; desde la zona de Apsu hasta la morada de Gaga midió las dimensiones. 

Se detuvo y vaciló; después, regresó lentamente al Firmamento, al Lugar de la Batalla. Pasando de nuevo por la región de Apsu, en la desaparecida esposa del Sol pensó con remordimiento. 

Contempló la mitad herida de Tiamat, prestó atención a la Parte Superior; las aguas de vida, generosas en ella, de las heridas seguían manando, sus venas doradas reflejaban los rayos de Apsu. 

De la Simiente de la Vida, del legado del Creador, se acordó entonces Nibiru. ¡Cuando puso su pie sobre Tiamat, cuando la partió en pedazos, sin duda él le impartió la simiente a ella! Nibiru se dirigió a Apsu, diciéndole así: ¡Con tus cálidos rayos, da salud a las heridas! ¡Que a la parte rota nueva vida le sea dada, que sea en tu familia como una hija, que las aguas en un lugar se reúnan, que aparezca tierra firme! 

¡Por Tierra Firme que sea llamada, Ki será su nombre a partir de ahora! Apsu hizo caso a las palabras de Nibiru: ¡Que la Tierra se una a mi familia, Ki, Tierra Firme del Abajo, que Tierra sea su nombre a partir de ahora! ¡Que, con su giro, haya día y haya noche; en los días, la proveeré con mis rayos curadores!

¡Que Kingu sea una criatura de la noche, lo designaré para que brille en la noche compañera de la Tierra, para siempre Luna será! Nibiru escuchó satisfecho las palabras de Apsu. Nibiru cruzó los cielos e inspeccionó las regiones, a los dioses que le habían elevado concedió posiciones permanentes, destinó sus vueltas para que ninguno transgrediera la de los demás ni se quedara corto. 

Fortaleció las esclusas celestes, puso puertas en ambos lados. Una morada remota eligió para sí, más allá de Gaga estaban sus dimensiones. Le suplicó a Apsu que decretara para él la gran vuelta como su destino. Todos los dioses levantaron su voz desde sus posiciones: ¡Que la soberanía de Nibiru sea sobresaliente! 

¡El más radiante de los dioses es, que sea en verdad el Hijo del Sol! Desde su región, Apsu dio su bendición: ¡Nibiru mantendrá el cruce de Cielo y Tierra; cruce será su nombre! Los dioses no cruzarán ni arriba ni abajo; Él mantendrá la posición central, será el pastor de los dioses. 

¡Un Shar será su vuelta; ése será su Destino para siempre! Viene ahora el relato de cómo comenzaron los Tiempos de Antaño, y de la era que, en los Anales, fue conocida por el nombre de Era Dorada, y cómo fueron las misiones de Nibiru a la Tierra para obtener oro. 
La huida de Alalu desde Nibiru fue su comienzo. 

Alalu estaba dotado de gran entendimiento, muchos conocimientos había adquirido en su aprendizaje. De su antecesor Anshargal, de los cielos y las vueltas había amasado muchos conocimientos, a través de Enshar, sus conocimientos aumentaron grandemente; de todo ello aprendió mucho Alalu; con los sabios discutía, a eruditos y comandantes consultaba. 

Así se determinaron los conocimientos del Principio, así poseyó Alalu estos conocimientos. El oro en el Brazalete Repujado era la confirmación, el oro en el Brazalete Repujado era el indicio del oro en la Parte Superior de Tiamat.

Y al planeta del oro llegó Alalu victoriosamente, con un choque atronador de su carro. Con un rayo, exploró el lugar, para descubrir sus alrededores; su carro descendió en tierra seca, al filo de amplias tierras pantanosas aterrizó. 

Se puso un Casco de Aguila, se puso un Traje de Pez. Abrió la portezuela del carro; ante la portezuela abierta se detuvo para asombro. Oscuro era el suelo, azul-blanco eran los cielos; no había sonidos, nadie que le ofreciera la bienvenida. 

¡Estaba solo en un planeta extraño, quizás exiliado para siempre de Nibiru! Bajó a tierra, sobre el oscuro suelo puso el pie; había colinas en la distancia; en las cercanías, había mucha vegetación. 

Ante él, había tierras pantanosas, en ellas se introdujo; con el frío de sus aguas se estremeció. ¡Volvió al suelo seco; estaba solo en un planeta extraño! Se vio poseído por sus pensamientos, esposa y descendientes con nostalgia recordaba; ¿Estaría exiliado de Nibiru para siempre?, se preguntaba esto una y otra vez. 

No tardó en volver al carro, con alimento y bebida para mantenerse. Después, le venció un profundo sueño, una poderosa ensoñación. Cuánto tiempo estuvo durmiendo, no podía recordarlo; tampoco podía decir qué le había despertado. 

Fuera había mucho resplandor, un resplandor nunca visto en Nibiru. Extendió un palo desde el carro; con un Probador estaba equipado. El Probador respiró el aire del planeta; ¡indicó su compatibilidad! Abrió la portezuela del carro, con la portezuela abierta tomó aire. 

Otra vez tomó aire, y otra y otra; ¡Ciertamente, el aire de Ki era compatible! Alalu aplaudió, se puso a cantar una alegre canción. Sin el casco de Aguila, sin el traje de Pez, bajó hasta el suelo. ¡El resplandor del exterior era cegador; los rayos del Sol lo abrumaban! Volvió al carro, se puso una máscara para los ojos. 

Tomó el arma portátil, asió el práctico Tomador de Muestras. Bajó a tierra, sobre el oscuro suelo puso el pie. Se encaminó hacia los cenagales; oscuras y verdosas eran las aguas. En el borde de la ciénaga había guijarros; Alalu tomó un guijarro, lo arrojó a la ciénaga. 

Sus ojos vislumbraron un movimiento en la ciénaga: ¡Las aguas estaban llenas de peces! Introdujo el Tomador de Muestras en la ciénaga, para considerar las turbias aguas; el agua no era adecuada para beber, descubrió Alalu muy decepcionado. 

Se alejó de las ciénagas, y fue en dirección a las colinas. Pasó a través de la vegetación; los arbustos daban paso a los árboles. El lugar era como un huerto, los árboles estaban cargados de frutos. Seducido por su dulce aroma, Alalu tomó una fruta; se la puso en la boca. 

¡Si dulce era su aroma, más dulce era su sabor! Alalu se deleitó enormemente. Alalu caminaba evitando los rayos del Sol, dirigiéndose hacia las colinas. Entre los árboles, sintió humedad bajo sus pies, una señal de aguas cercanas. 

Puso rumbo en dirección a la humedad; en mitad del bosque había un estanque, una laguna de aguas silenciosas. Sumergió el Tomador de Muestras en la laguna, ¡El agua era buena para beber! Alalu rió; una risa sin fin hizo presa en él. 

¡El aire era bueno, el agua era apta para beber; había fruta, había peces! Entusiasmado, Alalu se agachó, juntó las manos haciendo un cuenco, llevó agua hasta su boca. El agua tenía frescura, un sabor diferente del agua de Nibiru. 

Bebió una vez más y luego, asustado, dio un salto: podía escuchar un bisbiseo; ¡un cuerpo se deslizaba por la orilla de la laguna! Aferró el arma portátil, dirigió una ráfaga de su rayo hacia lo que silbaba. Lo que se movía se detuvo, el silbido terminó. 

Alalu se adelantó para examinar el peligro. El cuerpo que se deslizaba estaba inmóvil; la criatura estaba muerta, una visión de lo más extraña: su largo cuerpo era como una cuerda, sin manos ni pies era el cuerpo; había ojos fieros en su pequeña cabeza, fuera de la boca colgaba una larga lengua. 

¡Algo que nunca antes había visto en Nibiru, una criatura de otro mundo! ¿Sería el guardián del huerto?, meditó Alalu para sí mismo. ¿Sería el dueño del agua?, se preguntó. Puso agua en un recipiente que llevaba; muy alerta, reemprendió el camino hasta su carro. 

También tomó las frutas dulces; hacia el carro se encaminó. La brillantez de los rayos del Sol había disminuido enormemente; era oscuro cuando llegó al carro. Alalu reflexionó sobre la brevedad del día, su brevedad le sorprendió. Sobre los pantanos, una fría luminosidad se elevaba en el horizonte. 

No tardó en elevarse en los cielos una esfera blanquecina: Kingu, el compañero de la Tierra, estaba contemplando. Lo que en los relatos del Principio, sus ojos podían ver ahora la verdad: los planetas y sus vueltas, el Brazalete Repujado, Ki, la Tierra, Kingu, su luna, ¡Todos fueron creados, todos por sus nombres llamados! 

En su corazón, Alalu conocía una verdad más que era necesario contemplar: el oro, el medio para la salvación, era necesario encontrarlo. Si había verdad en los relatos del Principio, si fueron las aguas las que lavaron las venas doradas de Tiamat, ¡En las aguas de Ki, su mitad cercenada, se encontraría el oro! 

Con manos vacilantes, Alalu desmontó el Probador del palo del carro. Con manos temblorosas, se puso el Traje de Pez, esperando ansioso la rápida llegada de la luz diurna. Al nacer el día, salió del carro, a los pantanos rápidamente se encaminó. Se introdujo en aguas más profundas, sumergió el Probador en las aguas. 

Ansioso observaba su iluminada faz, el corazón le golpeaba en el pecho. El Probador indicaba los contenidos del Agua, con Símbolos y Números desvelaba sus hallazgos. Y, después, el latido del corazón de Alalu se detuvo: ¡Hay Oro en las Aguas, estaba diciendo el Probador! 

Inestable sobre sus piernas, Alalu se adelantó, se dirigió hacia lo más profundo del pantano. Una vez más, sumergió el Probador en las Aguas; ¡Una vez más, el Probador anunció Oro! Un grito, un grito de triunfo, de la garganta de Alalu emanó: ¡La suerte de Nibiru estaba ahora en sus manos!

De vuelta al Carro se dirigió, se quitó el Traje de Pez, ocupó el asiento del Comandante. Animó las Tablillas-de-los-Destinos que conocen todas las vueltas, para encontrar la dirección hacia la vuelta de Nibiru. Levantó el Hablador-de-Palabras, para llevar las palabras a Nibiru. 

Después, hacia Nibiru pronunció las palabras, diciendo así: Las palabras del Gran Alalu hacia Anu en Nibiru se dirigen. ¡En otro mundo estoy, he encontrado el Oro de la salvación; la suerte de Nibiru está en mis manos; debes escuchar mis condiciones!





Diseño|Arte|Diagramación: Pachakamakin
Portada: M17 Nebulosa Omega, by NASA Hubble Space Telescope



GLOSARIO:

Abael: El bíblico Abel, muerto por su hermano Ka-in.
Abgal: Piloto; Primer Comandante del Lugar de Aterrizaje.
Abrazador: Epíteto de Ninurta por su papel en la utilización de armas nucleares.
Abzu: Dominios mineros de Oro de Enki en el sudeste de África.
Abzu Inferior: Punta Sur de África, dominios de Nergal Ereshkigal.
Acad: Las Tierras del Norte anexionadas a Sumer bajo Sargón I.
Acadio: Lengua madre de todas las Lenguas semitas.
Adab: Ciudad postdiluviana de Ninharsag en Sumer.
Adad: Nombre acadio de Ishkur, el hijo menor de Enlil.
Adamu: El primer Trabajador Primitivo logrado con éxito a través de Ingeniería Genética, El Adán.
Adapa: Hijo de Enki con una hembra Terrestre, primer Hombre Civilizado; el bíblico Adán.
Agadé: Primera capital de Nibiru después de la guerra; Capital Unificada de Sumer y Acad.
Agua de Juventud: Se la prometía Ra a sus seguidores en la Otra Vida.
Agua de Vida: Utilizada para revivir a Inanna y traerla de vuelta de entre los muertos.
Alalgar: Piloto; Segundo Comandante de Eridú.
Alalu: El depuesto Rey de Nibiru que escapó a la Tierra y descubrió Oro; murió en Marte; se talló su imagen en la roca que le sirvió de tumba.
Alam: Hijo de Anshargal a través de una concubina.
Amanecer y Crepúsculo: Hembras Terrestres fecundadas por Enki, madres de Adapa y Titi.
Amun: Nombre egipcio para el exiliado dios Ra.
An: Primer Rey de la Unidad en Nibiru; nombre del planeta al que llamamos Urano.
Anak: Estaño.
Anib: Título Real de Ib, un Sucesor del Trono de Nibiru.
Anki: Hijo primogénito de An en Nibiru.
Annu: Ciudad Sagrada en Egipto, la bíblica On, Heliópolis en griego.
Anshar: Quinto Soberano de Nibiru de la Dinastía Unificada; el planeta al que llamamos Saturno.
Anshargal: Cuarto Soberano de Nibiru de la Dinastía Unificada.
Antu: Esposa de An; esposa de Anu; nombre primitivo del planeta al que llamamos Neptuno.
Anu: Soberano de Nibiru cuando los Anunnaki llegaron a la Tierra; también, el planeta al que llamamos Urano.
Anunitu: Nombre cariñoso para la diosa Inanna.
Anunnaki: Aquellos-Que-del-Cielo-a-la-Tierra-Vinieron.
Anzu: Piloto; Primer Comandante de la Estación de Paso en Marte.
Apsu: Progenitor primordial del Sistema Solar, el Sol.
Aratta: Dominio concedido a Inanna, parte de la Tercera Región.
Arbakad: El bíblico Arpakshad, uno de los hijos de Sem.
Armas del Terror: Armas nucleares, utilizadas al principio en Nibiru y, después, finalmente, en la Tierra.
Arrata: La tierra y las montañas de Ararat.
Asar: Dios egipcio llamado Osiris.
Asta: Diosa egipcia llamada Isis, esposa-hermana de Asar.
Awan: Esposa-hermana de Ka-in.
Aya: Esposa de Utu; el dios llamado Shamash en acadio.
Azura: Esposa de Sati, madre de Enshi, el bíblico Enoch.
Bab-Ili: Pórtico de los DiosesBabilonia, ciudad de Marduk en Mesopotamia.
Bad-Tibira: Ciudad de Ninurta de fundición y refinado de Oro.
Banda: Soberano heroico de Uruk -la bíblica Erek-, padre de Gilgamesh.
Baraka: Esposa de Irid, el bíblico Yéred.
Barca celestial: Término egipcio para la Nave Espacial de un Dios.
Barco del Cielo: Vehículo aéreo de diversos Dioses y Diosas.
Batalla Celestial: Colisión primordial entre Nibiru y Tiamat.
Batanash: Esposa de Lu-Mach -el bíblico Lamek-, madre del Héroe del Diluvio.
Bau: Esposa de Ninurta, una sanadora.
Ben-Ben: Parte superior cónica del Barco Celestial de Ra.
Blancatierra: La Antártida.
Bosque de Cedros: Ubicación del Lugar de Aterrizaje -en la actualidad, Líbano-.
Brazalete Repujado: El Cinturón de Asteroides.
Burannu: El río Éufrates.
Cam: Segundo hijo del Héroe del Diluvio, hermano de Sem y de Jafet.
Cámara de la Creación: Instalaciones de Ingeniería Genética y domesticación en las Montañas de los Cedros.
Camino de Anu: Banda central de la Esfera Celeste que contiene las Constelaciones Zodiacales; en la Tierra, banda central entre el septentrional Camino de Enlil y el meridional Camino de Enki.
Camino de Enki: Esfera celeste por debajo del paralelo 30º Sur.
Camino de Enlil: Esfera celeste por encima del paralelo 30º Norte.
Carros celestiales: Nave Espacial.
Casa de Elaboración: Laboratorio genético en el Bosque de los Cedros para los cereales y el ganado.
Casa de la Vida: Instalaciones biogenéticas de Enki en el Abzu.
Casa de Sanación: Instalaciones médico-biológicas de Ninmah en Shurubak.
Centro de Control de Misiones: En Nibru-ki -Nippur- antes del Diluvio, en el Monte Moriah después del Diluvio.
Creador de Todo: El Dios universal y cósmico.
Cresta Norte: Morada de Enlil en las Montañas de los Cedros.
Cuarta Región: La Península del Sinaí, ubicación del Espacio Puerto postdiluviano.
Cuenta de Años de la Tierra: La cuenta de los años desde la visita de Anu a la Tierra, el calendario de Nippur comenzó en el 3760 AC.
Damkina: Esposa de Enki, renombrada Ninki; hija de Alalu.
Dauru: Esposa del Rey nibiruano Du-Uru.
Destino: Curso predeterminado de acontecimientos.
Diluvio: La Gran Inundación.
Duat: Nombre egipcio de la zona restringida del Espacio Puerto en el Sinaí.
Dudu: Nombre cariñoso del dios Adad -Ishkur-, hijo menor de Enlil, tío de Inanna.
Dumuzi: Hijo menor de Enki, encargado del pastoreo en sus dominios egipcios.
Dunna: Esposa de Malalu, madre de Irid -los bíblicos Mahalalel y Yéred-.
Duttur: Concubina de Enki, madre de Dumuzi.
Du-Uru (Duuru): Séptimo Soberano de Nibiru.
Ea: Aquel-cuyo-hogar-es-el-agua, el Acuario prototipo; primogénito de Anu, hermanastro de Enlil; líder del primer grupo Anunnaki en llegar a la Tierra; Creador de la Humanidad y su salvador en el Diluvio; se le dan los epítetos de Nudimmud, El ForjadorPtah, El Constructor, en Egipto, Enki, El Señor Tierra; padre de Marduk.
Eanna: Templo de Siete Niveles de Anu en Uruk, Anu se lo dio a Inanna como presente.
Edin: Ubicación de los primeros asentamientos de los Anunnaki, el bíblico Edén, en el Sur de Mesopotamia; posteriormente, el área de Sumer.
Edinni: Esposa de Enkime, madre de Matushal -los bíblicos Henoch y Matusalén-.
Ednat: Esposa de Matushal, madre de Lu-Mach, el bíblico Lamek.
Ekur: La alta Estructura en el Centro de Control de Misiones antediluviano; la Gran Pirámide de Gizeh, después del Diluvio.
Emisor: Instrumento utilizado junto con el Pulsador para revivir a Inanna.
Emush: Desierto infestado de serpientes donde intentó esconderse Dumuzi.
Emzara: Esposa de Ziusudra, el bíblico Noé, y madre de sus tres hijos.
Enbilulu: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Endubsar: El Escriba al cual dictó Enki sus Memorias.
Engendrador Primordial: Apsu, el Sol, en la Cosmogonía de la creación.
Engur: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Eninnu: La Morada-Templo de Ninurta en el Recinto Sagrado de Lagash.
Enki: Título-epíteto de Ea tras la división de deberes y poderes entre él y su hermanastro y rival Enlil; padre de Marduk con su esposa Damkina; no pudo tener un hijo con su hermana Ninmah, pero tuvo cinco hijos más con concubinas y también tuvo hijos con mujeres Terrestres.
Enkidu: Compañero de Gilgamesh creado artificialmente.
Enkime: Se le llevó al Cielo y se le concedieron muchos Conocimientos; el bíblico Henoch; padre de Sarpanit, esposa de Marduk.
Enlace Cielo-Tierra: El Centro de Control de Misiones.
Enlil: Hijo de Anu y de su esposa-hermana Antu y, por ello, Hijo Principal, destinado a la sucesión del trono de Nibiru por delante del primogénito Ea; Administrador y Comandante militar, enviado a la Tierra para organizar las operaciones de obtención de Oro a gran escala; padre de Ninurta con su hermanastra Ninmah, y de Nannar e Ishkur con su esposa Ninlil; se opuso a la creación de los Terrestres, intentó la desaparición de la Humanidad mediante el Diluvio; autorizó el uso de armas nucleares contra Marduk.
Enmerkar: Soberano heroico de Urug-ki, Uruk, abuelo de Gilgamesh.
Ennugi: Comandante de los Anunnaki asignado a las minas de Oro en el Abzu.
Enshar: Sexto Soberano dinástico en Nibiru; nombró a los Planetas que abarcaba la órbita de Nibiru.
Enshi: El bíblico Enoch, el primero al que se le enseñaron los Ritos y el Culto.
Enursag: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Enuru: Tercer hijo de An y Antu, y padre del soberano de Nibiru, Anu.
Ereshkigal: Nieta de Enlil, señora del Mundo Inferior -Sur de Africa-; esposa de Nergal; hermana de Inanna.
Eridú: Primer Asentamiento en la Tierra, fundado por Ea; fue su centro permanente y su morada en Sumer.
Erra: Epíteto de Nergal después del holocausto nuclear, significa El-Aniquilador.
Esagil: Templo de Marduk, en Babilonia.
Esencia de vida o vital: El ADN genéticamente codificado.
Estaciones celestiales: Las Doce Casas de las Constelaciones Zodiacales.
Estrella Imperecedera: Nombre egipcio para el planeta del cual había venido Ra.
Etana: Rey de Uruk que fue llevado al cielo pero tuvo miedo de continuar.
Firmamento: El Cinturón de Asteroides, restos de la mitad destruida de Tiamat.
Gaga: La Luna de Anshar, Saturno, que, tras el paso de Nibiru, se convirtió en el planeta Plutón.
Gaida: Hijo menor de Enkime, Henoch en la Biblia).
Galzu: Misterioso emisario divino que transmitía los mensajes en sueños y visiones.
Gente de cabeza negra: El pueblo sumerio.
Geshtinanna: Hermana de Dumuzi que le traicionó.
Gibil: Hijo de Enki, encargado de la Metalurgia, creador de Artefactos Mágicos.
Gigunu: Casa de Placer Nocturno de Inanna.
Gilgamesh: Rey en Uruk; siendo hijo de una diosa, fue en busca de la inmortalidad.
Girsu: Recinto sagrado de Ninurta en Lagash.
Gran Abajo: El continente de la Antártida.
Gran Calamidad: La devastación posterior al holocausto nuclear en 2024 AC.
Gran Profundo: Océano Antártico.
Gran Mar: Mar Mediterráneo; llamado también Mar Superior.
Guru: Teniente de Eaen el Primer Aterrizaje.
Hado: Curso de acontecimientos que está sujeto al libre albedrío y es alterable.
Hapi: Antiguo nombre egipcio del río Nilo.
Hem-Ta: Nombre egipcio del Antiguo Egipto.
Hijo principal: El hijo nacido aun Soberano a través de su hermanastra y, por tanto, heredero legal.
Hombre Civilizado: Homo sapiens-sapiens, del cual Adapa fue el primero.
Horon: El dios egipcio al que ahora se le llama Horus.
Hurum: Montaña donde el Héroe Banda murió y volvió a la vida.
Ib: Tercer rey dinástico de Nibiru, se le dio el Título Real de An-Ib.
Ibru: Nieto de Arbakad, el bíblico Heber, antepasado de Abraham.
Ibru-Um [Ibruum]: Vástago de una Familia Real sacerdotal de Nippur y Ur, el bíblico Abraham.
Igigi: Los Trescientos Anunnaki asignados a la Lanzadera y a la Estación de Paso de Marte; raptaron a mujeres Terrestres para tomarlas como esposas.
Ilabrat: Visir y emisario de Anu; fue por Adapa párale viaje a Nibiru.
Inanna: Hija de Nannar y Ningal, hermana gemela de Utu; fue la prometida de Dumuzi; feroz en la guerra, lujuriosa en las relaciones sexuales; señora de Uruk y de la Tercera Región; conocida como Ishtar en acadio; asociada con el planeta al que llamamos Venus.
Inbu: Fruto traído de Nibiru a la Tierra, origen del elixir de los Anunnaki.
Irid: El bíblico Yéred; padre de Enkime, el bíblico Henoch.
Ishkur: El hijo más joven de Enlil con su esposa Ninlil, el dios acadio Adad.
Ishtar: Nombre acadio de la diosa Inanna.
Ishum: Epíteto dado a Ninurta después del holocausto nuclear, significa El Abrasador.
Isimud: Mayordomo y visir de Enki.
Jarán: Ciudad del Noroeste de Mesopotamia -ahora en Turquía-, que hizo las veces de ciudad gemela de Ur; lugar de estancia de Abraham; lugar desde donde Marduk usurpó la supremacía en la Tierra.
Ka-in: El bíblico Caín, que mató a su hermano Abael -Abel- y fue desterrado.
Kalkal: Guardián de la Residencia de Enlil en el Abzu.
Ki: Suelo firme, el planeta Tierra.
Ki-Engi: Sumer, Tierra de los Nobles Vigilantes, la Primera Región de Civilización.
Kingu: Principal satélite de Tiamat; la Luna de la Tierra después de la Batalla Celestial.
Kishar: Esposa del Quinto Soberano de Nibiru; el planeta al que llamamos Júpiter.
Kishargal: Esposa del Cuarto Soberano de Nibiru.
Kishi: La primera Ciudad de Hombres en Sumer, donde comenzó la Realeza.
Kulla: Teniente de Ea durante la Primera Misión.
Kunin: El bíblico Quenán, hijo de Enshi y Noam.
Laarsa: Una de las ciudades de los Anunnaki; refundada después del Diluvio.
Lagash: Construida al mismo tiempo que Laarsa, ambas servían como Ciudades Baliza; después del Diluvio, refundada como ciudad principal de Ninurta.
Lahama: Esposa de Lahma.
Lahamu: El planeta al que llamamos Venus.
Ley de la Simiente: La norma que daba Prioridad Sucesoria a un hijo de una hermanastra.
Lugal: Literalmente, Gran Hombre; epíteto de un Rey electo.
Lugar de Aterrizaje: Plataforma para Naves Celestes y Naves Espaciales en las Montañas de los Cedros.
Lugar de los Carros: Espacio Puerto.
Lugar de los Carros Celestiales: Espacio Puerto de los Anunnaki.
Lugar Níveo: La Antártida.
Lulu: Híbrido realizado por Ingeniería Genética, el Trabajador Primitivo.
Lu-Mach: Hijo de Matushal y de Ednat, el bíblico Lamek.
Llanura Superior: Región del Norte de Mesopotamia donde vivieron los descendientes de Arpakad.
Magan: Antiguo Egipto.
Malalu: Hijo de Kunin Mualit, el bíblico Mahalalel.
Mar Inferior: Masa de Agua llamada ahora Golfo Pérsico.
Mar Superior: Mar Mediterráneo.
Marduk: Primogénito y heredero legal de Enki Damkina; adorado como Ra en Egipto; envidioso de sus hermanos, insatisfecho con Egipto sólo como sus dominios, reclamó la supremacía de la Tierra y, después de exilios y guerras, la consiguió desde su ciudad de Babilonia.
Matushal: Hijo de Enkime y Edinni, el bíblico Matusalén.
ME: Objetos diminutos codificados con fórmulas sobre todos loas aspectos de la Ciencia y la Civilización.
Meluhha: Antigua Nubia.
Mena: Rey cuyo reinado comenzó la Primera Dinastía de Faraones egipcios.
Mena-Nefer: Primera capital de Egipto, Menphis.
Montaña de los Cedros: Ubicación de la morada de Enlil en el Bosque de Cedros.
Monte de la Salvación: Los picos de Ararat, donde se posó el Arca después del Diluvio.
Monte de Mostrar el Camino: Monte Moriah, lugar del Centro de Control de Misiones postdiluviano.
Monte Mashu: Monte equipado con instrumental en el Espacio Puerto del Sinaí postdiluviano.
Mualit: Esposa de Kunin, madre de Malalu.
Mundo Inferior: Hemisferio Sur, que incluye el sur de África y de la Antártida.
Musardu: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Nabu: Hijo de Marduk y de Sarpanit; organizó a los seguidores humanos de Marduk.
Namtar: Hado; Visir de Ereshkigal en sus dominios del Mundo Inferior.
Nannar: Hijo de Enlil Ninlil, el primer líder Anunnaki que nació en la Tierra; dios patrón de Urim -Ur- y Jarán; asociado con la Luna; conocido como Sin en acadio; padre de Utu e Inanna.
Naram-Sin: Nieto de Sargón y sucesor suyo como Rey de Sumer Acad.
Nebat: Esposa-hermana del Dios egipcio Satu, ala que llamamos Neftys.
Nergal: Hijo de Enki, soberano del Abzu Inferior junto con su esposa Ereshkigal; liberó las armas nucleares junto con N
inurta.
Neteru: Palabra egipcia para dioses, que significa Guardianes Vigilantes.
Nibiru: Planeta madre de los Anunnaki; su período orbital, un Shar, equivale a 3.600 años terrestres; se convirtió en el Duodécimo Miembro del Sistema Solar después de la Batalla Celestial.
Nibru-ki: Centro de Control de Misiones original; ciudad de Enlil en Sumer, llamada Nippur en acadio.
Nimug: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Nimul: Madre de Ea/Enki con Anu; no siendo esposa oficial ni hermanastra, su hijo, aunque primogénito, perdió la sucesión ante Enlil, cuya madre era Antu.
Ninagal: Hijo de Enki, designado por él para conducir el Barco del Héroe del Diluvio.
Ninbara: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ningal: Esposa de Nannar-Sin, madre de Inanna y de Utu.
Ningirsig: Teniente de Ea en el primer aterrizaje.
Ningishzidda: Hijo de Enki, Maestro en Genética y de otras Ciencias; llamado Tehuti -Toth- en el Antiguo Egipto; se fue a las Américas con sus seguidores después de ser depuesto por su hermano Marduk.
Ninguanna: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninharsag: Epíteto de Ninmah, después de serle concedida una morada en el Sinaí.
Ninkashi: Mujer Anunnaki encargada de la elaboración de la cerveza.
Ninki: Esposa de Ib, Tercer Rey dinástico en Nibiru.
Ninimma: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninlil: Se casó con Enlil tras perdonarle ella su violación; Madre de Nannar y de Ishkur.
Ninmada: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninmah: Hermanastra de Enki y Enlil, madre de Ninurta con Enlil; Oficial Médico Jefe de los Anunnaki; ayudó a Enki a crear mediante Ingeniería Genética el Trabajador Primitivo; pacificadora entre los clanes rivales y guerreros de los Anunnaki; renombrada Ninharsag.
Ninmug: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Ninshubur: Doncella de Cámara de Inanna.
Ninsun: Madre Anunnaki de Gilgamesh.
Ninurta: Hijo Principal de Enlil, engendrado por Enlil con su hermanastra Ninmah, y su Sucesor Legal; combatió con Anzu, que se apoderó de las Tablillas de los Destinos, y con Marduk; encontró fuentes alternativas de Oro y estableció unas instalaciones espaciales alternativas en América; Dios patrón de Lagash.
Nippur: Nombre acadio de Nibru-ki, donde comenzó el calendario de años terrestres en el 3.760 AC.; lugar de nacimiento de Ibru-Um -Abraham-.
Nisaba: Diosa de la Escritura y las Medidas.
Noam: Esposa-hermana de Enshi, madre de Kunin.
Nudimmud: Un epíteto de Ea, que significa El-Que-Elabora-Cosas; el planeta Neptuno.
Nungal: Piloto.
Nusku: Visir y emisario de Enlil.
Objeto Brillante Celestial: Dispositivo Divino secreto que salvaguardaba el Lugar de la Realeza.
Objeto de la Tierra: Epíteto para la ubicación del Centro de Control de Misiones.
Padre de Todo Principio: El universal Creador de Todo; el Dios cósmico.
Pájaro de la Tormenta: Nave aérea de batalla de Ninurta.
Pájaro Negro: Vehículo aéreo de Ninurta.
Pájaros celestes: Nave aérea de los Anunnaki para volar por los cielos terrestres.
Picos baliza: Las dos Grandes Pirámides de Gizeh; posteriormente, Monte Mashu, en el Sinaí.
Piedra Gug: Cristal emisor de radiaciones, transferido desde la Gran Pirámide hasta el Monte Mashu.
Planta de la Vida: Utilizada por los emisarios robóticos de Enki para revivir a Inanna.
Planta de Ser Joven de Nuevo: Planta secreta del Rejuvenecimiento que encontrara Gilgamesh.
Porciones celestiales: Período de 72 años para el cambio de 1º Zodiacal debido a la Precesión.
Pórtico al cielo: El objetivo de la torre de lanzamiento que construyera Marduk en Babilonia.
Primera Región: La Primera Región de civilización concedida a la Humanidad, Sumer.
Ptah: Nombre de Enki en Egipto; significa El Constructor, conmemora sus Hazañas al elevar la tierra de debajo de las Aguas del Diluvio.
Pulsador: Instrumento utilizado, junto con el Emisor, para revivir a los muertos.
Ra: Nombre egipcio de Marduk, significa el Brillante.
Rama de esencia vital: Cromosoma.
Sarpanit: Una Terrestre, esposa de Marduk, madre de Nabu.
Sati: Tercer hijo de Adapa y Titi, el bíblico Set.
Satu: Hijo de Marduk y Sarpanit, dios egipcio conocido como Set.
Segunda Región: Egipto y Nubia, cuando se les concedió la civilización.
Sem: Hijo mayor Héroe del Diluvio.
Serpiente Alada: Epíteto de Ningishzidda en América.
Serpiente maligna: Epíteto despectivo para Marduk entre sus enemigos.
Shamash: Nombre acadio de Utu.
Shamgaz: Líder de los Igigi e instigador del rapto de mujeres Terrestres.
Shar: Un período orbital de Nibiru alrededor del Sol, equivalente a 3.600 años terrestres.
Sharru-kin: Primer Rey de Sumer Acad unidos, al que llamamos Sargón I.
Sumer: Tierra de los Vigilantes, la Primera Región de civilización postdiluviana.
Shurubak: Centro de Sanación de Ninmah anterior al Diluvio y reestablecido posteriormente.
Simiente de Vida: Semen.
Sin: Nombre acadio de Nannar.
Sippar: La ciudad del Espacio Puerto en Tiempos Antediluvianos comandada por Utu; su centro de culto después del Diluvio.
Sud: Una enfermera; también el nombre epíteto de Ninlil antes de convertirse en esposa de Enlil.
Suzianna: Una de las Siete Madres Alumbradoras de los Primeros Terrestres.
Tablillas de los Destinos: Dispositivos utilizados en el Centro de Control de Misiones para rastrear y controlar las Orbitas y Trayectorias; más tarde, un registro de decisiones inalterables.
Tehuti: Nombre egipcio de Ningishzidda como Thot, el Dios de la Ciencia y el Conocimiento.
Tercera Región: Dominio asignado a Inanna; la Civilización del Valle del Indo.
Tiamat: Planeta Primordial que se partió en la Batalla Celestial, dando lugar al Cinturón de Asteroides y a la Tierra.
Ti-Amat: Esposa de Adamu; primera hembra Terrestre capaz de procrear.
Tiempo Celestial: Tiempo medido por los Cambios Precesionales de las Constelaciones Zodiacales.
Tiempos de Antaño: Periodo que comenzó con el Primer Aterrizaje y terminó con el Diluvio.
Tiempos Previos: El Período de los Acontecimientos en Nibiru antes de las Misiones en la Tierra.
Tierra de los Dos Estrechos: Las tierras que hay a lo largo del río Nilo.
Tierra de Más Allá de los Mares: América; pobladas por los descendientes de Ka-in, supervisadas por Ninurta.
Tierra negra: Dominios africanos del Dios Dumuzi.
Tierra oscura: África.
Tilmun: Tierra de los Proyectiles, la Cuarta Región, en la península del Sinaí.
Tirhu: Sacerdote oracular en Nippur, Ur y Jarán -el bíblico Téraj, padre de Abraham-.
Titi: Esposa del primer Hombre Civilizado, Adapa, madre de Ka-in Abael.
Torbellino: Uno de los Siete Satélites o Lunas de Nibiru.
Torbellinos: Vehículos aéreos de los Anunnaki parecidos a los helicópteros.
Toro del Cielo: Guardián de Enlil del Lugar de Aterrizaje, símbolo de su constelación.
Trabajador Primitivo: El Primer Terrestre, realizado mediante Ingeniería Genética.
Udbar: Padre del escriba Endubsar.
Ulmash: Teniente de Ea en la Primera Misión.
Unug-ki: Ciudad construida para la visita de Anu, éste se la regaló a Inanna; llamada posteriormente Uruk, la bíblica Erek; Ciudad-Trono de Gilgamesh y de otros semidioses.
Ur: Nombre acadio de Urim; a los soberanos de Sumer y Acad cuando tuvo lugar la calamidad nuclear se les conoce como Reyes de la Tercera Dinastía de Ur; la bíblica Ur de los Caldeos, desde la cual emigró Abraham hasta Jarán.
Urim: Ciudad de Nannar en Sumer y tres veces capital del país -incluso en la época de la Gran Calamidad-; próspero centro de Cultura, Industria y Comercio Internacional.
Ur-Nammu: Primer Rey de la Tercera Dinastía de Ur.
Uruk: Nombre acadio de Unug-ki, la bíblica Erek.
Utu: Shamash en acadio; hermano gemelo de Inanna; comandante del Espacio Puerto de Sippar en Tiempos Antediluvianos y del del Sinaí después del Diluvio; dador de leyes desde su centro de culto en Sippar después del Diluvio; Padrino de Gilgamesh.
Viento Este: Un satélite o luna de Nibiru.
Viento Maligno: La nube nuclear portadora de muerte que recorrió Sumer hacia el este.
Viento Norte: Uno de los satélites o lunas de Nibiru.
Viento Oeste: Uno de los satélites o lunas de Nibiru.
Viento Sur: Satélite o luna de Nibiru.
Vuelta: Orbita de un Planeta alrededor del Sol.
Zamush: Tierra de piedras preciosas, parte de la Tercera Región de Inanna.
Ziusudra: Héroe del Diluvio, hijo de Enki con una Terrestre -el bíblico Noé-.
Zumul: Sacerdote-Astrónomo en Uruk durante la visita de Anu.